#Elecciones2020: Una Convención de la Unión

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos empiezan su ronda final. Por ello, desde Poliantea, cubriremos día a día, las convenciones del Partido Demócrata y Republicano, cuyos candidatos, si bien ya conocidos, servirán para vislumbrar cuán cohesionados ambos partidos se encuentran rumbo a noviembre.

La expectativa del primer día de la Convención Democrática Nacional era muy alta. Con una pandemia en el panorama, los últimos meses, las elecciones de noviembre parecían un tema lejano que solo tomaba relevancia cuando el Presidente de Estados Unidos decidía o decía algo totalmente nefasto. Quizá por eso, nunca se pensó cómo se afrontarían las elecciones en noviembre de seguir la pandemia, y sobre todo, cómo se elegirían los candidatos de los dos partidos más importantes en el caldeado ambiente político estadounidense. La elección de 2020 puede marcar un punto de quiebre para el equilibrio de poder que existe entre el Partido Demócrata y Republicano, por lo que el destino de Estados Unidos recae en lo que pueda hacer —o no— el Partido Demócrata, y principalmente, recae en lo que Joe Biden pueda mostrar —o no— en el marco de esta Convención. Una elección que, al igual que la anterior, no se tratará tanto de escoger entre dos buenas opciones, sino entre un mal menor. Y si en 2016, la Convención estuvo marcada por la confrontación entre Hillary Clinton y Bernie Sanders; esta vez, el camino parece mucho más despejado para Biden de lo que alguna vez estuvo para Clinton. Lo cierto es que, el enemigo al otro lado de la mesa así lo demanda, por lo que esta vez el objetivo no es dividir y conquistar, sino precisamente unir.

We, The People

Bajo esa consigna, Eva Longoria fue la encargada de moderar el primer día de la Convención Demócrata. En un formato muy similar al de una teletón, la primera media hora alternó comerciales con ciertas entrevistas a demócratas civiles que buscaban explotar algo que Trump constantemente se ha negado a hacer: darle voz a los que no tienen voz. En esa línea, también se ubica el rol que jugó Black Lives Matters dentro de las imágenes y videos desplegados durante toda la primera hora. Un movimiento que no ha sido estrictamente cultivado por el Partido Demócrata, pero que, debido al pésimo manejo del Partido Republicano tras las protestas, son los únicos que han sabido aprovechar la situación a su favor.

Observando los discursos que brindaron diferentes figuras, dos ejes podrían trazarse: el manejo de la pandemia y la defensa del servicio postal. Quizá en cualquier otro momento, el debate se habría centrado en atacar a Trump a ultranza por ser despreciable y poco ético, pero hoy la realidad refuta cualquier argumento que el Presidente pudiera usar para defender su período. Los demócratas lo saben y no dudaron en aprovecharlo con cada minuto en pantalla.

El estilo confrontacional contra el Gobierno lo inició Andrew Cuomo, el alcalde de New York, quien además, fue el primero en mencionar a Trump. Curiosamente, hasta ese entonces, cerca de 40 minutos habían pasado sin que se mencione su nombre, pero sí su obra y su negligencia frente a la pandemia. “Su única condición pre-existente fue confiar en Donlad Trump, y por eso, pagó con su vida”. Las palabras de Kristin Urquiza, quien culpó a Trump de la muerte de su padre, por la negligencia con la que maneja la pandemia, probablemente sean las que más resonarán cuando acabe la Convención. Su padre fue uno de los tantos que hizo caso omiso a las indicaciones por el trato casi elusivo que Trump brindaba a la prensa los primeros meses de la pandemia. En menos de una hora, la Convención Demócrata parecía un roast al Presidente, de no ser porque con cada error, se resaltaba todo lo que sí tenía Biden. Digámoslo así, era un roast con propósito.

Por ejemplo, Meghan Rapinoe, capitana del equipo de fútbol femenino, dirigió una conversación con trabajadores de primera línea, a quienes catalogó de “héroes”. Parte de las dos horas también sirvió para elogiar a esta primera línea de defensa que se ha visto constantemente enfrentada con las declaraciones del Presidente. Casi todos remarcaron la importancia de tener un Presidente a quién le importe lo que está pasando. Casi todos remarcaron que esa persona era Joe Biden.

United We Stand, Divided We Fall

Un momento clave y esperado por la prensa estadounidense fue la presencia de la porción anti-Trump dentro del Partido Republicano. Todos blancos, y todos exfuncionarios, que remarcaron la necesidad de elegir a Biden por encontrarse literalmente en una encrucijada. Claro que también se mostró el testimonio de republicanos civiles que se sumaron a dicho pedido. Aunque fuera una porción muy pequeña, esto representó un notable avance respecto al accionar demócrata en 2016 y al de 2020. No hay esa negligencia moralizadora de pensar que nadie en su sano juicio escogería a Trump. Aparentemente, la derrota les ha arrebatado la soberbia y los ha vuelto preparados y unidos para el combate.

Apelar a la unión no era un capricho para esta primera fecha. Comúnmente se ha señalado que Trump es un Presidente de la Desunión. Cada tweet, cada palabra así lo reafirma. Pese a eso, su personalidad había fortalecido a su Partido con fines netamente electorales. No ocurrió algo similar con el Partido Demócrata tras la salida de Barack Obama del panorama político. Ni Clinton —a quién se le dio la oportunidad— ni Sanders —quien nunca la recibió— han conseguido unificar al Partido de la forma que hoy parece hacerlo Biden. Este hecho no es menor pues rumbo a noviembre, esto puede servir como un arma política en momentos en que lo único que une al Partido Republicano es la convicción de que sin Trump, estarían perdidos. El Partido Demócrata, por su parte, también le debe algo de unión a su figura. La pregunta que empieza a aparecer en el aire es… ¿cuánto de esta unión es desplegada solo con fines electorales?

Quizá para disipar las dudas respecto a ello, Bernie Sanders apareció con un discurso que apelaba a la unión. Teniendo en cuenta el rol de Sanders dentro del Partido Demócrata, y su posición como un “radical de izquierda” dentro de un partido lleno de moderados, que su discurso se encargara de atacar a Trump además de resaltar la necesidad de unirse para apoyar a Biden y llevarlo a la Presidencia. “Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía. Trump juega al golf”, fue una de sus frases clave para señalar la indiferencia de Trump frente a la pandemia.

Y Michelle Obama también hizo incidencia en ello tras resaltar la frase que Trump dijo en una entrevista en AXIOS hace unas semanas cuando fue confrontado con las muertes de estadounidenses a diario (Es lo que es/ it is what it is). El momento clave de la noche fue, sin dudas, el discurso de la exPrimera Dama, donde trató de resaltar el hecho de que Donald Trump no es el Presidente que merece Estados Unidos. Por el contrario, resaltó la empatía, el compromiso de Joe Biden para/con el pueblo estadounidense. Al final de la noche, mucho de lo bueno que es Biden va a quedar, pero algo que habría que evaluar en las noches que vendrán, es cuánto sabemos de lo que Biden va a hacer.