Letras en cuarentena II

Los siguientes poemas son una recopilación de los recitados en el concurso Slam Porvenir, realizado por el colectivo Slam Chile a fines de marzo y comienzos de mayo del 2020. Este concurso tuvo por temática imaginar el mundo después de la pandemia que nos afecta actualmente. Los participantes de distintos lugares de Latinoamérica, enviaron sus videos declamando un texto de su autoría, siendo puntuados por el jurado invitado, a saber, Fanny Campos Espinoza (poeta y editora chilena), Patricio Fernández (escritor y abogado chileno), Olivia Mortis (poeta y cantautora chilena) y Verónica Stewart (poeta y periodista argentina). A continuación, les presentamos los poemas que obtuvieron una calificación total sobre 6 puntos, en orden decreciente, junto con los enlaces a los videos.

Primer lugar – slam ganador:

Desbautízame

por Ismael Rivera

(del libro Desbautízame, Ediciones Oxímoron, 2015)

Me niegas la caída al pozo
condenas el autosacrificio
a manos de este yo cansado
aun cuando es claro que es tarde
que como resonaron las palabras de otro
no merece la pena matarse, siempre
lo hace uno demasiado tarde.

Pero arrojaste a tu hijo a cargarla
carnada entre buitres hambrientos.

Se entregó su cuerpo al látigo
con la docilidad del clavo
o del suicidio implacable:
la espina.

Lo asististe -hipócrita de hipócritas-
en su frente. No me digas
que ese pobre es tu hijo.

Y entre adorar y orar te dieron oro.
Cruzaste la vereda sobre la cruz de tu hijo
te sentaste a la mesa de los llenos
engulliste manjares
manchados de sangre salada, las costras
de los que no aceptamos cruzar
de los que damos el pellejo cuando cruje
serán astillas en sus tráqueas.

Han parido en un lugar del Edén
el génesis de este rojo apocalipsis.
Nada más podrá nacer de la tierra que el polvo
tu regalo fue el frío y el olvido
la piedra que no suda ni llora
la mancha en la sotana, la culpa
del vacío ante el plato de comida.

Escribir (Es un ejercicio de autodestrucción)

por Ismael González Sastre (Neza)

Crezco un milímetro hacia adentro cada vez que dudo

pensé en dejarlo todo, dejar de tatuar el papel con mis pensamientos
mis frustraciones, mi rabia
incluso, mi amor.

Ser talentoso es peligroso, ser anónimo Alcatraz
es predicar en el desierto
insultar montañas lejanas y que el eco
te dé la respuesta.

Pero vuelvo otra vez
el boli dejando un rastro para la vuelta en un desierto de papel
hasta que la hoja se vuelve un espejo.

Si lo dejas, si te vas, seguirá vacía, inerte
por eso sigo desangrando el boli
porque no quiero lo efímero del rostro en el espejo
yo quiero una foto.

Trabajo duro, cincelo cada palabra
porque sé que un puñado de hojas amarillentas será mi legado, mi portavoz
desde el mismo jodido instante en el que abandoné el mundo.

Para mí, poesía es andar en cristales
es la crítica mediante el humor que lleva implícita una verdad
noches largas para versos cortos
morir glamorosamente de hambre
hacerse el harakiri con la pluma y arrojar las vísceras contra el cuaderno

Las palabras se las lleva el viento, pero escritas las trasporta a otro lugar
a otras manos, a otros ojos.
Consecuencias que dividen la vida en vidas
consecuencias.
Saben que la mente es un arma con pólvora de ideas
y que una biblioteca puede a cualquier arsenal.
Va por Lorca, Miguel Hernández, Víctor Jara, Facundo Cabral
¡Inmortales en nuestra mente!, también en la suyas
Cuando llegamos a un Slam todos hacemos la misma pregunta:
¿Qué es poesía?
Poesía es describir el mar siendo ciego de nacimiento.

Babilonia

por Vladimir Boroa

I

He oído sobre imperios miserables
roídos por los dioses del vacío
que empuñaron su breve poderío
creyendo que eran inconmensurables.

He oído de ciudades poderosas
caídas como solo un dios podría
caer desde su cielo a la agonía
de morir entre sombras herrumbrosas.

Quien toque el ancho cielo se deflagra,
y, a quien quiera abarcar el infinito
espacio, el tiempo ejercerá su rito
sutil de la clepsidra y la podagra.

Así pasó con cierta ciudadela
enorme que otros años sepultaron
los dioses del recuerdo la apagaron
como quien sopla el fuego de una vela.

II

Babilonia y sus lunas olvidadas
Bajo desvanecidos cenotafios.
Desgracia de ilegibles epitafios
entre el sueño de tierras devastadas,
sepultadas bajo la negra escoria,
borradas para siempre de la historia.
La nostalgia impera sobre la ruina.
El tiempo dirige su trayectoria
hacia la vacuidad de la memoria.
Ya ninguna escritura vaticina
el retorno de la gran Babilonia.

Babilonia y sus soles derribados
como un hombre que al tiempo desafía
como flores marchitas de agonía
de jardines colgantes apagados.
La oscuridad cayó como una plaga
como un demonio que todo se traga
los sabios anunciaron una cosa:
Nada hay hecho que el tiempo no deshaga
ni que sobreviva en la historia vaga.
¡Babilonia la grande y poderosa
¡Ya ni lunas ni soles le deparan!

Pos Cov

Por Guillermo Dochao

En el mundo post covid
después de que las farmacéuticas hayan hecho sus lobbys
con la covid vacuna
y no quede ni una
persona enferma, de covid 19
y cuando tengan ya casi lista la del covid 21
para inyectarla en la carne de vacuno.

En este mundo, van a haber un montón de nuevos medicamentos
y nuevos argumentos para poder enfermarnos en todo momento
médico hipocondríaco busca hipopótamo celiaco para probar inédito
/fármaco
que cura las ganas de bostezar a las orillas de un lago
habrá galletas después de un cuestionario, sin gluten.

En este mundo que se nos viene, si yo pudiese, ser una medicina
sería una que ayude a cambiar la percepción del tiempo
no sería una pastilla, sería ropa interior, 100% algodón, con trazas de
/lysoform
como medicina, me recetarían a las madres de recién nacidos que vuelven a
/trabajar
me recetarían a los niños de la tercera edad que ahora no tienen con quien
/jugar
y me recetarían a Usain Bolt… estoy seguro que su percepción del tiempo es que el mundo se todavía se mueve, demasiado lento.

Como medicamento, me recomendarían una dosis cada lavada de ropa y por un periodo que no supere las 18 horas al día
si la experiencia resulta inquietante y quieres frenar los efectos
simplemente estando al desnudo, bastaría.

Para la gente interesada sin acceso a salud, los de siempre y los tantos recién llegados, tranquilos, no pasa nada
no necesitas prescripción, puede que me vean como medicina homeopática
pero los expertos de la salud, aseguran que no lo soy
tus 18 horas son 180 para ellos, compactadas en las 24 horas de hoy.
y, por último, te comento que
vendré en varios formatos, el que mejor resultados ha dado
son las medias de compresión
que comprimen el tiempo que se nos irá de las manos cuando las calles retomen su pulso
sentiremos un jetlag agudo con tan sólo ir a la tienda de la esquina, esa que antes vendía ropa
y ahora vende mascarillas.

Por último, por favor evitar las copias
mi etiqueta es clara, con letras doradas, y dirá
Made in China.

Y mañana que despierte

Por Daniela Villa-Ríos Bernal

Y mañana que despiert
contaré los árboles.
y las aves. Y el césped.

¡Entonaré sus canciones!
y serán un himno excelso
de libertad y gloria.

Mañana que despierte
escucharé el silencio de las calles
y los aplausos en las ventanas.

Mañana que despierte
veré en la prensa un Momento Histórico.
Y me veré a mí
plasmando en tinta y palabras
la inmortalidad de un tiempo quebradizo.
A la abuela que abrazó a su nieto
una última vez.
A las plegarias impregnadas
en las salas de espera.
A los países cerrando sus fronteras
pero abriendo el alma a la Humanidad.
A diferenciar entre lo valioso
y lo indispensable.
A entender que el dinero
tan sólo es un papel.

Mañana que despierte
veré el vertiginoso afán de las pantallas
y las promesas de abrazos prolongados
para cuando la tormenta pase.

Y si pasa…Y si despierto…
abrazaré a los míos
con la fuerza de un sol invencible.

Abrazaré a los extraños
y a esos vecinos sin rostro
que juntos aplaudimos
en una Oda a la vulnerabilidad.
Abrazaré a los guerreros de luz que
protegiendo y sanando
derrocaron la Corona.

Pero mientras pasa
mientras despierto
seguiré contando los árboles.
Y las aves. Y el césped.
Contaré mis luces y mis sombras.
Escribiendo. Amando. Y viviendo.
Como mejor podemos hacer
en este momento.

D.C.

                               por Ninfa María

Cuando vi la consigna de este slam
pensé que el mundo después de la pandemia
corre el riesgo de volverse peligrosamente real,
ya asentada esta costumbre
a tanta virtualidad.

Saliendo del encierro
más feas las caras nos parecerán
incluso las de nuestros amigos
ya sin filtros de belleza
todos parecerán más viejos y trasnochados
y probablemente será verdad
por el peso del cambio de ciclo,
de búho a paloma,
de oso a lagartija
¡pobre lagartija en una mañana demasiado fría!
Pensándolo bien, tal vez quisiera volver a hibernar.

Cuando salga de aquí
los ojos del resto demasiado reales serán
y más cuando salga a bailar
otra vez perderé la costumbre
de desparramar el cuerpo sin vergüenza
moviéndome con cualquier cancioncita
improvisada en la cocina
el pasito estándar tendré que recuperar
diré
“Ah qué buenos tiempos,
cuando el pijama era la vestimenta más auténtica
cuando levantarme era una transición de la tarde a la noche
cuando la compañía variaba de taza a copa
cuando libre de zapatos y sostenes podía
una pequeña revolución formar:
la revolución de la desconexión
donde el celular quedaba atrás
donde las páginas se volvían de papel
donde las aves comenzaron a aparecer
donde pajarístico me dio por aprender
aparecieron a la par guitarra y ukekele
unos dedos bastante torpes
y una paciencia que me llegó a sorprender.

Ya, mejor dejo de soñar que sea eterno
este sopor de soledad.
Cuando todo vuelva
podré ir a trabajar
tendré dinero otra vez
podré pagar mis deudas
tal vez en la calle a la gente me dé por saludar
podré abrazar de nuevo…
podría tomarla como una nueva posibilidad
para decir las cosas que no me atrevo
para ser mi versión 2.0
en la época D.C. (después del coronavirus)

Sí, tal vez sea un segundo nacimiento
el de la gente destrabando sus puertas
Tal vez, hasta quieran aprender a jugar
salir y ver las calles con otros ojos
un mundo nuevo
donde los paraderos no son solo para esperar
donde los parques no son solo para correr
donde las bocas no son solo para hablar
frases cortas y funcionales

Tal vez, después de la catástrofe
y la soledad
todos tengamos una segunda oportunidad.

Volvemos

por Pájara Nortina

Después de las blasfemias que retornan de la noche
me deshago de palabras que canto.
Quiero fecundar en mi memoria la soledad
por haber nacido indefensa frente a este muro.

Celebro mi vulnerabilidad como don
como miel que me hará brotar.
Siento en cada piedra, un signo de regreso.

Y ahora… un latido, un instinto.
El despertar de lo distinto
el ocaso de lo añejo.

Una metamorfosis desde mi vesícula maltratada
a la plaza dignificada.
La luz y sombra conviviendo.

Un grito que se expande en la voz
convirtiéndose en nota alargada.
Ya nunca más el silencio torturante.
Una metamorfosis
 el temblor, la sacudida, el despertar.

Y vuelvo a sentir tus besos en mi piel
mi piel humana y permeable.
y vuelvo a sentir tus abrazos de mares infinitos.
Vuelvo a sentir tu risa, revoloteando en mi oreja.
Tu risa, la de ellas, la de ellos, la de esos, la de aquellos.

Vuelvo a respirar, ese aire que solo antes tragaba
lo huelo, hasta por la última vena de mi cuerpo.
Y vuelvo a mi cuerpo, a la matriz, a la raíz.
Y volvemos y volvemos, distintos volvemos, volvemos.

Salud para los ricos, ¿muerte para los más pobres?: El sistema de salud chileno y la pandemia

La pandemia y las consustanciales medidas de aislamiento social  han  generado significativos  cambios de hábitos en todo el mundo, pero es irrefutable el hecho de que no todos están en las mismas condiciones de afrontar esta crisis sanitaria, que a la vez origina una eminente crisis económica y social. Pese a que el primer caso detectado de COVID-19 fue reportado en China, y posteriormente se expandió  a países de Europa y Asia, América Latina parece ser, hoy por hoy,  el nuevo epicentro de la pandemia. Esto supone un desafío para  la mayoría de países latinoamericanos, en los cuales ha predominado un paradigma de desarrollo basado de manera ortodoxa en  el  “crecimiento económico” y se han dejado de lado políticas sociales. Ante un modelo neoliberal, que ha impregnado en las medidas y políticas públicas de estos países, la pandemia afecta principalmente a quienes perciben menos ingresos debido a los altos índices de desigualdad social que han perdurado desde hace décadas. 

El caso de Chile, país que desde octubre del año ha pasado ha sido escenario de múltiples protestas en respuesta a  medidas neoliberales de los gobiernos en las últimas décadas,  es realmente preocupante, pues pese a que en cifras el 100% de sus ciudadanos gocen de cobertura en salud tanto en el ámbito privado como en el estatal, su sistema de salud presenta severas falencias que ante la pandemia de la COVID-19 están evidenciándose.

La Constitución chilena señala que todas las personas tienen derecho a escoger entre el sistema público (FONASA) y privado (isapres) para la cobertura de salud, pero según el doctor y académico Manuel Espinoza de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, esto en la realidad no se cumple, pues la mayoría de aseguradoras privadas y el propio sistema público no cubren enfermedades graves, como el COVID 19 y el cáncer, pese a la obligatoriedad que señala  la carta magna. Asimismo, en el caso de las aseguradoras privadas, estas prefieren afiliar a personas jóvenes y sin enfermedades preexistentes, que a su vez presentan mayor poder adquisitivo y menor riesgo de muerte, lo que termina generando “un sistema de salud para ricos y otro para pobres”.

Los casos positivos y muertes por COVID 19 van cada día en aumento en Chile, que está a punto de llegar a los 100.000 casos y los 1000 fallecidos, así como 1371 personas ingresadas en tratamiento intensivo y 1100 con asistencia de un ventilador mecánico. Con lo expuesto anteriormente en relación al sistema de salud chileno, es muy probable que la mayoría de personas con cuadros graves de COVID 19 prefieran no asistir a los servicios de salud y se arriesguen monetariamente  al desembolsar una suma importante de dinero para salvar sus vidas debido a la ausencia de una cobertura de salud adecuada. Esto inevitablemente va a generar que la mayoría de familias afectadas por el COVID 19 se endeuden para preservar la vida de uno o más de sus familiares y estén en riesgo de empobrecer o retornar a la pobreza.  La situación es mucho más alarmante si se vive en un país en el que el 50% de los ciudadanos  ganan apenas un 30% más del sueldo mínimo (423 dólares) y está catalogado como el noveno país, de 56 países, con el costo de vida más caro del mundo. 

Hasta hace poco, Chile parecía ser un país próspero y muchos “expertos” lo catalogaban como un “modelo” a seguir en la región, pero desde octubre del año pasado las múltiples protestas en contra del modelo neoliberal han visibilizado las desigualdades que datan de hace décadas y que siguen pendientes de políticas económicas y sociales idóneas. El sistema de salud chileno ante la pandemia, pese a lo señalado en la Constitución que todos tienen derecho a una cobertura de salud privada o pública,  va  a dejar morir, y con grandes deudas imposibles de pagar,   a las clases medias y bajas que presenten cuadros graves de infección por COVID-19. Ojalá que ante esta situación, surja un proceso de diálogo entre la ciudadanía y los organismos estatales, en el que se considere la reestructuración del sistema de salud chileno, con el objetivo no solo de ampliar la cobertura sino incrementar el gasto en salud estatal, así como un cambio de paradigma del desarrollo en las políticas públicas. 

Bibliografía:

Espinoza, M., & Jimenez, J. (2020). Cómo opera el sistema de salud pública en Chile. Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Recuperado 30 de mayo de 2020, de https://medicina.uc.cl/noticias/como-opera-el-sistema-de-salud-publica-en-chile/+ 

Larrañaga, O. and Rodriguez, M. (2014). Desigualdad De Ingresos Y Pobreza En Chile 1990 A 2013. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- Chile. Recuperado de: https://www.undp.org/content/dam/chile/docs/pobreza/undp_cl_pobreza_cap_7_desiguypob.pdf

Arde Estados Unidos

Estados Unidos, 29 de mayo de 2020.

Cuando hablábamos de George Floyd y el racismo inherente en la clase política estadounidense, señalábamos con cierto desdén cuán lejos está Estados Unidos de unirse como país. Tras lo ocurrido en las últimas horas, solo podemos señalar que aquel diagnóstico era un preludio de lo que iba a suceder.

Minneapolis, la ciudad en la que fue asesinado George Floyd, está en jaque actualmente. La situación es muy sorprendente, como lo revelan las imágenes y vídeos de las protestas ciudadanas. Pese a que Derek Chauvin, el policía involucrado en la muerte de Floyd, fue arrestado; la indignación se elevó rápidamente tras conocer que los fiscales aún no estaban seguros si elevar cargos penales contra el oficial. La ira, la indignación se transformó en caos, en desobediencia civil. En contextos totalmente ajenos, Minneapolis se convirtió en un símbolo de como el Estado falla constantemente a las poblaciones vulnerables.

Los alrededores de una estación policial dentro de Minneapolis se convirtió en el campo de batalla. Los policías se enfrentaron a una masa iracunda, que no dudó en ignorar los proyectiles que les eran lanzados. Al poco tiempo, los policías se vieron superados y se retiraron del lugar, abandonando la estación. En ese entonces, aún no se sabe exactamente quién, se incendió el departamento.

Jacob Frey señaló en su conferencia del viernes que “el simbolismo de un edificio no puede superar la importancia de la vida”. Pese a ello, si bien manifestó que entendía la furia de la ciudad, era tiempo de parar.

Cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos

“Una falta total de liderazgo. O bien, el muy débil alcalde de izquierda radical, Jacob Frey, actúa y pone la ciudad bajo control, o enviaré a la Guardia Nacional y haré el trabajo bien” fue la amenaza de Trump. Probablemente no resulte sorpresa para nadie que el discurso del Presidente se apoye en la fuerza policial, en plantear similitudes entre “hacer el trabajo bien“ y la intervención de la Guardia Nacional.

“La debilidad es negarse a asumir la responsabilidad de sus propias acciones. La debilidad es señalar con el dedo a alguien más, durante un momento de crisis. Donald Trump no sabe nada sobre la fuerza de Minneapolis. Somos fuertes como el infierno. ¿Es este un momento difícil? Sí. Pero será mejor que estés seguro de que vamos a superar esto”, fue la respuesta del alcalde Jacob Frey al tweet de Trump durante la conferencia de prensa. Pero esta no ha sido lo más polémico que ha publicado el Presidente en redes sociales. Acostumbrado a decir lo que piensa, o al menos a mantener una misma línea dentro de su discurso, Trump se ha caracterizado por su inclinación, nunca directa, al racismo. Lo avalaba después de todo en sus actos de campaña, haciendo distinciones entre sus seguidores blancos y aquellos que no. ¿Por qué habría de ser diferente ahora? uno se preguntaría con total justicia. Sobre todo, tras anunciar que “cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos“ respecto a las protestas en Minneapolis. Esta frase fue rápidamente ocultada por Twitter por violar los términos y condiciones de la red social, sin eliminarla pues aún se mantiene dentro del interés público al tratarse del Presidente de los Estados Unidos.

En sí, la frase remite a terribles sucesos dentro de la historia estadounidense. Walter Headley, el jefe de la policía en Miami, fue el primero en decirlo en 1967. En aquel entonces se autorizó a los policías de cargar con escopetas para patrullar la ciudad durante las olas de crímenes violentos. Las tácticas de Headley se acercaban demasiado a lo que ahora determinamos como brutalidad policial, usando perros y armas letales para controlar las protestas; pero de acuerdo a él: “esto es guerra” declaró en aquella época, “No nos importa que nos acusen de brutalidad, ellos no han visto nada aún”. Las protestas en Cleveland y Detroit se elevaron tras el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968. Si bien las autoridades, en su mayoría blancas, acusaron a los grupos radicales, una comisión bajo orden del Presidente Lyndon B. Johnson concluyó que la causa del problema había sido el racismo.

Tim Walz, el Gobernador de Minnesota, opinó que los tweets de Trump no fueron de mucha ayuda. “Todo lo que hagamos para añadir combustible a este fuego es realmente desafiante”. Dicho eso, Walz mandó a la Guardia Nacional poco después, tras la rápida escalada de violencia dentro de las protestas.

Sin justicia, sin paz

Créditos: Tim Gruber.

No obstante, esto no se ha reducido a Minneapolis. Alrededor de Estados Unidos se han llevado a cabo protestas bajo el lema “No Justice, No Peace”. En New York, por ejemplo, la policía arrestó, de acuerdo a datos oficiales, a 72 personas. Se reportaron múltiples casos de agresión policial, algo que aparentemente sorprendió al jefe de la policía Terence A. Monahan. “No lo esperábamos” comentó en una radio local, “no esperábamos que fueran tan confrontacionales, y que directamente acusaran y empujaran a oficiales de la policía”. No obstante, tanto en Denver como en Ohio, se reportó el uso de gas pimienta para reprimir a los manifestantes. En Louisville, se reportaron disparos a los protestantes, dentro de una de las protestas que más rápido escaló a enfrentamiento.

Estados Unidos parece no tener fin a su indignación, pero dependerá de cuán lejos estén dispuestos a llegar para exigir verdaderos cambios. Si bien los policías involucrados, tanto Chauvin como sus compañeros que no hicieron nada para detenerlo, han sido despedidos, corre el riesgo de que no sean acusados. Los ojos están en Minneapolis ahora, pero el problema es mucho más grande. La muerte de George Floyd podría ser el punto de inflexión en esta sociedad tan cerca a las elecciones presidenciales. Quizá sea momento para que la clase política realmente empiece a asumir el racismo como un problema crucial dentro de la sociedad estadounidense.

Voto de (des)confianza

A Vicente Zeballos le toman la temperatura momentos después de hacer su ingreso al Congreso de la República.

Perú, 28 de mayo de 2020.

Una escena graficó todo. Vicente Zeballos, el Primer Ministro, se encontraba a mitad de su discurso cuando fue interrumpido por Manuel Merino, el Presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la República. Por un par de segundos, se congeló todo. La mirada de Zeballos, el rostro de Merino y la tensión en el aire.

Esta misma tensión se ha trasladado a lo largo de este pleno virtual. Un pleno curiosamente largo (de acuerdo a Manuel Merino, 9 horas) que empezó a las 10:20 de la mañana. Casi dos horas después, Zeballos terminó su discurso, en el que enumeró múltiples propuestas, muchas de las cuales, resultarían interesantes de analizar si hubieran sido escuchadas. Una de las frases más desafortunadas, sin duda, se dio cuando defendía las medidas ejecutadas por el Gobierno, afirmando que de no haberse dado, “en los próximos días estaríamos llegando a 83 mil fallecidos”.

Lo cierto es que en el ambiente se respiraba el mismo aire que en el de su predecesor, que nadie (o casi nadie) estaba escuchando lo que decía, pues todos estaban esperando a los que iban a atacar. Y las expectativas se cumplieron con creces. Desde ese entonces, se ha tratado netamente de destrozar, atacar, desarmar todo lo que ha hecho el Estado peruano.

Podríamos y deberíamos acotar que el Congreso ha resignificado lo que es el Estado peruano, convirtiéndolo solo en el Ejecutivo. Hoy la responsabilidad de los tres poderes se convierte solo en la de una, y el resto hoy juzga desde su comodidad. Dentro de todo, existieron algunos momentos que no podemos ignorar. Por ejemplo; Martha Chávez, congresista por Lima de Fuerza Popular, y Omar Chehade, congresista por Lima de Alianza Por el Progreso, demostrando que, pese a que no son nuevos, siguen desconociendo mucho del reglamento del Congreso. En sí, este Congreso ha incorporado a muchos congresistas con experiencia pero esto no necesariamente demuestra que sepan más que el resto. Tanto Chávez como Chehade asumieron rápidamente un rol más obstruccionista con discursos ligeramente basados en algo de información.

Se ha hablado de gobernabilidad, de responsabilidad, pero sin duda, todas estas intervenciones se las llevó el viento por la poca originalidad. O mejor dicho, por la reiterada intención de hacer uso del curul como una plataforma de campaña, como era evidente en el caso de Renan Espinoza, congresista por Lima de Somos Perú. La mayoría de interlocuciones se llenaron de defensas al pueblo peruano, a las poblaciones periféricas, pero muchos de estos congresistas ni siquiera hoy pertenecen a este grupo, ni siquiera viven o comprenden las vicisitudes de dichos problemas. ¿Cómo darle voz a aquello que no comprendes? Evidentemente, muchos de ellos enarbolaban la figura del peruano solo como una excusa, solo como parte de un discurso pero no por convicción.

Dentro de todo, una de las intervenciones que más se recordarán será la de Daniel Urresti, congresista de Lima por Podemos Perú. Lamentablemente, no por buenos motivos. Sobre todo, tras establecer una penosa comparación entre la pandemia y el conflicto armado interno que vivió el país el siglo pasado. Las acciones del Ejecutivo equiparándolas con los crímenes cometidos por el Ejército peruano es simplemente desagradable. Y Urresti atacando a las ONG solo parece una respuesta al juicio que afronta por el caso de asesinato al periodista Hugo Bustíos, que recibió visibilización por estas organizaciones sin fines de lucro.

Igual suerte tendrá Rosario Paredes Eyzaguirre, congresista de Arequipa por Acción Popular, cuando, durante su participación, se declaró discípula del expresidente Fernando Belaunde Terry, a quien admiraba por enfrentar a quienes sometían al país. También aquí sería muy fácil señalar por ejemplo su complaciencia con los empresarios (la polémica de la página 11 o su participación en el bombardeo contra los indígenas mayoruna del Alto Yavari).

La transparencia fue un tema muy tocado en este pleno. Algo contradictorio si se tiene en cuenta la cuestión de Estado que hizo el Congreso respecto a la declaración de intereses. A la fecha, siguen siendo solo 9 quienes presentaron la declaración, 9 de 130 congresistas. Se habló de informalidad, de derechos laborales, pero este tema no ha sido tocado por ninguna bancada. Aparentemente, solo importan los derechos laborales cuando hay cámaras. Igual sucedió con las AFP y las ONP, y seguramente sucederá mañana con algún otro tema.

Este Congreso no necesariamente es peor que el anterior, pero porque no tendrá el tiempo para demostrarlo. Eso sí, puede llegar a ser más peligroso. Su populismo hiede leyes compulsivamente que no resuelven problemas estructurales, son solo producto de la coyuntura. Sus participaciones son más discursos a la tribuna que verdaderos debates, cada quien pareciera estar llevando a cabo su propia campaña de re-elección desde el curul. Al cierre de esta nota, el debate aún seguía, pero sin conocer aún el resultado, podemos señalar que la desconfianza es evidente. Igual de evidente resulta saber que, de denegar la confianza a este Gabinete, este Congreso asumiría una responsabilidad política en esta pandemia que podría costar aún más a muchos peruanos. Y les guste o no, Perú no va a tener segundas oportunidades

Actualización de la nota: Alrededor de las 3 de la mañana, el Congreso aprobó la cuestión de confianza con 89 votos a favor, 35 en contra y 4 abstenciones.

¿Qué está pasando en Hong Kong?

Hong Kong, 28 de mayo de 2020.

Aunque resulte difícil creerlo en el contexto de esta pandemia, Hong Kong ha vuelto esta semana a las habituales protestas masivas por su autonomía. Sobre todo, tras la nueva legislación sobre seguridad nacional que ha implementado el Partido Comunista Chino en mayo. En las próximas semanas se terminará de determinar cuánta autonomía perderá Hong Kong, pero es un hecho que lo hará.

Básicamente, en esta ley se establecería un modo de controlar las protestas que escalaron rápidamente el año pasado por la soberanía, a partir de crear un marco legal que controlaría/penalizaría actos de secesión, subversión, terrorismo o conspiración con influencia extranjera respecto a los asuntos internos de Hong Kong. De acuerdo a la narrativa que intenta posicionar Beijing, es a partir de la infiltración extranjera que las protestas se han dado. No obstante, la libertad de reunión, la libertad de expresión de la que goza la prensa se ven constantemente amenazados —al no ser parte de los derechos de muchos ciudadanos chinos, evidentemente el miedo es latente de que dichos derechos sean eventualmente arrebatados bajo la excusa de la seguridad nacional—.

Para muchos protestantes, esta legislación contravendría la independencia con la que gozan desde que el Reino Unido cedió el territorio a China en 1997. “Una nación, dos sistemas”  es el lema bajo el que se guía la política en Hong Kong y bajo ella su autonomía estaba garantizada. Pero desde la llegada de Xi Jinpin en 2012, las medidas de seguridad se han incrementado, el control chino mismo ha ido ampliándose a límites que muchos habitantes ni siquiera se imaginaban.

Dentro de la Ley Básica, un correlato de Constitución para Hong Kong, se establecía que el fin último era conseguir que sus líderes sean elegidos por voto, lo más cercano a una democracia representativa. En 2007, incluso, Hu Jintao, entonces líder chino, propuso como fecha límite el 2017 para cumplir el ideal. Este ideal, no obstante, nunca llegó.

Fue a partir de entonces, que nacieron movimientos de protesta. Sobre todo, tras el truco chino de democracia: en 2014, se aprobó que sí podrían darse elecciones pero solo con candidatos aprobados por Beijing. A esto se le llamó, con justa razón, “la falsa democracia”. En 2015, tras las protestas, los legisladores de la Asamblea de Hong Kong rechazaron esta propuesta. Más que una oportunidad perdida, un desaire y una posición sentada en aras a la soberanía.

Créditos: Lam Yik Fei -The New York Times.

Desde entonces, hubo una especie de cese al fuego hasta que se aprobó un tratado de extradición que permitiría que todo ciudadano juzgado pudiera ser fácilmente trasladado a China para su juicio. Para este pueblo, esa fue la gota que rebalsó el vaso y provocó las movilizaciones más grandes y significativas que ha visto Oriente desde hace mucho tiempo. Lo curioso es que ninguna protesta parecía exacerbar ánimos ni incitar a la violencia. Pero tras el uso de gas lacrimógeno y la actitud represiva de la policía china, todo varió.

Créditos: Reuters.
Créditos: Reuters.

Se acusó a los protestantes de conductas terroristas, como señaló Yang Guang, el vocero chino de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao. En octubre, se legisló una ley anti-máscaras, algo que Carrie Lam, la Jefa Ejecutiva de Hong Kong, defendió. Esto solo exacerbó los ánimos del pueblo y llevó las protestas a un nuevo nivel. Desde enfrentamientos en las universidades, hasta enfrentamientos directos con la policía. En cierto modo, la llegada de la pandemia significó un alivio para Beijing pues se esperaba que este espíritu de protesta, poco acostumbrado para China, se calmara. Las restricciones, sin duda, ralentizaron todo pero solo era cuestión de tiempo.

Créditos: Lam Yik Fei – The New York Times.

Desde entonces, Estados Unidos ha mantenido su posición muy cerca a apoyar la democracia en Hong Kong. Claro está que muchos ciudadanos en el mundo ya conocen lo que la democracia estadounidense realmente es: sangre y muerte. Pese a esto, el Presidente, Donald Trump y Mike Pompeo, Secretario de Estado, ya han expresado declaraciones en las que demuestran una inclinación a “llevar a cabo acciones” en caso fuera necesario. Interferencia de Estados Unidos, interferencia de China, Hong Kong probablemente se encuentre en el medio de una pelea económica y sobre todo, en el medio de una batalla por su libertad.

Migración venezolana: un asunto político en Perú

Perú, 27 de mayo de 2020.

Postveritat nace buscando derrumbar la posverdad expandida en la sociedad, centrándose en desmentir ciertas declaraciones o vídeos que promueven la desinformación con medias verdades, además de aclarar todo aquello que deba ser aclarado. Postveritat busca la verdad, en tiempos en los que es necesaria.

En Perú, pese a ser un tema medular, la migración venezolana no importa, o importa muy poco para la clase política. Mejor dicho, la búsqueda de una solución se encuentra en lo más bajo de su lista de prioridades. Siendo el foco de discursos populistas y xenófobos, la población venezolana, que llegó a Perú hace unos años producto de la crisis que asola su país, es una de las tantas poblaciones vulnerables dentro de su territorio. No obstante, sus problemáticas suelen dejarse de lado para reforzar discursos que los invitan a “regresar a su país”. A estas voces se ha sumado Acción Popular tras presentar el pasado lunes el proyecto de ley N° 5349/2020-CR, por iniciativa de Orlando Arapa Roque, congresista de Puno. ¿Qué plantea este proyecto de ley? ¿por qué apunta directamente a la población venezolana? ¿bajo qué argumento es apoyado por la mayoría parlamentaria?

Específicamente, plantea dejar de flexibilizar la migración venezolana en Perú en base a evidencias económicas (por cierto, muy sesgadas) respecto al Perú después de la pandemia. Estrictamente, hablando lo que plantea es retirar al país latinoamericano del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de ONU, pues contraviene lo propuesto por el proyecto de ley. Sí, efectivamente lo que se busca es salir de un pacto que lo único que busca es una cooperación internacional para un desarrollo sostenible la migración.

Créditos: Omar Lucas-El País.

Claro está que la pandemia ha precarizado ya la precaria situación en la que vive la población venezolana. Esto lo señala muy bien el proyecto de ley, pero solo para reforzar su argumento. Desde ya queremos señalar que dividir la solución, el tener que elegir entre dos poblaciones vulnerables sería un retroceso en el (poco) avance que ha hecho la política peruana para atender estos serios problemas.

Y lo que plantea este proyecto de ley ya es una invitación a lo precario, a fortalecer el discurso xenófobo que aflora en todas las regiones del Perú. La ley plantea criminalizar al migrante, que irregular o no, continua estando en una situación terriblemente delicada. El focalizar esfuerzo en los connacionales es un argumento que disfraza un falso nacionalismo, que apela a un argumento netamente económico. Pero, si usáramos los números para justificar cualquier medida, quizá Lima seguiría siendo aquel balcón desde el cual los políticos observan al resto del país.

Créditos: Omar Lucas-El País.

Retirar el Permiso Temporal de Permanencia (PTP) , como plantea el Artículo 2 del proyecto de ley, implicaría expulsar a casi toda la población venezolana, exponer a oficialmente 491 000 venezolanos que hoy cuentan con dicho permiso al abandono, al desamparo. Endurecer los protocolos migratorios afectaría notablemente a nuestra economía, pues no es como parece sugerirse en el proyecto de ley, que la población venezolana ha venido a ocupar puestos de empleo que pertenecen al peruano, sino que también son víctimas de esta vulnerabilidad, y la pandemia los golpeará aún más fuerte. Muchos de ellos trabajan en la informalidad, viven del día a día. Expulsarlos no generará más trabajos para los peruanos, porque muchos de ellos han generado sus propias oportunidades frente a las puertas cerradas de muchos negocios.

Si vemos la migración como el problema que resolvería el desempleo, si planteamos que es el mejor interés para el pueblo peruano que desaparezcan y endurecer las políticas migratorias, entonces nosotros también somos parte del problema. La xenofobia no produce ninguna identidad positiva y solo levanta más muros en una sociedad ya acostumbrada a tenerlos. Y esto es algo que merecería una conversación más seria en la sociedad peruana, impulsada por un lado por los representantes como Arapa y por partidos políticos como Acción Popular. Este tipo de proyectos legislativos no ayudará en nada a palear los efectos económicos que tendrá la pandemia en la población peruana, como mucho, los agudizará para algunos sectores. No producirá más empleos, no ayudará a nadie más que a los autores de la ley a solidificar una breve imagen como políticos. Pero esta clase de proyectos, rumbo al bicentenario, no deberían siquiera discutirse. Entendiendo esto, quizá, Perú pueda progresar como sociedad.

No puedo respirar: el asesinato de George Floyd

Estados Unidos, 27 de mayo de 2020.

Hace una semana, hablábamos en Brasil sobre João Pedro. La muerte, con sospecha de asesinato, del niño de 14 años, devolvió como tema de conversación la brutalidad policial en Latinoamérica. Curiosamente, este fenómeno no es exclusivo de la región, como bien lo demuestra lo ocurrido en Estados Unidos con George Floyd.

No puedo respirar

Esas fueron las palabras de George Floyd. Un guardia de seguridad de un club, un hombre afroamericano de 43 años, un ciudadano estadounidense, una víctima de la brutalidad policial, una vida a manos de la imprudencia, de la irresponsabilidad.

Los oficiales llegaron cerca de las ocho de la noche del lunes para detener a Floyd por ser sospechoso de fraude. Floyd estaba dentro de un carro cuando llegó, y de acuerdo con el comunicado que publicó la policía de Minneapolis, “bajo ciertas influencias” (eufemismo policial para acusarlo de estar drogado). Cuando se le ordenó que saliera, “se resistió físicamente”. Finalmente, un policía lo paralizó en la calle y lo esposó. “Los oficiales pudieron esposar al sospechoso y se dieron cuenta de que estaba sufriendo un problema médico”, informó un portavoz de la policía de Minneapolis en una rueda de prensa el martes por la mañana.

La versión oficial es esa. Pero en el vídeo grabado y difundido por Darnella Frazier, se puede ver cómo Floyd, llorando, gime de dolor, e implora piedad de los mismos agentes que supuestamente cumplen la labor de velar por el bienestar de la ciudadanía: “Todo me duele… Agua o algo, por favor. Por favor, por favor. No puedo respirar, agente, no puedo respirar”. Minutos después, el detenido parecía inconsciente. “¡Oiga, ni siquiera se está moviendo!, ¡Apártate de su cuello!”, se escucha que le dice uno de los espectadores al policía, pero el oficial no se inmuta. Algunos transeúntes le acusan de que lo está disfrutando. Frazier pide que le tomen el pulso. Alguien pregunta si está muerto. Tras un buen rato, una ambulancia llega y traslada a Floyd al centro de salud del Condado Hennepin, donde fue declarado muerto al cabo de unos minutos.

El hombre afroamericano de 43 años se convierte hoy en el rostro de una comunidad que hoy recuerda a Eric Garner. 6 años antes, Garner fue ahorcado a muerte por Daniel Pantaleo por “ofrecer resistencia al arresto”. Esa fue precisamente la excusa que presentó la policía en un comunicado respecto al caso de Floyd. La justicia determinó en el caso de Garner que fue la llave aplicada la que contribuyó a su muerte, pero tan solo hace un año el policía responsable fue separado de la fuerza. Curiosamente, en aquel entonces, la sentencia que condenó al policía se vio influenciada por otro asesinato a un afroamericano, Michael Brown, un joven de 18 años que fue abatido por Darren Wilson en Misuri. Wilson había sido absuelto, lo que generó un gran revuelo en todos los estados, provocando masivas movilizaciones en lo que luego fue conocido como las Protestas de Ferguson.

Créditos: Wikipedia.

Durante estas protestas, específicamente el 23 diciembre de 2014, a su vez, se produjo el homicidio de Antonio Martin, quien contaba con un arma. En aquel entonces, la discusión se centró en por qué el joven de 18 años contaba con una y por qué la apuntó al policía. Investigaciones posteriores descartaron la declaración oficial de un tiroteo (el arma de Martin jamás emitió disparos) pero el caso fue abandonado. Igual que el asesinato de Darren Seals, un activista afroamericano, cuyo cuerpo fue encontrado en un carro quemado.

Solo este año, el asesinato de Ahmaud Arbery en Georgia y cómo fue abordado por la policía de ese condado (los responsables fueron arrestados solo 74 días después, y tras la viralización de un video en el que claramente se ve que Arbery fue asesinado por el hijo de un expolicía, Travis McMichael) elevan grandes cuestiones respecto al racismo dentro de la fuerza. No podemos ignorar, que en un inicio, la conclusión de las investigaciones apuntaban a que Arbery era sospechoso de una serie de robos por el vecindario—como evidencia, se liberó un video de Arbery entrando a una casa en construcción, pero salió sin llevarse algo—. Similar al caso de Elijah Tufono, un adolescente de 14 años, que fue derribado y víctima de los golpes de Brian Fowell, un oficial de Rancho Cordova, Texas. La versión oficial de la policía frente a un vídeo liberado en Facebook Live aceptaba el derribo, pero invisibilizaba los puñetes que recibió Tufono, y solo hablaba de resistencia a la autoridad, y que los actos de Fowell se encerraban dentro de un marco en el que el oficial intentaba controlar al adolescente. Son muchos los casos en los que la versión oficial de la policía es rebatida por estas grabaciones de ciudadanos, lo que desde luego eleva muchas preguntas sobre la manipulación de las narrativas oficiales para no “manchar a la fuerza”.

Créditos: David Carson-St. Louis Post-Dispatch, via Associated Press.

Ser negro no debería ser una sentencia de muerte

Esas fueron las palabras del alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, en un pronunciamiento sobre el caso de Floyd. En una entrevista por Facebook Live, también señaló que todo lo que se ve en el video, estaba mal. “Es malvado, es inaceptable. No existen grises en esta situación.”

https://www.facebook.com/watch/live/?v=624706671477025&ref=watch_permalink
Entrevista a Jacob Frey.

Y no le falta razón. Como se revela en el documental 13th de Ava DuVernay —nombrado así por la décima tercera enmienda que abolía la esclavitud y el trabajo forzado, a menos que fuera como castigo por la comisión de un crimen, en 1865— la esclavitud en Estados Unidos se perpetuó a través de la criminalización de la población afroamericana.

Quien hoy diga que el racismo no es un tema importante en Estados Unidos, debería recordar el poco avance político respecto a la representación, el tono aleccionador de muchos representantes (blancos) hacia la comunidad afroamericana y otros tópicos igual de preocupantes. Hace poco, Joseph Biden Jr., el contrincante político de Donald Trump para las elecciones presidenciales 2020, se atrevió a comentar a modo de broma en una tensa entrevista “que todo aquel que dude entre votar por Trump y no por mí, no es verdaderamente negro”. El tono alrededor de la entrevista fue muy alarmante para un candidato que busca ser todo lo contrario al actual Presidente, sobre todo respecto por su defensa irrestricta a la ley 103–322 (conocida como la ley de crimen, pues aumentó la cantidad de encarcelaciones en Estados Unidos por delitos menores, afectando Kalief Browder). Este tipo de declaraciones, el negacionismo que existe de algunos políticos respecto al racismo y el abandono en el que se encuentran crímenes como los que ha sufrido George Floyd solo demuestra cuán lejos está Estados Unidos de unirse como país.

La conquista de la dignidad en Costa Rica

Puerto Rico, 27 de mayo de 2020.

“Dignidad, es la conquista de nuestra dignidad”, dice Marco Castillo, un abogado y activista de los derechos de la comunidad LGBTIQ+ en Costa Rica que ve en el primer minuto de este 26 de mayo un momento histórico. La llegada del martes ha sido esperada durante años por él y miles de personas a las que se les había negado el deseo de que los matrimonios con personas del mismo sexo sean reconocidos por la ley.

Cuando el reloj marcó las 00:01, el primer matrimonio entre dos mujeres se llevó a cabo, precedido de una gran celebración virtual, por las medidas de prevención ante la pandemia de COVID-19. Las protagonistas fueron Dunia Araya y Alexandra Quiros.

La televisión estatal y canales en internet realizaron una transmisión especial en la que participaron las cantantes Mónica Naranjo y Lila Downs, el músico Manuel Obregón y la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, así como testimonios y mensajes desde otros países. El momento fue posible luego de que Costa Rica solicitara en 2016 una opinión a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH).

El tribunal resolvió en 2018 que los Estados “deben reconocer y garantizar todos los derechos que se deriven de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo”, incluido el matrimonio. Y esta recomendación fue dirigida a los países firmantes de la Convención Americana de Derechos Humanos, pero hasta ahora Costa Rica da el primer paso.

Cuando hace dos años, en 2018, las elecciones presidenciales del país se convirtieron en una suerte de referéndum en torno a la cuestión del matrimonio igualitario, muchos temieron que el país tomase otros derroteros. Finalmente Carlos Alvarado, defensor de los derechos del colectivo LGBTI, se impuso al pastor evangélico Fabricio Alvarado. Este último había ascendido desde la marginalidad electoral agitando la polémica en torno a la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la sentencia de la Corte Suprema. Las urnas dieron la victoria al candidato progresista, pero los activistas LGBTI de toda América Latina se estremecieron al atisbar el poder que han alcanzado las iglesias evangélicas en la región.

“Nuestro deber es combatir todo tipo de discriminación, sea por discapacidad, etnia, cultura, credo religioso, sexo, identidad y expresión de género, orientación sexual o cualquier otra”, dijo el presidente Carlos Alvarado este lunes en un comunicado.

“Y desde ese enfoque que procura la defensa de todos los derechos humanos, es el lugar donde hay que entender este paso”, añadió antes de reconocer que hay sectores descontentos con esta apertura.

Un oasis en Latinoamérica

A pesar de pronunciamientos como los de la Corte IDH, el acceso al matrimonio para las parejas del mismo sexo sigue estando vetado en la mayoría de los países de América Latina. Bolivia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana no reconocen el matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

En Argentina, Brasil, Colombia y Uruguay sí está garantizado en la ley, mientras que en México solo en algunos de los 32 estados del país. Chile y Ecuador sí reconocen la unión civil, pero no con la figura del matrimonio.

La batalla de Jazmín Elizondo y Laura Florez-Estrada —la primera pareja que consiguió una unión avalada por el Estado en el país— es la batalla de toda una comunidad. Y su triunfo es la esperanza que hoy más que nunca se necesita en Latinoamérica, una región plagada de homofobia y transfobia, en la que movimientos conservadores de derecha ahora pretenden asumir cargos de poder amenazando los pocos avances de una comunidad que solo pide igualdad de derechos.

¿Informales de Gamarra?

Juan Infante, sociólogo peruano, nos entrega este sentido texto sobre los llamados “informales de Gamarra” a partir de los últimos sucesos en este emporio comercial.

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Una de las tantas piruetas que nos toca aprender

Aunque todo el cuerpo gira, al hacer la pirueta, la mirada se tiene que mantener constante en un mismo punto: metáfora sobre hacia donde estamos apuntando cuando es necesario que nos replanteemos cómo creamos el presente para ganar un futuro próspero ante la emergencia sanitaria.

A finales de 2017, les hice una encuesta a mis alumnos en el marco de fin de año. Una de las preguntas era: ¿Qué elemento consideran que le hace falta a la educación actual? Gratamente, para mi sorpresa, la respuesta más repetida fue “paciencia”. En estos días nos venimos enfrentando a la COVID-19. A este microorganismo también se lo puede caracterizar por su falta de paciencia. Hasta el momento, ha sido una fuerza arrasadora. No solo debido a la rapidez con la que las personas se contagian, ni por las muertes que produce sino gracias a que logra poner a los Estados-Nación cual bailarina durante el tercer acto del Lago de los Cisnes donde las 32 piruetas en 30 segundos son las posturas políticas, económicas y sociales que se deben tomar para enfrentarse a una situación sin precedentes en todos los ámbitos. La salud se enfrenta a una emergencia sanitaria sin los recursos necesarios y sin la capacidad de que nadie se los provea. La educación acostumbrada a su ámbito áulico se enfrenta a un nuevo modo de impartir clases. Los trabajadores se hayan en la disyuntiva de trabajar y tener peligro de contagio y contagiar a otros o no trabajar y no poder proveer ni proveerse de los medios necesarios de subsistencia. Podría intentar de mencionar cuáles son esas 32 piruetas, pero me quedaría sin aliento antes de los 30 segundos (para ello, se pueden leer otros de los miles de ensayos que han estado apareciendo en estos días). En fin, ningún gobierno se ha podido quedar al margen de la pandemia actual.

Recapitulando, para no irme por las ramas múltiples con las que nos enfrentamos al escribir un ensayo sobre la coyuntura actual, nos encontramos frente a una situación antidemocrática producida por la naturaleza que nos ha hecho replantearnos cómo nos movemos como sociedad globalizada, industrializada, institucionalizada y hegemónica. El cuestionamiento presente reside en qué régimen político preestablecido funciona ante las condiciones actuales que la humanidad en su totalidad se está enfrentando. Aunque le comencemos a ganar al virus, para que no haya nuevos brotes y picos como los que siguen apareciendo en diferentes partes del globo, se necesita tener en consideración una mutación completa del funcionamiento de nuestras sociedades. Por poner un ejemplo, ya no se va a poder tener más un ámbito áulico donde se encuentren 40 alumnos apiñados, por las consecuencias que conllevaría un contagiado en tales circunstancias. Pero, el problema de la virtualidad en estos temas radica en la sociabilidad necesaria de los alumnos. ¿Cómo crear ambientes áulicos seguros y eficientes en términos de educación emocional y humana? Pero esto es solo una de las 32 piruetas con las que nos vamos a encontrar.

La mejor frase que se me aparece es: cuando el hombre hace planes, Dios se ríe. Por ello, me propuse hacer reír un poco a ese Dios y plantear, desde nuestro presente, cómo generar un sistema que pueda mutar continuamente según las condiciones de la humanidad real. Nos encontramos en un estado de excepción, como dice Jean-Luc Nancy: “[…] la excepción se convierte, en realidad, en un mundo de interconexiones técnicas de todas las especies (movimientos, traslados de todo tipo, exposición o difusión de sustancias, etc.) alcanzan una intensidad hasta ahora desconocida y que crece con la población”. Pero este es un estado de excepción bajo el mito de la civilización y barbarie, tener autos, trabajar en la bolsa, especular con la vida humana, sostener una carrera de actuario, no es sano ni natural.

Según el documental francés Terra aproximadamente en la década de los ’90 es cuando hay más cantidad de población urbana que rural a nivel global. Aunque creamos que la ciudad es lo que nos corresponde como sociedad civilizada, la naturaleza nos está implorando distancia de una manera más bien audible. Y con esto me refiero con volver a las raíces: creo que estamos de acuerdo si afirmo que hemos estado en un proceso de aceleración (en pos al progreso) desde la Revolución Industrial; desacelerar no significa frenar, pero tal vez ya hemos llegado a un nivel de sobreproducción que solo le está simplificando la vida a un grupo selecto de personas mientras el resto sufre las consecuencias, no solo por la diferencia sustancial en cuanto a la posibilidad de obtener esos mismos beneficios, sino también a las consecuencias mundiales como lo es el cambio climático y falta de trabajo no letrado por las maquinarias más eficientes y más destructivas que suplen dicho trabajo, además de las guerras económicas en las que prefiero no profundizar en este ensayo.

Volver a nuestro bárbaro interior es realmente conocer la diferencia entre un trabajo que ayuda a la supervivencia, de aquellos que no. Durante la Edad Antigua, existían más feriados que en la actualidad y aun así tenemos una buena parte de nuestra sociedad basada en sus preceptos. Entonces, es posible una sociedad que tenga más ocio, que sea más rural y además ser “civilizada”. Con todo esto voy a que no todos los niños tienen que asistir a los mismos días de clases, un respiro y más paciencia para conseguir adquirir los conocimientos es algo que es necesario sin tener en cuenta solo a la pandemia. Los problemas que plantea esto son muchos otros como, si ya la educación se encuentra en un estado de emergencia semi constante, ¿cuántos profesores y maestros más se van a necesitar? ¿Cómo ampliamos la planta actual de profesionales?

Es posible pensar que debido a la cuarentena existe una degeneración de las relaciones sociales como plantea Agamben, pero creo que estas se han ido degenerando más debido a la manera de comunicación, educación, competencia, individualización que han sido sostenidas a lo largo de estas últimas décadas, por no decir, todo el siglo XIX. Generar una sociedad más rural y pueblerina, pensar en una democracia barrial, de los espacios mínimos necesarios para que existe una autarquía con respecto al centro. Para que todos se puedan cuidar entre sí es importante que comencemos por conocer quienes forman parte de la vecindad, ayudar a los vecinos que lo necesiten, tanto por su edad como por su condición laboral. Armar huertas orgánicas y sustentables en cada uno de los espacios mínimos rurales que habría que comenzar a construir. Disolver las empresas y fábricas que deben contener a una cantidad de trabajadores que no va a ser rentable para la salud y la nueva sociedad. Permitir solo el nomadismo a aquellos que son completamente esenciales, comida y salud. Las personas que sí tienen conexión a internet y pueden hacer su trabajo desde el hogar, deberían continuar ese método de trabajo.

Para todo ello, debemos dejar de privilegiar a lo letrado que estudia Ángel Rama en La ciudad letrada y comenzar a trabajar con las Letras que realmente importan, la que genera nuevos métodos de vida, la que le llega a los niños, la que es manejada por la Educación. Al igual que cuando se aprende a hacer piruetas, es importante enfocarse solo en un punto porque, aunque des las 32 vueltas si la cabeza mira siempre hacia el mismo lugar, es posible lograrlo. Nuestro punto, a mi parecer, debe comenzar por plantearse cuál ética queremos manejar, la que sostiene que el humano es más importante que la humanidad, o si debemos fundamentar, en este mundo globalizado, una que hable de la humanidad por sobre lo humano. Ante las condiciones actuales, el egoísmo no sirve, termina muriendo solo, aunque tengas todo el dinero del mundo. Lastimosamente, estamos en la primera, sino no se podría explicar cómo, en un mundo que está interconectado, la pandemia ha llegado a la mayoría de los países, y no se logró frenar antes.

Existen muchas teorías conspirativas, pero ahora no importa de dónde viene, sino a dónde nos dirigimos todos, en conjunto; no solo la clase política o la elite. Hay similitudes entre todas ellas como, por ejemplo, se concentran en el pasado y en lo humano. Ninguna habla de lo que hemos hecho como humanidad, es decir, las cosas que logran que el virus se esparza dentro de las ciudades como se esparce, porque como dije más arriba, en el ámbito rural, de por sí, la distancia es mayor y la gente no se aglomera en los transportes públicos ni en las calles, en los shoppings ni en los supermercados. Es una decisión consciente qué es lo que vamos a impulsar, de qué es necesario hablar, cómo lo hablamos. En este punto es donde me freno, la postura de decir que ahora gracias a la cuarentena los seres humanos vamos a convertirnos todos en entes autosustentables, que no vamos a seguir mostrándonos como los reyes del mundo donde nuestro territorio son todos los territorios, me parece una idea completamente ingenua. La humanidad no ha llegado a ese punto, aunque nos encontremos cada vez más cerca, tal vez cuando los centennials lleguen a viejos vean algo más parecido a esa utopía, tal vez todo el planeta se acaba y lo que estoy diciendo es igual de ingenuo que lo que planteaba antes. Espero que Dios se haya quedado sin aire riéndose de esto, y que planeamos para una salida donde todos tengamos mayor porcentaje de supervivencia.

El baile de los que sobran: Reflexiones acerca del panorama chileno en tiempos de pandemia

En los últimos años, Chile ha sido percibido como uno de los países de Latinoamérica con mayor PBI a nivel regional y con una aparente bonanza económica. No obstante, desde octubre del año pasado, el país austral ha sido testigo de masivas protestas que se manifiestan en contra de aquellas políticas que han incrementado el “crecimiento económico” que, por cierto, parece beneficiar solo a unos pocos, pues apenas el 50% de los hogares de menores ingresos accede al 2,1% de la riqueza neta del país (CEPAL). En ese escenario, diversos actores de la sociedad civil  mostraban su disconformidad al paradigma económico del desarrollo, que si bien ha reducido los niveles de pobreza monetaria, ha mantenido aún altos niveles de desigualdad.  Ante el contexto de la pandemia de la COVID-19 y con Chile como el noveno país más caro del mundo de un total de 56 países (UDP), existe un riesgo latente en las poblaciones más vulnerables en caer -o retornar- a la situación de pobreza. Cabe resaltar que 50% de las familias perciben un sueldo mensual promedio de (562 dólares americanos), poco más del sueldo mínimo (423 dólares), que al no ir acorde con el costo de vida en el país, acentúa la precariedad laboral y económica en un sector importante de la población. 

El país ocupa el 10° lugar de las 100 economía con mayor índice de desigualdad, que ha ido persistiendo desde la aplicación de éstas políticas “modernizadoras” y llegó a su pico (0.50+ GINI) desde que se consolidó el modelo neoliberal. En base a la data, Chile es un país con ingresos desiguales, que pese a políticas destinadas a reducir la pobreza, éstas tienen como directriz una visión de desarrollo que solo considera el crecimiento económico como prioritario y no tiene en cuenta  diversos factores  sociales que aportan a un incremento de la justicia y la equidad. Para que eso ocurra, los ciudadanos deben manifestar su voluntad política mediante un proceso de diálogo concertado, en el que más allá de ser partícipes  en las medidas de lucha contra la pobreza y desigualdad, sean protagonistas en la toma de decisiones y no simples beneficiarios.

CEPAL afirma que “los altos niveles de desigualdad existentes en la región Latinoamericana conspiran contra el desarrollo y son una poderosa barrera para la erradicación de la pobreza, la ampliación de la ciudadanía, el ejercicio de los derechos y la gobernabilidad democrática”. De ese modo, una manera evidente  de generar un cambio en la visión de desarrollo de carácter neoliberal que impregnan las políticas de Estado en Chile, es la acción colectiva de parte de  los ciudadanos que iniciaron sus manifestaciones el 18 de octubre del año pasado. Si bien la pandemia ha ocasionado que la mayoría de países en el mundo hayan optado por medidas de aislamiento social, esto no ha sido un impedimento para que miles de chilenos hayan persistido en salir a las calles para expresar su insatisfacción ante un sistema que los excluye y les hace pasar hambre, pues éstas medidas han significado una reducción o suspensión de ingresos, sobre todo en hogares de clases medias y bajas,  debido a la paralización de muchas actividades económicas. Entonces, el escenario de la mayoría de  chilenos se torna sombrío, pues la ausencia de políticas de protección social ante situaciones  de emergencia, facilita un  ambiente propicio para el aumento de la pobreza, entre ellas van a “recaer” muchas familias que habían salido de aquel margen. Lo que es innegable, es que es necesaria una visión de desarrollo que vea más allá de las cifras, pues detrás de ellas,  hay personas en situaciones mínimas de bienestar, que requieren de políticas y programas que consideren  sus demandas legítimas.  

La pandemia ha contrastado aún más las desigualdades que existen en Chile, lo que supone un reto no solo para el gobierno, que perpetúa una visión de desarrollo con enfoque económico estricto, sino también para los ciudadanos  que aún mantienen su lucha por generar un cambio en las políticas. La crisis sanitaria, en lo que va del mes de mayo, ha afectado a los barrios populares de Santiago de manera descomunal. Si bien es cierto que los primeros casos de COVID-19 se dieron en zonas de clase media-alta, ahora los barrios populares parecen ser el epicentro de la enfermedad, presentando mayor cantidad de  contagios y mayor índice de letalidad, dado que la mayoría de sus habitantes viven de manera precaria. Evidentemente, las medidas de aislamiento social dictadas por el gobierno chileno, han significado que la mayoría de personas de clases medias y bajas suspendan sus actividades económicas y con ello el cese de  sus ingresos para sobrevivir. 

Ante esta situación, el pasado 17 de mayo el presidente Piñera prometió repartir 2.5 millones de cajas con alimentos a grupos de personas vulnerables, pero no mencionó cómo ni cuándo. La desesperación y el hambre originaron que al día siguiente se produzcan “cacerolazos” en zonas populosas de Santiago, justo cuando se cumplían 7 meses del inicio de la crisis social de octubre. El hambre parece ser más perjudicial que el propio virus. Sin un sistema de protección social adecuado, producto de años de políticas neoliberales desde diferentes gobiernos, la pandemia de la COVID-19  no  atacará a todos por igual, sino en mayor intensidad a quienes viven en condiciones desiguales en uno de los países con mayor costo de vida del mundo y con la mitad de su población ganando poco más del sueldo mínimo. Mientras tanto, los manifestantes seguirán resistiendo y protestando al ritmo de El baile de los que sobran de Los Prisioneros. La pandemia no detendrá movilizaciones que estén en busca de un modelo que sea para todos, no para unos cuantos. No hay marcha atrás.

Bibliografía:

Cohen, E., Franco, R., Martínez, R., Medina, A. and Tapia, L. (2007). Gestión Social. México: Siglo Veintiuno. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/1863/1/S3092C678G_es.pdf

Larrañaga, O. and Rodriguez, M. (2014). Desigualdad De Ingresos Y Pobreza En Chile 1990 A 2013. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- Chile. Recuperado de:
https://www.undp.org/content/dam/chile/docs/pobreza/undp_cl_pobreza_cap_7_desiguypob.pdf

Taub, A. (2020). ‘Chile Despertó’: El Legado De Desigualdad Desata Protestas Masivas. New York Times. Recuperado de:
https://www.nytimes.com/es/2019/11/04/espanol/america-latina/protestas-sebastian-pinera.html

Letras en cuarentena I

Los textos que a continuación les ofrecemos han sido escritos durante la pandemia que ha azotado al mundo este 2020, por escritores de diversa edad y clase social, todos ellos pertenecientes al colectivo artístico Piño Choroy. Hoy comparten sus líneas Catalina Soto, Christian Chamorro, Camila Ramírez, Gonzalo Robles, Catalina Amaire, Luis López González y Ninfa María.

Señales de humo

Gonzalo Robles

“La crisis consiste precisamente
en el hecho de que lo viejo muere
 y lo nuevo no puede nacer:
en ese interregno se verifican
los fenómenos morbosos más variados”.

Antonio Gramsci

Este maldito virus nos contagió a todos

de indiferencia, egoísmo al por mayor

bandadas de aves vuelan de a una

cada pájaro en su propio aire.

En el confinamiento dimos la cara

a través del espacio virtual

volver a los orígenes

los rostros, siluetas de humo

señales del fuego interior reprimido.

Es curioso ver las volutas de humo

ignoradas por la apatía

en suspenso en el cielo

con dos vistos verdes a los pies.

Sorprende que en este aire infectado

el humo aclare la retina

vemos los rostros tal cual son

conocemos mejor a las personas

por medio de remotas señales de humo.

No somos más que cenizas

de un sueño de humanidad.

Metacuarentena

Catalina Amaire

Creo que no me sale hacer metacuarentena

el hecho de estar en cuarentena y analizar sus características

es un estudio mundial en el que me quedo corta

aquí, en el cuarto de mi madre, mirando el lago de en frente

no puedo hablar de los niños a quienes sus padres maltratan

ni de los padres que no saben qué pueden dar de comer

ni de los que todavía salen en búsquedas cuartadas por la falta de trabajo

la falta de gente en las calles

todas las faltas

no hay ayuda suficiente posible

a pesar de los comedores, la ayuda social y las leyes

las bolsas están en picada, la avalancha está a punto de aparecer

en el segundo preciso, antes de que reviente todo

los volcanes erupciones, los glaciares se rompan

y haya que empezar a correr o morir aplastados

en el intento

Privado

Luis López González

“Un día un desconocido se me acercó
y me dijo: lo privado dominará el mundo”
J. M. Memet.

Vives acurrucado en un concepto

eres un ser privado

la ideología te inunda con sus axiomas

tienes autonomía privada

tienes propiedad privada

tienes un mundo privado

 y así, así, como tal

te envuelve una mentira

como a una momia su mortaja.

Pero también si no puedes

                                                               o no quieres

serás un privado. No hay escapatoria.

Privado de amor

privado de fe

privado de humanidad.

En la frágil grieta del espejo

un privado mira a otro privado

sabiéndose deconstruidos

por la belleza de la trizadura.

A Jacques Derrida.

Se corona la incertidumbre

Ninfa María

Vamos por túneles distintos

pero

todos metidos en la recta oscura

escuchamos rumores

dicen que era de otro color

rosa, en el pasado

Se corona la incertidumbre

la inminente aparición de una línea negra

viral se multiplica

la recta que se curva

de tanto ir y volver

en el circuito de la vida

a la caída

a la peste

El temor de volver

a los siglos de dolor

¿dolorosa es dolo rosa?

Es circular negra

la cicuta del destino

corona con incertidumbre

el inicio del fin

¿Cuándo la rosa?

Con singular respiración

inminente la caída

de la vida a la peste

pero sin intención

dicen

por accidente

Dolo rosa

cicuta murciélago

recta dolorosa

El dolo es de nadie

dicen

pero duele igual

se apena la recta

se curva más

busca volver al pasado

busca la rosa

El siglo se obscurece

obstruida la recta

cae

sus pétalos duelen

hieden cicuta

El temor

singular entre siglos

planta rectas abortadas

como cruces

en dunas aisladas

circulan

el temor

el dolo

la rosa

Cuarentena

Camila Ramírez

A veces siento que me estoy volviendo parte de la casa o que nunca saldré de ella. La rutina es cómoda y el sillón de la sala de estar nunca me había parecido tan amistoso. El aire condensado me acompaña. Nunca los textos apocalípticos y las reuniones en skype habían estado tan de moda. El scroll se torna diario, matutino y nocturno. La oscuridad me está llegando a gustar junto al hecho de eludirlos, no verles las caras, fingir saludos incómodos y falsa diplomacia. En cambio, estar aquí es como un reality show, esos que daban en el 13 o el Mega, todos adentros, peleando, sobreviviendo, volcados a sus quehaceres diarios y observando los ajenos. Debo admitir que ha sido bastante ameno, salvo excepciones como el queque crudo de la otra vez y la indignación que causó la falta de huevos.

Tal vez, esto es algo así como el final de la metamorfosis; cucarachas rápidas habitando interiores, recovecos, buscando comida. Cucarachas habituadas a la pisada indiferente, el ¡Clack!, el individualismo imperecedero que nunca descansa. La mentalidad viva de cualquier transeúnte que sube al metro de Santiago, con la sensación de que solo queda dejarse aplastar, sucumbir. No hay que ser nihilista, ni leer a Camus o Kafka, solo que la existencia se torna pretérita y el tiempo de pensar, antes arrebatado, surge y se emancipa. ¡Ay! ¡El encierro es tan lúcido! Emerge la consciencia y todo parece más claro. Pero para otras es distinto. El pensamiento no regresa y sumidas en la desesperación perecen ante el brillo de la pantalla paranoide, se aplastan entre sí y se arrancan las antenas, indolentes. Víctimas del consumo, no encuentran un camino de retorno, solo trayectorias circulares que recorren frenéticas sin saber por qué.

Divagar en el mañana es el acto más romántico que se me ocurre.

Derritiendo la ventana

Christian Chamorro

Alan Brito

está

apoyado en la pared

Escucha

las latas mal martilladas,

las ráfagas

que rebotan en el suelo

haciendo renacer

el césped pisado

Pero la tabla de la industria

está fría

se aleja.

Ve por la ventana

un escape.

A lo lejos

una ancha calle de cemento

corta el cerro

Alguien no les aviso a las ovejas

Están a punto de encimarse

al borde del cuchillo humano.

Los árboles le muestran

los pasos de rock

que el viento asocia escandalosamente

a una escena dramática

Es tan alta la mirada

que puede volar

Abre sus brazos en forma de alas

salta

planea las chascas del Arrayan o el Canelo

Los pajaritos se preguntan si algún día volverá

porque se ha ido tan lejos

que alcanzó otros continentes

Visitó los monumentos de la historia

como película de semana “insanta”

entró en las tumbas egipcias

sacó las momias con collares de oro

ahí se dio cuenta que eran los gobernantes de $hile,

Visitó a cuanto ser querido quiso

besó sus mejillas

desamarró sus cordones

apagó el hervidor

para crear un clima terrorífico

a ver si escapaba alguna risa nerviosa

o simplemente daba una oportunidad

diferente al encierro

Ahí tomo la opción de ir donde los nefastos

Cuando entra a la casa de uno de ellos

sopla sobre su oreja

lo despeina

pero este individuo está paralizado

sus sentidos están muertos

o el tipo está apagado

Ha llegado el apocalipsis

se resguarda en paredes de cuerpos caídos

su ventana estaba abierta

dejando escapar a su alma en off

Alan Brito

sale de ahí

antes de sorprenderse más del vacío.

Viene de vuelta sobre volado.

En el fiordo los peces saltan comunicando un encuentro

un vacile acuático o cuántico,

el aquadance en su esencia

aunque esta vez

sólo desea ser el espectador.

Es tan liviano que se para en la copa de un árbol

para resguardar un nido de chucaos

cuando de repente

una voz

tibia y sube de nivel

es fuerte y sube de nivel

está en todo su cuerpo

¡¡Oye, oye!! que así en la ventana parecí’ un cangrejo, mejor prende la salamandra que hace frío

¿Es la ventana entonces su pantalla?

¿Es la ventana entonces la opción que tiene para salir corriendo?

o

¿Es su mente la ventana que tiene para escapar?

Cuarentena

Catalina Soto Caballero

Siempre es reconfortante volver a las tierras que te vieron crecer, sobre todo si es sólo por unos días. Qué lindo que pueda estar aquí para este cumpleaños, ¡no me lo perdería por la vida! ¿Tendré las cosas necesarias para cuatro días? Obvio sí, ¿qué tanto voy a necesitar? Un par de lecturas, ropa interior, desodorante, cepillo de dientes… ¡mis vitaminas! Filo, si no me quedo ni una semana.

Vaya, pandemia mundial, quién lo diría. Tanta gente con mascarillas en el aeropuerto me puso media conspiranoica. ¿No que hay que usarlas sólo si podrías estar contagiade, y que si la usas en público y no lo estás, aumentas las probabilidades de contagiarte? Cuál será el caso: ¿están todes contagiades, o están todes mal informades? Ninguna de las dos me reconforta. ¿Y si estoy yo mal informada, y realmente usar mascarillas te protege, aunque no tengas síntomas? ¿Debí traer mascarilla al aeropuerto? ¿Contagiaré a mi abuelo? ¿Me voy a morir? Por supuesto que no me voy a morir. A no ser que el avión se caiga. Tres de la mañana, ¡a abordar!

Uff, nadie se sentó a mi lado, ¡qué alivio! Se apagó la señal, adiós cinturón, vamos a dormir como las diosas. Pero qué duros son los asientos de mierda. Bueno, no importa, ¡a dormir algo!

Una turbulencia, ¿cuánto tiempo ha pasado? ¡Ah, no queda nada, pero si ya está amaneciendo! ¡Qué bonito! A veces se me olvida lo calmo que se ve el mar por acá. Ojalá más gente esté viendo el amanecer, ¡pero qué cosa más bella!

Llego a la casa, ¡hola, familia! Abrazo, sí, abrazo, ¿cómo les voy a decir que no? Vengo de un aeropuerto, ¿estaré siendo insensible al sí abrazarles? ¡Mi pobre abuelita! ¿Y si soy portadora? ¡Tiene más de setenta! ¿Maté a mi abuelita? ¡¿La maté por abrazarla?! Ok, calma. No has matado a nadie, tu abuelita no va a morir de coronavirus. Feliz cumpleaños, querida, ¡ojalá sean muchos más! Cumpleaños feliz, te deseamos a ti…

Hola mamá, volví. Está linda la casita, sí. Qué rica la oncecita, sí. ¡Uff, parece que está la cagá en la capital’e!, ¿verdad? Y, sí. Qué loco va a ser volver en un par de días. ¿Que todo el mundo que pueda debiera hacer cuarentena? Oh. Bueno, y mis clases… ¡Ah! ¿Las clases serán por Internet? ¡Mira tú, qué novedoso! ¿Y las personas que no tengan buena internet? Oh, lo están viendo, ok. Hm. Clases online. ¿Y ustedes qué piensan? ¿Quedarme acá? El virus va a llegar en algún momento, igual. No, pero es verdad. Además, tengo ropa acá, tengo todo. ¿Qué más podría necesitar?

Es raro estar acá y no ver a nadie. Suelo venir a puro ver gente, mi familia gigante de hobbit, por aquí y por allá, que la once, que la cena, que el campo. Ahora: nada. Voy a empezar a vivir como el gato que dejé acá: acurrucada al lado del calentador para siempre jamás. Leo un rato y me voy al celular, escribo, transcribo una que otra cosa, ¡y vuelta! Ni siquiera lo hago bien: ¿desde cuándo hay tantos grupos de whatsapp? Pasan dos horas, dos días, no termino de revisar, me distraigo, voy a cocinar.

Qué rico tu almuerzo, qué bien te quedó. Gracias, gracias, esta mañana vi un tutorial en yutú. Y vuelta a la rutina de los libros, las notas y el celular. ¡Vuelta!, ni que fuera cueca la weona. Floja culiá, hiciste ejercicio tres días y nunca más. ¡Ya empezaste a tratarte mal! ¿Qué dijo el psicólogo la última vez? Qué te tratarai bien, ¿y qué estai haciendo? Ya po. Es el tercer helado de la semana, ¿y qué le voy a hacer, si se derrite la weá? Ya basta. Mañana voy a hacer un jugo verde pa desayunar.

¿Qué día es hoy? Chuuta, lunes, verdad, la toma de ramos, ¡gracias, maldito grupo de whatsapp! A ver, ¿cuáles quería yo…? Listo, todo bien. Mira, clases de yoga todos los días a las 7, qué wena (sé que no lo voy a hacer). A ver cómo está mi amiga: bordándose la vida. ¿Y esta otra? Bailándoselo todo en el living. ¿Y yo? Ahhh, el gato me entierra las garritas en la pierna, pero si me muevo se va a bajar. De más que hay un webcomic con justo esta situación, ¿a ver? Hashtag #catproblems, ¡ajá, aquí está, soy yo! Qué risa, compartir.

Uh, mañana viene don Héctor a arreglar el cálifon. Qué bueno, porque lavar la loza con agua fría no despegaba la grasa, y me quemaba todo el rato con el agua hervida. ¿Qué le pida que limpie el calentador de atrás también? Ok, chaoo, ¡que te vaya bien! Qué pena que todavía no pueda hacer teletrabajo. Don Héctor, pregunta mi mamá si podría limpiar el calentador de atrás también. Chuta, está lleno de hollín. Son las partículas más negras que he visto en la vida, a bajar la aspiradora se ha dicho. Mira, tenía razón, si se toca se queda pegado. Gracias Don Héctor, ¡que le vaya bien! ¿En qué estaba yo? Ah, sí, jugo en polvo para el almuerzo.

Qué sueño más raro, estaba en una reunión familiar y contagiaba a todo el mundo de coronavirus. Hmm, me pregunto si no estaré leyendo demasiado al respecto. ¿Hace cuánto que no medito? ¡Seguro esa es la solución! Uh, verdad que mi hermana empieza sus clases online también. Qué paja estar en el colegio. Ay, tiene que leer Edipo Rey, jaja, de más que me pide ayuda.

Sabía que me iba a pedir ayuda, que se prepare no más para ¡la mejor lectura dramatizada de Edipo Rey que oirá en su vida! En verdad, ojalá que no sea la mejor, pobrecita. Pero que se note que me esfuerzo: ¡ay de mí! ¡Qué desdichado, pobre desgraciado, infeliz!… ¿Las lágrimas habrán sido demasiado? ¡Ya qué! Por lo menos le quedó claro todo. Ojalá lea Antígona, que es mucho mejor.

¿Cuántos días llevo aquí? ¿Son semanas, ya? ¡No me digas, no! El calendario lo arruina todo. ¿No se suponía que tenía que hacer algo yo hace un par de días? Ya pasan casi sin que me dé cuenta. No importa. Ya me acordaré. ¿Veo el final de esta serie, o de la otra? ¿Leo teoría o ficción? ¿Seré capaz de dormir en la noche si hago una siesta ahora? ¿Qué dirá mi horóscopo? ¿Qué dirías tú? ¿Qué qué dirías? ¿Cuándo, cuándo voy a volver?


Sobre les autores:

Gonzalo Robles (Santiago de Chile, 1975) es Periodista de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano. Ha cursado los talleres de narrativa de Poli Délano y de Alejandra Basualto y los talleres de poesía de Astrid Fugellie, Julieta Marchant, Lina Bilbao y Nicolás Núñez. En 2014 participa de la Antología de poesía y microficción Des-Tiempos (Ediciones La Palabrota) y en 2017, de Reflejos. Cuentos Taller La Trastienda (Editorial La Trastienda). Ha escrito y publicado comentarios de libros de poesía y narrativa, así como entrevistas a escritores, en distintos medios digitales. Entre 2015 y 2018 trabajó como secretario técnico en la Corporación Letras de Chile. Actualmente participa del colectivo artístico Piño Choroy.
Cata Amaire estudió y se recibió de varias cosillas relacionadas con la palabra, las letras, los discursos, lo pragmático y lo místico de todo ello. No cree en el concepto de nación, así que anda desamparada cual extranjera en el mundo nacionalista. Prefiere el helado de vainilla y de almendra al de chocolate, aunque eso pueda parecer mediocre. No le tiene miedo a la mediocridad, pero sí a la normalidad, en especial, a la normalización. Espera seguir mostrando todas las cosas que en un sistema en ruinas se pueden mejorar, para ello participa activamente en Piño Choroy, para construir el paradigma que será necesario después de todo esto.
Luis López (Santiago de Chile, 1965) es egresado de derecho de la Universidad de Chile. Durante los 80´s participa de talleres literarios de su casa de estudios y de la SECH. Miembro del Colectivo Poético ENOTRA. Textos de su autoría han sido publicados en diversas revistas literarias y Antologías. En 2019, se publica Hexagramas y, próximamente, lanzará su segundo libro, Deshabitaciones. El 2019 se suma al equipo de Organización del Festival Internacional de Poesía, FIP-SANTIAGO. Actualmente integra el colectivo Piño Choroy.
Ninfa María (Santiago de chile, 1985) poeta y performer, se forma como Psicóloga en la Universidad Católica de Chile. Ha participado del Laboratorio de Escritura de las Américas (LEA), auspiciado por la Fundación Pablo Neruda, del cual es Coordinadora durante el 2019. Es co-fundadora de los colectivos Piño Choroy, que interviene la calle con declamaciones participativas, y Slam Chile, que promueve esta modalidad de poesía en eventos de bar. Dentro de sus publicaciones se encuentra el poemario Líquida (Mago Editores, 2017), además de formar parte de diversas antologías (Poesía en toma y SECH, entre otras). El 2019 lanzó en formato virtual su proyecto visual El viaje, un diálogo entre poesía y fotografía.
Camila Ramírez Campos (Viña del Mar, 1999) disfruta del mar y los recorridos en micro y le gusta escribir sobre las intrincadas calles del Puerto. La ciudad le parece un escenario fascinante. El año 2018 participó del taller de poesía de Mauricio Redolés. Forma parte del libro Eclipse Total, del Laboratorio de Escritura de Las Américas (LEA,2019). Actualmente reside en Santiago, donde estudia Licenciatura en Antropología en la Universidad de Chile. Es parte del colectivo artístico Piño Choroy y del Centro de Estudios Locos.
Christian Alejandro Muñoz Chamorro (Santiago de Chile, 1994) Alias Chamorro Acrh, desde muy pequeño mostró interés por artes como la danza, el canto y la música. Entre 2005 y 2012 participó en la Escuela Artística los Callejeros (del programa Chile quiere a su barrio), luego en talleres de creación teatral en Balmaceda Arte Joven (BAJ). Co-fundador de la compañía y laboratorio de teatro Pudutoflos. El 2019 participa en el Laboratorio de Escritura de las Américas, de la Fundación Pablo Neruda, siendo publicado en el libro colectivo Eclipse total. Co-fundador de la tetería poética itinerante Tientaté, así como del colectivo artístico Piño Choroy.
Catalina Soto Caballero nace en la ciudad de Santiago (1998), pero ha residido en Punta Arenas la mayor parte de su vida. Desde la adolescencia se dedicó a la difusión lectora en talleres, eventos artísticos y programas radiales, participando de lecturas, performances de poesía musicalizada y dramatizada, así como también de números musicales y teatrales. Desde el 2016 es miembro de la nueva Sociedad de Escritores de Magallanes. Ha publicado poemas en la Antología Trovadores al Viento (Poetas del Mundo, 2015), en la Antología Poética de ayer y hoy en Magallanes (Editorial Municipal, 2016), y en el libro Eclipse Total (PorNos, 2018). Actualmente reside en Santiago y estudia Licenciatura en Lingüística y Literatura Hispánicas en la Universidad de Chile. En la capital también ha sido partícipe de lecturas y actividades, tanto con el colectivo artístico Piño Choroy como en el círculo de mujeres poetas Nunca Quisimos Ser Reinas.

El vídeo que podría liberar a Brasil de Bolsonaro

Brasil, 22 de mayo de 2020.

Un hecho sin precedentes ha ocurrido este viernes, pues tras el fallo del juez Celso de Mello, Brasil puede, literalmente, observar todo lo que se dijo en una sesión del Consejo de Ministros de Bolsonaro. Así, por televisión o por redes, el pueblo brasileño puede acceder ya a la sesión del 22 de abril en el palacio de Planalto, y en más de una hora de video, demuestra las injerencias del mandatario en la cúpula de la policía para proteger a su familia. Cabe recordar que todo esto se da en el marco de una investigación del Supremo contra Bolsonaro por injerencia en el ámbito judicial.

“Intenté cambiar oficialmente a la gente de nuestra seguridad en Río de Janeiro y no pude. Se acabó. No voy a esperar a que jodan a toda mi familia, o a mi amigo, porque no puedo cambiar a alguien (…). Lo voy a cambiar. Si no puedo, cambio a su jefe; si no puedo cambiar al jefe, cambio al ministro. Y punto final. Aquí no estamos para jueguecitos”, advierte el presidente a sus ministros, en clara referencia a Sergio Moro, quien se advierte algo incómodo durante toda la escena. Y no le faltaban razones, pues en al menos seis momentos, Bolsonaro hace referencia al cambio de jefe en la Policía Federal y a su insatisfacción con el caso. Si bien en ningún momento le habla directamente a Moro, sí hace referencia directa a competencias de su cartera.

Incluso Bolsonaro se atrevió a insultar a los gobernadores de São Paulo y Río de Janeiro —ambos gobernadores fueron los primeros en adoptar las medidas de cuarentena que apoyó el entonces Ministro de Salud, Nelson Mandetta—. A João Doria, lo califica como “un mierda”.

“Prefiero no tener información que estar mal informado por el sistema de información que tengo” es una de las tantas frases que Bolsonaro profirió en la reunión en referencia a la labor de Moro. Cabe recordar que tras esta reunión que —de acuerdo a lo manfiestado por el exjuez en su carta de renuncia— decidió abandonar el Gobierno.

Evidentemente este escándalo político no le hace bien a una nación que observa, desconsolada, como el Ejecutivo da constantes muestras de incompetencia respecto al manejo de una pandemia. Cada día, se confirma que hoy Brasil no es más que un desorden progresivo. Toda evidencia científica, es desestimada por el Presidente al punto de la irresponsabilidad flagrante. La salida de cada Ministro de Salud, y su insistencia por militarizar el Ejecutivo, no deja sino en claro que el único aislamiento que Bolsonaro planea hacer es uno político. Pero existen dudas respecto a si en el Planalto de Brasilia están los aliados o los enemigos de Bolsonaro.

Sobre todo por estas declaraciones de Bolsonaro dentro del video, en las que plantea que nadie puede brillar más que él.

“Aquí ya lo he dicho: ¡pierde el ministerio quien sea alabado por el Folha (de Sao Paulo) o el globo (O’ Globo)! ¡El antagonista! ¿Sí? Así que hay ciertos blogs que sólo tienen buenas noticias de los ministros. ¡No sé cómo! Al presidente… se le patea el trasero, pero el ministro es elogiado. Ya veremos. “El gobierno va bien, a pesar del presidente”. ¡Váyanse a la mierda! Yo soy el que hizo el equipo, maldita sea”. Y esto puede ser clara referencia a lo que ocurrió tanto con Mandetta como con Teich, dos de los ministros más alabados por la prensa—por hacer su trabajo, meramente—.

Por otro lado, dejó en claro que no iba a aceptar disidencias dentro del Gobierno. “Quién no acepte mi, nuestras banderas… Damares(en referencia a la Ministra): familia, Dios, Brasil, armas, libertad de expresión, libre mercado. Quien no acepte esto, está en el gobierno equivocado”. Incluso los instó a que esperasen a la llegada de un Álvaro Fernandes Dias, Lula da Silva, Fernando Haddad o Geraldo Alckmin en 2022 para que estén más contentos. Y es quizá esta especie de discurso del pensamiento único lo que atrae a más militares que a civiles en su gobierno.

Lo que sí queda claro, al menos por ahora, es que Bolsonaro no es el único que pagará caro por lo proferido en el video. Además de él, otros integrantes profirieron insultos y amenazas. Uno de ellos fue el ministro de Educación, Abraham Weintraub, que a voces dijo: “Por mí yo mandaba a todos esos vagabundos a la cárcel, empezando por el Supremo”, dijo mientras señalaba por la ventana hacia el otro lado de la plaza de los tres poderes de Brasilia. El palacio de Planalto, sede del Gobierno, queda enfrente de las instalaciones del máximo tribunal.

Abraham Weintraub sostiene el micrófono. A su lado, Nelson Teich, el entonces Ministro de Salud.

La ministra de Derechos Humanos, Mujer y Familia, Damares Alves, por su parte sugirió “mandar a la cárcel a los gobernadores y alcaldes” que han implantado las cuarentenas. Incluso exclama la frase “pacto con el diablo” cuando uno de sus colegas menciona unos casinos. Por su parte, Paulo Guedes, ministro de Economía, se atrevió a comentar algo respecto al Banco de Brasil, el único banco que no manejan.

“El Banco do Brasil no es ni un armadillo ni una serpiente. Porque no es ni privado ni público. Así que si vas a exprimir a Rubem (Novaes, presidente del banco), pobre tipo. Es súper liberal, pero si lo aprietas y le dices: “mantén el interés bajo”, él: “No puedo, pero la clase, los privados, mis minorías, me presionan”. Entonces, si habla así: “Juro que no puedo, porque si no el gobierno me exprimirá”. El Banco de Brasil es un caso listo de privatización” son algunas de las palabras que Guedes menciona. Pero lo peor viene después.

“Es un caso preparado y no vamos a dar ese paso. Señor, ¿se ha dado cuenta de que el BNDES y el… y la Caixa que son nuestros, públicos, hacemos lo que queremos. El Banco de Brasil no puede hacer nada y hay un liberal allí. Así que tienes que vender esa mierda de inmediato.”

Walter Souza Braga Netto, Jair Bolsonaro, Hamilton Mourão y Sergio Moro. Dos militares, un Presidente y un exjuez en quizá una de las más pintorescas capturas del video.

En uno de los primeros fragmentos del vídeo qque fueron difundidos, Bolsonaro hace un democrático discurso a favor de que la ciudadanía pueda comprar armas. “Por eso quiero que el pueblo se arme. Es una garantía de que no vamos a tener un hijo de puta que imponga una dictadura. Llega un mierda de alcalde y manda quedarse en casa”, dice el mandatario que desde el inicio de la crisis sanitaria insiste en que las consecuencias económicas van a ser mucho más graves que las directas de la COVID-19.

Curiosamente, pese a este persistente negacionismo que debería haber erradicado tras la salida de Teich—una voz más mesurada, pero aún disidente de Bolsonaro—, los ministros de Economía y de Agricultura, son vistos usando mascarilla. No en vano este descuido provocó que el sábado pasado, el vicepresidente Hamilton Mourão se aisle por la posibilidad de haber entrado en contacto con un funcionario del palacio que dio positivo a COVID-19.

El juez del Supremo Celso de Mello ha autorizado la difusión del vídeo justo después de las cinco de la tarde, la hora a la que cierra la Bolsa de São Paulo. El lunes se verá cómo reaccionan los mercados a su contenido. Lo cierto es que este video, por primera vez, podría significar la luz al final del túnel para un gobierno incompetente.