Ensayo crítico y descontrolado sobre la COVID-19

A principios de diciembre del 2019, se identificaron los primeros casos de neumonía de origen desconocido, en Wuhan, China, posteriormente fue identificado el agente causal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nombró a este virus inicialmente como el nuevo coronavirus 2019 (2019-nCoV), el 12 de enero de 2020, mientras que el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV), lo acuño como SARS-CoV-2 (síndrome respiratorio agudo severo coronavirus 2), ambos emitidos el 11 de febrero de 2020. La enfermedad causada por la infección de 2019-nCoV, fue llamada por la OMS, con el nombre de la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19) por sus siglas en inglés.

La nueva pandemia COVID-19 se ha convertido rápidamente en un problema mundial de salud publica, político y socioeconómico, que afectará de manera contúndete a toda Latinoamérica y sus sistemas de salud ya sobresaturados.

Esta problemática no es actual, México y la mayor parte de América Latina tienen un sistema de salud precario y agonizante que ha logrado salir medianamente a flote gracias al esfuerzo e ingenio de sus trabajadores a pesar de las limitaciones en los recursos materiales y las amafiadas licitaciones por quienes se encuentran en el poder. El Sistema de Salud en América Latina actualmente es un barco dañado y a la deriva, el cual hace agua desde tiempos inmemorables, tiene el motor averiado y no logra avanzar lo suficiente, se encuentra a marchas forzadas basado el empeño realizado por el personal de salud quienes utilizan remos de emergencia para lograr avances.

Pero hoy se encuentra ante una tormenta que ha visto hundirse a los poderosos transatlánticos de China, Italia, España y Estados Unidos de América (E.U.A) quien este momento se encuentra peligrando; nosotros estamos flotando a la deriva en medio de la tormenta.

Desafortunadamente la ciencia se encuentra bajo el yugo de la política y la economía, ya que desde un principio la ciencia no se gobierna sola, necesita recursos otorgados por el estado para poder financiar cada uno de los proyectos, convirtiéndose así este en el dueño de las descubrimientos y la aplicación de los mismos.

Mientras la medicina esté politizada el panorama siempre será incierto, basta con observar lo que otros países dicen sobre nuestra forma de enfrentar a esta pandemia, en un artículo tendencioso en The Fedaralist (revista de tinte conservador en E.U.A.) critican de manera enérgica al gobierno de México catalogándolo de corrupto, débil y de respuesta lenta ante la pandemia, también fustiga fuertemente que la “ausencia de preparación de México debe alarmar a los E.U.A.” Retomando los puntos de Davidson quien es el autor del artículo antes comentado, la pegunta real es si ¿México ha tenido una respuesta lenta para la pandemia de COVID-19? yo diría que sí, ¿qué tan lenta? la necesaria para permitir a la economía salir lo menos dañada posible, ya que se espera una repercusión económica severa en donde en un panorama alentador sería una reducción del producto interno bruto (PIB) en un -4.5%, otros analistas la colocan hasta en -6%, lo que no solo generara pobreza social la cual impide que algunas personas tengan las mismas oportunidades de las que otras disponen, sino también pobreza biológica la cual pone en riesgo la vida de los individuos debido a la falta de sustrato o refugio.

No solo México apostó por unas políticas que intentan a la par establecer las restricciones de distanciamiento social manteniendo dentro de lo posible medidas permisibles para salvaguardar la economía. Sputnik en un artículo aborda como el presidente brasileño Bolsonaro pide volver a la normalidad y critica severamente el confinamiento en masa por el golpe brutal que esto le ocasionara a la encomia, en los países en vías de desarrollo donde salvaras 10,000 vidas pero crearas 5 millones de pobres, que finalmente se traducirá en violencia, lo que nos lleva al análisis político económico que como resultado al país no puede salirle más cara la cura que la enfermedad. Las decisiones que se tomen hoy en día tendrán una repercusión enorme en los años venideros, porque la pandemia de COVID-19 pasara, la superaremos y los homosapiens continuaremos deambulando en este planeta, la verdadera pregunta es, ¿qué clase de mundo tendremos al terminar todo esto si realmente lograremos no solo como naciones, sino como especie cooperar lo suficiente para romper fronteras y ser solidarios?

Al momento los médicos lo están logrando dando una cátedra de cooperación social y científica con el intercambio gratuito de información recabada y plasmada en artículos científicos, ya que China, ha realizado aportaciones medicas con la experiencia obtenida en los últimos meses con la pandemia, así otros países puedan transpolar la experiencia al contexto de cada nación e instituciones de salud. Este mismo gesto se ha por parte de Italia, España, Alemania, etcétera.

Esta cooperación es la que realmente nos otorgara las herramientas para superar esta pandemia, debemos de aprender rápido de los países que ya se han enfrentado a la COVID-19 y generar nuestro propio conocimiento basado en sus estudios lo antes posible ya que debemos de tomar un papel protagónico como una América Latina unida lista para generar conocimiento y compartirlo con todas las naciones que lo necesiten, esperando que esto se contagié al ámbito económico ya que actualmente los gobiernos gastan más dinero en ejércitos organizando la muerte que en salud y bienestar social.

Así pues como bien lo describe Yuval Noah Harari, profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén y filósofo de nuestra época, la clave para superar esta pandemia se llama “cooperación global”.

Debemos restablecer las relaciones médico-paciente y médico-sociedad que los políticos irresponsablemente se han encargado de destruir otorgando un desprestigio total al gremio, debemos reconstruir ese tejido social ya que en estos momentos de crisis necesitamos principalmente la confianza de la sociedad, siendo realmente ese el antídoto inicial ante esta crisis de salud que estamos viviendo y que se avecina.

La preparación ya se ha iniciado, el personal de salud está alistando protocolos de acción. Los insumos empiezan a llegar, sin embargo esto es una incertidumbre ya que no sabemos si será suficiente, por que aun inquieta saber hasta dónde avanzará esta enfermedad. Pero a justicia de la verdad los insumos no han sido suficientes prácticamente en ningún país del mundo.

En conclusión a pesar de las carencias en salud debemos de tomar nuestro papel como una Latinoamérica unida y enfrentar esta pandemia con todo el conocimiento que se ha adquirido en estos meses de impresionante desarrollo médico y tecnológico, así como seguir aportando de manera contundente con estudios nacionales a esta cooperación global tanto científica, como política y económica, para que el mundo después de la COVID-19 sea un panorama más claro y alentador de lo que es hasta el momento. Ya que la solidaridad no podría existir en una sociedad de corte individualista y a nivel global tampoco se dará en tintes nacionalistas, hoy solo la confianza entre individuos y naciones nos encaminara al éxito global como especie. Porque esta guerra no será ganada por el país más rico o poderoso, si no por el más disciplinado.


Sobre el autor

Daniel Iván Becerra Martínez es licenciado como Médico Cirujano y Partero por el Instituto Politécnico Nacional, Posgrado y Especialidad en Urgencias Médico Quirúrgicas por el Instituto Politécnico Nacional y el Hospital General Dr. Manuel Gea González, Ciudad de México. Actualmente se encuentra escribiendo “El actual panorama del gran desconocido. COVID-19”.