Letras tras la pandemia, testimonio de 12 poetas y narradores

Introducción

En la coyuntura actual, nos enfrentamos a una “nueva normalidad”. En todas las áreas de trabajo ha sido un gran desafío encontrar el equilibrio entre la distancia física necesaria para la salud de todos y la productividad. En lo artístico, se han dado diversas formas de recurrir a las redes para la difusión y para poder llevar hacia adelante festivales y encuentros, entre otras actividades, que ya estaban planificadas.

Los desafíos que la COVID-19 son nuevos para todos. Por lo tanto, en la revista Poliantea armamos cinco preguntas para indagar y comprender mejor cómo los diferentes artistas los ven, los trabajan y los superan. Las preguntas fueron: 1) ¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia? 2) ¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?  3) ¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?  4) ¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia? y 5) ¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

  1. Participantes

Recibimos las respuestas de 12 artistas de diferentes partes de Latinoamérica. Estas son sus vidas contadas brevemente (en orden alfabético).

Alejandra Denis nació en Capital Federal el 20 de agosto de 1951. Se recibió de docente y trabajó en escuelas de General Sarmiento, Necochea, San Martín y La Matanza jubilándose como directora de escuelas primarias.Participó activamente en Suteba, sindicato docente de la provincia de Buenos Aires. Formó parte de la carpa blanca docente y fue delegada de Osplad en la delegación de San Justo.

Escribió siempre, pero lo hizo sistemáticamente al volver a Capital Federal en el año 2000. Actualmente es Psicóloga Social habiéndose recibido, en el año 2014, de la Escuela de Psicología Social “Dr. Enrique Pichón Riviere”, lugar donde trabaja.

Cuenta con varias publicaciones, entre ellas: 5° torrente nacional de cuentos (1999), una publicación conjunta donde aparece su cuento “pesos y pesas”; Antología de poetas y narradores contemporáneos (2009) donde aparece con el cuento “Marioneta en tránsito”; Antología de poetas y narradores contemporáneos (2012), con la selección de poesías “La condición del tigre” con la que obtuvo la primera mención; Continuidad de las voces (2012), con los cuentos “Celeste”, “Las manos” y “Bianca”. Publicó una selección de poemas en Vitraux de letras (2013) y en la Antología “Alas de colibrí” del 2014.

Andrea Kain tiene 30 años. Es tesista en Ciencias de la Comunicación (Universidad de Buenos Aires – U.B.A). Trabaja en una consultora política y, a veces, escribe en su blog.

Esteban Gajardo, escrito y gestor cultural, ha escrito en libros colectivos además de autoeditar un libro llamado Beats, vive en España y frecuenta bares literarios, además de escribir poesía en el rastro los domingos en Madrid, comparte su trabajo principalmente en la web lacimarra.com y en su Instagram @Los_Perros_romanticos.

Felipe Constancio (Alienígena) es de Santiago, 1998. Nació y criaó en Renca. Es artista visual, dibujante, escritor/poeta y rapero. Pertenece al Colectivo de “Poesía Y territorio” de Renca. Está en proceso de sacar su primer álbum de Rap y poesía, el cual se titulará “DEMON”. Encontrarás su trabajo literario en la antología del Colectivo “Piño Choroy” (2020). Ama la simpleza de las cosas y salir a caminar en los días grises…

Gonzalo Robles Fantini nació en Santiago de Chile en 1975. Es Periodista de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y se tituló con la tesis de grado “Dimensión estética en la obra en formato libro del periodista Francisco Mouat”. Ha cursado los talleres de narrativa de Poli Délano y de Alejandra Basualto (La Trastienda) y los talleres de poesía de Astrid Fugellie, Alejandra Basualto (La Trastienda), Julieta Marchant (Cuadro de Tiza Ediciones) y el de Lina Bilbao y Nicolás Núñez. En 2014 publica, junto a compañeros, “Des-Tiempos. Antología de poesía y microficción” (Ediciones La Palabrota). En 2017 publica, junto a compañeros, tres cuentos de su autoría en “Reflejos. Cuentos Taller La Trastienda” (Editorial La Trastienda). Entre 2015 y 2018, trabajó como secretario técnico en la Corporación Letras de Chile. En 2019, acoge la invitación a leer sus creaciones en el II Festival de Poesía La Chascona, organizado por la Fundación Pablo Neruda y participa como voluntario en el II Festival Internacional de Poesía de Santiago (FIP Santiago 2019). Ha escrito y publicado comentarios de libros de poesía y narrativa, así como entrevistas a escritores, en distintos medios digitales. Actualmente participa del colectivo de poesía Piño Choroy, agrupación que ha realizado diversas lecturas y performances poéticas en espacios públicos, y algunos de sus poemas han sido publicados en las revistas Mal de Ojo (dirigida por la poeta Isabel Guerrero) y La Cimarra (www.lacimarra.com).

Hernán Tenorio nació en Lanús en 1978. Es profesor de castellano, literatura y latín​ por el I.S.P. “Dr. Joaquín V. González”. Publicó su primer libro de poemas, Guitarra nocturna, por la editorial El ojo del mármol (2013); Nonegar, por La carretilla roja ediciones (2016); Selección y combinación. Una década de poesía (poemarios inéditos, 2005-2015) en Página de poesía (edición online. 2017); la novela La Nave en Epublibre / Proyecto Scriptorum (edición online. 2018); Burbujo por Clara Beter Ediciones (2018) y su segunda novela, El sueño recurrente, en Epublibre / Proyecto Scriptorum (edición online. 2019). Además, ha publicado cuentos y poemas en antologías, revistas y sitios web. También es músico y editó dos discos este año: Degetales y Cúmulo. Actualmente, es profesor en escuelas de la Ciudad de Buenos Aires y coordina el taller virtual “En casa”. Algunos de sus textos se pueden leer en: https://hernan-tenorio.webnode.com​.

Javier Llaxacondor (Lima, 1982). Poeta y viajero peruano. Estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú, negocios en la Universidad del Pacífico y Apicultura y ecología en el Colegio de la Frontera Sur (Chiapas, México). Viajó como profesor y técnico rural por Sudamérica, especialmente entre Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia. Publicó manuales para la producción de miel orientados a docentes campesinos. En poesía sus textos han sido traducidos parcialmente al italiano, rumano, francés, chino, árabe, inglés y alemán, así como publicados en Perú, Chile, Venezuela, Italia, Rumania, Marruecos, China y España. Vivió en Manchester (Reino Unido) donde trabajó como obrero. Fue socio fundador del Festival Internacional de Poesía de Lima – FIPLIMA y su gerente hasta 2016. En Santiago de Chile, donde ahora vive, dirige el Festival Internacional de Poesía de Santiago – FIP SANTIAGO.

Maximiliano Garrone, 32 años de capital federal. Es comediante, escritor, actor y músico. Estudió actuación, clown, bufón, circo, improvisación, stand up, poesía oral, toca la guitarra, el bajo, ukelele y piano. Realizó trabajos audiovisuales (series, películas, cortometrajes, publicidades), contenido para redes sociales, y colaboraciones para el canal Catannabis TV (creado y dirigido por Dario Lobo). Trabaja coucheando artistxs, comediantes, poetas. Hace ya 10 años que se mueve en el circuito del under de la poesía oral y del stand up. Presentándose en diferentes ciclos, siendo invitado, o produciéndolos. Formó parte de diferentes grupos de teatro, en el cual se destacan el dúo de polipoesía con Diego Arbit (hasta principios del 2019), parte del staff del ciclo melón (2016 – 2018), ciclo ABANICO DE ARTISTXS, entre otros. Actualmente produce, junto a Daiana Leonelli, un espectáculo llamado “VER GENTE Y HACER COSAS”. Con varios textos y videos de presentaciones en vivo, que se pueden ver por las redes, también cuenta con una obra de teatro escrita y estrenada en el 2018 “BUSCARLA”, y un unipersonal de stand up y poesía oral estrenado en el 2019 llamado “IN: Inútil, intenso, inmaduro”.

Olivia Mortis, poeta, educadora social, cantora popular y proletaria textil. Oriunda de Santiago de Chile. Actualmente, recorre la galaxia entre arte y compás y Slam Chile, se le puede ver echando las cartas del inconsciente colectivo y leyendo poesía los días jueves junto al colectivo Piño Choroy.

Patricia Lucrecia Berho nació en Lobos, provincia de Buenos. Aires el 19 de marzo de 1968. Es docente, escritora, poeta. Desde pequeña, se ha vinculado con la literatura a través de la lectura, apasionándose por el género, ejercitándolo desde entonces, siendo su predilecta la poesía.  Entre los años 2000-2010 integró el Círculo de escritores de Lobos, con los cuales he trabajado en varios proyectos. Fue parte del grupo de novelistas de Lobos, desde el 2013 al 2017. Miembro activo de SADE-Mercedes. Desde el año 2014 dicta un Taller de lectura Infantil.

Publicaciones: En conjunto con poetas amigos, poemas de edición independiente: “Mascaras de naufragios y de arenas” (2008), “Dos pintoras y tres poetas” (2009), “Fraguando Sentidos” (2018) y otras. En el año 2014, editó su primer libro de poesía: Las Brujerías Brujan; en el 2018, el poemario Pasando lista un día cualquiera; escribió Se trata de vivir, novela inédita. Integrante del grupo ArTeat, junto con Alicia Albanesi, poeta, Romina Silva, poeta, con el cual han grabado un CD poético, denominado Arteat (2015) y Antología Poética (2018); también sus poesías se han publicado en antologías nacionales y en mispoetascontemporaneso, página 2eb del poeta Gustavo Tissoco.

Desde el año 2013,  comparte un espacio en la web: https://www.facebook.com/patriciaberhopoeta; donde difunde lecturas, poesías y todo lo referente a las letras.

Pollasqui nació en Lanús, Provincia de Buenos Aires en 1987. Artista autodidacta que transcurre los caminos de la pintura, escultura, ensamble, poesía y collage digital. Participa de exposiciones grupales e individuales en los últimos años. Actualmente trabaja y reside en la misma ciudad que lo vio nacer.

Rocio Llana es correctora literaria y licenciada en Letras por la Universidad del Salvador. Se desempeña como profesora del nivel medio y también ofrece apoyo para el aprendizaje escolar a estudiantes con dificultades. Es investigadora de la USAL y pertenece al proyecto Ediciones críticas de Literatura Argentina del siglo XIX, dirigido por María Rosa Lojo. Ha participado presentando trabajos académicos en diversos congresos y jornadas. Junto a Leonel Kodnia, condujo el programa de radio “El experimento”, auspiciado por la fundación La Docta Ignorancia. Incursionó en diferentes géneros de la ficción, como cuentos, poemas y obras de teatro. Publicó dos cuentos en la antología Cadáveres exquisito(s). Acuerpamientos literarios, de la editorial Tropel, de Filosofía del Pórtico.

  • Antes de la cuarentena

La mayoría de los autores entrevistados estuvieron de acuerdo en que el acto creativo se adquiere primero a partir de una emoción, la llegada de la inspiración o la búsqueda consciente de profundizar en un tema, tanto con un referente exterior como de comprender una sensación interior. De alguna manera, todos tenían rituales, sea armando una rutina para crear o buscando el hueco para poder hacerlo. Se ve una continuidad en el modo de pensar el proceso creativo que se tenía antes de entrar en el confinamiento que nos toca vivir a todos en estos momentos pandémicos.

  • Presente y confinamiento

En general, todos los encuestados sienten que sus procesos están más relacionados a lo interior y a las emociones. Mientras que los artistas, que antes de la cuarentena tenía sus hábitos más solitarios y confinados, al llegar la cuarentena mencionan que no hay que perder el foco. Los que buscaban inspiración en experiencias al aire libre se encuentran con mayores dificultades a la hora de concentrarse. Pero aun así cada uno ha encontrado la manera de dejar los sentimientos de incertidumbre y cambio inesperado de lado para generarse nuevos proyectos, más solitarios como la edición. También varios mencionan el sostener igual el movimiento mental como algo importante para no perderse en la ansiedad y la dificultad de la implosión que requieren estos tiempos, como remover los recuerdos o proyectos viejos.

  • No dejarse estar

La principal diferencia que los artistas ven entre sus procesos de antes y de ahora es la distancia física, que está en todas las áreas de nuestras vidas; pero para el proceso creativo también le implica el no tener la posibilidad de caminar para ordenar ideas o el tener la influencia del estar cotidiano con amigos. Aunque todos ven lo digital como un posible acercamiento social, encuentran una gran diferencia en el encuentro a través de la virtualidad que una reunión “normal” debido, específicamente, a lo emocional que se juega en el acercamiento físico.

Más allá de esa diferencia, que como ya dijimos, se ve en todas las áreas, los artistas no ven una gran diferencia en cuánto a los artístico debido a que, como dice Pollasqui, el arte ya existe para “acomodar lo imprevisto”. La diferencia se debe, mayormente, a las posibilidades económicas, que desde antes eran difíciles, ahora lo son aún más. Lo más importante es que en el proceso artístico, antes y ahora, no hay que dejarse estar. Siempre se debe ver hacia adelante y seguir con lo que se sienta y se necesite desde cada uno.

  • Futuro y resoluciones

El tema más repetido con relación a qué pasará después de la cuarentena es que se seguirá en la modalidad digital que se abrió ante las circunstancias, tanto por los problemas que podrían acarrear los espacios multitudinarios como por la capacidad globalizada que nos permite a los artistas esta manera de transmitir nuestro arte. Además, esto generará un cambio en la forma en la que se recibe lo creativo, desde un lado interpretativo y simbólico.

En especial se hace hincapié en los “sofismos regenerativos”, como los llama Javier Llaxacondor, donde es necesario volver a reforzar la resistencia artística, para devenirse en el hacer de colchón ante las diversas crisis que se nos van a ir apareciendo a partir de las diferentes necesidades sociales ante las nuevas circunstancias. Entre esto, es importante recalcar la importancia de la remuneración de los artistas al dar a conocer las obras que se están dando de modo digital, que venían desde antes de la pandemia, pero ahora han sido pilares fundamentales para gran parte de la sociedad.

  • Para los que recién ingresan en lo artístico

Principalmente, es importante que haya introspección. Aprender a quererse, llevarse bien con une misme. También, poder mostrarse y recibir retribuciones de lo que se ha creado con los pares, que el arte no se vuelva una competencia. De esta manera, encontrar las fuerzas para conseguir lo que uno se propone. Encontrar ese propósito y no abandonarlo, aunque se vuelva difícil. Con todo ello, tener la capacidad para armar el mejor mundo posible. Aunque es necesario que siempre se esté proyectando, trabajando y auto-explorandose esto debe hacerse con amor, paciencia y calma, porque no es bueno estresarse y hacer arte con ganas transmite un mensaje esperanzador en tiempos de crisis como los actuales.

También es importante nutrirse del arte ya existente, siempre buscar perfeccionarse buscando artistas que te gusten, ver con qué herramientas juegan y reflexionar con los temas del arte ya propuestos. De esa manera, además se encuentran muchas fuentes de inspiración, para proporcionar un arte de oficio, una obra con una búsqueda interna que acompañe la motivación de por qué se hace arte. Para eso, Patricia nos comparte la película Doble vidas (2008).

  • Entrevistas

Alejandra Denis

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Los procesos creativos antes de la pandemia, podían tener altibajos, pero gozaban de una cierta continuidad. Al ser el mundo conocido social/cultural/económico/político/ personal predecible; ayudaba a la continuidad. Más allá de que la realidad por ser multicausal está en permanente cambio, pero cambios imaginables dentro de las múltiples posibilidades.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?

La aparición del virus y su correlato de pandemia, cuarentena, miedo, incertidumbre, información/desinformación, provocó una crisis sin precedentes. Crisis existencial porque el mundo conocido se derrumbó. Ansiedad paranoide y paranoia mundial desatada. Desestructuración de las personalidades por su efecto nocivo y destructivo. Y nuevamente el arte como reparación del mundo hecho pedazos y expresión de lo que nos pasa. Pero con incertidumbre, períodos de inmovilización y búsqueda de grupos en los que sostenerse.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Fundamentalmente el no poder estar con otros de manera presencial y crear colectivamente. Lo virtual permite estar con otros, pero no produce las endorfinas de un beso, un abrazo, el contacto con otros, que nos nutren.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Creo que va a cambiar porque dudo que lo multitudinario vuelva a darse. El ser humano tiene una increíble posibilidad de adaptación a la realidad, y con ella vamos a responder. La falta del contacto estrecho con otras personas nos va a humanizar y sensibilizar más, por lo menos a los artistas. (Tuvimos el paraíso y lo perdimos). Cierta parte de la humanidad va a persistir en su egoísmo.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Soñamos un mundo humano y bello con respeto por todas las razas y especies. El arte es un arma valiosa. Soñar, escribir, actuar y lograr el mejor de los mundos posibles es nuestro reto.

Andrea Kain

 ¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Interiorizarme mucho en el tema hasta tener la confianza como para hacer un aporte creativo de calidad.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena? 

Igual, pero ya estoy más interiorizada, así que quizás doy menos vueltas.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Que la computadora se volvió la fuente principal, dejando de lado la experiencia que aporta la calle o impidiéndome, por ejemplo, caminar momento en que se generan ideas.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Mmm, vamos a estar más informatizados. Es decir, en este tiempo, habremos aprendido a utilizar más herramientas que nos ofrecen las computadoras y celular vinculados a internet.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Decirle que si siente que tiene un propósito para aportar, que nunca lo abandoné. A veces es difícil tenerse confianza bajo el neoliberalismo hostil.  Que haga diversas cosas, como trabajos que nada que ver, o talleres que no se relacionan, pero que confíe, a pesar de que contexto que se viene post pandemia no es alentador en varios niveles

Esteban Gajardo

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Mis procesos eran callejeros, trabajaba escribiendo poesía en ferias, iba a leer a los bares.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena? 

Hoy son digitales, además de irme hacia la esperanza, además de estar rodeado de recuerdos, mover las cosas de mi habitación es fundamental.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Sentir tan lejos a las personas, poder crear la proximidad estando tras una pantalla.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Van a ser diferentes, esos espacios de mucha aglomeración van a ser evitados, mucha precaución, van a ir de la mano con lo digital aún más.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Que busque grupos de interés y se reúna con ellos, hablen de sus creaciones en cuarentena, las compartan tal vez con una copa de vino, en un parque, que se escapen a la naturaleza, han sido muchos días de encierro, que se escape a mirar los amplios horizontes.

Felipe Constancio (Alienigena)

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Bueno, mi proceso creativo comenzaba cuando me llegaba la inspiración de repente o el simple hecho de salir a dar una vuelta en skate y sentir el aire fresco en mi cara, salir a trotar por las noches y al otro día despertar y ver el sol asomándose por mi ventana. Ese era mi proceso creativo ya que mi mente es muy dispersa y no para de pensar tantas cosas sobre todo en las noches. También, leyendo los poemarios que me pasan mis amigos por PDFs y escuchando música…

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena? 

Bueno, mi proceso creativo en cuarentena se me ha hecho muy difícil por el hecho de no poder hacer las actividades anteriores al aire libre. A veces siento que algo de mi se muere y se desprende lentamente, pero trato de no perder el foco, ya sea dibujando, creando una canción, viendo una película, o una serie, o seguir leyendo los poemas de mis mejores amigos para no perder el foco ni la cordura…

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Bueno, las diferencias más significativas es no poder salir para coger inspiración a través de imágenes, ver las plantas, conversar con amigos, no poder ver los murales de las calles que me encanta mucho, el grafiti, ya que siento en lo personal que es otra forma de lenguaje muy visual el cual te permite interpretar sensaciones sea cual sea el estándar, y también el hecho de estar encerrado no te inspira a nada ni a escribir ni crear por eso mismo. Porque en parte no te sientes tú, no te sientes vivo en el cautiverio…

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Bueno, la verdad siento que el proceso creativo evolucionará mucho, lo que siento que cambiará es la sociedad en sí. Todos con miedo de mirarse unos a otros de comunicarse, algo tan simple como saludar, pero el proceso creativo tendrá una evolución como lo ha sido siempre en la historia del arte, pero más en el punto interpretativo y significativo, existen personas que en verdad viven de esto y tienen que parar la olla en la casa. ¿Entiendes lo que te digo?

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Bueno a un artista amateur ¿amateur? ¿Por qué existe esa palabra o catalogación? El arte es arte y ya… punto… Hay que dejar de pensar que el arte se aprende a través de libros o en la universidad, pero tampoco niego que el hecho de estudiar no te ayudará a pulirte y perfeccionarte en lo que haces y deseas eso es muy importante. Bueno, el arte puede ser cualquier cosa y lo puede inspirar cualquier cosa, un beso, alguien que grita en la calle, lo que ves a diario, el sol las estrellas una canción, etc. Bueno, mi consejo sería que, si amas algo, en parte el arte, sea cual sea lo que hagas, ocúpalo de manera consciente e inteligente, como un instrumento para transmutar tu energía ya sea lo que sientas amor, odio, rebeldía, pasión, descontento social, etc… Y si lo amas, por favor, nunca lo dejes de hacer. He conocido artistas que por puras estupideces se alejan de lo que verdaderamente los hacía felices, y pierden ese don con el que fueron dotados y con el que los conocí. Y bueno, mi visión a futuro es poder seguir perfeccionando en lo que hago en todas mis materias, ya sea música, escritura, dibujos, street art, arte visual, audiovisuales, y aprender cosas nuevas. Nunca estoy cerrado a la opción de poder aprender cosas nuevas cada día y perfeccionar esto. Compartir con mis amigos artistas y escritores igualmente y que algún día el arte sea reconocido como se debe y que mi gente de los barrios, las poblaciones, aquella gente como tú como yo, que nos inspiran a hacer esto cada día… que ya no mueran de hambre y que podamos ser libres y vivir con dignidad de alguna buena vez en este rincón del mundo llamado Chile…

Gonzalo Robles Fantini

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Mis procesos creativos antes de la pandemia estaban mediados por la rutina de actividades relacionada a la creación. Escribo poesía y narrativa, hasta entrar en cuarentena participaba de un taller literario y de lecturas de poesía organizadas por el colectivo de poesía- que aún integro- y por otros grupos culturales. Los procesos creativos, entonces, tenían fecha de entrega, cuando se trataba de escritos puntuales para esas actividades.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena? 

En un sentido más amplio, mis procesos creativos recogen estímulos e influencias de lecturas u otros productos culturales (cine, artes visuales, música, etc.) y de experiencias cotidianas de vida, generalmente en espacios públicos y vida social. En la materialidad misma, suelo escribir de noche y medito un rato la creación que busco escribir.

Con la cuarentena los plazos mediados por las actividades fuera de casa terminaron y, por tanto, me concentré en terminar de escribir un poemario que venía trabajando hace tiempo, principalmente en talleres literarios. Fue, en ese sentido, un trabajo de creación más solitario, casi sin mediaciones. Por otra parte, aproveché la coyuntura para escribir sobre la pandemia (como lo hice sobre el estallido social ocurrido desde octubre de 2019 en Chile), participé en instancias de compartir creaciones en el espacio virtual y, por cierto, el no salir a la calle limitó mis estímulos e influencias para crear a las lecturas, películas y mi introspección, sumada a recuerdos. No hubo entonces el intercambio ni las conversaciones con otros escritores, que siempre nutre la creación. Esas características marcan la pauta de mi creación en cuarentena y definen las diferencias con los procesos creativos anteriores al confinamiento.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Creo que las diferencias más significativas dentro de la cuarentena en la forma de enfrentar lo artístico es que, por el confinamiento, uno no puede nutrirse de las influencias y referentes, estímulos de la vida pública y social al momento de llevar a cabo los procesos creativos. Es decir, estos procesos son más introspectivos y aislados de la comunidad, pues el intercambio social virtual no tiene el mismo énfasis emocional que el cara a cara, presencial.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Considero que los procesos creativos después de la pandemia no cambiarán demasiado. En mi caso personal, lo que rescato de la cuarentena es la introspección, que ha sido una ventaja motivada por el confinamiento.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

A un escritor amateur, le aconsejaría que siempre esté nutriéndose de la lectura, tanto de los clásicos de la literatura como de la producción literaria reciente. Eso es fundamental en todo escritor. También le aconsejaría practicar la introspección y aprender a definir sus estados emocionales. Un consejo respecto al surgimiento de la creatividad es que tenga paciencia, pues los procesos creativos no se pueden forzar. Hay un tiempo de maduración de ideas y emociones, por eso no puede ser una producción en serie, lo que no es incompatible con cultivar el oficio de escribir. Por último, si bien la coyuntura es una oportunidad para escribir sobre ella (como dije, lo he hecho con coyunturas sociales recientes), la creación literaria no debe limitarse a ello. De lo contrario, se torna superflua, poco elaborada y se asemeja más al periodismo y la publicidad. Hay que evitar modas en la literatura y el arte, en general.

Hernán Tenorio

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Eran muy parecidos a los actuales. Siempre estoy creando. La diferencia que noto está puesta más con los horarios de mi trabajo no tan creativo que es dar clases, porque ahora no tengo horarios fijos como antes. Los procesos creativos ocupaban antes y ahora los horarios nocturnos. Menos la lectura porque, por lo general, leo de día.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?

La cuarentena dificulta un poco el trabajo creativo porque trastocó nuestras vidas, nuestras actividades cotidianas. En mi caso, lo que más extraño es la lectura. Estoy leyendo mucho menos que antes. Pero pude, por suerte, avanzar con otros proyectos. Por ejemplo, acabo de publicar un disco en Bandcamp que se llama Cúmulo y en breve va a estar en Spotify y otros sitios de música. Y estoy trabajando en unos poemas en prosa que se llaman Cantos interiores.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Enfrentarse a lo artístico siempre fue difícil para mí, no por lo creativo sino más bien por el costo del proyecto. En estos días, hubo una discusión sobre las regalías y la circulación de libros en las redes sociales. La mayoría de los artistas en Argentina no cobramos por nuestro trabajo, eso no quiere decir que no lo hagamos profesionalmente, o al menos con rigor y compromiso, al menos ese es mi caso. Sobre todo, los poetas. Es muy difícil que un poeta en este país pueda vivir de su poesía. Luego, con cuarentena o sin ella, yo tengo que seguir produciendo mi obra.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

No sé. No estoy muy seguro de eso. No creo que las cosas cambien mucho. Como dije antes, por ejemplo, se abrió el debate en las redes sobre la situación económica de los escritores, estaría bueno que esa discusión prospere y que se llegue a algún acuerdo. Lo ideal sería que los escritores que podamos demostrar que tenemos una obra y que venimos laburando en ella podamos acceder a algún beneficio económico, más allá de si nuestros libros se venden por grandes editoriales o si el diario Clarín o Página 12 nos legitima porque vendemos o somos funcionales a la ideología del momento…

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

No sé, no soy buen consejero (ríe). Que siga trabajando en su obra dentro de lo posible… Como hicimos los que nos tocó vivir otras crisis como el 2001, por ejemplo. De esas épocas, recuerdo pasar casi todo el día leyendo, y una escena de lectura que jamás voy a olvidar fue cuando lloré desconsolado leyendo La náusea de Sartre.

Javier Llaxacondor

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia? 

Dispersos y ocasionales. Siempre tras el anhelo, como un ladroncillo que roba por oportunidad sin dejar de pasar hambre.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena? 

Implosivos. Se contraen al mínimo absoluto, pero no logro sanarme de ellos. Habitan en alguna esfera de mi cuerpo y constituyen una enfermedad. 

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico? 

Enfrentar lo artístico podría ser un eufemismo. El arte ocurre, decía Whistler. Sin diferencias, añado yo.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia? 

Es probable que se inclinen por el sofisma regenerativo. Abordarán un dudoso sentido de libertad (malinterpretando que ella se encontraba perdida en el encierro). Los artistas tratarán de reconciliarse colectivamente, como adhiriéndose a una nueva plaga.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Que no crea en que existen artistas amateurs.

Que tolerarse a sí mismo puede ser una lección de arte o negación de ello.

Que el arte no importa tanto como el vacío, el tiempo y el universo en un horizonte superficial de eventos donde la luz no pueda escapar.

Futuro: Lo que vemos ahora –las estrellas, la vía láctea, nuestra pequeña existencia- es solo una respuesta transitoria del cosmos a lo que volverá a ser nada.

Maximiliano Garrone

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Ya era de estar mucho tiempo en mi casa, a altas horas de la noche. Bien Batman lo mío (ríe). Me siento mucho más cómodo siendo noctambulo. Poniendo música, viendo vídeos, o dejando ruido blanco de fondo para poder concentrarme (en general ruido de lluvia). Voy dejando ideas anotadas en lugares de mi computadora, para después desarrollarlas, o conectarlas entre sí y formar mi material. Un día pueden ser poemas; otro, cuentos; otro, monólogos de stand up o música. La cosa es ir variando, moviéndose en esos lados. Si no se está conectado en un momento con un estilo, quizás es porque sea momento para ir a otro lado. En el medio siempre buscando, o mejor dicho encontrándome con información nueva. Libros, películas, documentales, youtubers, todo suma.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?

No hay mucha diferencia, porque ya era de trabajar mucho en mi casa. Tengo que ser muy disciplinado, armar mi agenda, establecerme pequeñas metas para hacer cada día. Por ejemplo, este tiempo estuve trabajando aún más las redes sociales. Entonces tengo días que dedico especial atención a ellas, otros que me enfoco en preparar material para subir ahí, como vídeos. Pongo metas como filmar 2 o 3 vídeos, para generar una reserva para más adelante. Tratar de tener un día para revisar mis monólogos, poemas, cuentos, etc. Tengo un archivo donde están todas las metas que me tengo anotadas en general, de a poco, voy eligiendo cuales hacer.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Yo soy de trabajar en vivo. Doy clases particulares, coucheo comediantes, poetas orales, performers. No me siento cómodo haciéndolo por otros medios, entiéndase esto como Zoom o WhatsApp. Además actúo, produzco mis espectáculos, trabajo en el escenario. Esta pausa me afecto en mis ingresos económicos. Si bien estoy presentándome en shows de Vivos por Instagram, y mucho de mi material tiene una muy buena recepción, no estoy generando ingresos y eso preocupa si uno se pone a pensar en el futuro. Lo mejor igual que se puede hacer es seguir haciendo cosas, y concentrarse en un día a la vez.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Algo que ya venía avisando los nuevos tiempos, es pensar en los nuevos medios de comunicación. Desarrollar más nuestros procesos creativos, apuntando al mundo virtual. Sea en redes sociales presentándose en vivos, o generando vídeos, presentando discos en distintas plataformas, libros en formatos digitales, etc. Creo que se va a priorizar el trabajo virtual y hay que estar atento a ello.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

No creo que este en posición para dar consejos. Pero no dejen de hacer cosas como antes. Hay que hacerse escuchar, compartir, formar comunidad, para bancarnos entre todxs, es la forma de superar esto. Tener mucha paciencia, no exigirse tampoco. Quizás parezca que me contradigo, aclaro: banco la productividad, me parece excelente que sigan haciendo, pero que jamás esto traiga angustia. Con o sin pandemia. Y ¿mi visión del futuro? No quiero verlo todavía. Falta, y hay mucho por hacer y bancar por ahora.

Olivia Mortis

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Mis procesos creativos siempre han estado ligados un poco a lo musical, entonces generalmente cuando estaba muy seca de creatividad me ponía a escuchar beats o música que me inspirara o me hiciera sentir las emociones que a veces vamos viviendo, en el día a día, pero que no nos damos el tiempo de percatarnos qué son realmente. A mí, me gusta mucho sentir el sentimiento profundo (valga la redundancia) de cada emoción, porque así voy entendiendo cada proceso que tengo para ir evolucionando como ser humano y como escritora también en este caso.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?

Ahora, bueno, es casi lo mismo porque como que viviera en cuarentena quizá, un poco. Entonces como que paso mucho tiempo en casa y como que no me es un problema. Entonces, busco dentro de mis emociones, dentro de los procesos existenciales también de mi cabeza. Me voy afirmando de todo eso para poder ir sanando, ir sellando esas grietas y dejar que las espinas vayan cayendo con la poesía.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico? 

Para mí, como que el desafío más importante y diferencia a lo anterior es el contacto físico. Finalmente, yo creo que el decidir como escribir o yo en mi caso el apiñarme con el piño choroy es como porque necesitamos el contacto físico de hablar de tener esa familia, ¿cachay? que a veces por algo te hací escritor, eres medio raro, no sé, te dan ganas de escribir por algo cachay, tení una inquietud por algo. De repente falta esa familia ¿cachay?, abrazarte con tus amigos que son escritores también. Generalmente, estamos en procesos similares o nos espejamos entonces eso es diferente, pero igual hay que ir adaptándose a los tiempos, ya entramos a la era digital. Esto es y vamos para allá.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Yo creo que los procesos creativos ya cambiaron, o sea, estamos en eso manejándonos on-line. Piño choroy, por ejemplo, estamos haciendo lecturas online todos los días jueves. Viene otra era donde va a haber talleres on-line. Yo, personalmente, asisto a talleres on-line. Mira dentro de todo creo que tiene sus beneficios y su parte contraproducente, pero, de todas maneras, siento que es solamente una manera de adaptarse a la nueva era. No podemos ir en contra de ella. O sea, es una masa demasiado grande para que no nos metamos en esta ola de la era digital, pero si nosotros que venimos de la cosa análoga de agarrar un lápiz y un cuaderno y escribir… creo que eso no debiese perderse jamás. E ir valorando de nuevo escribir cartas, escribir nuestros diarios de vida. Creo que todo proceso va cambiando. Todo cambia, como dice la canción, pero que quede lo humano. Ojalá, nosotros nos acordemos que eso es lo importante.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Yo les diría a los artistas amateurs que no se preocupen, que sigan creando, que cualquier locura que se le ocurra la hagan. Ahora, lo bueno de esta era digital es que, por ejemplo, va todo en evolución de los videos las imágenes hay muchas plataformas donde si haces algo creativo y parece algo que pueda viralizarse, es contagioso, entonces agarrarse de todas esas cosas y que el artista nunca olvide que es lo que es lo que quiere entregar. Que ese mensaje tenga profundidad porque lamentablemente yo creo que ha habido ciertas cosas después del posmodernismo para adelantes que ya se empieza a…. yo que soy media vieja para la cuestión, entonces como valorar la profundidad de los mensajes. Que tenga filosofía y alma lo que queremos entregar. Lo demás todo es adaptable. Los artistas nos hemos adaptado a millones de circunstancias en la vida, hay libros películas poemas que han salido de las situaciones más terroríficas de alguna persona. Y en otros millones de circunstancias mucho más maravillosas, entonces, esto tiene un abanico para crear desde donde sea que el creador no se olvide que toda la energía ya existe pero todo se transforma. Así que a crear y mucho amor y bendiciones para todos.

Patricia Lucrecia Berho

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

El acto creativo, a mi parecer, está siempre presente en el poeta, el observar, registrar para que surja el texto. En cuanto a lo que implica redacción, corrección, pulido, para ver el poema acabado, el destinado, antes de la pandemia, contaba con una rutina diaria, que oscilaba entre tres a cuatro horas, además del tiempo para la lectura. Y la reunión con otros poetas para compartir nuestro arte era cada quince días a veces un encuentro semanal. La pintura otra forma de crear propia de mi ser había sido relegada. Y la fotografía se acumulaba sin ser clasificada, dedicándole un tiempo semanal.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena? 

Durante la cuarentena, el primer período, respete el tiempo de mi rutina diaria, dedique más tiempo a leer, a clasificar las fotografías y fue un periodo de inspiración literaria, propago la escucha, es decir, que había espacios y personas disponibles a escuchar e intercambiar ideas.

En un segundo periodo, los ánimos tanto personales, como sociales han ido cambiando, en cuanto a la lectura y escritura falta de concentración es lo que observo en mí, aunque tengo entrenada la atención y observación.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico? 

La cuarentena nos volvió más pasivo de movimientos. En cuanto a permitirnos la observación, acto necesario en toda creación, pero nos inquieta nos sacude, nos aliena y es a partir de allí que la estereotipa no puede ser ni ya será la misma. En estos momentos creativos, me encuentro ante una fisura la que me tiene alerta y pendiente de ser vislumbrada, denunciada, seguida, no estar ajena a las necesidades de mis circundantes, en tanto escribir, contener y colaborar es la misión.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Hay un severo contacto con los sistemas operativos, un arrebato en el quehacer cotidiano, desde parir a nuestros hijes como despedir a los seres que fallecen, las instituciones, la comunicación, los gustos y placeres; pero con la poesía, que es placer verbal, denuncia, emoción y está fundado en el idioma. A su vez, en un contexto histórico, va a continuar, denunciando, proclamando, emergiendo y va a recuperar su espacio en las calles. Aunque no puedo dejar de mencionar el poder de lo digital y el comportamiento social en relación a la literatura, es importante saber que es una opción y continuar resistiendo con el pensamiento, los libros, la lectura y abarcar espacios tangibles.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

Es un momento preparatorio, de formación, de escucha interior, es el momento para preguntarse y proyectarse. El ser artista se denota en la personal existencia, lo pre existente mediará como fuerza creativa para posicionar en la órbita del decir, no podemos callar nada, se desprenderá la urgencia de la formación, entonces ir detrás del cómo. Contarle a modo personal, que la fuerza está en la observación; puede ser de lo que daña lo que lástima o lo que moviliza y desde ahí crear con lo que tenemos cerca, con el objetivo de sensibilizar para transformar.

Les dejo el nombre de una peli: Dobles Vidas (2018) interesante discusión sobre el presente y el futuro de la lectura, la literatura y las bibliotecas, además de una historia de amor.

Y creo que será siempre así “¿Quién resistirá cuando el arte ataque?”, L. A. Spinetta.

Pollasqui

 ¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

Los últimos dos años el taller donde trabajo está en mi casa, así que la cuarentena no modificó mi espacio. Antes de tener que quedarnos en casa estaba más activo por la mañana. Una semana antes me había surgido la oportunidad de trabajar en un espacio cultural y me venía bien, ya que trabajar en el mismo lugar en el que vivo se volvía tedioso.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?

Al principio, las tres primeras semanas estuve muy activo, trabajando casi todo el día: collage, animaciones, poesía. Hice una muestra en vivo por Instagram en donde leí un libro de poesías y también otra donde hubo lectura colectiva y canciones.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico? 

Creo que el arte es una herramienta que sirve, de cierta manera, para acomodar lo imprevisto. Muchas veces a la hora final no sabemos muy bien cómo llegamos. Creo que la diferencia del hacer en cuarentena radica en eso de estar buscando, de cierta manera, una respuesta para lo desconocido.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Luego de la pandemia, creo que los procesos creativos van a salir reforzados. Las ganas de expresarnos, en el sentido que sea, va a ser fundamental para entender y crear el mundo en el que vivimos.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

El consejo que daría es hacer lo que uno tenga ganas, sin estar preocupados por conceptos. Cuanta más diversidad, más realidad. Mi visión a futuro es que es el momento para dar batalla cultural, es vital para construir un mundo nuevo.

Rocío Llana

¿Cómo eran tus procesos creativos antes de la pandemia?

La verdad, siento que mis procesos creativos se podían dar con un contexto de mayor fluidez, igual tenía mis tiempos, por ejemplo, estaba muy ocupada trabajando, yendo y viniendo. La mayoría de las veces que quería escribir poemas lo hacía en el celular y después los pasaba en limpio.

¿Cómo son tus procesos creativos en cuarentena?

Ahora, estoy todo el tiempo en casa, obviamente. Entonces, me es más fácil concentrarme para hacer cosas. De hecho, estoy terminando una investigación que tenía pendiente que, si bien no es arte en sí misma, la verdad que requiere concentración y creatividad. Además, pude escribir muchísima ficción, me animé a géneros nuevos, de hecho, escribí con un compañero una obra de teatro. Escribí un montón de poemas. Sistematicé mis horas para mandarlas a un concurso. Es decir, me pude centrar más en la parte creativa. De hecho, hasta estuve componiendo canción. Entonces, en ese sentido, mejoró.

¿Cuáles son las diferencias más significativas para ti dentro de la cuarentena con cómo enfrentarse a lo artístico?

Lo artístico para mí en este momento es una salida yo pensaba antes de la cuarentena que bueno uno hacía arte en sus tiempos libres o arte cuando le bajaba la inspiración. Ahora, hacer arte es como un refugio es una manera que tengo de no conectarme con lo inmediato que es lo que sería el encierro y el trabajo, sino ir a un lugar donde puedo estar más contenida y además me sirve como autoexploración porque luego releo las cosas que escribo y me doy cuenta que hay un montón de cosas que no había pensado de mí ante. Además, algo que me olvide decir que estoy haciendo en las respuestas anteriores es que estoy llevando una bitácora todos los días de la cuarentena al principio era un relato de, por ejemplo, me levanté a tal hora, comí tal cosa hice tal cosa a lo largo del día y me fui a dormir o me estoy por ir a dormir a tal hora. Supongamos. Pero después lo empecé a usar como una manera de hacer reflexión de auto explorarme de conectarme con mis sentimientos, de hecho, tengo pequeños relatos. También estuve explorando otros géneros porque cuento mis sueños también ahí en esa bitácora. Entonces, si bien sigo relatando lo mismo que hice en el día le estoy dando todo otro enfoque un poco más variado que simplemente un diario.

¿Cómo crees que van a cambiar los procesos creativos después de la pandemia?

Bueno, yo creo que voy a seguir con esta misma modalidad, porque me está sirviendo mucho. Me permite conectarme con el arte de otra manera así que espero que siga así.

¿Cuáles son los consejos que le darías a un artista amateur con respecto a la cuarentena, lo artístico y tu visión a futuro?

No creo que le puedo dar muchos consejos a un artista amateur porque yo misma soy una artista amateur pero los consejos que le daría yo le diría que haga arte que se ponga por ahí un tiempo. Yo, por ejemplo, tengo la noche para escribir mi bitácora y que se vaya autoexplorando. Que vaya viendo cuáles son sus deseos, sus necesidades, sus temores que busque también apoyo en lo colectivo porque, por ejemplo, yo no me había animado a escribir teatro hasta que lo pude hacer con este colega mío, lo mismo las canciones. Por suerte estoy viendo la mayoría de mi núcleo de amigos tiene algo alguna relación con el arte o son profesores con lo cual estan todo el tiempo usando su creatividad. Además, bueno, yo como profesora de secundario también me di cuenta que es muy valiosa alentar a los chicos que produzcan cosas artísticas con lo que estamos viendo bueno como yo soy profe de lengua es fácil porque por ejemplo cuando vimos mitos griegos y leímos el relato del mito de el Belerofonte y la quimera a los chicos les pedí que dibujaran quimeras o que crearan sus propios monstruos y la verdad que el resultados fueron muy lindos y ahora vamos a hacer infografías sobre como cuidarse interiormente durante la cuarentena, por ejemplo como comunicarse mejor con sus familias que beneficios tiene hacer actividades físicas, actividades creativas rodearse de animales, como consolar a alguien que esta triste por el encierro, bueno, todo eso lo vamos a empezar a ver.


Sobre la autora

Cata Amaire estudió y se recibió de varias cosillas relacionadas con la palabra, las letras, los discursos, lo pragmático y lo místico de todo ello. No cree en el concepto de nación, así que anda desamparada cual extranjera en el mundo nacionalista. Prefiere el helado de vainilla y de almendra al de chocolate, aunque eso pueda parecer mediocre. No le tiene miedo a la mediocridad, pero sí a la normalidad, en especial, a la normalización. Espera seguir mostrando todas las cosas que en un sistema en ruinas se pueden mejorar, para ello participa activamente en Piño Choroy, para construir el paradigma que será necesario después de todo esto.

Una de las tantas piruetas que nos toca aprender

Aunque todo el cuerpo gira, al hacer la pirueta, la mirada se tiene que mantener constante en un mismo punto: metáfora sobre hacia donde estamos apuntando cuando es necesario que nos replanteemos cómo creamos el presente para ganar un futuro próspero ante la emergencia sanitaria.

A finales de 2017, les hice una encuesta a mis alumnos en el marco de fin de año. Una de las preguntas era: ¿Qué elemento consideran que le hace falta a la educación actual? Gratamente, para mi sorpresa, la respuesta más repetida fue “paciencia”. En estos días nos venimos enfrentando a la COVID-19. A este microorganismo también se lo puede caracterizar por su falta de paciencia. Hasta el momento, ha sido una fuerza arrasadora. No solo debido a la rapidez con la que las personas se contagian, ni por las muertes que produce sino gracias a que logra poner a los Estados-Nación cual bailarina durante el tercer acto del Lago de los Cisnes donde las 32 piruetas en 30 segundos son las posturas políticas, económicas y sociales que se deben tomar para enfrentarse a una situación sin precedentes en todos los ámbitos. La salud se enfrenta a una emergencia sanitaria sin los recursos necesarios y sin la capacidad de que nadie se los provea. La educación acostumbrada a su ámbito áulico se enfrenta a un nuevo modo de impartir clases. Los trabajadores se hayan en la disyuntiva de trabajar y tener peligro de contagio y contagiar a otros o no trabajar y no poder proveer ni proveerse de los medios necesarios de subsistencia. Podría intentar de mencionar cuáles son esas 32 piruetas, pero me quedaría sin aliento antes de los 30 segundos (para ello, se pueden leer otros de los miles de ensayos que han estado apareciendo en estos días). En fin, ningún gobierno se ha podido quedar al margen de la pandemia actual.

Recapitulando, para no irme por las ramas múltiples con las que nos enfrentamos al escribir un ensayo sobre la coyuntura actual, nos encontramos frente a una situación antidemocrática producida por la naturaleza que nos ha hecho replantearnos cómo nos movemos como sociedad globalizada, industrializada, institucionalizada y hegemónica. El cuestionamiento presente reside en qué régimen político preestablecido funciona ante las condiciones actuales que la humanidad en su totalidad se está enfrentando. Aunque le comencemos a ganar al virus, para que no haya nuevos brotes y picos como los que siguen apareciendo en diferentes partes del globo, se necesita tener en consideración una mutación completa del funcionamiento de nuestras sociedades. Por poner un ejemplo, ya no se va a poder tener más un ámbito áulico donde se encuentren 40 alumnos apiñados, por las consecuencias que conllevaría un contagiado en tales circunstancias. Pero, el problema de la virtualidad en estos temas radica en la sociabilidad necesaria de los alumnos. ¿Cómo crear ambientes áulicos seguros y eficientes en términos de educación emocional y humana? Pero esto es solo una de las 32 piruetas con las que nos vamos a encontrar.

La mejor frase que se me aparece es: cuando el hombre hace planes, Dios se ríe. Por ello, me propuse hacer reír un poco a ese Dios y plantear, desde nuestro presente, cómo generar un sistema que pueda mutar continuamente según las condiciones de la humanidad real. Nos encontramos en un estado de excepción, como dice Jean-Luc Nancy: “[…] la excepción se convierte, en realidad, en un mundo de interconexiones técnicas de todas las especies (movimientos, traslados de todo tipo, exposición o difusión de sustancias, etc.) alcanzan una intensidad hasta ahora desconocida y que crece con la población”. Pero este es un estado de excepción bajo el mito de la civilización y barbarie, tener autos, trabajar en la bolsa, especular con la vida humana, sostener una carrera de actuario, no es sano ni natural.

Según el documental francés Terra aproximadamente en la década de los ’90 es cuando hay más cantidad de población urbana que rural a nivel global. Aunque creamos que la ciudad es lo que nos corresponde como sociedad civilizada, la naturaleza nos está implorando distancia de una manera más bien audible. Y con esto me refiero con volver a las raíces: creo que estamos de acuerdo si afirmo que hemos estado en un proceso de aceleración (en pos al progreso) desde la Revolución Industrial; desacelerar no significa frenar, pero tal vez ya hemos llegado a un nivel de sobreproducción que solo le está simplificando la vida a un grupo selecto de personas mientras el resto sufre las consecuencias, no solo por la diferencia sustancial en cuanto a la posibilidad de obtener esos mismos beneficios, sino también a las consecuencias mundiales como lo es el cambio climático y falta de trabajo no letrado por las maquinarias más eficientes y más destructivas que suplen dicho trabajo, además de las guerras económicas en las que prefiero no profundizar en este ensayo.

Volver a nuestro bárbaro interior es realmente conocer la diferencia entre un trabajo que ayuda a la supervivencia, de aquellos que no. Durante la Edad Antigua, existían más feriados que en la actualidad y aun así tenemos una buena parte de nuestra sociedad basada en sus preceptos. Entonces, es posible una sociedad que tenga más ocio, que sea más rural y además ser “civilizada”. Con todo esto voy a que no todos los niños tienen que asistir a los mismos días de clases, un respiro y más paciencia para conseguir adquirir los conocimientos es algo que es necesario sin tener en cuenta solo a la pandemia. Los problemas que plantea esto son muchos otros como, si ya la educación se encuentra en un estado de emergencia semi constante, ¿cuántos profesores y maestros más se van a necesitar? ¿Cómo ampliamos la planta actual de profesionales?

Es posible pensar que debido a la cuarentena existe una degeneración de las relaciones sociales como plantea Agamben, pero creo que estas se han ido degenerando más debido a la manera de comunicación, educación, competencia, individualización que han sido sostenidas a lo largo de estas últimas décadas, por no decir, todo el siglo XIX. Generar una sociedad más rural y pueblerina, pensar en una democracia barrial, de los espacios mínimos necesarios para que existe una autarquía con respecto al centro. Para que todos se puedan cuidar entre sí es importante que comencemos por conocer quienes forman parte de la vecindad, ayudar a los vecinos que lo necesiten, tanto por su edad como por su condición laboral. Armar huertas orgánicas y sustentables en cada uno de los espacios mínimos rurales que habría que comenzar a construir. Disolver las empresas y fábricas que deben contener a una cantidad de trabajadores que no va a ser rentable para la salud y la nueva sociedad. Permitir solo el nomadismo a aquellos que son completamente esenciales, comida y salud. Las personas que sí tienen conexión a internet y pueden hacer su trabajo desde el hogar, deberían continuar ese método de trabajo.

Para todo ello, debemos dejar de privilegiar a lo letrado que estudia Ángel Rama en La ciudad letrada y comenzar a trabajar con las Letras que realmente importan, la que genera nuevos métodos de vida, la que le llega a los niños, la que es manejada por la Educación. Al igual que cuando se aprende a hacer piruetas, es importante enfocarse solo en un punto porque, aunque des las 32 vueltas si la cabeza mira siempre hacia el mismo lugar, es posible lograrlo. Nuestro punto, a mi parecer, debe comenzar por plantearse cuál ética queremos manejar, la que sostiene que el humano es más importante que la humanidad, o si debemos fundamentar, en este mundo globalizado, una que hable de la humanidad por sobre lo humano. Ante las condiciones actuales, el egoísmo no sirve, termina muriendo solo, aunque tengas todo el dinero del mundo. Lastimosamente, estamos en la primera, sino no se podría explicar cómo, en un mundo que está interconectado, la pandemia ha llegado a la mayoría de los países, y no se logró frenar antes.

Existen muchas teorías conspirativas, pero ahora no importa de dónde viene, sino a dónde nos dirigimos todos, en conjunto; no solo la clase política o la elite. Hay similitudes entre todas ellas como, por ejemplo, se concentran en el pasado y en lo humano. Ninguna habla de lo que hemos hecho como humanidad, es decir, las cosas que logran que el virus se esparza dentro de las ciudades como se esparce, porque como dije más arriba, en el ámbito rural, de por sí, la distancia es mayor y la gente no se aglomera en los transportes públicos ni en las calles, en los shoppings ni en los supermercados. Es una decisión consciente qué es lo que vamos a impulsar, de qué es necesario hablar, cómo lo hablamos. En este punto es donde me freno, la postura de decir que ahora gracias a la cuarentena los seres humanos vamos a convertirnos todos en entes autosustentables, que no vamos a seguir mostrándonos como los reyes del mundo donde nuestro territorio son todos los territorios, me parece una idea completamente ingenua. La humanidad no ha llegado a ese punto, aunque nos encontremos cada vez más cerca, tal vez cuando los centennials lleguen a viejos vean algo más parecido a esa utopía, tal vez todo el planeta se acaba y lo que estoy diciendo es igual de ingenuo que lo que planteaba antes. Espero que Dios se haya quedado sin aire riéndose de esto, y que planeamos para una salida donde todos tengamos mayor porcentaje de supervivencia.

La identidad colectiva y el feminismo

Créditos: Ailen Díaz/Agencia Uno.

A partir de lo que está sucediendo a nivel político en diferentes países de América Latina, los feminismos han aparecido con mayor fuerza. No podemos dejar de mencionar la performance de Las Tesis, ni tampoco la de las mujeres que están poniendo el punto en las íes intentando de demostrar qué es lo que nos está pasando socialmente para encontrarnos en esta coyuntura, en la cual el Estado se comporta como un padre que debe poner los límites, enseñar, educar y amparar.

El concepto de familia delimitado por los diferentes códigos civiles no solo está en un absoluto cuestionamiento sobre si debe ser de esa manera, sino que también está descontextualizado según lo que en la realidad sucede con las diferentes personas viven con respecto a esa familia. Muchos de los padres y madres jóvenes adultos deciden separarse cuando la relación amorosa no funciona, ya no creen en quedarse juntos para que el niño tenga ese concepto de familia que el Estado quiere perdurar. Existen madres y padres solteras, por varios motivos que todos podemos agregar, ver y comprender.

Aun así, el patriarcado se nos presenta como un sistema donde la última palabra en la discusión de la cena es la del padre, la del hombre, la de quien debe proveer, cumplir con esas demandas que el concepto de familia como está explicado propone, avala y exige. Todos dentro de la familia tenemos un lugar, un espacio que cumplir determinado. En una comunidad más amplia, como la que el Estado tiene bajo su mando en cada territorio estipulado, sucede de la misma manera. Tanto la mujer como el varón tienen un concepto estereotipado de cómo se debe ser. Estos conceptos se pueden ampliar leyendo el congreso dictado por Noam Chomsky, “El control sobre nuestras vidas”.

A partir de estos conceptos, los feminismos se enfrentan a clasificar, recomponer, ensayar, deformar y millones de verbos más este sistema, no como una ideología sino como una filosofía, comparable al iluminismo, nihilismo, entre otros muchos. ¿Por qué se está tomando a esta filosofía, que se encuentra en su cuarto momento histórico, entre todos estos cambios políticos? Las respuestas son múltiples, pero, como expone Judith Butler, existe una relación entre cómo nos planteamos nuestra identidad, como vemos nuestro “yo” y como nos comunicamos eso que es lo interno y propio de cada uno.

América se ha visto en los últimos siglos en un proceso de descubrimiento (o invención), conquista, matanzas e imposición de ideas de quienes conquistaron y armaron las ciudades como las conocemos hoy. Ángel Rama explica en La ciudad letrada como ha sido utilizado el conocimiento, las universidades y la burocracia para armar una estructura arquitectónica de la ciudad y su funcionamiento. De esta manera, en nuestro continente, la manera de comunicarnos la identidad colectiva ha sido limitada por una manera de explicar, de demostrar, un método científico que se basa solamente en la deducción.

La inducción, al mejor estilo Sherlock Holmes, se ha visto como ficcional. Comprender el macrocosmos a partir del microcosmos es un planteo absurdo dentro de la matemática y la física aplicada. Tzvetan Todorov plantea (y parafraseo), en La conquista de América: el problema del Otro, que existen dos maneras de comunicarse con el lenguaje. Mientras los colonos manejaban un lenguaje de mentiras, queriendo vender una idea, una necesidad y una forma de vida a los nativos; las diferentes culturas originarias de Abya Yala manejaban un lenguaje ritualístico basado en un lenguaje de metáfora, ellos creían en el símbolo de la palabra en todas sus formas, tanto en el lenguaje de la naturaleza como en el de los movimientos de los seres humanos.

Observo que de cierta manera esto mismo podemos pensarlo con respecto a la postura que debe sostener un varón y una mujer dentro de este sistema patriarcal impuesto por las culturas colonizadoras europeizantes. Al observar a los nativos y a las mujeres por debajo de la norma de como un ser humano debe ser, es decir, varón, blanco, heterosexual y pater, consideran que ese lenguaje donde se intenta persuadir y conquistar es superior a uno más femenino, metafórico, connotado, sagrado y subterráneo. El lenguaje queda estructurado según cómo se puede lograr que un presidente tenga más votantes o una publicidad logre vender más.

Dentro de la familia, la comunidad, tribu o ciudad pasa lo mismo. Existen ciertos miembros que pueden explicar cómo son las cosas y los demás deben seguir eso. Pero las mujeres, subyugadas por un patriarcado desde el tiempo de los romanos, comenzaron a observar que la realidad no está tan entreverada con el lenguaje como suponen los discursos hegemónicos. El lenguaje se queda corto cuando una persona intenta explicar todo lo que ha vivido. La subjetividad se manifiesta. El cuerpo femenino no puede tomar como verdaderas las reglas que lo masculino ha definido, catalogado y estudiado.

Entonces, por un lado, tenemos las culturas originarias que se encontraban en un estadio del lenguaje donde la metáfora, la realización del símbolo en todas sus formas (tanto natural como humana), está siendo olvidada, aplacada y demonizada por un lenguaje científico, denotado y paradigmático. Por el otro, se retorna al lenguaje poético que según Judith Butler en El género en disputa “siempre implica un retorno al terreno materno, donde lo materno designa tanto la dependencia libidinal como la heterogeneidad de los impulsos. Al tomar ambos modos, no parecen tan lejos.

Este lenguaje que ayuda a la convivir y hablar con los sueños de uno, que nos ayuda a entendernos, entender al otro y al mundo que nos rodea está comenzando a explotar en el continente donde las culturas originarias siguen peleando por ser reconocidas no como anteriores y primitivas, sino de igual manera que la estructura patriarcal que desde la colonia los Estados modernos han intentado de imponer con violencia y a la fuerza.

El lenguaje patriarcal es, en sí mismo, violento, dado que tiende a la persuasión, a la conquista no por el conocer al otro, sino por desconocerse a uno mismo de lo que uno es para que el otro me crea y me quiera comprar. Cortés intento por todos los medios comunicativos no llegar a la violencia física, aún así sus métodos fueron violentos desde el lenguaje. Nos han impuesto el lenguaje colonizador, desde la escuela y desde todas las instituciones que los Estados modernos consideran como necesarias (tampoco digo que no lo sean algunas como los Hospitales, pero eso es una discusión para otro ensayo).

Asimismo, podemos comprender que un lenguaje intenta de manifestarse hacia el afuera, que otro pueda leer este ensayo y seguir las ideas que aquí se encuentran expuestas. A la vez, el lenguaje que los feminismos están tomando con fuerza, es un lenguaje hacia adentro, en el cual, se comprenden los sueños, la literatura, es decir, el mundo semiótico que rodea a todo ser humano.

Para concluir, el inconsciente colectivo no se va a entender de ninguna manera si todo el lenguaje que no sigue las normas heteronormadas sigue estando por fuera de los límites de la sociedad. El consciente es el que se manifiesta hacia el afuera, pero dentro de una sociedad, donde deben estar las creencias, los rituales, es menester que se retomen estos hitos del lenguaje poético y connotado (como lo ha estudiado Julia Kristeva). Para que una vez más podamos comprendernos no solo por cómo veo, toco los objetos y a los otros, sino cómo los interpreto, qué es lo que entiendo de ellos, cómo han sido manifestados en la vida de uno y aprender de todo ello.


Cata Amaire

La creencias y los movimientos sociales

“Dios está muerto” y el sistema actual (al que nos referiremos como neoliberalismo) se ha aprovechado de eso. Los sistemas políticos-económicos que se manejan en las colonias provienen en su mayoría de una deformación de la ética judeocristiana. Dicha ética tiene como pilar fundamental el antiguo Zoroastro. Con mucha agua bajo el puente, la ética que conocemos hoy en día ha mutado hasta lo que se ha convertido en un sistema más dentro de los dispositivos que manejan y son manejados por una sociedad. El aporte importante de toda ética es que es el fundamento, columna vertebral, de las creencias y tradiciones de una sociedad. Es decir, cómo dentro de una sociedad los individuos se mueven en relación con su contrato de convivencia entre pares (política) y su contrato de trueque de recursos (economía).

El rito, el mito, el contar, el reproducir el conocimiento, la cadena eterna educativa, el sistema de creencias y tradiciones es, de esta manera, un pilar de la sociedad. El problema es que los mitos son ficción, las leyendas ya no se comprenden. Un creciente porcentaje de personas dicen no creer en nada, ser ateos. Pero igual las tradiciones están ahí en la profundidad del movimiento de un hogar y de todas las instituciones que integran una sociedad. Los mitos al igual que las creencias le dan un camino ya transitado por muchos para el autoconocimiento. Sea que lo llamemos “el camino del héroe”, Harry Potter, “La Caperucita Roja”, La Araucana, entre millones de otros, el proceso de individuación (como lo llamo Jung) existe.

La Biblia, principalmente el Antiguo Testamento, no solo cuenta los mitos de seres humanos que cambiaron la historia, sino que también cuenta el proceso de individuación de un pueblo. Podemos decir eso mismo sobre la mayoría de los textos sagrados. El Popol Vuh (Libro del Pueblo) tiene esta misma forma, posiblemente debido a la influencia cristiana de la versión actual. Pero nosotros tenemos libros de historia, con una veracidad sorprendente la explican en los colegios. La Historia ha sido esa. El sistema educativo actual se basa en traspasar lo más objetivamente posible las historias de los pueblos que nos dicen nuestro pasado, y quienes somos hoy como sociedad.

Pero esta objetividad no genera un hogar, se pierde la identificación. Ya no es la historia como nuestra propia construcción como sociedad, sino algo que debo mirar científicamente a la distancia. La sociedad, la historia, se convierte en un objeto de estudio. Si la historia no nos está transmitiendo nuestro sentido de pertenencia ¿de dónde está naciendo? Como sociedad, ¿Quiénes hemos sido? Nuestro Padre ya no nos dicta cuáles son nuestros límites, pero Nuestra Madre nos mirá con tristeza mientras la partimos, lastimamos y destruimos.  Y volvemos a mirar hacia el fondo y nos encontramos con un movimiento social que habla de la ecología, el medio ambiente, el cambio climático, donde los científicos tiran datos con los que se debería estar haciendo algo para que las cosas cambien. Pero no para aquellos a los que les conviene que esto suceda. Más elefantes mueren, más sube el marfil, más dinero se gana.

Esta sociedad perdida en el bosque no sabe el camino, no sabe a dónde ir. En una sociedad sin creencias, tampoco hay dónde ir. El discurso hegemónico para ello utiliza la publicidad proponiendo al consumismo como la manera de olvidarnos (por lograr la felicidad) que no hay un punto final a todo esto más que la real muerte. Pero si la felicidad se alcanza con más y más objetos no se logra una transformación del sí mismo hacia una verdadera libertad y felicidad. Se pierde el proceso por el cual se entiende los errores y los valores que cada sí mismo contiene dentro de sí. Este proceso brota como una constante lucha contra una sombra que se observa como un agujero negro. Cuando no hay nada más que vacío en esa oscuridad, y las historias son objetivas, solo es posible llenarlo con objetos. De esta manera, los objetos terminan controlando la vida social. Incluso, las personas dejan de verse subjetivamente, se convierten en objetos (no nos olvidemos que actualmente existe una carrera económica que estudia el valor de un sujeto para ver si se le puede dar préstamos o subsidios).

Pero las nuevas generaciones que han tenido la tele y las noticias con sus discursos hegemónicos desde que nacieron ya no se compran sus cuentos ni publicidades, no se cree en nada. Se vuelve una época de posverdad. No tengo una verdad absoluta, no existe más que la realidad con la que convivo. Nadie puede decirme qué es verdad, porque la realidad del otro tampoco es la realidad de uno. La sociedad, poco a poco, se vuelve consciente de los seres discontinuos que somos. Cada humano no es más que un fragmento de un sistema inmenso que no es posible cambiarlo, pero muta constantemente. Conscientes o no, el mundo cambia solo.

A lo largo de nuestra historia, los movimientos sociales se caracterizan como procesos de movimiento en todas las esferas que genera a la sociedad: la cultural, la económica, la política, la ética y la moral. La cultural ya ha sido modificada gracias a la imprenta, a la ruptura del lenguaje, a Internet y, finalmente, las redes sociales. El neoliberalismo está en duda. La incertidumbre económica de una mayoría ha modificado poco a poco este sistema también. La política ha sido subyugada por un imperio económico que, a la vez, se está reconstruyendo. Especialmente, a partir de este movimiento social que ha comenzado, sin idea previa, en casi toda Iberoamérica. La ética sigue bajo el dominio del Bien y el Mal (dicotomía que se ha vuelto violenta sistemáticamente en todos los aspectos).

Dicha dicotomía ha sido un pilar nuclear de todas las dicotomías que conocemos. “Ser o no ser”. Estar bien o estar mal es la característica de la justicia, la libertad, los géneros masculino-femenino. Todo aquello que pueda ser caracterizado como “malo” va a ser violentado por la sociedad hegemónica que se sostiene en la actualidad. Si esa es la creencia que actualmente se intenta sostener por la Iglesia Católica Apostólica Romana y sus múltiples variaciones, nos encontramos efectivamente con la raíz del problema cultural que nos atañe. A diferencia de las empresas chilenas que deben pagar impuestos pero pueden no hacerlo a partir de donar sus impuestos a organizaciones sin fines de lucro, las iglesias están exentas de ellos. Por eso, por la estación Vicente Valdés, Santiago, cosas como estas se encuentran:

Veo un hilo entre “Nadie estorba” y “El baile de los que sobran”. Espero que los lectores también.

En diciembre, en Santiago de Chile, escucho un colectivero decir cuando pasábamos frente a una manifestación “No tienen nada para hacer”. En ese momento pensé en dos cosas: la micro y la macro. La micro es que la mayoría de los que se manifiestan son relativamente jóvenes, que ya de por sí se encuentran por fuera del sistema. No creo que todos, pero una gran mayoría no tiene acceso a la educación universitaria, existen algunos que no han podido terminar su escolaridad obligatoria, o dicha educación ha sido pobre y objetiva, sin ninguna contención emocional. Si no tienen nada para hacer es porque no tienen nada para hacer, no encuentran un espacio en la sociedad, para mal o para bien, sea problema de ellos o del sistema, no han podido ser parte del sistema social al que se supone que pertenecen.

Por el otro lado, estaban los carabineros con sus cascos y escudos en fila. Tampoco estaban haciendo mucho, la manifestación sucedía y ellos la miraban suceder. En el caso macro, tenemos un sistema que tiene a esas personas en fila sin hacer nada más que mirar, ser observadores para que nada se saquee, nada se vuelva violento, porque de alguna manera ellos son quienes pueden violentar sin siquiera estar del todo consciente de la gran red de la cual son parte. Ser observadores, como muchas distopias han manifestado, es violenta en sí mismo. El marcar por cuál camino vas sin permitirte explorar otros es una disciplina, tal como lo explica Foucault, que se vuelve controladora hasta rigidizar las estructuras al punto de producirles quiebres.

Los quiebres y las dicotomías se encuentran en todos lados y uno no sabe en qué creer. La incertidumbre es inmensa. Nadie está muy seguro de que va a suceder con las violencia estatal, la respuesta violenta de quienes creen que así cambian algo, la violencia discursiva y hegemónica. Los presagios son oscuros, la literatura se plaga de distopías cada vez más opresoras, vigiladoras y destructoras. El movimiento social que se vive en muchos países contemporáneos también viene regido por un “teoría de los dos demonios” que se ha transmitido del pensamiento occidental. No es por nada que las dictaduras de Iberoamérica se encuentren en el mismo periodo histórico, consecuentemente con la Segunda Guerra Mundial.

La guerra fría terminó con una cantidad de armas que había que utilizar. Los enemigos internos que quieren derrocar el sistema impuesto y determinado por una ética a la que no se le ha permitido mutar se multiplican. Pero eso no es más que uno de los millones de cuentos que aparecen en los libros de historia, que se pueden estudiar, memorizar y repetir. Los mitos se reescriben. Antígona sigue luchando para que la ley humana no sobrepase a la divina, en vano. Las creencias y las leyendas nacen de otros humanos que han intentado todo para buscar el equilibrio, ir por el punto medio, encontrar la síntesis.

De esta manera, el movimiento social también es posible encauzarlo, para que no grite contra una pared de una casa donde nadie vive. Generar una ética donde todos nuevamente nos sintamos en equilibrio para actuar moralmente ante las diferentes circunstancias y obstáculos de la vida cotidiana, es una tarea compleja de muchas generaciones por venir. Reencontrar una esencia, de las tradiciones que han sido silenciadas y quemadas por la comercialidad y objetivación de los discursos hegemónicos es una tarea hercúlea. La Navidad está cerca, el equinoccio de verano aquí en el hemisferio Sur. La cosmología sigue siendo la misma de la que nos hablan los dioses griegos, vikingos, hindúes, diaguitas, quechuas, mapuches, etcétera (para no hacer la lista eterna y verdadera). El universo es inmenso y la humanidad no es ni siquiera un punto visible dentro de todo eso. Los humanos no somos especiales frente a la Naturaleza por tener el uso de razón. Durante el verano, en Santiago, los montes se queman por la sequía; en Buenos Aires, la humedad aumenta y los mosquitos se dan el festín del año. Y todos esperamos que vuelva el otoño, una vez más.


Cata Amaire