Los raros. Filósofos “finiseculares” Nietzsche – Multatuli

Rubén Darío
Poeta nicaragüense


No hace muchos meses vivía aún en el Paraguay una señora alemana que, después de permanecer en la república vecina ocho años consecutivos, partió para el país de su nacimiento con objeto de emprender una obra de gran resonancia. Esa señora se llama Elisabeth Forster-Nietzsche, y es hermana de Federico Nietzsche, el artista-filósofo que reciente y simultáneamente penetró al templo de la Fama universal y a una casa de locos. La hermana va a publicar las obras inéditas del autor de Zarathustra, cuyos libros conocidos han sido señalados por ciertos críticos como pruebas prodromáticas de la dolencia cerebral que llevó al autor al manicomio.

A pesar de Henri Albert y los nietzschistas de la juventud francesa, la obra de Nietzsche es conocida muy escasamente. Brandes —el ilustre crítico boreal a quien injustamente abochorna Brunetière con su estimación—, fue el descubridor de Federico Nietzsche. La palabra que subrayo es del mismo autor alemán, quien dice a su amigo dinamarqués estas palabras: «Después de que tú me hubiste descubierto, no era un tour de force encontrarme: ahora la dificultad consiste en perderme…»

¡Triste suerte la de Nietzsche! Durante su vida, —su vida moral—, sus trabajos no lograron la boga y el triunfo que él ambicionaba, y tan luego cae sobre él la noche de la locura, sus amigos le pintan a su antojo en ensayos y estudios, y sus mismos discípulos le desfiguran en recuerdos y biografías. Una vez más podrá decirse que cuando el maestro muere, siempre la biografía es escrita por Judas.

Fue el espíritu de Nietzsche, en cierto modo, gemelo del de Goethe; al menos, vese en él una idéntica comprensión del arte, un poder enciclopédico, y el apego especial a ciertos estudios, como el de la filología. Artista, pensador, pedagogo, músico, filólogo, filósofo, la universalidad de su vuelo no aminoraba el impulso de las alas: lo que es innegable es que era un alma de elección, un solitario, un estilista, un raro. No tuvo la serenidad apolínea de Goethe: el cordaje de sus nervios vibraba demasiado intensamente al soplo de las ideas, de modo que un día hubo de llegar en que ese cordado estalló como el de una lira demasiado templada, y el cerebro, frágil como un cristal, crujió entre los ásperos dedos de la alienación.

Cuando muere un grande hombre brota la inevitable falange de anecdotistas, de «personas que le conocieron íntimamente», —aunque apenas hayan oído de sus labios una sola palabra—, y el pobre e ilustre difunto queda horriblemente amasado, deformado, profanado por las torpes manos. ¿Quién no abomina el recuerdo de aquel Griswold vampirizado que profanó el cadáver de Edgar Poe con sus infames inepcias? Y Baudelaire, ¿no tuvo también cuervos? Así Nietzsche en la sombra. Su hermana se queja de esta manera: «Mi hermano no ha tenido nunca un enemigo personal. Poseía en todo su ser tal encanto; sabía buscar en cada hombre, a menudo, las profundidades más ocultas, los pensamientos y las más exquisitas cualidades. Cada uno creía su sociedad la mejor, de suerte que los recelos, el orgullo herido, la oposición encarnizada, se desvanecían ante ese hecho regocijador. Si todos se hubieran esforzado en no escribir sino lo que han verdaderamente vivido con él y no otra cosa que lo que han observado, existiría desde luego en el público una imagen fiel de la personalidad de mi hermano. Pero a algunos hechos reales se agrega tal onda de pérfidas observaciones generales, que apenas se encuentra un grano de verdad. No existe, pues, de la vida y de la personalidad de mi hermano, sino una imagen confusa y falsa, y en las numerosas biografías que han aparecido no he encontrado ni una fecha exacta, ni un solo suceso fielmente descripto. No se extrañe, pues, si aun los respetuosos y aun los consagrados a él han sido arrastrados a menudo a las más singulares conclusiones. Por eso es que juzgo necesario dar al público, antes de la biografía proyectada, algunas seguras noticias biográficas. Las juntaré a algunos discursos y fragmentos inéditos que se prestan bien a dar a conocer un Nietzsche real.»

Nietzsche conservó siempre por Jorge Brandes el cariño y la gratitud más profundos, y fueron a él dirigidas las últimas palabras que pudo escribir, cuando ya su razón estaba vacilante a la orilla del abismo en que cayera. La opinión que Nietzsche tenía de la aristocracia de sus lectores y apreciadores, nos da la medida de su elevación intelectual y de su nobleza estética.

Él no quería los favores del gran público, la vocinglería de ciertas famas, la para ciertos artistas desdorosa democracia de la gloria. «Algunos lectores que uno tenga en estimación en el fondo de sí mismo, y no otros, —ese es, en efecto, uno de mis deseos.» Esas palabras traen a mi memoria la figura de Ruysbroek el Admirable, y su desdén por el mundo de su época delante de su obra: «Es preciso que yo me regocije más allá del tiempo…, aunque el mundo tenga horror de mi alegría y su grosería no sepa lo que yo quiero decir.» Y Barbey d’Aurevilly decía: «Escribo para treinta y seis amigos desconocidos.» Nietzsche apreciaba, como todo espíritu superior, el valor de sus doctrinas, y se complacía en ser acogido por un círculo limitado, pero verdaderamente imperial: Hans de Bülow, su amigo Jacob Burckhardt, Taine, el poeta suizo Keller, y antes, Ricardo Wagner y Bruno Bauer. Cuando a estos se agrega Brandes, su placer se manifiesta en entusiastas palabras en alabanza de quien él llamaba su descubridor, pues ninguno como el crítico danés ha estudiado la producción de Nietzsche y labrado mejor la imagen de su personalidad. Las páginas sobre Zarathustra y la Genealogía de la moral, muestran el alto punto de vista desde el cual aprecia las doctrinas de su amigo. Por su parte Nietzsche, en la correspondencia publicada por Brandes, se complace en manifestarle «el real placer de que un tan buen europeo, un misionero de la cultura como vos» quiera formar parte de sus «lectores». El filósofo se preocupaba hondamente del problema del alma moderna. Su filosofía es brumosa, y él reconoce la relativa obscuridad de su obra: «Yo mismo, no dudo de que mis escritos sean, por ciertos lados, aún muy alemanes».

La causa de esa obscuridad consiste en la «desconfianza de la dialéctica, y aun de las causas». Después le veremos confesar que le falta «el valor de lo que sabe». «Me parece, dice, que es el valor, el grado de intensidad del valor, lo que decide en un hombre lo que afirma o lo que niega.»

Una de las curiosas observaciones de Nietzsche es aquella que compara a los alemanes con los franceses. El alma germánica, va siendo cada día in rebus psichologis, más pesada, más cuadrada, en tanto que el alma francesa, por el contrario, busca las combinaciones, el matiz, el mosaico. Cuando la publicación de su Más allá del Bien y del Mal, la crítica de su país recibió el libro como un conjunto de paradojas.

Es casi innegable que la enfermedad surge de cuando en cuando, y se advierte en las páginas del desgraciado filósofo. El mismo apasionado Henri Albert reconocerá que si en sus últimos tiempos aparecen en los escritos de Nietzsche, juicios acertados y originales sobre sí mismo, sobre las gentes y las cosas que le rodeaban, ello fue «en los meses de lucidez». En la correspondencia con Brandes puede irse advirtiendo, carta por carta, el progreso de la locura, y cómo se funde, poco a poco, semejante a un trozo de nieve, la fuerza cerebral. He aquí algunos fragmentos: «Niza, 19 de febrero de 1893.—… Los dos escritos sobre Schopenhauer y Ricardo Wagner, representan más, como me parece ahora, confesiones y ante todo promesas que me hice a mí mismo, que una verdadera psicología de esos dos maestros que me parecen tan profundamente unidos cuanto antagónicos. Fui el primero en destilar de ambos una especie de unidad; entretanto, esta superstición está muy en primer término en la cultura alemana: todos los wagnerianos están adheridos a Schopenhauer. Era distinto cuando yo era joven. Entonces los últimos hegelianos tendían a Wagner. «Wagner y Hegel» era aún la palabra de pase en 1850. Entre las Consideraciones inoportunas y Humano, demasiado humano, hay una crisis y un cambio de piel. También, físicamente, he vivido años enteros en la vecindad inmediata de la muerte. Esa fue mi gran dicha. Me olvidé y me sobreviví… he hecho la misma hazaña una segunda vez. Así nos hemos hecho regalos: pienso en dos viajeros que se regocijarán reencontrándose… —27 de marzo… os compadezco en vuestro norte, tan taciturno y tan invernal esta vez; ¿cómo hacen allí arriba, pues, para mantener su alma? Casi admiro a quien bajo un cielo cubierto no pierde la fe en sí mismo, para no hablar de la fe en la «humanidad», la «propiedad», el «estado». En Petersburgo sería nihilista: aquí soy creyente como una planta que cree en el sol. ¡El sol de Niza! —eso no es ciertamente un prejuicio. Lo hemos tenido, en detrimento de todo el resto de Europa. Con el cinismo que le es propio, Dios ha dejado brillar sobre nosotros, haraganes, filósofos y griegos, un sol mucho más riente que sobre la «patria» heroicamente militar, que sería mucho más digna… —Turín, 10 de abril de 1888.— …Lo que me dices de Schopenhauer educador me da un vivo placer. Ese librito me sirve de piedra de toque.»

En otro lugar explica cómo escribió su libro Zarathustra[1]:

«…Cada parte en diez días, poco más o menos. Estado completo de un «inspirado». El todo, concebido viajando a grandes jornadas: certeza absoluta, como si me hubieran gritado cada frase. Al mismo tiempo la más grande elasticidad y la más completa plenitud corporal.»

En resumen, como estas líneas no pueden ser de ningún modo de análisis crítico, sino sencillamente informativas, quienes deseen conocer fundamentalmente a Federico Nietzsche pueden procurarse las obras originales o las traducciones francesas, los estudios de Henri Albert, y sobre todo, la reciente obra de Jorge Brandes, Hombres y Obras, en que están estudiadas profundamente la personalidad y las doctrinas del filósofo alemán. De sus obras musicales, el Himno a la Vida, que él creía la mejor y que deseaba se cantase en su entierro.

***

El «sabio de última hora» no viene de los países escandinavos ni de la tierra germánica. Le han descubierto en Holanda y se llama Multatuli. Los que le han dado a conocer en Francia son R. de Marés y su compatriota Van Heurck. Este último ha traducido la Profesión de fe, única obra que conozco del filósofo holandés, y la cual poseo, adornada con una bella mayúscula arcaica, de León Bloy. Sobre la Profesión, pues, puedo decir algo a los lectores de La Nación.

Aviene que el sabio, mientras meditaba un día, recibe una carta de su mujer. Los niños no tenían ninguna novedad, pero la oíslo, como decía Sancho, le pedía a su marido «una profesión de fe». Uno de los chicos desea saber lo que es «un pagano». Todos quieren que el padre les diga qué cree, qué sabe, qué profesa.

Como el sabio contesta que no puede enviar una profesión de fe que no tiene, la señora pone el grito en el cielo: «—Querido Max, por el amor de Dios, dime, pues, qué profesar! Yo no creo en la Biblia, como llaman eso. Está bien, dicen, pero la Naturaleza! En la Naturaleza tampoco he encontrado a Dios. Dicen que Sirio está muy alejado de nosotros y que un animalito tiene otros animalitos en el cuerpo. Eso me parece muy inverosímil, y encuentro esa distancia que nos separa de Sirio muy penosa para ir allá; pero en todo eso yo no veo a Dios. Querido Max, los chicos tienen buena salud, pero ayúdame!»

El padre a que no tiene profesión de fe, y la madre a exigirla. Él se encoleriza entonces y escribe la Profesión en una revista, el Dageraad, para satisfacer las postulaciones conyugales.

Todo esto parece cosa de broma, pero es el caso que Multatuli está tomado muy en serio, y hay quienes miren en sus extraños arranques como la poderosa y dolorosa manifestación de un «estado del alma». Entretanto, no se adivina ni se encuentra en su Profesión sino un ateísmo fósil, la repetición de viejas ideas pesimistas, y el «sólo sé que nada sé». Esta exclamación: «Yo no te conozco, ¡oh Dios! Te he rogado, buscado, suplicado que me respondas y tú no me has respondido!», parece tomada de Job: «¡Quién diera que le conociese y le hablase! Yo iría hasta su trono». El salmista dice: «Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas!» Multatuli, como un niño de padre desconocido que quisiese ver al autor de sus días, busca a Dios por todas partes, y no lo encuentra en ninguna. Llega hasta profanar la lengua del Cristo. Represéntase, como un sacrificado por la Duda, lleno de la sed del Padre, sed de la palabra de Dios. «Responde, Padre, si tú existes, responde! No dejes a tu hijo desesperar, Padre! No permanezcas mudo al Lamma Sabacthani que el dolor me arranca!» Clavado en su ateísmo, piensa que quien le da hiel y vinagre, es el creyente. Nótase en este negador de Dios un cierto hondo rencor para con todos aquellos que puedan decir: Gracias, Señor, que yo no soy como él.  Su conclusión es esta: «No hay Dios». Recordemos las palabras del rey lírico: «Dios, desde los cielos, miró sobre los hijos de Adán, por ver si hay algún entendido que busque a Dios».

Entretanto, Multatuli (cuyos méritos poéticos, si hemos de creer a su biógrafo M. Pée, lo colocan en alto lugar) ha satisfecho a su señora; ha dado a sus hijos un buen consuelo moral, y ha entrado a la rápida y fugitiva celebridad de ciertos nombres.

En cuanto a su rencor para los que creen, para los que él llama hijos preferidos del Dios que desconoce, y los cuales, según su frase, corren a la Bolsa y especulan en consolidados, no tiene siquiera el mérito de la originalidad. Multatuli tiene un antecesor: Caín, agricultor y filósofo.


[1] Véase: H. Albert, Nietzsche y Georges Brandes.


* Esta columna puede ser encontrada en La Nación (Buenos Aires), lunes 2 de abril de 1894, p. 1, cols. 6-7. Poliantea, sin ánimos de lucro, la comparte ahora como un rescate a una columna que el famoso poeta escribió sobre dos grandes filósofos

Héctor Lavoe: El diablo que fue santo

Diego Abanto Delgado
Estudiante de Filosofía


Nacido en Ponce, graduado con honores en la universidad de la calle, con maestría en soneos y doctorado en zalamería. Héctor Lavoe es todo un personaje dentro de la salsa. Para muchos es el cantante de los cantantes como diría la canción compuesta por Johnny Pacheco, El rey de la puntualidad, para otros es más el mito que el hombre; lo cierto es que nadie puede negar que existe un antes y un después de Héctor Lavoe en la historia de la salsa.

Héctor Juan Pérez Martínez nació el 30 de septiembre de 1946; Héctor Lavoe, no obstante, nació mucho tiempo después. Si bien son la misma persona, Lavoe es más el personaje que Pérez creó (o los empresarios crearon) para introducirse en el mundo del espectáculo. Es imposible establecer bien el momento en el que dejó de ser Pérez Martínez para convertirse en Lavoe, pero sí sabemos que la primera tragedia que enlutó su vida fue la muerte de su madre a los tres años. Decimos primera, porque el camino de Lavoe fue empedrado por tragedias, como se podrá ver más adelante. 

Si bien estudió música para seguir los pasos de su padre, un gran cantante local, la carrera de Lavoe no arrancó hasta llegar a New York, en busca del sueño americano. Como muchos latinoamericanos por esos años, la migración a Estados Unidos era parte del plan para salir adelante. Poco sabemos de esos años, excepto por la resistencia de su padre a dejarlo ir; su hermano había muerto pocos meses antes en un accidente de auto. Como el propio Lavoe lo manifiesta, iba en busca de cachuelitos que le permitieran ganar lo suficiente como para sobrevivir. Seguramente se habría pasado así toda su vida si no hubiera sido escuchado por Johnny Pacheco.

Nos guste o no, la voz de Lavoe, por más extraordinaria que fuera, no hubiera llegado a nosotros de no ser por Pacheco y Fania Records. Fundada en 1964 por Johnny Pacheco y Jerry Masucci, Fania rápidamente se convirtió en la disquera de moda para los latinos. Fusión de ritmos, ritmos que mezclaban géneros, Fania era la movida latina, así como Motown la movida negra. Esta fusión, según dicen, fue bautizada por Izzie Sanabria, como salsa. Y dentro de sus exponentes, dentro del cártel de voces que trabajaban con Fania, se encontraba Héctor Lavoe. 

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Willie Colón es, por excelencia, la figura amical con la que más se asocia a Lavoe. No es por capricho; ambos han colaborado en 12 producciones. En cierta forma, ambos iniciaron su carrera de la mano, hombro a hombro desde el debut musical de Colón en Fania con El Malo (1967). Lavoe, tras ser fichado por Pacheco para Fania, se integró a las grabaciones del primer disco de Colón, casi con reticencia, pues le habían pedido que grabe algunas canciones, no que formara parte de la orquesta. Un poco de orgullo musical, se podría decir.

El malo (1967)

En El Malo (1967), la voz de Lavoe le aporta frescura a un álbum que de por sí es un hito en la historia de la salsa, al ser uno de los primeros que publicó Fania. Hoy por hoy, resulta interesante ver cómo, desde este LP, uno puede rastrear las conexiones casi mágicas que luego desarrollaría el dúo.

Como dato curioso, el mismo Lavoe cuenta que nunca se le dio una invitación formal, razón por la cual en sus primeros discos juntos, su nombre no aparece en la portada junto al de Colón. Cabe recordar que el afán de Lavoe no era cantar en una orquesta dirigida por alguien más, él quería tener la suya. Pese a eso; poco a poco, lo iban invitando a las presentaciones, hasta que eventualmente ya coordinaban las presentaciones directamente con él. 

Al año siguiente, lanzarían The Hustler (1968), que si bien no es un trabajo que resalte dentro de su discografía, es la perfecta transición a lo que eventualmente se volvería su identidad. Ya en The Hustler, rastreamos canciones como «Qué Lío» en la que Lavoe demuestra porque su apodo era La Voz, su temporización al inicio de la canción es impresionante. Álbum de transición además, porque es el último álbum en el que solo aparece el nombre de Colón, y el sonido de la calle se va refinando, se va sofisticando con introducciones como las de Mark “Markolino” Dimond, pianista prodigioso de la banda.

Guisando (1969)

El album que define la esencia de la salsa, del dúo musical es Guisando (1969). Hasta ese entonces, es cierto, las previas producciones jugueteaban con la fusión, con la calle, con lo underground. Pero Guisando es lo underground, es calle, es esencia latina. Del estudio pa’ la calle salen canciones como «Te están buscando», que imprime en la voz de Lavoe una persecución por drogas; en el álbum esta temática pandilleresca, casi mafiosa que se habría de repetir en otros discos. Guisando es escuela, imprescindible para cualquier sonero, cualquier fanático de la salsa.

Cosa Nuestra (1970)

Cosa Nuestra (1970) sigue en esa línea callejera y es la primera en alcanzar la distinción de disco de oro al superar las quinientas mil ventas. «Ché Ché Colé», «No me llores más» y «Juana Peña» resaltan del disco, pero resalta sobre todo la virtuosidad con la que Lavoe canta en las últimas dos, llevando su voz a picos no vistos anteriormente. Un disfrute sonoro, sobre todo por la combinación de ritmos, por los soneos que Lavoe parecía guardar en su bolsillo. Cosa Nuestra es el primer álbum que guarda una unidad creativa, que va más allá de las temáticas, una unidad sonora, una unidad que se veía reflejada hasta en la propia voz del cantante. Además, aquí el propio Lavoe ya empezaba a incursionar en un arte oculta, la composición.

La gran fuga (1971)

Para la salida de La Gran Fuga (1971), las portadas de Izzy Sanabria ya eran históricas. Con La Gran Fuga pasaría a la historia, llegando al extremo que la policía misma pediría a Fania que retirara dicha portada por causar confusión en la población (de acuerdo a la portada, Colón era buscado por el FBI y su arma era un trombón). Respecto al álbum, «Ghana’ E» y «No Cambiaré» no son solo canciones con gran repercusión en la composición para Lavoe, sino que ya nos transmiten un estilo atrevido, osado, nunca antes visto en la salsa. Pese a su edad, este dúo le empezaba a impregnar identidad a un género en ebullición.

Canciones como «El Malo», «Qué Lío», «Guajirón» aparecerán de nuevo en Crime Pays (1972), el primer álbum recopilatorio de las mejores canciones de sus primeros discos. Era un todo un hito que solo cinco años después de haber debutado, Colón y Lavoe contaran con lo que en Estados Unidos es conocido como Greatest hits. Fania se aprovechaba de la fama de estos dos jóvenes, y los explotaba en conciertos, giras, grabaciones a un ritmo sobrehumano pero al que parecían responder con hidalguía.

El Juicio (1972)

Así, por ejemplo, El Juicio (1972) es un progreso musical, sí. Las canciones sobran en este álbum, canciones como «Ah-Ah/O-No», «Piraña», «Aguanile» o «Si la ves» que rápidamente ponían a bailar al oyente. Ritmos cada vez más jugosos,más bailables, más experimentales. De la mano de Colón y sus experimentos, de la voz de Lavoe y sus soneos, el dúo iba para arriba, solo esa dirección parecían conocer.

Lo Mato (1973)

En general, los primeros trabajos con Colón eran una oda a la calle. La voz de Lavoe, tan inclasificable por la variación de sus rangos durante las canciones, se entrelazaba muy bien con el trombón, con esa orquesta que sonaba tan nasty, musicalmente hablando. Esto se evidenciará en su siguiente producción; Lo Mato (1973), donde tres canciones quedarán inmortalizadas en el imaginario callejero; «Calle Luna, Calle Sol», «Todo tiene su final» y «El día de mi suerte». Estas tres canciones no solo recogen influencia de los barrios latinos, sino que son fieles retratos de lo que es vivir en Latinoamérica. Las dos últimas se volvieron himnos de los migrantes, se volvieron himnos que Lavoe sabía y podía entonar con la seguridad que su público respondería con gran ahínco. En esta época pese a todo lo problemático, habían tocado la gloria, se encontraban en el Olimpo musical antes de los 30 años.

El rápido ascenso a la fama afectó al dúo de forma ambivalente. Ambos pasaron de ser dos don nadie a ser las celebridades del momento, se les abrieron más puertas, pero a su vez, este cambio tan abrupto no podía estar exento de drogas, de mujeres, de alcohol. Esto eventualmente llevará a roces en el dúo, especialmente por lo inmerso que estaba en este desenfreno Lavoe. Por esas épocas, nacerá el apodo el rey de la puntualidad, que luego será inmortalizada en una canción compuesta por Johnny Pacheco, ante sus constantes tardanzas para las grabaciones y los conciertos.

Si bien para 1974, el pico creativo de Lavoe y Colón estaba en lo más alto, el cansancio por el clima laboral, lo estrepitoso que llegaba a ser Lavoe en el estudio, acabó llevando a una separación. Así como iniciaron, terminaron separándose sin decírselo al otro. Mientras Lavoe se encontraba de concierto con la Fania All Stars, Colón empezaba a grabar el álbum que sellaría la separación.

The Good, The Bad, The Ugly (1975)

The Good, The Bad, The Ugly (1975) acabaría marcando no solo el fin del dúo, sino la introducción del nuevo compañero de Colón, un tal Rubén Blades. En este álbum, «Qué bien te ves», Lavoe homenajea en los primeros minutos a uno de sus referentes musicales, Jesús Sánchez Erazo, el Chuíto de Bayamón. La canción, en sí, tiene un valor agregado pues no solo sirve como despedida, nos prepara para un Lavoe mucho más desatado en el futuro. Sin Willie Colón para restringirlo, lo que veríamos de él en el futuro, a partir de «Qué bien te ves», sería su esencia.

La Voz (1975)

Su carrera como solista entonces empezó sin que Lavoe lo buscara, es cierto. Cabe mencionar que Colón se mantuvo en la producción de su primer disco, La voz (1975), y esto en parte ayudó a apaciguar la soledad y traición que Héctor sintió al enterarse que Colón iba a grabar un álbum sin él. «El Todopoderoso» o «Emborráchame de amor» son las canciones iniciales, «Rompe Saragüey» y «Mi gente» terminan de ensamblar este gran disco. Primero de primeros, Lavoe acabaría por armar su orquesta para este disco, retomando la presencia de Mark Dimond en el piano, quién nos regalaría un solo tremendo de esos que sólo él podría regalarnos en «Rompe Saragüey». La voz (1975) no es solo un álbum de debut, es el manifiesto de libertad que Lavoe lanzaba a su público, es él desatado. Aquí todo era sonrisas, todo era éxito. Los problemas, sin embargo, no tardarían en llegar.

De ti depende (1976)

De Ti Depende (it’s up to you) (1976) cuenta con «Vamos A Reír Un Poco» y «Periódico De Ayer», ambas canciones en las que nos vuelve a demostrar que es un sonero de primer nivel, pero «Hacha Y Machete» es una canción esencial para la vida de Lavoe. No podemos sino evitar sentir que es la que mejor refleja esa relación conflictiva entre el dúo Colón-Lavoe, y curiosamente el propio Colón se encuentra en los coros, como para completar la teoría. Pa’lante, alta la frente, de frente vamos a demostrar cantaba Lavoe, luego se le une Colón con que lo nuestro no fue un golpe de suerte, somos hacha y machete y esta es la verdad. Pero había otra verdad, Lavoe demostraba que se había fortalecido tras la salida de Colón de la orquesta. Ya no se necesitaban tanto, más que una canción de amor, es una declaración de independencia. Como dato curioso, este disco cuenta con la presencia de «Felices Horas» un bolero que escribió su padre Don Luis Pérez. 

El problema de Lavoe era como sobrellevar la fama. Es cierto que se había dejado llevar por sus efectos rápidamente, pero lo cierto es que la fama es un opio que nunca acaba, nunca acaba hasta que lo hace. Pero con Lavoe no acababa nunca. Para su mala suerte, él nunca pudo bajarse del carrusel. Desde que había incursionado como solista, las únicas pausas que tenía se debían a sus recaídas por las drogas. De hacer un álbum anual, las grabaciones empezaban a demorarse porque su cuerpo empezaba a pasar factura del desenfreno. Pero lo que se tarda en llegar, suele ser bueno. De Comedia (1978) se puede decir esto.

Comedia (1978)

Ya desde la portada con fotografía del gran Yoshi Ohara, emulando al personaje de Charles Chaplin, Charlot, uno puede preveer que lo que se viene es grande. Las apuestas con este álbum eran altas, era el regreso de Lavoe tras una recaída de las que no cualquiera se levantaba. Fue tanta la recaída, que tuvo que regresar Colón a producir el álbum. Fue precisamente gracias a él que la canción emblema del disco llegó a manos de Lavoe.

La historia de «El Cantante» es particular, por decirlo menos. Para el momento en el que Rubén Blades la compone, se estaba cocinando uno de los mejores productos que la Fania conocería jamás; Siembra (1978). Precisamente, «El Cantante» había sido compuesta por Blades para ser incluida en el álbum, pero fue tanta la presión de Colón y Paula Campbell, su novia de aquel entonces, que lo llevaron a dársela a su rival musical.

No sólo generoso, más allá de ser generoso, es ser realista. Yo me senté y dije: esto que le está pasando (al personaje de la canción) no me esta pasando a mí en realidad, le está pasando es a él (Héctor Lavoe), entonces él va a darle a la canción un tono y un giro mucho más genuino que lo que yo puedo hacer. Así que fue más bien, más que generosidad, fue aceptar la realidad, que (…) él está atravesando este problema.

Rubén Blades. Entrevista – Rubén Blades – 1 (Cuarto Poder). Perú. 

Y es cierto. El cantante es Lavoe, no nos quedan dudas, solo él podría haber interpretado esa canción, solo él podría haber hecho suya una canción que no había sido compuesta para él. Mientras escuchamos ese monstruo enorme que es «El Cantante», nos damos cuenta que es una oda al gran esfuerzo que puede ser complacer al público. ¿Quién mejor para entenderlo que Lavoe?

Recordando a Felipe Pirela (1979)

Después de Comedia, Lavoe experimentó la segunda oportunidad de la vida. Empezó a grabar de nuevo, a ir de conciertos, tuvo una lucidez que le duró un par de años. Feliz Navidad (1979) y Recordando a Felipe Pirela (1979) nos demuestran además lo amplio del repertorio de Lavoe. Este último es de los mejores en cuanto a reinterpretaciones de El Bolerista de América. Es curioso que Pirela sea el único artista al que Lavoe decide homenajear, sobre todo cuando uno emprende una ruta comparativa entre sus vidas, ambas vertiginosas, ambas emparentadas tanto con el éxito como con las caídas.

El Sabio (1980)

Posteriormente, El Sabio (1980) y Qué Sentimiento! (1981) serían lo último de su disciplinada carrera. Ambos discos contarían con ritmos más bien coquetos, más bien osados, intrépidos. La voz de Lavoe jugaba con el público sobre todo en El Sabio, pues aquí hay un trabajo musical apoyándolo. Qué Sentimiento! por el contrario es el primer trabajo que Lavoe produjo. Por el estrés que debió significar hacerlo solo, sin contar con la disciplina que se necesita para encargarse de ello, se convirtió no solo en la primera producción, sino en la única. Pese a ello, Qué sentimiento! es un disco redondo, como para tapar bocas a todos aquellos que pensaban que sin Colón, Lavoe no podría sobrevivir.

Qué sentimiento (1981)

Algo que siempre sorprendía de Lavoe era su capacidad de levantarse frente a la adversidad. Con cada golpe; una sonrisa aún más grande, con cada desamor; una canción, con cada pena; un disco. Convencido, sin duda, que muy pronto iba a llegar el día en el que cambiaría su suerte, Lavoe se levantaba y seguía intentándolo. Pero la suerte de Lavoe no iba a cambiar nunca. Para ese entonces, él ya había emprendido un camino sin retorno, alejándose cada vez más de la voz prodigiosa que años antes había encandilado a santos y pecadores. Su suerte estaba dictada, él era el cantante destinado a vivir en el infierno, aunque tuviera un talento divino. Extraña figura, sin duda, pero no por ello, menos cierta. Lavoe vivía un infierno, tanto en lo emocional como en lo laboral. Ya no vivía con Nilda la luna de miel, ya no vivía con Fania, un romance de nunca acabar. Los conciertos eran cada vez más exigentes, las responsabilidades también, y él; él era un niño atrapado en la vida de un hombre. Él solo quería cantar y hacer disfrutar a su gente; a su alrededor, le pedían que fuera todo lo que ellos querían que fuera, y era de esperarse que él no se diera abasto. Para esta época, era una bomba de tiempo. Y más temprano que tarde, volvería a explotar.

Vigilante (1983)

Lavoe se volvió a caer entre 1981 y 1983. Fue una caída tal que Colón lo “fichó” de nuevo para la grabación de Vigilante (1983). Mucho se ha hablado de este disco, sobre todo porque fue una de las estrategias de Jerry Masucci que peor funcionaron y que enviaron a Fania a un hoyo del que no saldría; decidió atar el lanzamiento del disco al de la película The Last Fight, un fracaso rotundo de principio a fin. Lo poco que pudo recuperar de dicho negocio fue volver a escuchar al dúo de oro. Cuatro canciones, cuatro éxitos, dentro de los que resaltaron «Triste y Vacía» y «Juanito Alimaña». Ambos, éxitos de inmediato, calando sobre todo, la primera por ser de las pocas canciones en las que Lavoe trata con cierto respeto a la figura femenina. La letra es de López Cabán, pero Lavoe la interpreta con una tristeza, reconociendo quizá en ella algo suyo: va tratando de lograr lo que ha soñado, aprovecha la experiencia de la vida, va olvidando sufrimientos del pasado,la calumnia y la mentira la castigan. Con el empuje de Vigilante, Lavoe volvió a grabar un álbum curiosamente producido por Puchi, su esposa, quién merece un párrafo aparte.

La vida sentimental de Lavoe, es cierto, merece un capítulo aparte, pero digamos que él ahora sería catalogado de womanizer, o en términos latinos, mujeriego. Ya en sus canciones, como «Emborráchame de amor» podemos rastrear ciertas señales de cómo experimentaba él el amor. Por ejemplo, según se cuenta, la madre de su primer hijo no se casó con él precisamente por su irresponsabilidad y su afán de andar con distintas mujeres. El primer hijo de Lavoe, José Alberto Pérez nació el 30 de octubre de 1968. Cuando José fue bautizado, Héctor recibió una llamada informándole de que Nilda Puchi Román estaba embarazada. El segundo hijo de Lavoe, Héctor Jr. nació el 25 de septiembre de 1969. Después de esto, la pareja se casó, y tras una petición de su esposa, Héctor se mantuvo alejado de su primer hijo y la madre de este. Según se dice, la influencia de Puchi fue tremenda en Lavoe, experimentando un cambio, no necesariamente para bien. De acuerdo a Colón, fue Puchi quién lo introdujo a la cocaína. Cierto o no, la relación tóxica que mantuvieron ambos es innegable,

Reventó (1985)

Pero regresemos a lo que nos atañe; la música. Reventó (1985) cuenta con la canción que acompaña este perfil; «La Fama», una de las canciones escritas por Lavoe que mejor retrata su vida. Pero las canciones que abren este disco, como «¿De qué tamaño es tu amor?» y «Porque No Puedo Ser Feliz» también redondean un trabajo espectacular de Lavoe. Es cierto que para esta etapa, su voz ha sufrido los embates de la desmesura, pero esto no quita que nos entregue canciones que hasta ahora pueden poner a bailar a cualquiera. Después de esto, entre giras y recaídas, Lavoe aguardará por un jab más, cual boxeador.

Y veinte años después de su debut musical, en 1987, Lavoe experimenta quizá el año más duro de su vida. Por eso, Strikes Back (1987) llegó en el momento justo. No solo será la última producción que grabará Lavoe, sino que confirma lo que muchos ya creían en aquel entonces; Lavoe estaba en el olimpo de los cantantes.

Strikes back (1987)

No es solo por «Loco» o «Ella Mintió», sino quizá por el tema que más resalta de este álbum; «Taxi». Su inicio, agridulce, bien podría anticipar que Lavoe había partido tiempo atrás al número trece de la calle tristeza, esquina agonía. Toda la canción parece indicarnos que el taxista es el Caronte de la vida, y Lavoe el alma errante que se dirigía al infierno. 

Con una vida acostumbrada a los golpes, la recepción del álbum fue más bien cálida. Los críticos ya miraban con otros ojos a Lavoe, ya no era el muchacho malo, ahora observaban más que a la persona, al personaje; y aún así, Strikes back caló hondo. Su éxito fue rotundo, sus canciones calaron rápido y parecía asentarse Lavoe de nuevo en la cima.

Entonces llegó el golpe del que quizá nunca se recuperó; la muerte de su hijo, Héctor Junior. Meses antes; la muerte de su suegra, de la que tanto se burlaba, razón por la cual dejó de cantar «Soñando despierto» en vivo. Poco después, su padre y su sobrina. La partida de su padre y su hijo dejaron desolado al sonero pero  y aún más tras lastimarse una pierna al tener que saltar de una ventana mientras se quemaba su casa. Una seguidilla de pérdidas para cerrar el año. 

Al respecto, se afirmará que después de 1987, nada volvió a ser lo mismo en Lavoe. Incluso, el propio cantante afirmaba esto en una entrevista, dejando notar en su voz los golpes de la vida:

“Este año me ha sido un poco malo, yo no quiero recordarlo mucho porque yo vine a traerle alegría a la gente pero este año murió la mamá de mi esposa, mi suegra; murió mi padre; murió mi sobrinita; murió mi único hijo varón; y se me quemó la casa y me tuve que tirar por una ventana por eso es que tengo la pierna así malísima… pero Dios dijo Héctor, tienes que seguir pa’lante, pa’lante (…) porque tú viniste acá para poner al pueblo a gozar…”

Lavoe era del pueblo. Era un cantante cuyas raíces estaban profundamente enraizadas con ese público tan devoto, ese público al que podía mandar a la mierda seguro que volverían a verlo al siguiente concierto, como si nada hubiera pasado. Era un público que lo malcriaba, pero al que él sabía, se debía. Canciones como «Mi gente» o «El cantante», así lo reflejan. En cierta forma, la gente amaba a Lavoe porque lo sentían suyo, aún más que el resto de salseros. Él no era un ídolo, era un humano como ellos. Cometía los mismos errores, lloraba las mismas penas, sentía los mismos amores. Sus pregones eran sinceros, su ascenso había sido observado por todos, él no era un invento de las empresas, no era producto de la fama, Lavoe era quién era porque lo había querido. Y la gente lo quería por eso. Lo veían ahí arriba y sabían que él había llegado para hacerlos celebrar, para olvidar por un rato esas penas tan humanas que nos inundan de tanto en tanto.

Después de 1987, no debe alterar a nadie decirlo o admitirlo, todo fue decadencia con Lavoe. Al año siguiente, le diagnostican SIDA e intenta suicidarse. La caída lo dejará prácticamente en el retiro. Pero cierto es que Lavoe nada más existía durante los escenarios, y cierto también es que los empresarios que organizaban los conciertos explotaban al cantante de la peor forma posible; solo así uno puede entender que hasta su muerte, Lavoe haya dado conciertos. No romanticemos esto, la explotación de cualquier tipo no debe serlo.

Al final de sus días, quizá por su comportamiento errático, quizá por andar en caída libre, Héctor Lavoe no anduvo tan acompañado como en sus mejores años. Las personas que presenciaron sus últimos años, cuentan que Lavoe vivía en el absoluto abandono.

Su muerte, en 1993, fue lo mejor que le pudo haber pasado a esta alma atormentada. El sufrimiento era tal, la codicia era tal, el abandono era tal. Un claro ejemplo del ambiente tóxico en el que trabajaba se mostró en diciembre de 1993, cuando Fania decide lanzar un álbum con canciones incompletas de Lavoe con Eddie Van Lester llenando los zapatos—o al menos intentándolo—del jibarito de Ponce. Solo para aprovechar las ventas, sin mayor criterio artístico. En ese entonces, no era díficil saberlo, tras la muerte de Lavoe, la salsa sufriría un gran golpe, pero Fania Records sufría un revés del que no se recuperará.

Terminar esto es imposible. La vida de Lavoe, aún hoy, es un enigma. ¿Por qué el jibarito tuvo ese éxito tremendo? ¿qué había dentro de esa mente prodigiosa que lo llevó a inmortalizar soneos en el imaginario de la gente? ¿quién lo inició en el camino de la perdición que nos quitó su voz? Lo único humanamente posible es  citar aquella carta de Colón escrita tras la muerte de su eterno amigo, “el aguacate de noventa libras que llegó a los nuevayores para fajarse con los bravos”, como dice él, donde cierra de la siguiente forma:

Héroe de la gente pobre. Víctima de las amenazas que están acabando con nuestro pueblo. Mártir de la salsa, el monstruo que ayudaste a crear.

La memoria de Lavoe no se va a inmutar por más películas que se centren en su ruina como El cantante (2007), donde Marc Anthony le intentó rendir homenaje al cantante, pero el homenaje se perdió ante toda la parafernalia inventada para vender el morbo. Lavoe no es morbo, no debe serlo tampoco. La gente latinoamericana no en vano lo llama El Sinatra Latino, y en ciertos aspectos, lo es. Pero más que la comparación con un modelo de cantante estadounidense, Lavoe es el cantante latinoamericano por excelencia. Tan diablo como santo, tan amado como odiado. Tan ajeno, y a la vez tan propio. El único que nos quería de a gratis, pero que siempre pedía que nadie llore su muerte, que él no quería ni flores ni nada. Que así sea.


Todas las carátulas de los discos, además de las canciones insertadas son propiedad de Fania Records.

De miedo y pánico

Mar Camey
Publicista profesional


Todos conocemos el miedo, esa sensación que inunda nuestro cuerpo cuando el peligro parece inminente. Ese disparo a los sentidos, el “rompa acá en caso de emergencia” que libera toda adrenalina haciéndonos más rápidos que ciertos superhéroes, ese click que nuestro cerebro activa para la supervivencia.  Aunque el peligro sea apenas una araña pequeña o una inocente cucaracha incapaz de hacernos daño.

Pero, ¿Y el pánico? Ese que no nos mueve, que al contrario nos paraliza y hace que todas las alarmas se sobrecarguen. ¿Cuántos conocemos el pánico? Mientras realizo esta pregunta mi cerebro parece vaciarse de sus reservas de oxitocina y la angustia invade mis venas, y estómago. El pánico no es un motor para el cuerpo, es la condena de nuestra vida.

Según recientes estudios entre el uno punto cinco y el tres punto cinco por ciento de la población mundial sufre de ataques de pánico. Es una cantidad mínima. Y ese dato se obtiene de quienes han podido tener acceso a tratamiento con especialistas. ¿Qué pasa con quienes no tenemos ese acceso? Porque claramente entendemos que no es simple miedo eso que nos paraliza y nos hace perder el control de nuestro propio cuerpo, no es simple ansiedad por un examen próximo o una entrevista laboral.

Y, creo firmemente en esto, la peor parte de un ataque de pánico viene cuando es necesario externarlo. Pedir ayuda. Porque, según la suerte de cada quien, es posible que la contención no sea la esperada. Seremos tachados de exagerados, dramáticos, necesitados de atención y otros miles de adjetivos que no son los indicados. Tener la suerte de contar con una contención adecuada puede llamarse incluso milagro, uno incluso mejor que el agua transformada en vino.

También es necesario tomar responsabilidad de educar a quienes nos rodean sobre qué hacer, informarles sobre qué es un ataque de pánico y porque se requieren acciones específicas en caso de presentar alguno. Igualmente debemos educarnos, poder diferenciar entre un ataque de pánico y la ansiedad, son primos, pero no gemelos.

Los ataques de pánico, según Santa Wikipedia, son períodos en los que se padece, de una manera súbita, temporal y aislada; un miedo, temor o malestar intensos, con una duración variable: de minutos a horas. Generalmente aparecen de manera inesperada, y pueden alcanzar su máxima intensidad en unos 10 minutos. No obstante, pueden continuar durante más tiempo, si se desencadenan debido a una situación de la que la persona no es o no se siente capaz de escapar, lo que puede generar desesperación. Y puedo dar fe que mientras escribo esto e investigo llevo seis días entre ataques de pánico y angustia general.

No estamos locos, compañeros de pánico, a nuestro cerebro le gusta jugar a engañarnos.

Ahora, volvamos a la sección “aprendiendo sobre los ataques de pánico” debemos saber que durante el ataque de pánico se producen síntomas físicos muy intensos: taquicardia, dificultad para respirar, hiperventilación pulmonar, temblores o mareos. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. Asusta, lo sé.

La primera vez que un ataque de pánico hizo aparición en mi vida fue durante la pubertad, en un pueblito al sur donde hacía calor sin importar la hora. No entendía nada, el internet aún no llegaba a los celulares y el acceso a una computadora era nulo. Ahora, diez años después, puedo tener acceso a esta información y saber que no estamos solos en el mundo, y que tampoco es necesario usar camisa de fuerza.

Y la edad de inicio de este tipo de trastorno es entre 12 y 25 años, la mayoría de los casos (según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) y la Clasificación internacional de enfermedades) puede hacer pensar que el problema esté relacionado con la desvinculación y la autonomía personal. Al parecer, el ataque de pánico se desencadena tanto por factores externos como por los significados que damos, en nuestra vida emocional, los que experimentamos esas circunstancias externas.

Les repito, compañeros de pánico, es absolutamente necesario el tratamiento con especialista. La vida no es fácil para nosotros, aunque ¿Para quién si?, y requerimos ayuda para vivirla lo más en paz posible. El internet puede ayudar de manera significativa en un ataque, buscando remedios caseros para la ansiedad como el té de valeriana o leyendo una entrada donde nos dicen que no estamos solos, pero no es lo mismo que alguien estudiado en el tema nos oriente e indique si es necesaria la medicación ¡Que no es malo!

Pero mientras logramos llegar a esa anhelada terapia hay cosas que podemos hacer para sobrevivir a nuestros ataques. Buscar algo que nos haga sentir seguros y en calma, incluso podemos ir más lejos en actividades que nos causen felicidad pura. Y de este tipo de actividades hay para cada gusto. Desde escuchar la lluvia en la ventana, bendito internet y quienes suben ese tipo de videos, hasta correr sin parar durante diez minutos. Adrenalina y oxitocina, esa que parece que nuestro cerebro dejo de producir de repente.

Y este párrafo va para los que rodean a mis compañeros de pánico. No buscamos llamar la atención, no estamos exagerando, no es un show dramático, estamos en nuestra etapa más vulnerable. La mejor ayuda que nos pueden brindar es primero comprender esto, y segundo ayudarnos a respirar, a contar hasta mil si es necesario, a enfocarnos en una sola cosa para salir de ese estado. Y si quieren portarse increíble, acompañarnos a nuestra anhelada terapia.

Amigo, compañero, de pánico no te ahogues. Todo pasa. Tarde o temprano. Y no estás solo en este padecimiento horrible.

Banda sonora para Lima

Pamela Janet Rodríguez
Escritora


Hablando musicalmente, Lima, es como el estudio de grabaciones en el ático de un músico que disfruta de una vista panorámica de esta ciudad antigua y extrañamente atractiva. Cuando apaga las luces y enciende su hechizante conjunto de melodías andinas ancestrales, ritmos llamativos y sintetizadores en aumento, crea un ambiente místico que convierte su condominio en un templo inca.

El músico, forma una figura parecida a un gurú que luce aretes y un collar de cuentas, toca una batería de instrumentos históricos sobre las canciones grabadas de su próximo álbum. Agita conchas y sopla las flautas de madera, piedra y hueso de pelícano, evocando los misterios del cosmos, la búsqueda primitiva del agua, el origen de la civilización.

A pesar de ser un auténtico crisol de muchas culturas diferentes, Lima está llena de secretos musicales. Sí se conoce los lugares adecuados para mirar, la capital peruana se abrirá para experimentar la amplia herencia musical del país.

Debajo de la superficie limeña hay una explosión musical en marcha. Es una contracorriente que alimenta los gustos de los residentes cosmopolitas, así como los inmigrantes de las montañas y las costas. Son los cantos de las ciudades, de los mares, de los ríos y de las montañas. Lima es una ciudad donde todo suena, y donde cada alma necesita una canción para mantenerse con vida.

Recorrer el Perú es un viaje musical que reúne a toda clase de mestizaje musical gracias a ese mestizaje existen músicos, incluso ya con presentaciones internacionales como, solo por mencionar algunos, NovaLima, La sarita y Dengue Dengue. Muchos músicos sirven como un puente creativo entre la tradición musical peruana y los artistas musicales que recién se adhieren a esta hibrido peruano, sumergiendo a los oyentes en los ritmos, melodías, danzas e instrumentos de la herencia cultural del Perú para reinterpretar y compartir este rico legado con el mundo.

En Lima, existen una variedad de artistas experimentales que están inventando nuevas formas de salvar las ricas tradiciones musicales del Perú actualizándolas con elementos contemporáneos de jazz, rock, salsa, reggae y electrónica.

Asomémonos un poco por nuestra cartilla musical limeña. Y mencionemos algunos cantantes o bandas musicales más actuales y de antaño,  de esas quienes nos muestran la importancia de recoger la herencia musical de las regiones, que con ecos silenciosos buscando preservar la identidad cultural de los pueblos. En estas líneas, solamente quiero hacer una brevísima realimentación, un reencuentro de las canciones, grupos o cantantes que en su tiempo de permanencia se han tocado en aquellos lugares de frecuento, y así formado parte de la Musicología Limeña. Bueno. Esto ha sido lo que he bailado, o cuando menos escuchado con más frecuencia y pasión; vengo de un país con una cultura musical muy fuerte y determinada, y no para terminar degustando música extranjera; así que ahí va mi elección.

Para este artículo trataré de llevar un orden cronológico pero quizá me equivoque, tratando de llevar ese orden, si es así espero estimado lector me sepas disculpar. Empecemos: Era la invención del género. Su juntaron los ritmos tropicales de la cumbia y de la tradición cubana, su fusión de ritmos cubanos tales como la guaracha, el son montuno, etc.; con la guitarra del rock a cholo o rockacholo es un subgénero musical popular del Perú. La cumbia peruana fue producto de una fusión entre la cumbia colombiana, el rock psicodélico y ritmos de la costa, la sierra y la selva peruana.* Se originó de la del rock y ritmos nativos de los Andes y la Amazonía, y los distintos géneros locales: la pandilla de la selva, el huaino en la sierra, la música criolla en la costa, generando una tradición musical que ha logrado mantenerse. Si hablamos de la cumbia y chicha peruana en estas se puede mencionar músicos y bandas antecesoras con una movida más selvática como:

Los Mirlos, Los Destellos, Juaneco y su combo, Grupo Celeste, El recordado Chacalón y la nueva crema, de quien se dice que cuando cantaba bajaban los cerros. Con un auge de fines de los 60 y todos los 70, siendo su ciclo más importante, porque es un periodo de mucha inspiración en el que los grupos tocaban canciones instrumentales. Llegan los años 80 y aparecen por ejemplo Pintura roja, y Grupo Los Shapis, Comercialmente hablando, los 80 es el segundo ciclo más importante. Ayudo a expandir la vertiente andina con la ‘shapimanía’ es el momento en que se crea un mercado masivo de fanáticos y se hacen visibles.

Los otros ciclos tuvieron más pluralidad, ahora las orquestas dominantes vienen del norte, hay un estilo muy fuerte, con un estilo orquestado. Muchos grupos del norte tienen hasta tres décadas de existencia como Aguamarina, Armonía 10 y el Grupo 5.

Dada la vigencia del arte musical andino del Perú, el repertorio de artistas es amplio y variado según el género y las regiones, incorporándose nuevos valores a la escena musical andina peruana. Mencionaré solo entonces algunos de los más destacados y recordados artistas de la música andina peruana de difusión nacional e internacional: Amanda portales, la famosa Yma Sumac, Raúl García Zárate, Jaime Guardia, Pastorita Huaracina, Indio Mayta, Martina Portocarrero, Jilguero del Huascarán (Ernesto Sánchez), Eusebio “Chato” Grados. Algunas agrupaciones musicales de música andina son: Alborada, Trío Ayacucho, Dúo Hermanos García Zárate, Los Campesinos del Cuzco.

Están también su rica música criolla limeña con su sazón norteña indispensable, recalcar así una vez más que Lima es una fusión de todas las regiones. En la música criolla, están las voces que considero resaltantes: Chabula Limeña, Susana Baca, Eva Ayllón, Lucía de la Cruz, Arturo Zambo Cavero, Óscar Avilés, Cecilia Barranza, Los Embajadores Criollos, Los Kipus, Los Morochucos, Los Trovaderos Criollos, Los Hermanos Dávalos, Perú Negro, Los Zañartus, Carmencita Lara, Esther Granados, Lucia Campos, Lucha Reyes, Jesús Vásquez, Luis Abanto Morales, Cecilia Bracamonte, Tania Libertad, Bartola y entre otros.

Es así que sin miedo a innovar, nacen músicos y artistas musicales como: Uchpa, es un grupo de rock blues fusión en quechua con más de 25 años de carrera en la escena musical. Uchpa no solo fusiona rock blues con huayno sino también jarawis, huaylias, danza de tijeras y más expresiones musicales andinas.  “Nosotros no rockeamos el ande, andinizamos el rock” explica Marcos Maizel, guitarrista y director musical de la banda.


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Marcos Maizel y Fredy Ortiz, guitarrista y vocalista de Uchpa. Pilares de la agrupación. (Foto: Eduardo Cavero)


Otro grupo inolvidable de la misma tendencia son, Los Mojarras, es sin duda una banda muy particular de los 80 y 90 La banda tuvo la particularidad de fusionar el rock con la música chicha, la cual los hizo llegar a los medios y masas con su música. Siguiendo esta referencia, aparecen bandas como los CholoPower, Cuatro ayacuchanos y dos limeños que se juntaron para fusionar el huayno con el rock, y así vienen cultivando un interesante género musical: el huayrock.

“La fusión de por sí no la hemos inventado nosotros, no hemos inventado la pólvora, ya ha existido anteriormente con otros grupos, estamos hablando de grupos conocidos como Los Mojarras, pero ellos lo tiraron un poco más a la onda rockera, y son un grupaso, también está ‘La Sarita’ que también hace esta fusión”,  ha revelado el vocalista de la agrupación.

Al Igual continúan creándose bandas con la misma referencia. Actualmente, existen diversas bandas musicales de jóvenes que han fusionado la cumbia con géneros como el ska, la electrónica, el rock y otros más. Artistas y bandas como Dengue Dengue Dengue, Dj Chakruna, Elegante & La Imperial, Los Truchas, Bareto, La inédita, La Nueva Invasión entre otros, buscan revalorizar y seguir difundiendo el género en nuestro país. Pero alto, ojo y oído. La cumbia sigue sonando y Cumbia All Stars es un grupo peruano que sigue haciendo historia. Todos los integrantes son ex miembros de algunas de las bandas más legendarias de los años sesenta tales como: Beta 5, Juaneco y su Combo, Los Destellos, entre otros. Ellos fueron la primera agrupación peruana en presentarse en el Festival Glastonbury 2015 en Inglaterra, y hoy por hoy, siguen haciendo bailar a todo el mundo en diferentes festivales internacionales.

En este viaje terminas siendo un apasionada historiadora y archivista, de esa Lima con su serie Sonidos esenciales que le da  a una la oportunidad de investigar y resucitar partes cruciales de la historia de la música peruana. Hay una historia fascinante en Perú, como en muchas partes de América Latina. Desafortunadamente, nuestro aparato de investigación institucional ha descuidado estas historias de la vanguardia latinoamericana. Así que siempre se busca conectar leyendas de la música experimental peruana con las generaciones más jóvenes.



Sara Van, “Cardo ó Ceniza”. Presentación: Félix Casaverde (Letra: Chabuca Granda). Fragmento del documental, “Sigo Siendo“.  Acompañamiento de los maestros Carlos Hayre en el contrabajo, Félix Casaverde en la guitarra, Lalo Izquierdo en el cajón y Manuel “Mangüé” Vásquez en la quijada.


Pero ¿Cuántas veces se ha escuchado decir que la música criolla está muriendo y que ya no hay nuevos intérpretes de este género? Pues están muy equivocados. Talento hay, y del bueno. Como en anterior oportunidad, les complementare en estas líneas y expondré algunos nuevos talentos. Lucho Gonzáles, Marco Romero, Víctor José Dávalos, Los hermanos Dávalos, Los ardiles, El gran guitarrista José Torres, Jorge Millones, Merian, Coco Linares, Tito Manrique, Coco Vega, Félix Casaverde Vivanco, Marco polo Campos, Pedro Arriola, Yuri Juárez, Juan Medrano Cotito, Victoria Villalobos Ruiz, Kiri Escobar, Renzo Gil, Pamela Abanto, Pamela Rodríguez.

Durante una visita por sus calles, Lima, te invita a emocionarte y descubrir estos esfuerzos artísticos para revivir la música peruana, una de las tradiciones culturales más poderosas y menos apreciadas del hemisferio occidental

Aunque menos conocidas que el tango argentino, el mariachi mexicano o el son cubano, las tradiciones musicales peruanas no son menos ricas. Los defensores ardientes están trabajando para asegurar la supervivencia del sonido distintivo del país, preocupados de que pueda perderse cuando los jóvenes recurran a las modas del pop extranjero.

Lima, como su música, sufre una crisis de autoestima. Pero tiene esa cualidad intangible llamada alma, que se refleja en su gente amable y en sus apasionadas canciones. Y eso lo hace igualmente memorable.

Los cielos están nublados en Lima durante casi todo el año y muchos turistas lo consideran una estación de paso evitable en sus viajes a Cuzco y Machu Picchu, centros de la civilización Inca a unas 750 millas al sureste. Pero cuando se trata de música, Lima es el centro.

Los estadounidenses tienden a asociar la música peruana con los tristes sonidos de flauta folklórica de los Andes, popularizados por “El cóndor pasa” de Simón y Garfunkel, el éxito de 1970 con Urubamba, un grupo que ni siquiera era peruano. Más recientemente, la exportación musical más conocida de Perú ha sido la cantante Susana Baca, cuyos puristas de estilo sofisticado aún se consideran demasiado refinados. Sin embargo, la música peruana es tan diversa como la geografía dramática y el maquillaje multirracial del país.

Lima y sus alrededores costeros son más conocidos por la música criolla, una mezcla de elementos españoles, indios y africanos, tan sabrosa como la nueva cocina de fusión que pone a esta ciudad en el mapa culinario. Los estilos son tan variados como la elegante marinera, bailada con pañuelos giratorios, un vals terrenal, urbano, bailaba con un arrastre de pies y se balanceaba en las caderas.

El legado rítmico de los músicos negros peruanos, descendientes de esclavos que crearon sus propias canciones y bailes distintivos, como el landó de luto, el festejo provocador y el alborotado alcatraz, recorre todo esto.

Mi relación con Lima y su música es personal. Mi primer amor llamado padre, habitan con él, a quien le debo todo este cariño artístico, musical y bohemio, sin dejar de menos mencionar a mi madre, quien le puso el toque norteño, el amor a mis ancestros, y a su tierra. Me enamoré de la música, las melodías dulces, las letras poéticas, los ritmos irresistibles, desde niña. Y en este viaje musical, estoy segura de lo que una siempre en Lima, como en toda la región del Perú puede encontrar.

Hoy, Lima está disfrutando de un resurgimiento cívico y cultural. La vida nocturna ha regresado al centro histórico, una vez peligroso, al norte de Miraflores, donde las autoridades han iluminado los principales edificios coloniales como parte de un esfuerzo de restauración a gran escala. Abundan los nuevos restaurantes, los buenos hoteles, las galerías de arte y los modernos locales nocturnos que atraen a los turistas.

Desde hace ya varios años, ha estado saliendo una nueva camada de solistas peruanos con estilos muy personales, e incluso hasta arriesgados. Y lo más interesante quizás es que han salidos más solistas mujeres que hombres.

Dentro de las chicas podemos citar a Natasha luna, Pauchi sasaki, Pamela Rodríguez, Pentapolar birds (de trinidad carrillo), Yushimi, Sara Van, Magali Luque, Natalí Jimenez, Danitse, Magaly Solier, Desiré Mandrile, Cristina Valentina, La Lá, etc.

Por su lado, dentro de los hombres, han sobresalido geniales músicos como: Javier Lazo, Omar Camino, Jaime Cuadra, Piero Montalvo, François Peglau, Chico unicornio, Francisco Chirinos, I am Genko, Víctor Hugo, Camilo vega, Conde Duque, Polvos Azules, Lujan, Wolves as friends, Daniel & the dead end, Amadeo Gonzales, Amadeus X, etc. y eso sin contar la talentosa camada de nuevos DJ’s de cumbia digital (del cual esperamos hablar en un nuevo post).  Apuesto no conocías a muchos, pues, yo tampoco.

Fusión musical


Casi todos los viajeros llegan a Lima a través del Callao, el puerto arenoso adyacente al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Una vez que el punto de envío del oro inca se dirigió a España, el distrito ahora es conocido como el semillero de Lima para la música de salsa. Desde allí, la mayoría de los visitantes se dirigen directamente a los distritos de lujo de Miraflores o San Isidro, un tiro recto a lo largo de la carretera costera que bordea la bahía de color marrón de Lima desde La Punta hasta Chorrillos.

Los fusionistas, que actúan en público sólo ocasionalmente, han encontrado un lugar de bienvenida en El Cocodrilo Verde (226 Francisco de Paula Camino), un club nocturno que ofrece una variedad de música en vivo. Donde también hasta el nuevo conjunto multinacional Novalima, que crea una poderosa fusión de electrónica con embriagadoras percusiones y voces afroperuanas. La cercana Zona de Jazz (656 La Paz), un club de moda en el piso de arriba, ofrece un escaparate de la ecléctica escena de jazz de la ciudad, incluido el ubicuo saxofonista Jean Pierre Magnet.

Para la música tradicional peruana, las peñas de Lima son el lugar para ir. Históricamente, eran clubes sociales que han patrocinado reuniones de amigos y vecinos de mente con la música, a veces en casas particulares a lo largo de callejuelas coloniales de Lima. Hoy en día, muchos se han convertido turístico. Para atraer a un público más joven, algunos han comenzado a presentar rock o reggaetón.

Se puede encontrar en toda la ciudad, formando una red que brinda a los cantantes la oportunidad de correr el circuito, realizando series cortas de un lugar a otro en una sola noche. También está El Plebeyo (llamado así por una famosa canción sobre un romance condenado por distinciones de clase), en un área vagamente amenazante cerca del centro de la ciudad llamada Breña.

Para aquellos que insisten en seguir senderos turísticos muy usados, algunos de los más conocidos son: se concentran en el popular barrio de Barranco, un animado distrito bohemio a un corto viaje en taxi al sur de Miraflores. El artístico enclave costero cuenta con pintorescos cafés como La Posada del Ángel (en tres ubicaciones) y modernos clubes nocturnos como La Noche (307 Avenida Bolognesi), que ofrece rock y jazz.

Barranco es el hogar de artistas y escritores, sobre todo el novelista Mario Vargas Llosa, quien tiempo atrás realizó un programa de palabras habladas llamado “La Verdad de las Mentiras”, respaldado por la flauta solista de Miranda, el místico fusionista.

El barrio de Barranco también se asocia con un nombre considerado realeza en los círculos de la música pop peruana, Chabuca Granda, uno de los principales compositores del país. Granda personifica la mezcla criolla y limeña de Lima con canciones como “La Flor de la Canela” y “El Puente de los Suspiros”, esta última llamada así por el famoso Puente de los Suspiros de Barranco, un refugio favorito de los amantes desde 1800s.

Lima de noche te lleva en un crucero de la habitual. La más memorable, La Peña de Don Porfirio, escondida junto a la Avenida Bolognesi en 115 Manuel Segura, con solo una señal modesta afuera. En el interior, filas de mesas de madera están dispuestas en largas filas con personas sentadas en bancos y bailando en los estrechos pasillos. El sonido es estrictamente acústico.

Nuestro viaje musical limeño termina con esta frase: “Una gran ciudad ante todo valora sus tradiciones, restaura sus monumentos, da vida a sus ríos y playas, riega sus jardines y hace. El arte es su bandera, inspirando a sus ciudadanos a participar en un sueño, uno en el que la ciudad al salvar su alma finalmente encuentra la modernidad”.

Presentación a la edición bilingüe de la poesía completa deCésar Vallejo*

Mario Vargas Llosa
Nobel de Literatura 2010


Hay poetas cuyo trabajo puede ser explicado, y poetas inexplicables, como César Vallejo. Pero ser imposible de explicar no significa que sea imposible de entender, o que sus poemas sean incomprensibles, totalmente herméticos. Esto significa, al contrario de nuestras lecturas de los poetas explicables, que después que hayamos estudiado todo lo que el conocimiento racional pueda ofrecer sobre sus poemas-sus fuentes, sus técnicas, su vocabulario excepcional, sus temas, sus influencias, las circunstancias históricas alrededor de la creación de sus poemas-permanecemos en las sombras, incapaces de penetrar en esa aureola misteriosa que sentimos es el secreto del poder y originalidad de su poesía.

Ya sea o no el poeta racionalmente explicable no implica nada sobre la profundidad o excelencia de su poesía. Neruda es un gran y original poeta, y su poesía, incluso la más oscura, como Residencia en la tierra, es accesible al análisis lógico del crítico perceptivo, que sabe, a partir del texto, regresar a sus raíces, a su esencia. Con Vallejo sucede lo contrario. Aun sus poemas de juventud de Los heraldos negros, muy marcados por el modernismo y las escuelas de vanguardia que sucedieron a este movimiento, tienen, dentro de su aparente transparencia, un núcleo irreductible a la pura razón, un corazón secreto que parece eludir a todos los esfuerzos de la inteligencia racional para hacer escuchar su sonido.

La poesía de Vallejo, por más que abunden en ella las referencias a un paisaje familiar y a un entorno social e histórico, trasciende esas coordenadas de tiempo y lugar e instala al lector en un plano más permanente y profundo: el de la condición humana. Es decir, esa realidad existencial de la cual la vida de hombres y mujeres están hechas: la incertidumbre sobre nuestro origen y nuestro futuro ultraterreno, los extremos de sufrimiento y de desesperación a que puede llegar el ser humano y, también, la intensidad de nuestras emociones cuando nos vemos desbordados por el amor, exaltación, compasión, o nostalgia. Lo misterioso en su poesía reside no en estos asuntos o estados existenciales, sino en la manera cómo se plasman en un lenguaje que los comunica al lector directamente, más por una especie de ósmosis o contagio que a través de un discurso inteligible.

La de Vallejo es una poesía que nos hace sentir las fibras más íntimas de la existencia, que nos desnuda de todo lo que es accesorio y transitorio, y nos confronta con la esencia que tenemos dentro nuestro: nuestra mortalidad, el desesperado anhelo de alcanzar la trascendencia y de algún modo sobrevivir a la muerte, la madeja de absurdos, errores y confusiones que determinan nuestros destinos individuales.

Clayton Eshleman descubrió a César Vallejo en 1957, cuando era aún un estudiante universitario y no muy fluido en español.  Como él mismo recuerda, ha pasado buena parte de su vida leyendo, estudiando y tratando de verter en inglés su poesía. Nunca se contentó con lo que lograba; una y otra vez revisó y pulió sus versiones para alcanzar la elusiva perfección. Hay una suerte de heroísmo en su cometido, como el de esos creadores que persisten en la búsqueda de una escritura tan hermosa como imposible. Su caso revela una admirable fidelidad a un poeta que, sin lugar a dudas, le cambió la vida. Esta inagotable lealtad y determinación han hecho posible esta edición de la poesía completa de César Vallejo en lengua inglesa, acaso la que se acerca más a los textos que el poeta escribió en mano propia. Solo la intrépida perseverancia y el amor con que el traductor ha invertido tantos años de su vida en esta tarea explican que la versión inglesa muestre en todo su vigor y osadía la voz inconfundible de César Vallejo.


* Esta introducción ha sido traducida al español por Diego Abanto Delgado, y se puede encontrar en inglés dentro del libro:

César Vallejo. The Complete Poetry. A Bilingual Edition. Edited and Translated by Clayton Eshleman. With a Foreword by Mario Vargas Llosa, an Introduction by Efraín Kristal and a Chronology by Stephen M. Hart. University of California Press, 2007.

Ecuador: un paso adelante, un paso atrás

Gabriela Merino
Estudiante de Lengua y Literatura


La noticia de la aprobación del matrimonio igualitario este doce de junio en Ecuador sorprendió a muchos y mostró un avance social inimaginable. Sin embargo,  la respuesta inmediata fue dividida, pues grupos como Con Mis Hijos No Te Metas mostraron un claro rechazo a la decisión de los cinco jueces que aprobaron dos matrimonio igualitarios alegando que, en un caso como este debía ser el pueblo, en una consulta popular, quien decida. Asimismo, la Iglesia Católica a través de miembros encargados, dio una respuesta negativa ante la nueva noticia. Como resultado, se dio una marcha masiva en la ciudad de Guayaquil con la finalidad de revocar el cargo a los jueces que apoyaron el matrimonio, anular el dictamen y mantener una educación sexual tradicional. Si bien se comunicó mínimamente que habría cambios en temáticas de esta naturaleza, nadie esperó que fuera algo tan inmediato. La duda que genera la repentina aprobación de algo considerado controversial es que en esa misma semana, dos días antes, el 10 de junio  para ser exactos, la penitenciaría de Guayaquil pasó por lo que se considera uno de los peores incidentes carcelarios del país: un reo, alias ‘‘El Cubano’’ fue acribillado en el tercer piso de la cárcel, luego decapitado y arrojado su cuerpo guillotinado a una de las canchas de la institución en donde se lo quemó mientras algunos reos comenzaron a jugar con la cabeza como si se tratara de una balón de fútbol, todo esto mientras algunos policías y guías penitenciarios estaban como rehenes.

La indignación acerca de la violencia vino como un ola al país que ha puesto en consideración la forma en la que se maneja el control y la seguridad. Por un lado, hace algunos meses, un policía que usó su arma para evitar un robo fue llevado a juicio, tiempo después, un hombre con un cuchillo mantuvo de rehén a su pareja embarazada durante una hora frente a un grupo de policías y civiles que solo fueron testigos de cómo el hombre la apuñaló causando su muerte inmediata.

Entonces, ¿cuándo se debe usar un arma? ¿cómo se protege si existe un miedo acerca del uso del instrumento que representa no solo simbólica, sino lógicamente la seguridad? No se desea un uso indiscriminado del poder o armas, lo que se cuestiona es en qué momento es válido defenderse. En el caso de la penitenciaría, el uso de la fuerza hubiera evitado un acto de inhumanización tan brutal como el que se dio, también hubiera evitado que las figuras de control como guías y policías sean retenidos y violentados y que la única forma de liberarlos fuera a través de negociaciones con los reos. Si los encargados de mantener el orden no pueden hacerlo, entonces, las alarmas no tienen una respuesta. Cabe recalcar que estas instituciones albergan a presos condenados por juicios de alimentos y delitos menores, quienes también están desamparados y en medio de la guerra desatada entre los bandos de cada pabellón. Esta situación se mantuvo en auge, entrevistas, informes y reclamos llenaban los medios de comunicación que recalcaban la ineptitud del sistema carcelario e incapacidad del gobierno de manejar este tipo de situaciones. Pero, en el centro del debate se aprueba el matrimonio igualitario logrando mover toda la atención hacia otro punto, que de haber sido aislado al contexto anteriormente dicho, quizá nunca hubiera salido a la luz.

Como resultado, la gente comenzó a cambiar de tema, ahora era lo moralmente correcto lo que debía ser analizado. Panfletos, marchas, ruedas de prensa ocultaron que un ser humano fue guillotinado en un centro de rehabilitación. La gente salió a las calles porque dos hombres o dos mujeres podrán casarse y eso es malo para los niños, pero nadie se movilizó para exigir medidas inmediatas para las cárceles. Afecta más la homosexualidad que la violencia. La estrategia de desviar la atención fue posible porque en el imaginario colectivo todo preso debe ser castigado y toda cárcel es violenta porque ellos la vuelven así, por lo tanto, se puede pasar la página ya que los reos no merecen tanta consideración. Anular por completo la flexibilidad que cada centro tiene nos vuelve ciegos y afecta, no solo a los privados de la libertad, sino a las personas de fuera, porque representa un problema social más profundo de lo que a simple vista se presume. Un paso hacia adelante: matrimonio igualitario, y una desviación atroz del camino: violencia en la penitenciaría, es lo que se vivió en un país en donde la verdad y la crítica han quedado rezagadas. 

“La canción de nosotros”: una composición al exilio

Adriana Jaime
Mercadóloga, docente y lectora


“Cuando niño, me costó mucho trabajo aprender a pronunciar la palabra “patria”.  Ahora, tras una infinidad de años de no pronunciarla y ni siquiera escribirla, me doy cuenta de que el esfuerzo es más grande aún, porque “patria” pertenece a esa estirpe de palabras que, como decía el filósofo español Fernando Savater, sólo se dignifican con el prestigio de la muerte. Tantas cosas, además, se han dicho sobre “la patria”, y en su nombre, como en el nombre de la libertad, tantos crímenes se han cometido.”

Así comienza el discurso que Don Fernando del Paso pronunció un 3 de agosto de 1982 en Caracas, Venezuela, cuando recibió el premio “Rómulo Gallegos” por su novela “Palinuro de México”. No puedo evitar evocar y mencionar uno de los discursos más emotivos de Don Fernando al momento de hablar de la obra que hoy reseño, y es que ambos textos se centran en un concepto un tanto abstracto al momento de describirlo, pero tan claro en el corazón de cada uno de nosotros, ciudadanos de un país cualquiera o del mundo: “La Patria”.

Hablar de la obra de Eduardo Galeano es, en parte, hablar de su vida. No podemos pasar por alto la historia del autor y el impacto que tiene la misma en sus obras: el autor es el producto de su época. Es por eso que para hablar de “La canción de nosotros”, una obra que habla del exilio y todo lo que lo engloba, es necesario conocer la historia del autor.  

Eduardo Galeano nació en Montevideo, Uruguay en 1940, fue periodista, escritor, mensajero y dibujante, sólo por mencionar algunos de sus tantos oficios en esta vida. En 1973 tras el golpe de estado, fue encarcelado y posteriormente exiliado de su país y censurada su obra en Argentina, Uruguay y Chile. En 1985 regresa a Montevideo y funda el semanario “La brecha” junto a otros periodistas y escritores, uno de ellos Mario Benedetti. En el inter de su exilio, Galeano escribió novelas y relatos en donde habla de amor, de muerte, de historia y de su nación.

La patria es el tema central de “La canción de nosotros”, donde a través de cinco líneas narrativas alternadas entre sí – La ciudad, El regreso, Andares de Ganapán, La máquina y El santo oficio de la inquisición— Galeano compone en su conjunto, como si fuesen piezas musicales, una canción que habla del amor y de las ansias de la libertad y la justicia, de la fidelidad a uno mismo y del amor a la patria.

Los personajes son entrañables y son la viva representación del pueblo mancillado por aquellos que se dicen ejercer un poder justo. Conocemos a Ganapán, que representa la esperanza, la humildad y la entereza al creer que por muy oscuro que sea el presente, siempre habrá un mañana que ofrezca una luz de fe. Por otro lado, está Mariano, que después de años de exilio regresa a enfrentar, cara a cara a su pasado; regresa a Clara, su amor, y evoca junto a ella la censura, la privación de su libertad, la tortura a la que fue sometido y el miedo, aquel miedo latente de perder lo único que le queda: su integridad.

La canción de nosotros es todo aquello que representa el amor a una nación y a su historia. Galeano le da una voz al exilio, y toca el corazón del lector con las historias de aquellos que dieron la vida buscando sus ideales y el bienestar de su pueblo, voces calladas que solo hablan a través de las páginas y de la pluma del autor.

Después de leer “La canción de nosotros” corroboro algo que he pensado desde que, hace tiempo y por primera vez, Galeano llegó a mis manos: Galeano marca siempre, un antes y un después de su lectura. Galeano toca el corazón y abraza con las palabras.

Les comparto algunos fragmentos de la novela, dignos de compartir:

Mariano quisiera pensar. Sólo puede recordar. El puerto retrocede, la ciudad se extiende. Los tiempos idos avanzan. Se abren paso los fantasmas desde el exilio tristón de la memoria.

El viento anda de dueño de los restos del naufragio, y nos arroja adonde quiere. ¿No volverán a juntarse nunca los pedazos que nos hicieron posibles?

[…] El poder es capaz de todos los crímenes menos de los que requieren coraje. Devora héroes y caga locos.

Llegó a destino y se bajó, mareado, y seguía sabiendo que ella continuaría oliendo a sí misma en su memoria, deambulando desnuda por la región nochera de sus sueños: que ella sería, que será, una cicatriz que a veces hace cosquillas y a veces late y a veces arde y a veces duele. Y sintió la necesidad de volver y por lo menos decir: “Nunca nada”. Por lo menos decir: “Como esto, nunca, nada”, Y no volvió.

Un buen día descubres con cuánta facilidad te pueden borrar. Te queman las cartas, los libros, las cosas tuyas. Te matan o te encierran o te obligan a irte. Un buen día te das la vuelta y descubres que ya no queda ninguna huella. Como si no hubieras existido nunca. Ahora, tengo nombre de otro.

Yo te extrañé mucho, ¿sabés? —dice Clara—. Y te odié mucho, o quise odiarte mucho, para que no me lastimaras. Quise verte cuando estabas preso, pero no había manera, y yo no tenía a quién preguntar. Y después… Después, me sentía como una bala perdida. Me despertaba llorando. No me gusta llorar. Cuando era chica, leía un libro para varones y había dos páginas que me hacían llorar. Cada vez que leía esas dos páginas, lloraba. Entonces las pegué, con goma. A mí no me gusta llorar.

Un buen día él mismo descubrió quién era. Supo de golpe, como en una revelación, para qué había aprendido todo lo que sabía y a quienes iba a entregar todo lo que fuera capaz de dar en el tiempo de vida que pudiera vivir. De golpe se llenó de asco y de apuro. Fue el día en que lo echaron del empleo, porque le apagó un pucho en la cabeza al gerente, y la noche en que decidió dejar de estudiar porque descubrió que el Derecho no existía. El caballo hace al jinete y el bocado al diente: el Derecho era el derecho de muchos hombres a hacerse puré bajo la suela de pocos. Mandó todo a la mierda y se dedicó a organizar la rabia, como el decía, durmiendo donde fuera y comiendo si había. Lo que pasara con él, se le importaba un carajo. Había aceptado su destino cuando supo cuál era, o lo había elegido, no sé, pero sin hacer ningún drama con eso, como si la pobreza y el peligro de morir fueran una fiesta. Se había dado. Darse. Él sabía que no hay alegría más alta.

Y pensaba en vos, Clara.Te veía olvidándome. Quería borrarte y que pudieras borrarme. No quería que me esperaras. Además, la libertad alcanzaba para ser feliz. Más, ya era abuso. Te había perdido, pero no me dolía. Si alguna vez me metían un tiro en la nuca, nadie se iba a quedar con un agujero demasiado grande en el pecho, y eso me dejaba libre. Pero me acordaba de cuando me decías: «Ya habrá tiempo para estar tristes. Años para estar tristes. Y toda la muerte, que es tan larga. Ahora no. No tenemos derecho». Y me acordaba cuando rompíamos la máquina del tiempo y nos queríamos siempre.

Una lectura de los límites de la novela policial en Monsieur Pain

Maria Claudia Torres
Escritora peruana


Monsieur Pain narra la historia de Pierre Pain, mesmerista alejado del núcleo de la sociedad parisina durante el periodo de entreguerras. La emergencia de su rol como detective adviene a la aparición de César Vallejo, retratado en la novela tan solo como un enfermo próximo a la agonía, quien escribiría poesía desde la bancarrota. Una serie de personajes acometen la empresa de impedir que Pierre Pain, contratado para aliviar el mal de Monsieur Vallejo, logre su propósito, por lo que, el mesmerista buscará averiguar las fuerzas ocultas tras dichos actores y la naturaleza de la enfermedad que agobia al poeta peruano.

Para acercarnos a la configuración del detective y entender la resemantización de la estructura de la novela policial planteada por Bolaño, hemos decidido apoyarnos en el trabajo de Siegfried Kracauer, quien se basa en los postulados de Kant y Hegel para la disposición de dos esferas universales. La primera de ellas, la trascendental, remite en el texto policial al ser humano total; la segunda esfera, la esfera humana, remite a la razón, a la ratio emancipada. Se razona la novela policial como el objeto estético que intentaría representar la esfera universal, siempre de forma infructífera: la ratio emancipada o la búsqueda de consolidarla como estructura general y motivo principal de la novela sería un pálido reflejo de aquel plano superior. Así, por ejemplo, dice Kracauer, respecto al artista, que “sus tareas se multiplican en la medida en que el mundo pierde realidad y la mente encapsulada –para la cual la realidad es inaccesible– le impone finalmente el papel del educador, del visionario, que no solo ve, sino que prevé y vincula proféticamente”[1].

La realidad presentada por el artista carece de su mismidad, de suerte que la realidad de la novela policial subvierte los ejes de la realidad cotidiana, situación sostenida por la toma de conciencia por parte de los actores de sus funciones sociales, avizorando sus significados ocultos. La tesis principal sería que dicha sociedad representada, al estar basada en la ratio autónoma, perdería parte de su realidad ontológica, de modo que el continuum estético buscaría restituirle verosimilitud

Habiendo entendido esta perspectiva a cabalidad, podemos adentrarnos en su postura respecto al detective y relacionarla con la que creemos que sería la propuesta bolañista. Principalmente, se concibe la figura del detective, desde Kracauer, como una no-persona, es decir, como una pura representación de la ratio, una especie de humanización de la idea dentro del mundo.  Siguiendo esta línea, sería necesario delimitar su perspectiva respecto a la psicología de los personajes en el relato policial, destacando la de los héroes. Desde su visión psicológica, se entiende que su nivel anímico se subordina al eje de la ratio. En esta clase de literatura, lo principal no sería el desenvolvimiento del personaje o la caracterización del mismo, sino el develamiento del enigma, donde la interioridad de los personajes es únicamente un soporte complementario para las acciones.

Adentrándonos más en esta propuesta de humanización de la idea, se podrá ver por ejemplo la paradoja de una novela como Monsieur Pain. Bolaño nos presenta un prototipo de detective singular, en tanto que Pierre Pain profesa un saber reñido con un racionalismo químicamente puro, constituyendo más bien una especie de profanador de la ratio, un falsificador. Todo esto sucede a contravía de lo mostrado en relatos más canónicos, como aquellos cuentos de Chesterton en los que el Padre Brown encarna lo absoluto, miembro de una institución clerical, abrigado por un dogma. Por lo tanto, la figuración del mesmerista no haría sino parodiar la encarnación habitual de la ratio en los relatos policiales.

Otra característica importante: la posición del detective, según Kracauer, en tanto personaje peculiar en el devenir de la vida cotidiana, como mediador entre la esfera trascendental y la profana. Tal posición de singularidad podemos relacionarla con el sello de los detectives ermitaños en la novela estadounidense, hábito narrativo reflejado posteriormente en la escritura latinoamericana. Pierre Pain, en la novela, se muestra como un marginal, un lisiado de la Primera Guerra Mundial, alejado de los parámetros de una sociedad seducida por el progreso.

A partir de entonces, con una modesta pensión como inválido, y  tal vez para expresar mi rechazo a la sociedad que tan tranquila me puso en el trance de morir, abandoné todo aquello que pudierase considerar útil para la carrera de un joven y me dediqué a las ciencias ocultas, es decir, me dediqué a empobrecerme sistemáticamente, de manera rigurosa, en ocasiones acaso con elegancia[2].

Desde esta relación con la concepción de Kracauer acerca del detective, reafirmamos el carácter paródico de lo detectivesco en Monsieur Pain. Ahora bien, cabe destacar que la postura de Kracauer corresponde a un análisis filosófico antes que a uno literario. De este lado de la reflexión, encontramos la formulación de Juan Armando Epple respecto al “neopolicial”[3], que problematiza más el asunto. Para Epple, es particular de los detectives del neopolicial latinoamericano su instalación en los márgenes de la sociedad, y aun entonces cabe preguntarse por la naturaleza social de Pierre Pain, toda vez que no llega a los extremos de los agentes de las novelas negras, donde sí hallamos a personajes, propios de la obra de Bolaño, como Ulises Lima, Arturo Belano, Auxilio Lacouture.

La posición del mesmerista es contradictoria además por la conclusión de la novela. A lo largo de ella, se da la marginalización o alejamiento de las prácticas sociales convencionales, su imposibilidad de establecer relaciones interpersonales verdaderas (ejemplo de ello serían las llamadas no contestadas a Monsieur Riviette en las partes finales de la obra, su relación infructuosa con Madame Reynaud y su incapacidad de establecer una comunicación con Vallejo). Sin embargo, no se daría una subversión o degradación del personaje, veremos que se encuentra en situaciones inverosímiles como su visita a un local pornográfico guiado por un obrero o su trágico final como participante de un circo, podría ser leído como un hablar desde los bordes pero no una marginalización integral como si se podría ver por ejemplo en novela neopoliciales como The Buenos Aires Affaire de Puig y Triste, solitario y final de Soriano.

Respecto al análisis del detective en Monsieur Pain, podemos concluir que no respondería a los lineamientos canónicos de la novela policial decimonónica. Además, no podríamos incluirlo dentro del canon de la novela negra norteamericana ni en el del llamado neopolicial latinoamericano. Una investigación reciente sobre la novela policial latinoamericana realizada por Diego Trelles Paz, sostiene, siguiendo nuestra premisa inicial, que en la novela referida una de las características principales sería la ausencia de una certidumbre real sobre la existencia de un enigma por resolver y ello generaría una duda sobre la veracidad de la trama en sí, de acuerdo al autor, Bolaño con esta estrategia se aleja del policial tradicional, pero no deja de emplear su formato.

Partiendo de la premisa de que la narrativa de Bolaño no es propiamente policial, podríamos decir que en esta novela el detective respondería a una configuración que iría más allá de las presentadas por este personaje en las novelas comunes y siguiendo lo planteado por Trelles, Monsieur Pain significaría una evolución en las estrategias narrativa del mismo Bolaño que se verá luego a cabalidad en el desarrollo estructural de Los detectives salvajes.


[1] KRACAUER, Siegfried. La novela policial. Un tratado filosófico. 1.ed. Buenos Aires: Paidós, 2010. p. 39.

[2] BOLAÑO, Roberto. Monsieur Pain. 1ed.  Barcelona: Anagrama. 1999. pp. 84-85.

[3] Cfc. EPPLE, Armando. Aproximaciones al Neopolicial latinoamericano. 1ed. Santiago: LAR. 2009.


Bibliografía

BEJARANO, Alberto. “Confieso que he…leído. Lo (peor) mejor del género policial, según Roberto Bolaño”, en Revista de Lingüística y literatura. No. 55, 2009. 148-157.pp.

BOLAÑO, Roberto. Monsieur Pain. Barcelona: Anagrama, 2009.

CASTILLO, Luis. “El actual policial latinoamericano, una tendencia. Estudios.”, en Revista de investigaciones  literarias, Año 1, n° 2, 1993.

DE ROSSO, Ezequiel. Una lectura conjetural. Roberto Bolaño y el relato policial, 2002.

EPPLE, Juan Armando. Aproximaciones al neopolicial latinoamericano. Santiago: Ediciones LAR. 2009.

HUTCHEON, Linda. Historiographic Metaficcion. Parody and the intertextuality of history. 3-32.pp.

KRACAUER, Siegfried. La novela policial. Un tratado filosófico. Buenos Aires: Paidós, 2002.

PADURA FUENTES, Leonardo. Modernidad y postmodernidad: La novela policial en Iberoamérica. Hispanoamérica. Revista de literatura, n° 84. Año 28.  37-50.pp.

TRELLES, Diego. Detectives perdidos en la ciudad oscura. Lima: Ediciones Copé, 2010.

UGAZ , Jimena. El género policial en Latinoamérica. Quehacer, n° 148. Año 2004, Lima.


Entre amigos

Friedrich Nietzsche
Filósofo alemán


Es bello callar juntos,

pero más bello aun reír juntos…,

bajo el manto sedoso del cielo,

apoyados en el musgo de un haya,

reír entre amigos, con cordiales carcajadas

que dejen ver los blancos dientes.

Si obré bien, nos callaremos;

si obré mal… nos reiremos;

y cuanto más mal obremos,

cuanto más mal obremos, más nos reiremos,

hasta que bajemos a la tumba.

Sí, amigos, ¿a que debe ser así? ¡Amén y hasta la vista!

¡Nada de excusas ni perdones!

Ustedes, los alegres,

¡presten libremente corazones,

oídos y cobijo a este libro lleno de sinrazón!

¡Créanme amigos, mi sinrazón no es fruto de una maldición!

Lo que yo descubro y lo que busco,

¿se halló alguna vez en un libro?

¡Honren en mí a la estirpe de los locos!

¡Aprendan de este libro loco

cómo la razón vuelve a entrar… «en razón».!

Sí, amigos, ¿a que debe ser así? ¡Amén y hasta la vista!


* El poema está incluido a modo de epílogo de Humano, demasiado humano (1984).

** 
La imagen en portada es un cuadro de Curt Stoeving titulado Nietzsche en el balcón (1894).

La Junta de Valladolid y el reconocimiento de derechos al Indio

José Martínez
Estudiante de Derecho


Introducción

A mediados del siglo XVI, en Valladolid (España), rondaban varias preguntas en el ambiente. ¿Los habitantes del Nuevo Mundo son hombres inferiores a los europeos? ¿Estos seres, apenas cubiertos con trapos, poseían alma y raciocinio como los europeos? ¿Estaba justificada la Conquista por la evangelización? Para intentar responder estos cuestionamientos, dos hombres se enfrentaron en un debate conocido como “La Controversia”.

Los dos protagonistas del debate defendieron a capa, espada y cruz su posición. Uno de ellos, filósofo, historiador y jurista; el español Juan Ginés de Sepúlveda (1494-1573), conocido por ser un defensor oficial de la Conquista. El otro, el dominico Fray Bartolomé de las Casas (1484-1566), Obispo de Chiapas, autor de la Brevísima relación de la destrucción de las Indias, texto que crítica severamente las crueldades de los conquistadores.

El encuentro entre Las Casas y Sepúlveda comenzó textualmente, pues Fray Bartolomé había conseguido que cambiaran las leyes de las encomiendas de los indios. Bajo este contexto, Sepúlveda respondió con la publicación De histis belli causis apud indios; luego Fray Bartolomé refutó la idea de la guerra hacia los indios, con sus Treinta proposiciones muy jurídicas, la polémica había comenzado. Por otro lado, Carlos V había detenido la Conquista, debido a los propios cuestionamientos del padre Las Casas, quien para ese momento era un ferviente creyente de la convivencia armónica con los indios. Por su parte, Sepúlveda basándose en la tesis aristotélica, proponía que existía una clara aristocracia natural separada de una servidumbre natural. Para la investigadora Ana Manero Salvador (2009), experta en Derecho Internacional, esta separación fundamentaba que los hombres más sabios, más racionales y prudentes debían dominar a los más ignorantes a través de la fuerza, para así liberarlos de su salvajismo. Esta sentencia explicaba, a través de esa lógica, que los españoles tenían derecho a la Conquista y a civilizar a sus nativos. (pp. 103)

Las discusiones llevaron a que se realizara un debate en el convento de San Gregorio en Valladolid, sobre la inferioridad de los indígenas y si tenían o no alma. También se discutió sobre la justificación de la guerra protagonizada por españoles. Se conformaron dos tribunales, uno con teólogos y otro con juristas; y tuvo dos etapas, del 15 de agosto a mediados de septiembre de 1550, y del 10 de abril al 4 de mayo de 1551. Dicho debate consistió en que Sepúlveda argumentaba y Las Casas refutaba. Según Manero (2009), fueron cuatro argumentos los expuestos por Sepúlveda. El primero se centró en la doctrina aristotélica y tomista, sobre la división natural entre los pueblos, en la que los bárbaros son los que no vivían conforme a la razón natural y tenían malas costumbres. En el segundo, sobre el crimen de devorar la carne humana, que sumado a lo anterior, conectaba con la idolatría. El tercero giraba hacia la necesidad de evitar sufrimientos a las víctimas de idolatría y de los sacrificios humanos. El último de los argumentos, lanzado por Sepúlveda contundentemente, afirmaba que la guerra era el apropiado medio para la evangelización de los nativos.  

Trascendencia del debate

En la disputa no hubo un vencedor final, y ambos opositores se consideraron vencedores.  La mayor parte de los teólogos dieron como ganadora la tesis de Las Casas, mientras que la mayor parte de los juristas lo hicieron a favor de los argumentos de Sepúlveda. La resolución final fue la emisión de varios informes que tuvieron sendas consecuencias.

Para la investigadora Ana Manero Salvador (2009), el Debate de Valladolid sirvió para actualizar las Ordenanzas de las Indias y crear la figura del protector de indios. Así, las nuevas instrucciones de colonización, aprobadas en Valladolid el 15 de mayo de 1556, permitieron el avance de los españoles por tierras inexploradas pero sin daño ni violencia contra los indios. El mismo espíritu mantuvieron las Ordenanzas de Juan de Ovando, aprobadas por Felipe II el 13 de julio de 1573, en las que se modificó el modelo de conquista por el de poblamiento o pacificación (pp. 93).

De esta manera, la Junta inspiró varias medidas posteriores como por ejemplo la abolición definitiva de la encomienda, así como la de cualquier síntoma de esclavitud de los indios. Fue destacable el interés de los propios reyes en mantener vivos a sus súbditos y garantizar la continuidad de los ingresos americanos frente a la codicia de los encomenderos, lo cual propició nuevas normas.

El resultado fue la promoción de la Legislación de Indias, que es considerada como la base del Derecho Internacional de Gentes (ius gentium), principio del fin de la justificación del dominio de los españoles sobre los indígenas, que se arrastraba desde Aristóteles.

Las conquistas españolas se regularon de tal forma que solo a los religiosos les estaba permitido avanzar en territorios vírgenes. Una vez que habían convenido con la población indígena las bases del asentamiento se adentraban más tarde las fuerzas militares, seguidas poco después por los civiles. Nunca en la historia, ningún otro país del mundo ha desarrollado una política semejante.

Se mantuvo el dominio español, pero reconociendo a los indígenas como personas con derechos propios, con las mismas libertades que los españoles peninsulares.

España continuó la empresa de las Indias, teniendo en cuenta las lecciones de Francisco de Vitoria:

“Es claro que, después de que se han convertido allí muchos bárbaros, ni sería conveniente ni lícito al príncipe abandonar por completo la administración de aquellas provincias.”

Para el investigador Jean Dumont, experto en historia hispánica de los siglos XV-XVI (2011), lo más importante de la controversia de Valladolid es que en ella se fundaron los Derechos Humanos. Fue la primera vez que reyes y súbditos se plantearon la cuestión de los derechos fundamentales de la persona por el simple hecho de ser seres humanos, derechos anteriores a cualquier legislación contemporánea. Nunca antes un pueblo se había cuestionado con tal profundidad dónde acaban los derechos propios, los del vencedor, y donde empezaban los derechos ajenos, los del vencido; y nunca antes un poder se había sometido de tal manera a la filosofía moral. (pp. 45)

El hecho de que se hiciera necesaria una reflexión pública como la de esta Junta se ha considerado siempre excepcional, en comparación con cualquier otro proceso histórico de formación de un Imperio. Hay que destacar que no surgieron controversias públicas similares en las colonias inglesas o francesas de América, pero desgraciadamente sabemos de los malos tratos y del exterminio que se produjo también en ellas.

La Junta de Valladolid fue un debate del cual participaron las mejores inteligencias españolas de la época, teólogos, juristas, políticos. Nada similar podemos encontrar en otro lugar. También por los motivos circunstanciales: ni los franceses ni los ingleses ni los portugueses se encontraron con organismos políticos desarrollados y organizados en Estados, como los reinos azteca e inca que encontraron los españoles. Capaz este sea uno de los motivos por los cuáles no se dieron similares debates.

En la práctica, las dos posiciones que se confrontaron en la Junta justificaban el dominio castellano aunque con acciones muy diferenciadas entre sí.

Ambas motivaciones, así como el ambiente intelectual generado por la Junta de Valladolid y la polémica, inspiraron nuevas Leyes de Indias a añadir a las anteriores. La sincera preocupación de Bartolomé de las Casas por la suerte de los indios que tan crudamente describió en su obra Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias le llevó a una notable propuesta que permitió entender su concepción del indígena: le parecía admisible una buena idea que salvó a muchos lugares de América de la despoblación, sobre todo a las islas Antillas.

El debate se centró en las ideas de tres grandes intelectuales de la época: Juan Ginés de Sepúlveda defendiendo la guerra, Francisco de Vitoria, que había muerto en 1546, aceptando la guerra justa, y Bartolomé de las Casas, negándola. Sepúlveda y Las Casas se convirtieron en los protagonistas del debate y en los principales defensores de dos posiciones antagónicas de concebir la conquista del Nuevo Mundo. En realidad eran dos pensamientos diferentes de entender al indígena y el descubrimiento de América, que desembocó en un debate jamás antes abordado por otro imperio. Nunca se trató como un asunto académico, sino como un problema real, de conciencia para muchos españoles, incluidos los monarcas. De esta manera, también podemos ver cómo las Américas, cambió e influyó al viejo mundo.

Las Casas se convirtió en un pionero de la lucha por los Derechos Humanos, los documentos que aportaban fueron su Brevísima relación de la destrucción de las Indias y su Apologética historia sumaria: la primera ocupándose de la licitud o ilicitud de la conquista, y la segunda de la situación en que se encontraban los indígenas. Las Casas respetaba el dominio español en América sólo si se predicaba pacíficamente el evangelio, condenando el uso de la violencia aunque estuviese justificada, pues para él los colonos tenían la obligación de respetar a los inocentes entre los que citaba a mujeres, niños, sacerdotes, agricultores, obreros y mercaderes. Por eso recordaba que las Bulas Alejandrinas solo permitían la intervención de Castilla en el Nuevo Mundo tan solo para la prédica del evangelio, sin privar a los naturales de sus estados, jurisdicciones, bienes, honras, dignidades y señoríos.


Bibliografía:

Bataillon, M. y Saint-Lu, A. (1985). El padre de las casas y la defensa de los indios. Madrid: Sarpe.

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De las Casas, B. (1991). Brevísima relación de la destrucción de las Indias. Madrid: Cátedra.

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Dumont, J. (2011). El amanecer de los derechos del hombre: La controversia de Valladolid. Madrid: Cátedra.

Manero, A. (2009). La controversia de Valladolid: España y el análisis de la legitimidad de la conquista de América. Revista Electrónica Iberoamericana, 3(2), pp.85-114.

La amarga bondad de un cowboy: Gran Torino

Carlos Cavero
Poeta


Eastwood nunca deja de ser Eastwood. Es la primera impresión que tengo al mirar el póster de Gran Torino (2008) y encontrarme con su rostro. Allí está él, inexpresivo en su profunda carga emocional, octogenario cowboy ante el oscurecido paisaje desértico del spaghetti western, esta vez imponiendo su amada soledad en los bellos y duros suburbios de Detroit.

Con el mismo aplomo con que lanzó su diatriba contra una silla -antojadiza encarnación de Barack Obama en la Convención Republicana de 2012- Clint Eastwood encarna al veterano Walt Kowalski, solitario conservador que disfruta de la paz y el silencio tras décadas de servir a las tropas de la libertad en el mundo. El águila calva,los misiles y la bandera de estrellas son el alma colorida de este hermético anacoreta.

A Kowalski, quien se lamenta de que los negros e inmigrantes se hayan ido apoderando del vecindario, le cae como baldazo de agua fría ver a su propio hijo al volante de un auto japonés, ya que un verdadero americano conduce un Ford -como su adorado clásico Gran Torino-, un Chevrolet o un Chrysler. Un verdadero americano no traiciona a su patria enviando sus dólares a la Toyota a cambio de un auto de plástico. Esta misma fijación con un pasado que lo llevó a la gloria aflora en amargas palabras contra sus vecinos cada vez que estos perturbaban su paz con música afroamericana, guitarras mexicanas o lengua vietnamita. Ya el barrio no es Detroit, sino que parece ser México, Camboya, África o una rara mezcla de estas tres formas de tercer mundo. Nada, sin embargo, podría compararse con la osadía de Thao Vang Lor.

Thao, vecino quinceañero de la etnia asiática mong, intenta robarse el preciado Ford Gran Torino del garage de Kowalski. Éste, siempre alerta, en forma y armado hasta los dientes, reduce al pequeño vándalo apuntándolo con un fusil de guerra. No fue el deseo de muerte ni de cárcel lo que primó en ese momento, sino una sensación hasta entonces desconocida que fue tomando forma conforme el indefenso adolescente se daba más a conocer. No robaba por pertenecer a una banda criminal, sino forzado por el bullying que sufría a manos de sus parientes pandilleros, quienes lo amedrentaban para asimilarlo a su mundo de robos, drogas y prostitutas. Un adolescente frágil, inseguro, pobre y huérfano como él, tenía muy poco que elegir y también muy poco que perder.  Kowalski, entonces, elige no dispararle y no llamar a la policía, sino que lo condena a visitar su soledad y ayudarlo con la limpieza del auto y otros quehaceres domésticos. El jovencito acepta de muy buena gana y es así que se va materializando una estrecha relación de padre e hijo -o de abuelo y nieto- entre estos dos hombres cuyo único territorio común consiste en habitar grises mundos solitarios, asolados por el abandono, la pérdida y el aislamiento.

Así, Kowalski termina ganándose el aprecio de la familia mong, a quienes visita para celebrar un cumpleaños. Las escenas en que el veterano interactúa con los inmigrantes son particularmente jocosas, ya que se hace más que evidente que nunca el punto donde se apoya la mayor grandeza de la película: Kowalski jamás deja de ser quien es. Kowalski es Eastwood mismo y se encuentra por encima de cualquier consideración social, espiritual o política. Aun habiendo aceptado a este muchachito como un hijo -y protegiéndolo con su vida misma- sigue siendo hasta la última escena el mismo viejo cascarrabias que no pierde oportunidad para despotricar contra los negros, mexicanos y asiáticos, y que incluso en sus mayores muestras de generosidad y abnegación, permanece impasiblemente aislado en su pasado glorioso, atrincherado tras su bandera de estrellas y horrorizado ante la vieja vecina que lo maldice en vietnamita y su propio hijo: aquel americano blanco traidor que, alienado de sus raíces spaghetti western, consume el horroroso plástico con llantas que produce la industria automotriz del Japón.

Las segundas vueltas en el Perú: problema y posibilidad

Mónica Cuéllar
Politóloga


Introducción

Dentro de las democracias modernas existen tres debates en torno a la representación, el primero está referido a quienes deben tener representación; el segundo, a qué deben hacer los representantes que resultaron elegidos y el tercero, a cómo se lleva a cabo la elección de la representación (Birch, 1993). En el marco de este tercer debate, Lijphart menciona que, dentro de los aspectos más importantes en una democracia, se encuentran los sistemas electorales, definidos como aquellos que gobiernan el proceso por el que las preferencias electorales se articulan en votos y por el cual estos votos se traducen en la distribución de la autoridad gubernativa dentro de los partidos políticos en competencia. 

Para Lijphart la decisión más importante en una democracia se encuentra en la elección que se debe dar dentro de los elementos de los sistemas electorales respecto a hacer uso de métodos de repartición mayoritaria o proporcional, así como la elección de las relaciones entre el poder ejecutivo y legislativo, encarnado en el debate de elegir un sistema presidencial o uno parlamentario. Si realizamos combinaciones con dichas opciones podemos obtener varias formas de sistemas electorales que causarán efectos propios y tendrán grados diferentes de eficacia ya que, como la mayoría de fenómenos sociales, no existen sistemas electorales válidos y eficientes para todo momento y situación, todo dependerá mucho del contexto y la realidad del país en los que sean aplicados e implementados.

Perú es una democracia presidencialista que realiza el sufragio presidencial mediante un mecanismo de elección mayoritaria con doble vuelta regulada en el artículo 111º de la Constitución Política que a la letra menciona que“la elección del Presidente de la República se elige por sufragio directo. Es elegido el candidato que obtiene más de la mitad de los votos. Los votos viciados o en blanco no se computan. Si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta, se procede a una segunda elección, dentro de los treinta días siguientes a la proclamación de los cómputos oficiales, entre los candidatos que han obtenido las dos más altas mayorías relativas”.

Dentro de las imprecisiones conceptuales que puede acarrear el concepto, corresponde mencionar que la doble vuelta consiste en una primera votación en la que solo resultarán electas aquellas candidaturas que hayan alcanzado la mayoría absoluta en sus circunscripciones, de no ser así supone la realización de una segunda votación en fecha posterior en la que se continuará exigiendo la mayoría absoluta o bien se optará por una mayoría románica. (Martinez, 1998)

Martínez menciona la posibilidad de articular hasta tres tipos diferentes de mecanismos de doble vuelta además de la genérica majority-runoff(caso peruano), la threshold two-round,  threshold and distance two round system y la majority-parliament.

La fórmula electoral de mayoría con doble vuelta fue incluida en nuestra Constitución de 1933, esta modalidad exigía una mayoría especial (33%) para ser electo presidente y si ello no acontecía, el Congreso de la República era quien decidía entre las dos candidaturas más votadas. Incorporamos la modalidad de doble vuelta que actualmente usamos, denominada majority-runoff,en la Constitución Política de 1979.

El objetivo del presente escrito es analizar cuáles han sido las consecuencias políticas de contar con un sistema de mayoría absoluta con doble vuelta, reflexionar respecto al cumplimiento de las ventajas que se consideraron cuando el mecanismo fue adoptado y finalmente, en función de lo revisado y de ser necesario, plantear alguna reforma para su mejor funcionamiento.

Fórmulas electorales

Para entender a la segunda vuelta, debemos comenzar por delimitar el concepto de fórmula electoral, esta es definida como el cálculo matemático mediante el cual, en una votación, se distribuyen los escaños de una asamblea en función a los votos del electorado. Es importante no confundir la fórmula electoral con el conjunto del sistema electoral del que la fórmula es parte. (Lijphart & Don, 1995)

Usualmente las fórmulas electorales suelen clasificarse en torno a dos principios de representación, el mayoritario y el proporcional. Corresponde destacar la relación que existe entre ellos respecto a la proporcionalidad del sistema electoral, mientras las fórmulas proporcionales tienden a que la alteración de los votos y los resultados sea lo más bajo posible, el inconveniente del sistema mayoritario es que introduce graves distorsiones entre el número de votos y el número de escaños obtenidos por un partido político. Asimismo, respecto a las fórmulas mayoritarias uno de los notorios problemas que presentan están referidas a los votos inútiles, definidos como los votos que en las distintas circunscripciones se emiten en favor de candidatos no ganadores o que supongan un excedente en el caso de los candidatos que ya resultaron ganadores. (Martinez, 1998, pág. 167)

Cuando se tienen elecciones en distritos electorales nacionales, únicos o uninominales como es el caso de la Presidencia de la República del Perú, donde el escaño a repartir es uno solo, las opciones de fórmula electoral son las siguientes: mayoría relativa, sistema de doble complement rule o mayoría absoluta, esta última situación no es tan factible de conseguir y a raíz de ello surge la segunda vuelta como una fórmula electoral que permitirá garantizar el logro de la mayoría absoluta por parte de los candidatos en contienda.  

Influencia del sistema presidencial en la doble vuelta

En la introducción hice mención de la combinación de las fórmulas electorales con el sistema presidencial o parlamentario, para el caso peruano que tiene un gobierno presidencial, corresponde tener en cuenta las influencias de esta variable. Jean-Luc Parodi escribió sobre ello y menciona las siguientes:

I) Nacionaliza la vida política

La elección directa hace recaer sobre toda la ciudadanía, la misma responsabilidad, los problemas de sobrerrepresentación o infrarrepresentación quedan superados ya que todos los votos tienen igual valor, se aplica el “una persona: un voto”. Además, la existencia de una circunscripción única obliga a los candidatos y partidos a una implantación exhaustiva en el marco nacional en que se desarrolla la elección fuerza ya que si se aspira al éxito se está obligado a conseguir una cobertura organizativa que alcance de modo satisfactorio dicho ámbito.

II) Personalización frente a la “partidización”

La elección presidencial no actúa contra los partidos, sino que la responsabilidad presidencial supera, estructural y conceptualmente a la identidad partidista. La elección es de una persona y la competencia electoral es entre personas; no en vano uno de los efectos buscados es un cierto grado de personalización de la vida política. Esta característica resultará muy importante para el escrito.

III) Bipolarización del sistema de partidos

El hecho de que exista un único ganador tiende a agrupar partidos y electores en torno a dos opciones. La coyuntura política que provoca la perspectiva de una elección presidencial mediante sufragio universal conduce a los partidos a un esfuerzo de reagrupamiento y simplificación. La bipolaridad supone la existencia de dos referentes que aglutinan a las fuerzas políticas y la población, sin embargo, dos centros de referencia no significan la existencia de solo dos partidos.

IV) Aumenta la probabilidad de conflicto institucional

Al ser una elección directa del presidente, se le dota de una legitimidad y autoridad oponible a la del Parlamento y superior a otras instituciones.

V) Incremento del ritmo electoral

Supone una mayor actividad electiva y podría obligar al electorado a acudir a las urnas de votación con más frecuencia, tal posibilidad abundará en el incremento de la abstención.

Efectos de la segunda vuelta con mayoría run-off

Para realizar el análisis de las consecuencias políticas de la segunda vuelta con mayoría run-off, haré uso de las teorías que se han elaborado respecto a las ventajas y desventajas del mecanismo como tal y será aplicado al caso de las Elecciones presidenciales del año 2016.

Legitimidad de los candidatos electos

En los sistemas presidenciales se han buscado implementar fórmulas de reparto electoral que tiendan a aumentar el apoyo popular de los presidentes elegidos con el objetivo de evitar que la obtención de una mayoría muy reducida deslegitime a los candidatos vencedores, para ello, la elección del presidente mediante el sistema de mayoría con doble vuelta establece un umbral o porcentaje de votos como criterios para determinar al ganador (50% de votos), en el caso de que ningún candidato supere ese umbral, se realizará una segunda ronda electoral entre los dos candidatos que hayan recibido más votos en la primera votación. (Crespo, 2009, pág. 157)

La tendencia a la generación de un fuerte liderazgo presidencial después de la elección  bajo la regla de la mayoría relativa resulta complicada, en respuesta a que es posible que el ganador de la elección solo obtenga un porcentaje pequeño de votos acompañantes de una victoria muy estrecha, especialmente cuando el excesivo número de candidatos en competencia limita la concentración de votos del electorado, en cambio, con la elección por mayoría absoluta se tendrá la certeza de que el ganador recibirá una mayoría de votos y como consecuencia su legitimidad de elección se verá reforzada, esa era la argumentación de una amplia mayoría de parlamentarios mexicanos y peruanos.  Sin embargo, el mecanismo como tal, fabrica mayorías artificiales y plebiscitarias, ya que este apoyo resulta artificial y puede suponer una amenaza para la estabilidad del sistema democrático si el presidente elegido por una mayoría absoluta de los ciudadanos desarrolla la sensación de tener un amplio respaldo nacional para llevar adelante su programa de gobierno frente a un Congreso hostil, donde sus partidarios sólo constituyen una minoría. (Crespo, 2009, pág. 160)

Este amplio apoyo electoral crea unas expectativas populares y una ilusión plebiscitaria muy superior a la generada por presidentes elegidos mediante pequeñas mayorías relativas y legitimados de una forma más débil.

Aplicando lo teórico a nuestro caso, traemos a colación que en las Elecciones Generales 2016, pudimos ver una amplia oferta electoral con un panorama de 10 candidatos postulantes a la Presidencia de la República donde las posturas ideológicas y la oferta programática podía dificultar la articulación de grandes mayorías de votos para los candidatos individualmente, sin embargo, existió una excepción a la regla con la candidatura de Keiko Fujimori por el partido Fuerza Popular, que en primera vuelta obtuvo el 39,86% de los votos válidos y que a su vez marcó una distancia porcentual de 18.81% del voto traducidas en 2,886,412 voluntades del electorado a su favor, respecto a su segundo competidor Pedro Pablo Kuczynski y en la que casi duplicó su porcentaje de votos.

Esta distancia porcentual marcada en primera vuelta no era buen indicio y fue la primera señal de que la “legitimidad indiscutible” no iba a ser obtenida de modo sencillo si resultaba elegido otro ganador que no fuera Fujimori. Los resultados electorales de la segunda vuelta fueron los siguientes:

ORGANIZACIÓN POLÍTICATOTAL DE VOTOS% VOTOS VÁLIDOS
PERUANOS POR EL KAMBIO8,596,93750.120
FUERZA POPULAR8,555,88049.880

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

A primera vista podemos afirmar que no es fácil identificar un “legítimo e indudable ganador”, por el contrario, podemos apreciar que los resultados son sumamente cercanos. Si realizamos una resta entre la diferencia de votos válidos obtenidos por ambas agrupaciones tenemos como resultado que ese resto es de solo 41,057 votos, una cantidad mínima característica de un resultado más que ajustado y que a su vez no permitió tener un ganador incuestionable ni con clara e incuestionable legitimidad.

También, considerando que los votos nulos y blancos representaron un total de 1’190,079 de votos, este resultado se hace aún más polémico ya que supera ampliamente a la ventaja que obtuvo Kuczynski frente a Fujimori. La pelea electoral fue en las mesas.

VOTOS VÁLIDOSVOTOS BLANCOSVOTOS NULOSTOTAL
17,152,817149,5771,040,50218,342,896
93.512%0.815%5.673%100.000%

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

Finalmente, si realizamos una sumatoria entre los votos obtenidos por Peruanos Por el Kambio y Fuerza Popular en ambas vueltas obtendremos lo siguiente:

ORGANIZACIÓN POLÍTICAVOTOS- PRIMERA VUELTAVOTOS- SEGUNDA VUELTATOTAL
PERUANOS POR EL KAMBIO (Pedro Pablo Kuczynski)3,228,6618,596,93711,825,598
FUERZA POPULAR (Keiko Fujimori)6,115,0738,555,88014,670,953
Diferencia de votos (a favor de Fujimori)2,845,355

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

Sumando los votos obtenidos en ambas elecciones (primera y segunda vuelta) el partido Fuerza Popular obtuvo 2,845,355 votos más que Peruanos por el Kambio. En este punto cabe plantear la siguiente pregunta: ¿quién era más legítimo?

El hacer un recuento de los hechos y realizar simples cálculos aritméticos nos permite afirmar que la segunda vuelta del último proceso electoral presidencial no produjo legitimidad incuestionable, ni doto de victorias absolutas, por el contrario, el resultado final fue revertido respecto al de la primera vuelta y además los porcentajes de los competidores de la segunda vuelta fueron tan cercanos que generó que la victoria de Kuczynski  no fuera aceptada y se tuviera que convivir con las palabras “fraude electoral” por casi dos años después de asumido el gobierno. 

Influencia de la segunda vuelta en el número de partidos

Teóricamente, a partir de la aplicación de la segunda vuelta en el caso francés, se ha extrapolado el argumento de que la doble vuelta facilita la articulación de una estructura de sistema de partidos bipolar multipartidista. El efecto dualista imputable a la competición presidencial se concreta bajo este sistema electoral en un reagrupamiento partidista alrededor de dos grandes familias de preferencias o de bipolaridad de opciones, pero no genera una dinámica bipartidista sino, a lo sumo, una bipolarización multipartidista articulada alrededor de dos grandes macro tendencias que dividen el espacio ideológico. (Crespo, 2009, pág. 163)

Para nuestro caso de análisis, esas dos macro tendencias que polarizaron la elección del 2016 fueron el fujimorismo y el antifujimorismo, el número de partidos fue el mismo o estuvo dentro del rango manejado hasta dicha elección. Más adelante, lo desarrollaré a detalle, pero las alianzas electorales que se formaron en función a la segunda vuelta tenían como lema “cualquiera es mejor que Keiko Fujimori” y su pronunciamiento electoral llamando a votar por Kuczynski fue por no serel candidato fujimorista.

Los estudios realizados por Matthew Shugart y John Carey, donde se correlacionó la modalidad de elección con el número efectivo de candidatos presidenciales y el número efectivo de partidos legislativos presentó como resultados de investigación que la segunda vuelta eliminaría el efecto reductor de los sistemas de mayoría simple, generando un impulso al crecimiento del número de partidos o en su defecto al mantenimiento de un número alto de partidos. A esta hipótesis se suma la posición de Maurice Duverger quien encuentra que la elección presidencial por mayoría simple impele a la competencia electoral entre dos grandes bloques y la elección por mayoría absoluta estimula la competencia electoral fragmentada, como consecuencia, la segunda vuelta combinada con un sistema de partidos con alta fragmentación puede resultar más problemática ya que en general, los multipartidismos tienden a crear presidentes minoritarios, lo cual de por sí es todo un problema. Cuanto más fragmentado esté el sistema de partidos, más complicada será la formación de mayorías legislativas en el Congreso. (Chasquetti, 2001, págs. 26-27)

En una elección mayoritaria y a dos vueltas, los partidos políticos pequeños encuentran importantes estímulos para participar en la primera ronda, donde no se suele decidir la elección presidencial.

Para que esto ocurra así, deben conjugarse dos condiciones:

  1. Que exista la certeza de que ningún candidato accederá a la mayoría absoluta en primera vuelta.
  2. Que la elección legislativa sea simultánea con la elección presidencial.

Ambas condiciones se cumplían en el panorama previo a las Elecciones Presidenciales 2016, existía certeza de que ningún candidato iba ganar en primera vuelta y la elección del Congreso de la República era simultánea, los partidos políticos que. lograron acceder con cupos al Parlamento fueron 5 y las votaciones obtenidas respecto al segundo, tercero y cuarto lugar fueron muy cercanas y similares.

Segunda vuelta e institucionalización del sistema de partidos 

La combinación de la segunda vuelta con un sistema de partidos institucionalizado puede generar efectos menos perjudiciales para el acontecer gubernativo que en aquellos sistemas donde los partidos son débiles. La fuerte mediación de los partidos, en lo relativo a la selección de los candidatos y al control de los órganos legislativos, puede atenuar la emergencia de situaciones conflictivas y riesgosas para el proceso democrático. (Chasquetti, 2001, pág. 26)

Para el año 2016 y hasta la fecha, el Perú no cuenta con un sistema de partidos institucionalizado, esta afirmación es realizada de acuerdo a la teoría desarrollada por Mainwaring y Scully, estudiosos que establecieron una serie de requisitos que deberían de cumplir los sistemas de partidos que están institucionalizados: i) baja volatilidad electoral, ii) alto enraizamiento en la sociedad, iii) alta legitimidad y iv) fuerte organización partidaria. 

Los diez partidos que se encontraban en contienda, a excepción parcial y temporal de Fuerza Popular y el APRA, no contaban con el cumplimiento de los requisitos para definir a un sistema de partidos institucionalizado, a la fecha seguimos siendo un país cuyo sistema de partidos que se encuentra en formación. (Meléndez, 2012)

Estrategias electorales de los partidos

La conformación de alianzas electorales en la segunda vuelta resulta ser una estrategia de los partidos esperada, en virtud de que en esa instancia compiten sólo dos candidatos (los que obtuvieron mayor número de votos) por la Presidencia y es factible que ambos realicen acuerdos electorales con uno o más partidos con el objetivo de vencer a su rival ( (Chasquetti, 2001, pág. 15)

A ese argumento se suma Juan Linz quien señala que, en los sistemas multipartidarios del continente, “los candidatos presidenciales tienen a conformar amplias coaliciones electorales con el único incentivo de derrotar al candidato más resistido”.

Aunque es difícil determinar si un sistema de mayoría relativa supone o no un incentivo para construir una coalición, se ha extendido la idea de que las elecciones a una sola vuelta no incitan a la formación de coaliciones, mientras que la segunda vuelta permite a los perdedores de la primera, negociar su apoyo a los candidatos mayoritarios, a pesar de que el control que aquellos tienen sobre sus electores puede ser muy  variable y no se trate más que de una simple expectativa de voto.  (Crespo, 2009, pág. 162)

Por ejemplo, la militancia de algunas organizaciones participantes del proceso electoral es la siguiente:

ORGANIZACIÓN POLÍTICAVOTOS OBTENIDOSNÚMERO DE MILITANTES
EL FRENTE AMPLIO POR JUSTICIA, VIDA Y LIBERTAD2,874,9403078
ACCIÓN POPULAR1,069,360194101
ALIANZA POPULAR894,278PPC: 277614APRA: 222768
DEMOCRACIA DIRECTA613,17312370

Fuente: Jurado Nacional de Elecciones

La incidencia de los partidos políticos en las preferencias electorales tendría que darse en la militancia bajo su controly podemos observar como la diferencia entre votos obtenidos en la elección y el número de militantes de las organizaciones política es abismal.

Sin embargo, si pudimos observar la conformación de alianza electorales. Para realizar el recuento corresponde hacer una revisión de los resultados electorales de la primera vuelta que fueron los siguientes:

ORGANIZACIÓN POLÍTICATOTAL DE VOTOS VÁLIDOS% VOTOS VÁLIDOS
FUERZA POPULAR6,115,07339.86
PERUANOS POR EL KAMBIO3,228,66121.05
EL FRENTE AMPLIO POR JUSTICIA, VIDA Y LIBERTAD2,874,94018.74
ACCION POPULAR1,069,3606.97
ALIANZA POPULAR894,2785.83
DEMOCRACIA DIRECTA613,1734.00
FRENTE ESPERANZA203,1031.32
PERU POSIBLE200,0121.30
PROGRESANDO PERU75,8700.49
PARTIDO POLÍTICO ORDEN65,6730.43

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

Pasaron a segunda vuelta los candidatos Keiko Fujimori representante del partido Fuerza Popular y Pedro Pablo Kuczynski de Peruanos Por el Kambio.

No se generaron alianzas o coaliciones de gobierno oficiales, pero sí pudimos presenciar alianzas electorales coyunturales:

  1. Durante el desarrollo de la segunda vuelta, la candidata del partido político FRENTE AMPLIO, Verónika Mendoza, mediante un video publicado el 30 de mayo y titulado “Por un Perú con dignidad, memoria y paz, #KeikoNoVa” manifestó su apoyo para el candidato de Peruanos Por el Kambio argumentando que se debería cerrar el paso al Fujimorismo.
  1. Alfredo Barnechea, ex-candidato del partido político Acción Popular manifestó que no votaría por ninguna opción que recaiga entre el Fujimorismo y el partido de Pedro Pablo Kuczynski.
  1. Gregorio Santos, ex candidato del partido político Democracia Directa, a través de una carta, que su hermana Carmita Calvo Guerrero leyó en un video difundido en Youtube, pidió a sus simpatizantes no apoyar ni a Keiko Fujimori ni a Pedro Pablo Kuczynski.
  1. El ex candidato de la alianza denominada Alianza Popular, Alan García, no manifestó públicamente su apoyo a ningún candidato.

Asimismo, dentro de los candidatos que perdieron la inscripción electoral del partido político por el cual compitieron y cuya sumatoria de votos fue de 544,658 votos entre todos, las posiciones fueron las siguientes:

  • El ex candidato del partido político Frente Esperanza, Fernando Olivera después de las elecciones del 10 de abril, publicó un video afirmando que ahora los peruanos deberán elegir entre “el mal menor” y afirmó que “por supuesto que Keiko (Fujimori) no va.”
  • El ex candidato y mandatario del partido político Perú Posible, Alejandro Toledo, mediante su cuenta de Twitter, informó que en reunión partidaria decidieron apoyar a Pedro Pablo Kuczynski -ex ministro de su gabinete en su gobierno (2001-2006)- “por el bien del país”. Según el pronunciamiento, Perú Posible ponía a disposición de Kuczynski su logística, “personeros y militancia, con el único objetivo de coadyuvar a forjar y sostener un gobierno de unidad nacional”.
  • Por su parte, los candidatos Miguel Hilario y Antero Flores Aráoz pronunciaron no estar a favor de ninguna de las dos opciones y dieron libertad a su militancia para que decida votar por quien mejor le parezca.
  • Finalmente, los candidatos que fueron excluidos del proceso electoral, César Acuña y Julio Guzmán, quienes agruparon un contendiente expectaticio importante de votos que sumado hubiera sido del 30%, mencionaron brindar su apoyo al candidato Pedro Pablo Kuczynski.

En síntesis, todos los candidatos que manifestaron apoyo hacia alguna opción política lo hicieron hacia Pedro Pablo Kuczynski y las alianzas que se generaron fueron luego de la primera vuelta. Estas alianzas no prosperaron en coaliciones de gobierno y se quedaron en apoyos coyunturales.

Sin embargo, en defensa de la segunda vuelta se asevera que el mecanismo no genera coaliciones de gobierno persé y se destaca que cuando se tienen un sistema multipartidista y presidencial, no se diagnostica buena convivencia. Ante dicho panorama solo se encuentran tres soluciones: i) que el sistema deje de ser presidencial, ii) que el sistema deje de ser multipartidista o iii) encontrar un cauce que haga posible esa controvertida convivencia. La tercera solución pasa por el incremento del diálogo institucional e interpartidista. (Martínez, 2006, pág. 14)

Dada la exigencia de ganar respaldo electoral entre vueltas, la doble vuelta facilita y estimula los pactos entre partidos, pero no los fuerza y no obliga a nadie a suscribirlos, indudablemente provoca un acercamiento que de otro modo no se daría, si ese acercamiento no es usado luego por los actores para ser solidificado en sede parlamentaria y gubernamental, no sería culpa del mecanismo. (Martínez, 2006, pág. 16)

No existe sustento empírico que permita aseverar la existencia de un vínculo causal o determinante entre los sistemas de mayoría con doble vuelta y las coaliciones de gobierno, la segunda vuelta favorece levemente la formación de alianzas electorales ganadoras que, bajo ciertas condiciones, podrían crear un escenario propicio para la cooperación, pero ello no supone creer que las mismas son las condiciones suficientes para el armado de coaliciones de gobierno. (Chasquetti, 2001, pág. 15)

Gobernabilidad

La gobernabilidad es definida como la situación en la que concurren un conjunto de condiciones favorables para la acción de gobierno, que se sitúan en su contorno o son intrínsecas a éste.  (Alcántara, 2004)

Dentro de estas condiciones favorables podemos ubicar al balance de poder que se tendría que dar entre el gobierno (Ejecutivo) y el poder legislativo, por ejemplo, que un presidente cuente con mayoría simple en el Parlamento es una condición más favorable para la gobernabilidad de un país que el que un presidente no cuente con mayoría en el Parlamento, ya que en la primera situación le será más sencillo trabajar su plan o propuesta de gobierno.

La doble vuelta combinada con un sistema electoral que determina la existencia de elecciones presidenciales y legislativas no simultáneas puede generar mayores problemas para la gobernabilidad que uno donde se establece la simultaneidad de elección de ambas ramas del gobierno. Cuando la primera vuelta presidencial coincide con la elección parlamentaria existen mayores oportunidades de que los candidatos que pasan a la segunda ronda cuenten con bancadas legislativas importantes. Ello, también amplía la posibilidad de que el presidente finalmente electo tenga un contingente legislativo importante. La peor combinación es aquella que divorcia la elección del Congreso de la presidencial.

Para nuestro caso, las elecciones presidenciales y parlamentarias se realizan simultáneamente, sin embargo, la repartición de escaños congresales se lleva a cabo en primera vuelta y es administrada con una fórmula electoral de reparto proporcional lo que determina que el Parlamento puede no tener correspondencia con los resultados finales de la elección del Poder Ejecutivo.

A pesar de la victoria electoral de Pedro Pablo Kuczynski en la segunda vuelta, su contingente legislativo en el Parlamento era sumamente débil y minoritario ya que estaba compuesto de solo 18 congresistas, siendo la representación obtenida la siguiente:

Se intentó determinar, mediante un análisis estadístico, el impacto de la doble vuelta sobre la gobernabilidad en regímenes presidenciales y se pudo observar que, en general, el sistema de doble vuelta no es un factor de inestabilidad política, sin embargo, como en el caso de las Elecciones Presidenciales peruanas en el año 2016, cuando hay una reversión de resultados electorales de la primera vuelta en la segunda se produce una variable que aumenta las posibilidades de que se produzca una crisis de gobernabilidad ya que el Poder Ejecutivo no contará con mayoría en el Parlamento.

Las situaciones de crisis en sistemas con doble vuelta se circunscriben a contextos políticos con sistemas de partidos poco institucionalizados como el Perú, de modo que donde el sistema de mayoría absoluta con doble vuelta presenta riesgos es en esa clase de escenarios.

La preponderancia de los escaños adquiridos por el partido político Fuerza Popular le otorgaba mayoría simple y absoluta para tomar decisiones y por más que el Partido de Gobierno hubiese generado alianzas o coaliciones con las otras fuerzas políticas resultaba insuficiente para poder “trabajar” sin contraproducentes a nivel congresal. 

Además, como vimos antes, no hay ninguna razón ligada al formato electoral presidencial para que se estructure o institucionalice un sistema bipartidista en la asamblea legislativa mientras se mantenga un ciclo de elecciones separadas, es obvio, que si hay que recurrir a una segunda vuelta, aún con elecciones parlamentarias coincidentes con la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se pierde sentido la misma celebración simultánea de las elecciones presidenciales y parlamentarias para conseguir una mayor armonía entre las mayorías. (Crespo, 2009, pág. 165)

No tiene mucho sentido que las elecciones presidenciales y congresales se den al mismo tiempo, si no se va garantizar que el presidente elegido cuente con mayoría o con un contingente parlamentario que le permita gobernar cómodamente.

Comportamiento de presidentes electos por segunda vuelta

Dentro de las variables que inciden en la formación de una coalición de gobierno, la de la magnitud del contingente legislativo del presidente tal vez sea la más importante y me parece fundamental incluirlo en el escrito porque permite identificar cuales pueden ser las consecuencias para un presidente que ha sido elegido mediante mecanismo de segunda vuelta pero que no cuenta con un contingente legislativo fuerte que le permita gobernar, como fue el caso de Pedro Pablo Kuczynski.

Que un presidente cuente con una mayoría legislativa es casi un requisito para que pueda desarrollar el programa de gobierno con el que fue electo, ya que teóricamente un presidente que no tiene mayoría difícilmente podrá poner en prácticas sus medidas políticas, la solución teórica que surge ante la segunda posibilidad plantearía como solución que el nuevo gobierno electo tenga la necesidad de conformar coaliciones de gobierno que le permita tener una mayoría en el legislativo que sea su pase a la facultad de gobernar en el sentido práctico y real. (Chasquetti, 2001, pág. 20)

Existen dos posibilidades en los que el presidente elegido no se encuentra en la obligación se formar coaliciones de gobierno y son:

  1. Cuando tienes mayoría en el Parlamento y cuentas con un partido disciplinado.
  2. Cuando tiene más del 40% de los cupos Congresales.

El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski  no se ubica en ninguno de los dos escenarios anteriores, ya que de acuerdo con el cuadro de escaños repartidos señalado algunas hojas atrás, su contingente legislativo era de 13.8% de escaños parlamentarios, para él, Chasquetti menciona  que era obligatorio negociar y formar coaliciones de gobierno, sin embargo es correspondiente mencionar que la principal fuerza con la que tenía que gobernar era la fujimorista y Kuczynski fue electo con el voto anti-fujimorista, si optaba por no hacer coaliciones de gobierno con el fujimorismo, tendría que haber juntado los votos de todo los grupos con representación en el Congreso y aún así solamente habrían sido 57 congresistas frente a los 73 de Fuerza Popular. A pesar de eso, Kuczynski optó por buscar negociar con Fuerza Popular desde el inicio de su gobierno, ganándose el rechazo de los electores anti-fujimoristas.

A nivel comparado, Daniel Chasquetti presentó 21 casos de gobierno donde se puede encontrar tres grupos claramente diferenciados: a) los presidentes con apoyos que superan la barrera del 40% de la Cámara, b) los presidentes que, siendo minoritarios, logran conformar coaliciones de gobierno; y c) los presidentes que, siendo minoritarios, no conforman coaliciones de gobierno.

Los presidentes que integran el tercer grupo de los antes mencionados tienen serias dificultades para desarrollar gestiones estables, del estudio realizado se pudo colegir que algunos no terminaron sus mandatos constitucionales (como Pedro Pablo Kuczynski), algunos los culminaron con problemas y algunos gobernaron con serias dificultades.

Los casos que menciona en su estudio fueron presidentes elegidos en segunda vuelta electoral, que no contaban con mayorías legislativas, mantenían fuertes disputas con el Congreso y no culminaban sus mandatos constitucionales.

Pedro Pablo Kuczynski fue elegido en segunda vuelta, revirtiendo los resultados electorales que fueron consolidados en la primera vuelta. Además, fue un presidente minoritario ya que su partido “Peruanos Por el Kambio” logró un pobre apoyo legislativo con solo 18 escaños Parlamentarios de los 130 disponibles, siendo incluso superado por el Frente Amplio (segunda fuerza legislativa) que poseía 20 escaños.

Los conflictos que se desarrollaron entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento son innegables y se dieron desde la asunción del cargo donde los parlamentarios fujimoristas abuchearon al Presidente y no reconocían su victoria.

Finalmente, el 21 de marzo de 2018, Pedro Pablo Kuczynski fue vacado por incapacidad moral y no terminó su mandato constitucional siendo el gobierno asumido actualmente por el ex-vicepresidente y actual presidente de la República del Perú, Martín Vizcarra Cornejo

Conclusiones

  • Tener un sistema presidencial genera condiciones particulares que se combinan con los sistemas electorales y sus elementos adoptados en el país. La doble vuelta y su implantación tuvo como importantes argumentos para ser adoptados consecuencias que responden a contextos sumamente diferentes al peruano ya que provenían de un sistema como el francés, que se encontraba totalmente alejado de similitudes estructurales con nuestro país.
  • Teóricamente la segunda vuelta otorga legitimidad al candidato que resulta ganador, sin embargo, en la Elección presidencial 2016, se obtuvo un resultado electoral tan ajustado que no permitió tener un claro ganador, por el contrario, se generó un clima de desconocimiento de los resultados electorales por parte de la oposición que generó problemas al gobierno desde la asunción de su mandato.
  • Existe soporte empírico que permite demostrar que no existe correlación entre la segunda vuelta y la reducción o bipolarización del número de partidos. Para el año 2016 los partidos pequeños o con pocas posibilidades electorales decidieron participar por estar seguros de que ninguno de los candidatos iba a ganar en primera vuelta y podrían tener acceso a algunos escaños congresales, tuvimos a 10 candidatos en contienda electoral. El problema con que la segunda vuelta no genere una bipolarización o reducción del número de partidos de un sistema radica en que el período electoral se torna más complicado para articular mayorías en el Congreso, tuvimos representación Parlamentaria de 5 partidos políticos que hacen más difícil la negociación para el partido de gobierno.
  • No podemos dejar de lado considerar el sistema de partidos poco institucionalizado que poseemos ya que al combinarse con la segunda vuelta genera efectos más perjudiciales para el acontecer gubernativo.
  • La conformación de alianzas y coaliciones de gobierno esperadas con la doble vuelta no se cumplieron del todo, surgieron alianzas electorales coyunturales en donde la mayoría de candidatos que no pasaron a la segunda vuelta manifestaron su apoyo a Pedro Pablo Kuczynski, pero eso no se tradujo en coaliciones de gobierno. Esto no solo se debería a la doble vuelta sino a que como lo mencioné antes, el sistema presidencial con sus efectos y el alto nivel de fragmentación partidaria hacen más difícil que estos procesos de diálogo se vean concretados en coaliciones gubernamentales.
  • Que un presidente cuente con mayoría legislativa resulta clave para la gobernabilidad de un país, la simultaneidad de las elecciones presidenciales y congresales trabajan en generar tendencias ligadas a dicho aspecto, sin embargo, en nuestro país, a pesar de que las elecciones son simultáneas, la repartición de escaños congresales se lleva a cabo en primera vuelta lo que determinó que Kuczynski no obtuviera mayoría y desde el inicio empezara su gobierno con problemas de gobernabilidad. Además, tener partidos poco institucionalizados agrava dicha situación y considerando que el sistema presidencial no tiende a la partidización ni bipolaridad del sistema todo se junta contra la gobernabilidad.
  • Se pierde el sentido de una segunda vuelta que genera legitimidad si no se puede asegurar que el presidente finalmente elegido cuente con mayoría para gobernar o al menos tenga un escenario que sea favorable para formar coaliciones de gobierno de forma más real, efectiva y no imposible como fue hasta ahora.
  • Otro agravante del caso analizado es que Kuczynski ganó por ser la opción “no fujimorista” y al buscar gobernar o generar coaliciones de gobierno con el fujimorismo, generó el rechazo de la población que le dio su voto.
  • Los resultados de este mix de condiciones terminaron con la vacancia de Pedro Pablo Kuczynski y como reflexión final corresponde mencionar que si bien el mecanismo de la doble vuelta per sé no genera escenarios de ingobernabilidad, si corresponde tener en cuenta que al tener un gobierno presidencialista, con un sistema de partidos no institucionalizado y en donde no se garantiza que el presidente elegido cuente con mayoría parlamentaria se puede volver a generar escenarios como el que estamos viviendo.
  • Ya se han presentado propuestas de reforma que permitan modificar la segunda vuelta a efectos de que la elección congresal se realice cuando ya sepamos quien va ser el presidente con el fin de generar una mayor reflexión en el electorado, sin embargo revisada la literatura se puede identificar que existe otro mecanismo de doble vuelta que podría reducir las posibilidades de tener que recurrir a una segunda elección, se podría adoptar una elección con mayoría calificada del 40% que a su vez establezca como requisito tener 10% de ventaja sobre el segundo competidor para ser ganador y de no lograrse dicho escenario se pasaría a una segunda vuelta, con ese mecanismo generaríamos que los partidos busquen negociar desde  el principio y tengan menos incentivos para participar individualmente, además, podríamos generar menor gasto al erario nacional y contar con un gobierno que tenga condiciones para la gobernabilidad y sea perfectamente legítimo.

Trabajos citados
  • Alcántara, M. (2004). Gobernabilidad, crisis y cambio: elementos para el estudio de la gobernabilidad de los sistemas políticos en épocas de crisis y cambio.Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.
  • Birch, A. (1993). The concepts and theories of modern democracy.New York, Estados Unidos: Rotledgge.
  • Chasquetti, D. (2001). Balotaje y coaliciones en América Latina. Revista Uruguaya de Ciencia Política Nº 12, 9-33.
  • Crespo, I. (2009). El ballotage en América Latina. En J. Reynoso., & H. Sanchez de la Barquer (Edits.), La democracia en su contexto: Estudios en homenaje a Dieter Nohlen en su septuagésimo aniversario.Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Lijphart, A., & Don, A. (1995). Sistemas electorales y sistemas de partidos: un estudio de veintisiete democracias (1945-1990).Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.
  • Meléndez, C. (2012). Partidos inesperados. La institucionalización del sistema de partidos en un escenario de post colapso partidario.Lima: Fundación F. Ebert (FES).
  • Martinez, R. (1998). Efectos de la fórmula electoral mayoritaria de doble vuelta. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 159-189.
  • Martínez, R. (2006). Ventajas y desventajas de la fórmula electoral de doble vuelta. Serie : América Latina.Barcelona: CIDOB edicions.

Arnold Suárez y la violencia homofóbica en la cultura escolar peruana

Testimonio recogido por Stephanie Castillo


Me llamo Arnold Suárez, tengo 22 años y actualmente vivo en Lima. Soy alguien a quien le ha costado muchísimo adquirir la confianza, madurez y el autocontrol que ahora tengo. Creo que el Arnold de hace unos años se sorprendería al ver la persona en la que me convertido.

En el año 2016, decidí hablar abiertamente sobre mi orientación sexual. La primera persona con la que decidí conversar de este tema fue mi mejor amiga de la universidad. Fue entonces cuando me di cuenta de que era 100% gay. Hasta antes de esa charla, salía con chics, pero creo que estaba en una etapa de bisexualidad incierta. Finalmente me acepté como gay y contarlo me hizo ganar más confianza y aceptación de mí mismo.

Recordar mi época escolar me lleva a un lugar oscuro y sin paz en lo absoluto. Cuando aún era un estudiante, pensaba que ser gay o lesbiana era algo malo. Yo mismo me decía: “No, no. Eso está mal”. Era algo que te imponían tant, que llegabas a creértelo. Llegué en un momento a aparentar que era alguien completamente diferente a quien era realmente. Incluso me sentí obligado a hacer cosas por presión, como tener enamorada, para decir que no era diferente a los otros chicos. A´un así, me sentía hostigado. No podía intervenir en clase o tener  muchas amigas porque comenzaban los comentarios sobre el “raro” de la clase, el “marica” u otros adjetivos.

Por momentos comencé a bloquear a personas que no paraban de acosarme. Me pregunté en varias ocasiones: “¿Por qué tengo que llegar al punto de eliminar recuerdo para seguir con mi vida?” Era muy feo, pero era la realidad que vivía. Me hubiera gustado que la gente no hubiera sido tan prejuiciosa. Durante ese tiempo, mi mecanismo de defensa fue reírme de todo lo que me decían. Fue la forma que encontré para sobrevivir esos años. Sin embargo, muchas personas tenían tan normalizado el molestarme e insultarme, que no veían el daño que me hacían.

He sido víctima también de la indiferencia cómplice de los profesores. Algunos compañeros decían: “Ay, se meten con los gays y el mundo explota”. Y ante esta equivocada idea, muchos maestros no hacían nada. Quizás los profesores tenían miedo de hablar del tema o de defender a la víctima, pero quedarse callados e ignorar lo que ocurría a su alrededor estaba mal.

Muchas veces nos dicen que ante cualquier acto de violencia recurramos a ellos, pero si nunca hacen nada, ¿quién asegura que habrá algún cambio? ¿Para qué me iba a molestar en hablar con ellos? Llega un momento en que las víctimas no sabemos cómo actuar para que las agresiones paren, y yo no venía a los profesores con actitud de querer ayudar.

Todo esto ocasionó que me guardara muchas cosas. Tenía tanto de qué hablar, pero nadie con quién hacerlo. Toda esta violencia homofóbica me convirtió en una persona tan cerrada, que hablar de mis problemas se hizo demasiado difícil para mí. Este no exteriorizar mi sentir me hizo demasiado daño. Nunca tuve a quién recurrir. Estaba solo. Como resultado de todo lo que pasé durante tantos años, desarrollé una depresión y un trastorno de bipolaridad. He llegado a tomar 15 pastillas diarias, que finalmente originaron problemas en mis riñones.

Ya en la universidad, me encontré en un ambiente muy distinto. El campus se convirtió en un lugar seguro para mí. Sentí apoyo al conversar con amigos que pasaron por lo mismo que yo. Me costó poder hablar abiertamente de mis problemas, pero más o menos en el sexto ciclo me sentí más seguro de mí mismo. Desde ese momento me prometí: “No voy a volver a reprimirme por nada”. y hasta hoy sé que no volveré a ocultar quién soy.