Lukas Bravo, el arte y la historia

Tuvimos una amena conversación sobre arte, historia y los fanzines con el artista chileno, Lukas Bravo, uno de los invitados internacionales de la primera edición virtual de la Feria Internacional del Libro.

¿Cómo decidiste dedicarte a la ilustración? ¿Fue un motivo en particular o una serie de motivos los que te impulsaron a decidirte a ilustrar?

Fue algo difícil para mí elegir mi profesión. Soy licenciado en Bellas Artesde la Pontificia Universidad Católica de Chile. En Chile estudias hasta cuarto de media y luego pasas a la Universidad. Hasta la mitad de cuarto de media. En un comienzo quería ser Ingeniero Comercial y luego quise ser Economista. Mi hermano mayor me dijo, ¿Para qué vas a hacer Ingeniero si lo único que haces es dibujar todo el día? Recuerdo una vez estando en el colegio, le dije a mi profesora que yo no quería ser economista, sino artista. Mi profesora se troceaba la cabeza y me decía si tenía algún problema, si tenía problemas en mi casa. Entonces al final opte por ser artista, sin embargo, notaba cierta negatividad por parte mis profesores. Ningún profesor de clase quería que sea artista, porque quería que fuese cualquier cosa todo menos artista. Primero partió el tema de área gráfica, porque a me gusta los comics y todo lo que tenga que ver con animaciones. Formalmente estudie cuatro años en Bellas Artes para luego dedicarme al storytelling. Mi plan original cuando estudiaba artes era ser un artista como Jeff Koons (pintor estadounidense). Todavía pienso que el arte debe masivo y tener una función social. Desafortunadamente los artistas en vez de acercar al público, los alejamos, al generar cosas tan abstractas, y que por ello al final terminamos perdiendo la atención de la gente. Yo quería hacer un arte que sea de utilidad social para que pueda llegar a mucha gente. Y en los primeros años de carrera, yo tenía a un profesor que siempre decía “Ustedes debería ir a una galería o a un mes una vez al año”. Yo lo hice caso y al segundo año de la Universidad y… hasta ahora, voy una vez al año a ambos sitios. El problema que, en dichos espacios, va la misma cantidad de gente, que suelen ser las mismas caras. No se ve a alguien diferente, siempre las mismas treinta o sesenta personas, que de por cierto en su mayoría solo nos van a ver en la inauguración de nuestros cuadros para después irse. Ahí viene mi pensamiento, que es hacer arte y difundirlo masivamente para poder unir a la gente.

Por el año 2017, se descubrió un poblador incaico de la parte centro de Santiago (capital de Chile). Mi madre me dijo, ¿Por qué no haces una ilustración de ese objetico incaico, al cual respondí que era una buena idea? Empecé a hacer este proyecto  de ilustraciones, y ahí dije “Ah, fácil me animo a ofrecer estas ilustraciones una galería para así poder difundir mi trabajo”. Básicamente lo que quería era difundir un arte contemporáneo para saber luego el resultado de ello. Quería crear una página de Facebook para difundir mi arte, pero recibí comentarios un poco negativos, como ¿A quién le interesa la historia de Chile?, “A nadie le interesa” y entre otras cosas. Opté al final de crear mi página en la red social y tuve una buena recepción, ya que a la gente le comenzó a gustar mi trabajo. Aquí en Chile tenemos un gran problema; que es que la historia no tiene un dibujo del país. Todo lo que tenga que ver con la conquista o independencia si tiene gráfico, pero lo que tiene que ver con la historia de los Mapuches (pueblo indígena del país sureño) no. Osea, ¿Cómo nos va a gustar la historia si no la transmitimos bien?

¿En qué momento decidiste empezar a enfocarte en temas más históricos? ¿por qué crees que no es una práctica muy abordada desde la ilustración latinoamericana?

Todo partió con el poblador incaico fue hallado en la parte centro de Santiago, y al final me puse como meta crear que esté en basado en la historia de mi país, pero de la parte no contada. En un comienzo yo no sabía tanto de historia, pero luego comenzó a indagar más acerca de los sucesos. A medida que avanzaba con mis storytellers, la gente me pedía más personajes históricos. Te voy a contar una anécdota un poco chistosa. Una vez hice un dibujo de un personaje incaico, musculoso como Hulk. Cuando lo expuse en una galería, un señor se me acercó y me dijo “Tienes que tener más cuidado con las cosas que dibujas”. Desde aquel momento, decidí tener mucho más cuidado en presentar mis personajes. Volví a dibujar mi personaje incaico para que así el storyteller vuelva a hacer publicado.

En cuanto lo segundo, es un cuento muy largo, pero va así: cuando recurrimos al origen de la historia del arte, el arte era una herramienta funcional. Es decir, había ciertas funciones que tenías que cumplir y una de ellas era de acerca a tu público. También estaba la de dividir tu arte en categorías, por ejemplo, en el arte histórico. Pintar o crear en bases de sucesos históricos, de los cuales son batallas o tratos históricos. Luego está la categoría de hacer arte en base de la naturaleza (bosque, arboles, nubes, etc). Cuando llegó el expresionismo, a la gente no le comenzó a importar las categorías artísticas y solo veían el arte solo como un pasatiempo. Si te fijas toda la práctica artística actual, se base en problemas del contexto actual (pobreza, desigualdad o posturas políticas). Ya nadie hace una pintura sobre Simón Bolívar, Napoléon Bonaparte u otro personaje histórico. Ya nadie hace eso. Y el artista, por lo menos en mi país, si trabaja un poco eso. Osea hacer un arte de algo cotidiano y dejar a lado lo histórico.

¿Y a que se deba el interés?

Básicamente tiene que ver con la división actual del arte. Las necesidades van cambiando. Hacer arte de sucesos recientes, por ejemplo, sacando una foto al presidente o participando en una marcha. Entonces, cambia también el lenguaje. Pero cuando se recurre al arte histórico, estás recorriendo al estilo antiguo estilo de arte, de las categorías. El pintor del siglo XVIII O XIX solía hacer cuadros de sucesos históricos. Y ahí va mi interés artístico. Otra cosa es que en mi país no hay una visión hacia al pasado, sino hacia al futuro. Por ejemplo, yo nunca he viajado a Europa, pero a través de Google (entre risas) puedo ver como algunos países de dicho continente mantienen sus castillos limpios y bien cuidados. En cambio, en una casa adobe histórica en mi país la mantienen sucia y descuidada para luego destruirla y poner un edificio. Miran hacia al futuro, porque hay una utilidad en sí.

¿Cuál es tu proceso para seleccionar los temas? ¿cuán profundo es tu proceso de investigación? ¿recurres a investigadores externos o es un proceso personal?

Es elegir un tema con anticipación, porque tengo que leer mucho para saber de qué suceso haré un arte. Des pues viene la búsqueda de materiales. Antes escuchaba las sugerencias de la gente, cosa que me ayudo en mi proceso actual de trabajo. También recurro a mi padre que sabe mucho de historia, sobre todo de temas que luego se convierten en la temática de mis trabajos. Ahí sale una lluvia de ideas que comparto con la gente para que me den su sincera opinión. Y es así cómo sale mi lista de temas de mis trabajos artísticos.

En lo segundo, es una investigación personal, pero recurro a una lista de historiadores de acuerdo a los sucesos que quiera implantarlos en mi trabajo artístico. Osea, preguntarle al historiador si sabe de la historia de dicho personaje o de mencionado suceso. Es ahí donde te dicen, “Tal personaje es importante o es así como ocurrió dicho suceso”. Por ejemplo, tengo unos storytellers de un mapuche que vivió hasta 1587, pero para comprobar ello, consulté a cuatros historiadores si era verdad y me respondieron que sí. Igual hay casos que los historiadores que van a una fuente cercana y no a la lejana, por lo que a veces lo que cuentan suelen tener algunos errores de datos.

Mencionaste durante el conversatorio “Dibujar la Historia”, la necesidad de que existan personajes para empatizar con la historia que nos enseñan en los colegios. ¿Podrías profundizar más al respecto?

Como te lo comenté anteriormente, el dibujo nos lleva a la primera entrada que veamos, y nosotros cómo personas estamos dispuestos a entender a un dibujo. Osea, dibujas a una persona con un círculo y das a entender de que es una persona. Aunque muchas veces nos alteran la imagen que estamos presentando, causando un cambio de la manera de cómo percibimos un personaje. En la conversación que tuve en la FIL, hablé sobre un mapuche llamado Lantauro, hablé sobre que hay ciertos libros de historia que lo presentan como un cavernícola. Entonces cuando uno ve esa imagen del pueblo mapuche, lo que se le viene a la mente es que son unos salvajes. Pero los cronistas te dicen “Ah, Lantauro era una personaje brillante y elegante, que sentía español y la gente que lo seguía también se sentían españoles”. Entonces se cambia la visión del personaje, que no era un cavernícola sino una persona civilizada. Existe otro caso con el militar Pedro Valdivia (militar español del Siglo XV), donde hubo cuadro de él que causó polémica, sin embargo, había comentarios de su persona que eran otra cosa. Nosotros teníamos un cuadro de Pedro Valdivia que nunca se vio, porque salió a la luz posteriormente a su muerte. La Fundación de Santiago rescató dicho cuadro y lo termino exhibiendo en algunas galerías. Lo que digo es, en nuestros países existen esos tipos de pensamiento particulares, donde creemos que lo tradicional es lo que realmente sucedió, pero no indagamos más de lo realmente sucedido (lo originario).

¿Qué ventajas crees que tiene el fanzine sobre otros formatos para tu propuesta?

Principalmente lo que tiene el fanzine es que me permite mantener lo ideal, que es comunicar. Narrar a la gente la historia de mi país. Y lo digital aparecer como aliado. El fanzine es una publicación que está fuera de la norma, es decir, no necesariamente tiene que ser físico, sino también virtual. Los que hacen fanzine generalmente son las personas que le gusta el rock, pero a veces dichos trabajos suelen ser rechazados por querer vincular algunas temáticas vinculadas con dicho género musical. En mi caso, es distinto porque tengo una fotocopiadora,  fotocopio los fanzines y las entrego a mis amistades cercanas. Todo ese proceso de compartir cambia un poco el concepto de la internet, porque al final se comparte todo lo que nos gusta, y también porque tienes esa posibilidad de llegar a cualquier destino. Mis trabajos han llegado a países como Egipto, China, Australia y entre otros. Entonces, el fanzine es la propuesta de poner todo lo que gustes en tu contenido y que ello vaya dirigido hacia las personas.

¿Por qué crees que no hay tanto apoyo a la actividad artística independiente?

El problema del arte es, que por un lado es una actividad que, a mi parecer, es puramente capitalista. Si uno ve la historia del arte, lo artístico se va más por los períodos donde se mueven, por ejemplo, El Renacimiento, que tuvo grandes como Miguel Ángel, Leonardo DaVinci y entre otros. Hicieron esas maravillas porque eran algo subsidiados por gente adinerada y porque poseían el talento artístico. Ahora las obras te compran hasta los más poderosos, pero compran cualquier cosa en realidad. El arte es una actividad puramente productiva, donde empieza desde que comienzas a realizar el arte y lo concluyes sin ningún descanso alguna. Luego lo publicas como foto en tu red social para saber cuántos likes tiene, para llevarlo y ponerlo una galería para ser comprado. El arte es una disciplina que se necesita mucho apoyo, sea o no el objetivo de recibir dinero por ello. Ahora en estos tiempos es distinto porque lo expones y quieres que el cliente más interesado lo compré.

¿Qué consejos le darías a personas que se quieran dedicar a la ilustración?

Que sean constantes, y que no cometan el error de dibujar una cosa para que el día siguiente dibujen algo que no tiene sentido. Pienso que el trabajo de escribir, dibujar, pintar o cualquier trabajo humanístico se mueve por la pasión. Si hay algo que a ti te gusta, lo vas a hacer al final. Otro consejo es que busquen temas y sean constantes.

Tu proceso creativo se ha visto modificado durante la pandemia? ¿cómo te has adecuado en este contexto?

En la práctica no ha cambiado en tanto, pero en parte porque los artistas tenemos la manía de ser muy ermitaños. Osea, estamos en nuestra galería ofreciendo nuestros trabajos y no vemos a nadie (entre risas). Pero en esta etapa de la pandemia, mi proceso sigue siendo el mismo. Lo único que cambio es la manera de comercializar mi arte, porque ahora es todo por la vía digital. A pesar del contexto, el arte es importante y no debe morir. Otra cosa es que comencé a dar clases en internet, vía las plataformas como Zoom, para así obtener algo académico. Pero el tema de entregar mi fanzine al exterior se ha visto complicado, puesto que ya no se puede hacer comercio exterior por la restricción de la cuarentena, pero mi proceso creativo sigue igual.