El trabajo en tiempos de pandemia

En los últimos meses, vemos que solamente hablamos del lema “Quédate en casa”, sin embargo vemos gente que no da la razón a esta frase al no quedarse en casa, ya sea porque aburre estar ahí (créanme, lo entiendo perfectamente) y quieran salir por salir, como también hay personas que salen a la calle a traer un pan a la mesa ya sea de manera formal como de manera informal.

Sin embargo, en los últimos días estamos viendo poca empatía hacia el trabajador informal. Recordemos que somos un país con más del 70% de informalidad laboral y eso es algo que en esta coyuntura no ha cambiado. 

Con lo anteriormente dicho, sumémosle que no todos están beneficiados con algún subsidio del estado dígase “Bono Universal” o el “Bono Familiar”, menos con el retiro de la AFP o de la CTS (debido a que no tienen aportes).

Por los puntos anteriormente expuestos, es que ellos sienten la necesidad de laborar aun sabiendo a los peligros a los que se exponen. Con peligros no solamente nos referimos a la COVID-19, sino también a la fiscalización por parte de las municipalidades. Estos desalojan a los trabajadores con violencia y no solo los agreden, sino que también les decomisan su mercadería.

Al ver esas escenas en la televisión o en internet, generan comentarios divididos. Por un lado, están las personas que se solidarizan y entienden la situación de las personas que tienen que laborar en esas condiciones, como también están las personas que no las ven bien y aparte las juzgan e indican que son las personas que más contagian la COVID 19. Sin embargo, vimos con en los primeros días que el virus lo trajeron personas de clase más acomodada debido a los viajes que hacía a Europa, tal y como fue en el pasado.

Adicionalmente a esto, le sumamos a los trabajadores que han sido afectados por la “suspensión perfecta de labores”, que es una especia de  despido masivo disfrazado por más que los especialistas lo quieran disfrazar. Recordemos que hay muchas empresas grandes que aplicaron dicha medida y muchas de ellas recién reiniciarán sus labores en los próximos meses.

Los desempleados tienen muchas opciones como encontrar un trabajo en otro rubro o autogestionarse en las calles con el riesgo tanto de la enfermedad como de las fuerzas del orden. Somos testigos de esta realidad que se ve a diario. 

En los últimos días ha salido a la luz, que trabajadores públicos han recibido ayudas por parte del estado como el de las canastas que supuestamente debían haber ido hacia la población más vulnerable, cosa que genera un malestar ya que da a entender que los subsidios por parte de los estado no están apoyando a los que verdaderamente necesitan.

Estamos en una etapa en la que depende de nosotros cuidar nuestra salud, sin embargo, la salud en este país a comparación de otros países, es un negocio. Visualizamos como día a día se pierden vidas, se gastan balones de oxígeno y medicinas que ya no se encuentran como la Ivermectina.

Somos conscientes que los comerciantes de los mercados populares también están siendo aquejados en esta ocasión, debido a los cierres que han sufrido debido a la infección de los trabajadores y comerciantes. Entre ellos está el mercado de Caquetá de San Martín de Porres y el mercado San Felipe de Surquillo.

Sin embargo, en los grandes supermercados de las zonas de clase A observamos largas y desordenadas colas para ingresar. También han tenido trabajadores con infecciones de COVID-19 e incluso algunos lamentablemente fallecieron, por dicha enfermedad. Teniendo en cuenta estos antecedentes, no se ha realizado el cierre de dichos establecimientos.

Los desalojos que organiza el actual burgomaestre de La Victoria y ex futbolista de Alianza Lima, George Forsyth contra los vendedores ubicados en el Jirón Hipólito Unanue, vienen desde el año anterior, esto debido a las medidas represivas que han caracterizado a su gobierno edil. En junio del año pasado, se les colocó rejas que cierran ambas vías del pequeño pasaje y en setiembre la municipalidad distrital ordenó poner candado, conteniendo a los comerciantes en la calle durante una semana instigando a que se retiren del lugar, sin éxito.

Después de dicha querella, se tomaron medidas entre el dirigente de la Asociación Nuevo Triunfo y el ayuntamiento, a favor de una formalización y una futura reubicación  para los cerca de tres mil vendedores que hay, de las cuales la gran mayoría son madres solteras y ancianos sin jubilación. Además se elaboró un padrón de afiliados que fue llevado al Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE)  para que puedan acoger el primer bono social de trescientos ochenta soles para familias desfavorecidas. A la fecha y como lo hemos indicado anteriormente, no han recibido este beneficio estatal.

Forsyth comparó al mercado popular de que las vendedoras formaron cerca de La Parada con los mercados de la ciudad de Wuhan, donde se originó la pandemia actual. A pesar de que se expende animales vivos como pollos y cuyes vivos enjaulados en plena calle en condiciones controversiales, la OMS indicó que aún no se ha determinado en cuál animal se encuentra la procedencia del virus. 

Como vemos en estos días hay que ganarse el pan que hay que llevar a la mesa, sin embargo esto ha impactado mucho en los trabajadores informales, quienes no se encuentran inscritos en una planilla y/o no reciben beneficios laborales y/o están fuera del ámbito de cobertura de la protección social, ya sea de pensiones (AFP, ONP) o de salud (SIS, EsSalud).

Según Gianfranco Castagnola, “los costos de la formalidad superan sus beneficios y  es por eso que hay actividades económicas que son informales”. Como consecuencia, la burocracia y la excesiva tramitación no son suficientes para de crear los suficientes estímulos para que una empresa o trabajador informal se vuelvan formales.

Adicionalmente, el programa Reactiva Perú ha enfatizado no solo concentrar miles de millones de soles en préstamos destinados al gran empresariado, así también por tener de beneficiados a notables grupos económicos, investigados por corrupción, mineras con antecedentes de contaminación y empresas con supuesta defraudación tributaria.

Entre las empresas que son parte de los grandes conglomerados empresariales están nueve empresas del Grupo Intercorp, como son Química Suiza y las empresas que aplicaron la suspensión perfecta de labores como Nessus Hoteles Perú (Casa Andina) y Cineplex SA (Cineplanet), que recibieron 10 millones de soles cada una.

Debido a los cuestionamientos antes indicados, el premier Vicente Zeballos, indicó que “a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se está pidiendo explicaciones al sistema financiero  y a Cofide, porque es inconcebible que haya créditos que han sido otorgados para pagar otros créditos a tasas más elevadas, o que se encuentren créditos cruzados, es decir, que están en un grupo económico y se cruzan con otro grupo económico.”.

A su vez, el secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), planteó que “el Gobierno debería subvencionar o perdonar las deudas de los servicios básicos de la población, especialmente el de la electricidad, debido que son números exorbitantes e injustificado.

Con la apertura de las galerías y centros comerciales el lunes 22 de junio, justamente con el desborde en plena coyuntura del aumento de casos de contagios y el desborde de ambulantes en los alrededores de Gamarra y la avenida Grau. Igualmente, el ministro de Defensa Walter Martos indicó que ese día vencerían la vigencia de los pases laborales y vehiculares. 

Asimismo, aquella semana se anunció un paro de transportes debido a las dificultades económicas que enfrenta dicho sector. En esta situación, el MTPE emitió un comunicado en el que aconseja a las compañías a una mayor facilidad en sus horarios de sus empleados, tras el anuncio de la huelga antes indicada. Se exhortó que las horas dejadas de laborar no deben ser considerados como una tardanza injustificada, sino adoptar medidas como horas de tolerancia o turnos escalonadas, entre otras.

Se suspenderían indeterminadamente los servicios de transporte debido a las dificultades económicas que enfrenta el sector, según la Unión Gremial de Transporte Urbano, que representa el 85% de las unidades vehiculares del transporte público en Lima y Callao.

Según el representante del gremio, Ricardo Pareja, las empresas de transporte están inhabilitadas de costear las planillas de sus trabajadores, el mantenimiento de los vehículos, así como también de las cuotas de las unidades adquiridas a inicios de año. También explicó, que el sector transportes ha ejecutado positivamente protocolos de distanciamiento social en los buses, pero, estas medidas han disminuido la recaudación a una cuarta parte y no es posible aguantar este sector sin un apoyo por parte del Estado.

Una medida que se implementará será el de incrementar el pasaje de 5 a 6 soles y con esto cubrir las expensas básicas de las compañías de transporte, pero que es una medida que los usuarios normalmente no pueden afrontar en plena crisis por la pandemia. 

También entre las personas que laboran esta coyuntura están las trabajadoras del hogar que han hecho denuncias a La Defensoría del Pueblo debido a que están siendo retenidas en contra de su libertad personal. Según Leddy Mozombite, secretaria de la Federación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de Hogar Perú (FENTTRAHOP), “sus compañeras están trabajando en casa, en una cuarentena completa, sin ver a sus familias desde el 18 de marzo, con sobretiempo y encima les han reducido el salario. 

Como hemos visto, son diferentes frentes de trabajo y siguen siendo tratados de la misma manera o incluso peor de lo que se trataba. Así, como también, se ha venido privilegiando a las clases de mayor poder. Todos tenemos la necesidad de trabajar pero con la seguridad de no solo llevar un pan a la mesa, sino también de tener los derechos correspondientes.


Sobre el autor

Adrián Landeo es estudiante de periodismo en la Universidad Jaime Bausate y Meza. Escribió para la revista autogestionaria Killa. Es creador del proyecto fotográfico Kontratake Audiovisual. También se desempeña como fotógrafo, redactor y viajero.