Ángela Posada Swafford, la ciencia y la pandemia

Ángela Posada Swafford es una periodista científica de Colombia. Conversamos con ella a partir de su participación en la Feria Internacional del Libro de Lima 2020, sobre por qué escogió el periodismo científico, la relación ciencia-periodismo e inevitablemente la pandemia.

¿Qué le pareció participar en la FIL de manera virtual?

Me pareció muy interesante el ejercicio de hacer la Feria del Libro de Lima este año de manera virtual, porque eso significó adaptarnos a las circunstancias del coronavirus y me parece que fue muy exitosa, entonces lo acojo, lo aplaudo. Personalmente lo ideal me parecería, en el futuro sería hacer estas ferias híbridas tanto con presencia física porque yo soy de las personas que me gusta viajar y conocer el país y la ciudad, donde están las ferias del libro, para mí personalmente esa es la mitad del atractivo pero perfectamente hay muchos otros entornos o personas que no puedan estar presentes entonces una Feria del Libro virtual, le da acceso a muchísima mas gente que normalmente pues pueden entrar a las puertas de una feria presencial, eso es lo que uno pensaría, vamos a ver si esto realmente es así ¿no? Pero, en resumen, me parece que fue una iniciativa interesante y me parece que funcionó, desde mi punto de vista funcionó, entonces pues ya sabemos a qué atenernos para el futuro.

¿Qué le pareció el conversatorio “Naturaleza, Sociedad y Pandemia” ¿cumplió con sus expectativas como ponente?

En primer lugar, me encantó el título, me gustó mucho por dos cosas, primero porque estar junto a Celso Román fue interesante, los dos somos autores de libros infantiles y los abordamos desde formas muy diferentes pero con exactamente la misma idea, que lograr que los niños se interesen en las lecturas, de que se  les abra la mente, que dejen volar la imaginación y en mi caso que también les interese la ciencia. Entonces poder responder las preguntas de Bruno Ortiz, esa fue la segunda razón por la cual me gustó tanto este conversatorio, es un gran periodista de El Comercio, porque él sabía exactamente cómo guíar y cómo dirigir. Entonces yo creo que un conversatorio de estos es exitoso en la medida en el que el moderador sea bueno y pueda hacer fluir la conversación, de forma de sacarle el máximo provecho a lo que él sabe, que tiene que contribuir a ambas partes de la charla, entonces creo que me gustó mucho y lo que me quedo faltando es tiempo, pero eso siempre pasa.

¿Por qué decidiste inclinarte por el periodismo científico?

Yo me incliné por el periodismo científico antes de saber que eso era periodismo científico, simplemente me interesaban mucho los temas de la naturaleza y el medio ambiente, pero a través de ellos fui entendiendo la ciencia que había detrás de todo eso; la ciencia del cambio climático, la ciencia de la biología de un animal, todo eso me dio a entender que “bueno, usted lo que le gusta no es solo la naturaleza sino es la ciencia”. Entonces allí empecé a estudiar por mi cuenta para poder entender mejor estas cosas y entonces así empecé a reportar estas cosas pero realmente el término periodismo científico eso no se acuñó sino después y mucho menos en América Latina, eso no se conocía. Básicamente lo que me llevó a especializarme fue el interés por entender y conocer estos temas y explicarlos de forma narrativa, literaria, bonita casi poética si es el caso para interesar a la gente a la ciencia de la misma forma en que yo me interese.

¿Por qué crees que dicha temática no es muy frecuentada en el ambiente periodístico?

Creo que la razón por la cual la ciencia es una temática que no esta muy presente en los medios de Latinoamérica—porque en el mundo pues hay más y acá todavía necesitamos más presencia— es un poco por el miedo que le tienen entre comillas los periodistas, los reporteros y sus jefes, los editores a estos temas porque cuando uno no conoce el tema prefiere alejarse de él, entonces esa falta de entrenamiento, de conocimiento, hace que unos nos interesemos o no queramos ir mas allá o nos de miedo lo científico, pero también aquí hay una descoyuntura  que uno ve entre el mundo del científico y el mundo del periodista, en que el periodista no entiende un poco el trabajo del científico, el ritmo, el tempo, la escala, la cual trabajan las investigaciones, los investigadores, la escala la cual se mueve el proceso científico, es algo que no, los periodistas no lo alcanzamos a entender siempre bien, y por su parte los científicos no entienden que los periodistas, somos personas que necesitamos ayuda pero además que casi inmediata, tenemos que entregar nuestros artículos por la tarde o al día siguiente, no tenemos mucho tiempo de producir las notas en periódico , televisión o radio; entonces en parte es  que  estos dos mundos necesitan casarse, necesitan, necesitamos que haya un matrimonio un poquito más cercano del que hay. Entonces yo creo que es un poco eso y también que los dueños de las periódicos, revistas, canales de televisión y radio no acaben de entender que la ciencia puede ser un modelo que dé dinero, que genere anuncios, que genere interés de patrocinadores, que genere pauta, entonces eso lo hemos sabido, porque al fin y al cabo esto se trata de dinero, porque los medios son un negocio entonces es un poquito eso…

A pesar de que siempre buscas concientizar la seriedad de la gente frente al medio ambiente, parecemos una sociedad inclinada a escoger candidatos que o la ignoran o la relegan a un segundo plano. ¿Por qué crees que se da ello?

Yo creo que es parte de lo mismo, de que, como la ciencia no es muy visible en muchos círculos pues entonces la gente que entra a los legisladores o en ciertos lideres pues están pensando en otro, en solucionar otros problemas, entonces que es lo que pasa, es como que el mundo de los científicos y el mundo del resto de la sociedad, esta como dividido en dos burbujas que no se frecuentan,  no se hablan mucho porque viven en diferentes tempos, en diferentes ritmos. El científico esta en su laboratorio trabajando para el futuro; entonces en este momento lo que se esta barajando en los grandes laboratorios del mundo es un problema, soluciones a problemas que van a llegar en cincuenta años, en un siglo, en veinte años. Entonces mientras tanto el legislador, el político, el líder, necesita una solución ya para la semana entrante, hubo un derrumbe, entonces como hacemos los ingenieros para evitar eso, como hacemos para sacar la vacuna contra el Coronavirus. Entonces estos legisladores necesitan darle respuestas a su sociedad casi inmediata y la ciencia a largo plazo, ese matrimonio tiene que funcionar y tienen que empezar a ver como se ayudan unos a los otros respectivamente; entonces por eso los legisladores prefieren  enfocarse en el problema que puedan dar solución  ya, vamos a entregar  cien mil cajas de comida para las personas que sufrieron el derrumbe pero no piensan en apoyar al geólogo y al ingeniero que están allá en las universidades nuestras, trabajando en cómo evitar el próximo derrumbe o como entender la naturaleza para  tener unas respuestas mas sólidas. Entonces yo creo que es esa descoyuntura, es una grieta ahí que debemos salvar, es por eso yo creo.

He observado también que escribe libros de ciencia para niños. Son un público lector muy importante ¿no?

Sí, son cruciales. Claro que un niño en una escuela no puede tomar una decisión para elegir a un legislador, basado en lo que el legislador haga o no haga, pero el niño, ellos son como esponjitas, ellos toda esa información, se les va filtrando en sus cabecitas y van tomando todo eso para eventualmente formar personas con un criterio. Entonces en la medida en que un niño entienda la ciencia detrás de, volvemos al tema del derrumbe y al tsunami o de la inundación, ese niño va a poder ser una persona que primero va a decidir, bueno quiero ser ingeniero pasado mañana o biólogo marino o lo que sea, para evitar estos problemas entonces eso va a ayudar mucho su elección de carrera y necesitamos investigadores en nuestros países, no que vengan extranjeros necesariamente siempre pues a decirnos que hacer sino que también nosotros podamos colaborar con esos extranjeros. Entonces los niños están muy abiertos, porque siempre están fascinados con tu, eso es algo que yo misma tengo por eso me llevo tan bien con los niños, los chicos entre los 10 y 14 años, entonces nos llevamos siempre, nos hacemos nosotros mismos, yo me siento a conversar con ellos, ayer tuve un conversatorio con un colegio con noventa niñitos en Medellín y era increíble las preguntas que hacían, lo que se imaginaban, como pudiéramos solucionar el cambio climático… Entonces eso nos hace falta, no perder está capacidad de asombro del hombre de pensar que no me importa que se rían de mi si quiero inventar una solución como muy diferentes a las cosas, entonces por eso escribo para también esa audiencia, porque además te cuento que los niños son los jueces más duros del mundo, ellos nunca te mienten te dicen “este libro me gustó, este no, este capítulo está aburridísimo, este me encanta, entonces para mí son unos jueces durísimos.

¿Qué recomendaciones haría a tus colegas que se dedican al mismo ámbito que usted maneja?

A mis colegas les recomiendo ante todo que se especialicen, en que aprendan la ciencia básica detrás de aquello que están cubriendo, que no se contenten en leer el boletín de  prensa de la universidad que esta como incorrecto, que eso es solo un punto de partida que detrás de eso hay muchísimo más que aprender y por eso que el periodismo científico es tan complicado por que  tu necesitas saber un montón de un montón de ciencia, antes de poder hablar de un tema por ejemplo la COVID-19, el coronavirus, yo para entender bien el coronavirus tengo que tener nociones de física, de química, nociones de como funciona un fluido en la sangre y eso que es pura física, necesito entenderlo eso bien, necesito saber solo de virus sino de evolución, de genética para no saltar a la conclusión de que todo es culpa de los murciélagos, si ves toda la cantidad  de cosas, necesitamos especialización, eso por un lado. Necesitamos entender que un reportaje necesita muchas fuentes, necesitamos de asegurarnos de  que estén y además necesitamos poderlo transmitir una vez estemos seguros de nuestra información y que el mensaje va a estar claro, lo tenemos que narrar, contar, escribir en forma de storytelling de humanizar un poco la ciencia y a los investigadores, que hay detrás de ellos, como piensan, porque se decidieron a hacer este tema cierto, además de la noticia diaria que es la que necesita claridad, necesitamos que haya más colegas que se especialicen en el periodismo científico, literario, narrativo, usando las buenas herramientas de la literatura no solo para contarlo por escrito sino los medios electrónicos también necesitan buenos libretos, entonces es un poco eso y no es fácil porque les estoy exigiendo a mis colegas mucho por tan poco porque nuestra profesión no es la más lucrativa del mundo, todos lo sabemos.

Como estabas comentando el tema del coronavirus ¿qué consejos preventivos darías al público en general?

El público tiene que entender primero, ante todo que el coronavirus… es un ejemplo para que sepamos que tenemos que apoyar la ciencia y apoyar el trabajo como sociedad el trabajo que hacen los investigadores y eso lo hacemos leyendo fuentes creíbles. No nos creamos todo lo que sale en Twitter o en Facebook, que leamos pensando quién publicó esta noticia, de dónde viene esta información, la publicó el hermano del vecino de mi amigo o la sacó la OMS, entonces antes de ir a pensar si el consejo que da la celebridad de la televisión sobre cómo manejar el virus, es más valioso que el que dan los expertos de verdad. Entonces por un lado aconsejo al público informarse bien; por otro lado que no crean este sensacionalismo, ni tampoco bajen la guardia, está más que demostrado que tenemos que estar alejados uno de otros y ponernos nuestra máscara y todo eso, es decir hasta los animales lo hacen, eso es una cosa muy interesante, las langostas hacen distanciamiento social toda la vida, algunos insectos, algunos pájaros instintivamente hacen eso. Entonces como sociedad tenemos que tener, estar conscientes de que el conocimiento es poder y ese poder es el que nos puede realmente salvar y marcar la diferencia entre contraer el virus o no. Entonces ante todo informarse bien y tener sentido común, es que eso es tan fácil como eso, parece mentira, pero la lavada de manos, todo eso que dicen los expertos hay que hacerlo, sí a los expertos de verdad, no al político de turno.

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