“Tuve que empujar mi cuerpo como material de construcción, que busca un lugar donde clavarse para fundar su ciudad” (reseña sobre “Kauneus, la belleza” de Roxana Crisólogo)

Roxana Crisólogo, nos presenta en esta oportunidad a “Kauneus, [La belleza]” (Intermezzo tropical, 2021). Un libro que tiene como eje el viaje, que este sujeto poético emprende huyendo de su ciudad natal (Lima), pero que termina siendo un periplo para encontrarse a sí mismo y poder aparecer, en una realidad que lo invisibiliza.

En ese lugar urbano primordial al cual guarda afecto, también cunde la violencia, en forma de: clasismo, racismo, en general mucha desigualdad, precariedad económica, así como de violencia política (que desata explosiones). Ello lo obliga a salir.

Habitar ese primer espacio, recognoscible como Lima, no le permite transparentar la belleza de su ser, su verdadera identidad. Dejarse ver significa que se le permita expresar, que se respeten sus derechos y forma de ser particulares, como individuo y mujer, que se reconozca su raza, su color, su cuerpo. Ese reconocimiento, esa visibilización se da solo parcialmente en esta primera ciudad que recorre el sujeto poético, dejándole experimentar solo destellos de belleza en ese punto del viaje, (aunque tan esenciales estos en algunos momentos, que se convierten en el tamiz con el cual se ven todas las cosas de ahí en adelante), destellos, que sin embargo, no aparecen en un contexto de libertad (casi sinónimo de lo que se identifica como belleza en este libro) necesario; por ello el imperativo de partir.

El libro inicia con un silenciamiento en varios niveles en tono imperativo:

“Cierra tu libro/ cierra la boca/ cierra las piernas”.

Un tono que pretende fijar la posición de este sujeto. Más adelante este responderá en el poema llamado “Aquí homenajeamos a la belleza peruana”. Primero en posición subalterna:

“Qué tal si digo sí a todo y me ahogo en llanto/ Una buena y dulce madre/ se olvida de sí misma/ la mano no se olvida de mí/ empuja/ la ansiedad de cien ojos que esperan que algo pase”. A lo que se contesta con voz reivindicativa:

“Una buena esposa no se ahoga dice la mano”.

“Y queda clavada como un tumor en el cerebro de todos/ la ansiedad de cien ojos que esperan que algo pase”.

El patriarcado invisibiliza al sujeto femenino (metaforizada como esposa) en el país, e impone una imagen hegemónica de belleza, que el sujeto poético subvierte, planteando variantes nuevas sobre lo bello; cometido que se logra a mi parecer, en esta publicación.

Poniendo el foco de atención en el título, “Kauneus, (la belleza)”, se advierte un juego especular con el lector, en el cual un mismo significado aparece en dos idiomas distintos (finés y castellano). Esto acarrea una cultura, historia y costumbres propias, tras cada una de estas lenguas. Es pertinente el detalle, si en el libro uno identifica que el sujeto poético se traslada de Perú a Finlandia, como posible tránsito entre estos centros, a partir de los cuales, los poemas hallan contexto. Si bien este huye del Perú hacia Europa, en el libro constantemente hay una vuelta de mirada hacia sus orígenes peruanos, aunque siente que tampoco puede volver:

“Me veo escribiendo frente a una ventana que no da a la calle de mi barrio polvoriento en el sur de Lima”

Además de este apunte sobre el título, se encuentran las implicancias de la traducción que se encuentra en él, como una forma de viaje a otros mundos culturales a través del entendimiento de sus idiomas, pero también de preocupación por el lector, volviendo al tema de acercar más la cultura a los otros, antes que plantear barreras.

Este traslado que realiza el sujeto poético genera un diálogo profundo entre el “acá” (Perú) del cual se parte, al “allá” hacia donde uno se dirige (el extranjero, especialmente Europa) que se establece a partir de la perspectiva de alguien que ha vivido muchos años en estos espacios y que tiene muchos elementos para intercambiar. Un diálogo que no puede evitar sortear diversas dificultades, como la imagen que cada uno se forma sobre el otro; me refiero a las apariencias, no exentas de prejuicios con la cuales se ironiza todo el tiempo y de esa forma se las sobrepasa, reconfigurándolas en poesía.

El sujeto poético vive un proceso de transformación que se ejerce de sección a sección en el libro, tanto del punto de vista de la mirada y las ideas de este, a las diferentes maneras que se ensayan a la hora de hacer uso del lenguaje (los recursos expresivos de la poeta desplegados aquí). Partiendo del carácter oral urbano de Lima, caótico y veloz, como sería la urbe del centro de la capital y los barrios populares (como San Juan de Miraflores), con toda su explosión demográfica y vehicular; a otro tipo de ritmo e imagenería poética cercana a la tradición nórdica, que se visibiliza en versos, como aquellos en los que invoca a la poeta finesa, Edith Sodergran:

“Aprendí hablar del verano con ilusión/ la misma ilusión con la que ahora me abandono a la/

Voluptuosidad/ de las olas de Lima/ al ansia de los colores que en versos de Edith Sodergran es el de la sangre.”

Una de las conclusiones sobre la idea de la belleza a la cual se llega en esta entrega, se desprende casi finalizando, en la última sección, a partir de uno de los mejores poemas del conjunto, justamente titulado, “la belleza”. En él, se plantea una posición particular sobre la misma, desmontada en forma de reflexión poética, donde se satiriza todo el proceso de blanqueamiento que a veces debe realizar un migrante para poder pasar desapercibido o como ella dice, ser “aceptada en el club”:

“El blanco terminará siendo mi abrigo”

“Huir fue mi velocidad”,

Hay mucho humor en este poema:

“Le pregunté a la belleza si me podía invitar a su coctel/ Si son suficientes los arreglos que me hice en el rostro/ para no desaparecer en la blancura del flash”

Se establece una dialéctica con los propios prejuicios que tiene el propio sujeto poético sobre la belleza, o dialoga con los prejuicios del entorno que la rodea:

“Me pregunté si mi tono de piel es un traje de fiesta/ Una estilista tailandesa me recomendó/ desaparecer mi cerquillo/ Mudaste de país mudaste de piel lo olvidarás pronto”

La agudeza que se logra alcanzar en pasajes como este, se conecta con otros no menos originales, como el final de un poema que comentara hace unos párrafos, rotulado, “Aquí homenajeamos a la belleza peruana”, en el cual se metaforiza la impresión que los otros tienen de la apariencia, con la de querer agradar a los otros, como un pequeño pez en una pecera:

“Este cuerpo este pez es la delicia de los ojos/ de los que en el acuario terminan atrapados por una luz/ es la belleza”

“Kauneus, (la belleza)”, es un libro nutricio en varios temas como: la identidad (étnica, lingüística, política, racial, de género) la posición del migrante en el Perú y el extranjero, diferentes realidades interculturales conectándose o repeliéndose. La propuesta verbal a su vez se deja ver: de forma narrativa muchas veces, haciendo uso de variantes dialectales del habla popular peruana o haciendo uso de formas de poetizar más bien, de influjo extranjeras, en la cuales no solo hallan marco referencias a bosques o paisajes cubiertos de nieve; sino a otro tipo de ritmo sonoro y visual. Rico despliegue de recursos, que posicionan a este libro, como uno de madurez en la mirada, y cúspide en el estilo, dentro de la obra de Crisólogo.

Este es un viaje forzado

un aterrizaje forzado que me obliga a pasar seis horas en Kiev

cuando el avión se acerca a la pista de aterrizaje

y parece que entramos a un almacén que conduce a otros almacenes

más sofisticados más solitarios más tristes

Se ha escrito demasiado sobre gente forzada a quedarse en un lugar

forzada a partir sin explicación    forzada a dejar

geografía forzada

alimentos genéticamente manipulados

forzados a abandonar su ser

Soy de K     un país forzado

Ella habla en estadísticas

no le quita la mirada a una familia judío-ortodoxa

que arrastra varios niños y muchas maletas

El número de muertos es tal que sobrepasa a los que lucharán

por la independencia de cualquier país forzado del mundo

¿De qué lado estás?

¿del que viaja por curiosidad o por necesidad?

¿remueve cartuchos   proyectiles   minas?

¿deja mensajes   descifra   descompone?

¿acumula pólvora?

¿De los que queman o son quemados?

¿De la cooperación técnico-militar?

¿De la United Nations o de la OTAN?

¿De la fotografía del país que no es el país?

¿De la postal?

¿De la botánica de no tomar partido por nadie?

¿De las semillas de las flores que no conocen de territorios?

¿De los laboratorios?

¿De los experimentos?

¿De la química celular?

¿De la nación impura?

De todas las muchachitas con las cejas demarcadas como sistemas solares

que habitarán en mí

Ser o no ser no es un dilema sino alinearse en un ejército de un lado

o del otro del río Jordán

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