Jorge Luis Cuyubamba: La historia completa de una estafa mediática

Fue presentado en medios nacionales e internacionales como un científico que venía trabajando con el equipo chino en la vacuna que sería “la cura milagrosa” para la enfermedad del Coronavirus. Vestido con una bata blanca expresó en varios canales de televisión que había la posibilidad de que también aparezca un COVID-20; nunca fue cuestionado por los periodistas que lo entrevistaron. Fue una conversación en un chat grupal de WhatsApp la que desencadenó la exposición pública del fraude de Cuyubamba y la negligencia de los medios que le dieron cabida. Esta es la crónica de cómo un estafador le tomó el pelo a la opinión pública (incluida la presidenta de EsSalud) con la anuencia de los medios de comunicación en medio de una emergencia sanitaria.

La primera noticia que apareció en medios sobre Jorge Luis Cuyubamba fue escrita por el periodista Julio Panduro en Somos Periodismo, una comunidad de estudiantes y docentes surgida en las aulas de la Especialidad de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica del Perú. El artículo, que fue borrado con prontitud cuando se hizo público el engaño, enumeraba todos los triunfos de Cuyubamba en China, donde radica desde el 2011 como detalla a este diario.

“El embajador de Perú me felicitó en plena ceremonia por Fiestas Patrias en Beijing, y allí conocí a varios periodistas de Argentina, China, Ecuador y Perú (…) Ellos querían saber más sobre mi película, La maldición del Supay (2016) y entre los peruanos, estaba Patricia Obando (que ella ya me había hecho una nota periodística en El Comercio) sobre peruanos en China, sobre mi proyecto Dreamix de cine, y luego conocí a Panduro”, menciona.

Nota de La República sobre Jorge Cuyubamba.

Trampolín a la fama

Pero Cuyubamba no solo fabrica historias en torno a su formación como científico. Lo que le respondió a este diario sobre la exhibición de su película también es falso, como apunta la periodista Mónica Delgado en el artículo “El estilo “Cuyubamba” en el cine peruano” publicado en Wayka.

“(…) el tal mentado film no existe como tal, solo tiene un “tráiler” penosamente editado, con imágenes hechas a la “champa”, con inserciones piratas de documentales a lo Promperú, o con escenas del famoso éxito youtubero “Agüita de coco”. Es decir, Cuyubamba también hizo notas de prensa que fueron enviadas y publicadas sin ningún rigor por los medios, donde hablaba de su supuesto éxito en China”, menciona la periodista.

Lo que sí es auténtico es el agradecimiento que le hace Jorge Cuyubamba al periodista Panduro. Su relación empezó cuando este último todavía estudiaba en la PUCP y continuó cuando ingresó a trabajar en medios estatales como Andina y El Peruano, donde publicó y ayudó a que se publicaran notas sobre Cuyubamba. Además, el falso científico también apareció en TV Perú donde hasta se animó a dar consejos sobre cómo usar una mascarilla. Pero saltó a la fama en los medios privados cuando anunció que es muy probable que aparezca el COVID-20. Una noticia que por su grandilocuente connotación, los periodistas no podían dejar de cubrir.

Los periodistas no estuvieron solos en legitimar la expertise de Jorge Luis Cuyubamba en medios. También lo hizo la presidente ejecutiva del Seguro Social de Salud del Perú, EsSalud, Fiorella Mollinelli. Ella fue aún más lejos: se comprometió en señal abierta a hacer que Jorge Cuyubamba establezca contacto con el Ministerio de Salud. “Desde EsSalud abrimos nuestras puertas para establecer de inmediato nuestra comunicación, establecer el contacto con el Minsa, desde ya nuestro compromiso”, indicó en América Noticias a los conductores del espacio televisivo, Augusto Thorndike y Verónica Linares.

Generadores de pánico

“Yo me vengo recuperando del COVID-19, entonces pensé: pucha si viene COVID-20 qué voy a hacer ¿resistirá mi cuerpo? Todo parecía legitimo porque salía en televisión, simplemente confié en la información”, detalla una joven que prefiere mantener su identidad en el anonimato. Su familia ha sido afectada con la enfermedad y es evidente que un anuncio de ese tipo tiene un impacto desestabilizador en el ánimo.

Ella decidió compartir la noticia en un grupo de WhatsApp que tiene con amigas. Una de las integrantes del grupo es médica especializada en auditorías y fue ella quien levantó una ceja cuando leyó el titular “Científico peruano en China: “Es muy probable que aparezca el COVID 20”.

“El artículo no tenía sentido (…) el COVID no es el nombre del virus, es el nombre de la enfermedad. Decir que va a haber un COVID-20 no me pareció lógico. Vi unos cuantos segundos de la entrevista y me pareció ridículo (…) y como pusieron su nombre completo simplemente lo busqué en Facebook”.

Para entender a más profundidad cuán ridículas eran las aseveraciones de Jorge Cuyubamba, la médico nos explica la diferencia entre el virus y la enfermedad. “En el caso de COVID, el virus se llama SARS-CoV-2 y es un virus de la familia de los virus respiratorios, ese es el nombre del virus. Por sus siglas en inglés “COVID” es Coronavirus Disease, que es la enfermedad del coronavirus. El coronavirus es el nombre coloquial que se le da a este virus, no se podría afirmar que va a haber un COVID-20 o COVID-21 porque eso supondría que los virus se van a rotar cada año. El hecho de que se llame COVID-19 es porque empezó en el 2019 o se reportó inicialmente en el 2019 no tiene sentido decir aparecerá un COVID-20”.

Lo que encontró la médico –quien también prefiere mantenerse en el anonimato– cuando buscó en la cuenta de Facebook de Cuyubamba fue su mención en artículos periodísticos desde hace tres años. “Cualquier otra cosa era solamente sus actualizaciones sobre cine, lo cual me pareció super raro. En su página oficial decía que era dueño de una cámara de comercio y que había estudiado en la Científica del Sur. Nada que ver con ingeniería genética, que es como él se promocionaba. Incluso decía que había dado charlas de astronomía. Se lo dije a mi amiga y se quedó más tranquila”, precisa.

La información que encontró la médico fue compartida en su cuenta de Twitter. Ella comenta un artículo del diario El Comercio sobre las predicciones del falso científico con toda la información que encontró en Facebook sobre Jorge Cuyubamba. Es a partir de esta revelación que el caso toma relevancia y es rebotado por los mismos medios que inicialmente dieron cabida al estafador. Muchos periodistas han pedido disculpas, pero hasta el momento no han explicado cómo es posible que hayan contribuido a generar una ola de desinformación en medio de una crisis sanitaria global.

La nueva normalidad pero con las mismas viejas prácticas

El fenómeno de difundir noticias científicas con poco rigor o privilegiando el sensacionalismo antes que la evidencia es mundial. Medios como CNN o The New York Times han tenido que retractarse también en su momento. Pero, en nuestro país, ello, sumado a la escasa y poco oportuna información que el Estado brinda a la ciudadanía, hace que los medios masivos de comunicación se conviertan en la fuente primera de información sobre el virus y la enfermedad para la mayoría. “Es frustrante ver cómo los pacientes que ven estas noticias a veces te contradicen o te discuten o te debaten cosas en las consultas porque lo han visto en medios”, apunta la médico.

La problemática de no saber comunicar ciencia en medios también está relacionada con cómo es concebida y representada en medios. Así lo explica el comunicador y asistente de investigación en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Diego Cerna. “Los periodistas tienden a elevar muy rápido a alguien al status del experto. Uno consigue un experto y lo presenta tratando de generar la información que va a provocar la mayor cantidad de atención”, reflexiona.

“El nulo interés por el quehacer científico en los medios se traduce en que se concibe al científico como alguien que solo presenta respuestas o gráficos o da soluciones. Así es cómo la ciencia es entendida por los medios y representada hacia el público”. A decir de Cerna esta es una representación perniciosa porque soslaya el hecho de que el quehacer científico es un trabajo colectivo, cotidiano, que toma tiempo, ensayo y error. “La ciencia no es alguien que viene y dice ‘esto es ciencia’ y de pronto te da la solución a la enfermedad, y menos una solución que nadie sabía que curaba y ahora cura de pronto”, añade.

Los padres de la Patria

Pero los prejuicios y escasos conocimientos sobre la producción de conocimiento científico no solamente están presentes en los medios masivos de comunicación. Una semana después de que se hiciera pública la historia de la estafa médica de Jorge Cuyubamba apareció otra, pero esta vez promovida por el Congreso de la República, específicamente por la Comisión de Salud.

Se trataba de una invitación a la conferencia del cuestionado investigador alemán Andreas Ludwig Kalcker, en la que hablaría sobre los beneficios del dióxido de cloro para curar la enfermedad del Coronavirus. Una “solución milagrosa” que, aunque sus entusiastas promotores lo nieguen, ya se ha demostrado que no solo carece de efectividad, sino que es perjudicial para la salud. El evento no se llegó a concretar porque fueron otra vez ciudadanos preocupados con la desinformación que proviene de los medios quienes alertaron de este atentado contra la salud pública.

En ese sentido, Diego Cerna expresa su preocupación. “No es por idealizar lo que había antes, siempre hubo distintos medios con distintas inclinaciones ideológicas, pero lo que estamos presenciando en estos últimos años es que la multiplicación de soportes de información hace que también se multipliquen fuentes de información. La gente puede buscar y encontrar literalmente lo que quiera en la web. Por poner un ejemplo: si uno quiere encontrar información que aparentemente soporte o fundamente el uso de dióxido de cloro lo va a encontrar en la web”, señala.

La médico precisa que puede dar un ejemplo sobre el daño que provoca esta desinformación en los medios de comunicación masivos. “Un colega dedicado a la investigación científica, Percy Maita, hizo un artículo sobre el dióxido de cloro y lo dañino que es para la salud y cómo no tiene ningún efecto beneficioso. Pero hay gente que lo ha atacado e insultado para refutarle. La desinformación hace que la gente crea en cosas que no tienen ninguna evidencia solo porque alguien se lo dijo”.

“Es la labor de los medios verificar que esas personas o las fuentes que utilizan de verdad tengan la expertise que dicen tener”, menciona Diego Cerna, quien también recuerda que la legitimidad que dan los medios a personas como Cuyubamba termina siendo aceptada sin cuestionamientos hasta por autoridades del Estado, como en el caso de la presidenta de EsSalud.

Las disculpas no sirven de nada si no van acompañas de un cambio. Como periodistas debemos preguntarnos cómo afecta la información que difundimos en la vida de los ciudadanos que nos leen en un contexto de pandemia donde la desesperanza es un sentimiento habitual. Darle una plataforma de difusión a alguien porque se vuelve ‘viral’ –o tiene el potencial de serlo– sin contrastar o sopesar la información que difunde puede tener otras consecuencias, además de los clicks y rebotes que genera.

La difusión de noticias científicas falsas tiene un costo más alto para quienes menos tienen, además. Son esas mismas personas las que terminan endeudándose por curas que no sirven y recomendaciones que ponen en riesgo su salud y su vida. “Todo esto es demasiado cruel”, finaliza la médica.

Esta nota fue originalmente publicada en Medium y puede ser consultada haciendo click en el siguiente link.