A propósito del coronavirus: la expresión de una ética capitalista y fetichista

El capitalismo podríamos entenderlo solamente como una corriente teórica en el marco de la economía, pero esa sería una mirada demasiado reduccionista, ya que sus ideas tienen una fuerte influencia en las diferentes dimensiones humanas y, más específicamente, en sus valoraciones éticas. En este escrito no se hará valoraciones sobre la idoneidad del capitalismo a nivel general en la sociedad, y menos a nivel económico, porque es un alcance que supera el análisis que se hará posteriormente. En concreto, solo se hará una valoración en el ámbito moral y ético.

La concepción capitalista se caracteriza por valores como la libertad, la individualidad y la competencia, los cuales, sin duda que pueden ser asociados a consecuencias positivas y negativas en la sociedad. En momentos de una crisis sanitaria a nivel mundial, como lo es la pandemia del denominado popularmente coronavirus, el mundo ha sido testigo de las consecuencias negativas de la ética capitalista y, por supuesto, fetichista. Para comprender mejor el fenómeno de dicha ética, expondré un ejemplo social cotidiano que desafía nuestro sentido común:

En una ciudad se considera inadecuado beber una cerveza y cualquier otro refresco con alcohol en la vía pública, porque éticamente sería inadecuado o estaría mal. La ciudadanía si lo hace arriesga una multa. No obstante, si me siento en la terraza de un bar que está en la vía pública, o ingreso a un restaurante, puedo beber un refresco, o muchos refrescos, con alcohol y continuar mi camino por la vía pública. La única diferencia de ambas acciones, es que la segunda opción se pagó mayor cantidad de dinero para beber el mismo refresco que comprado en un mercado costaría menos dinero. Éticamente, no podríamos encontrar mayores diferencias entre beber una cerveza sin ingresar a un bar o entrando en un bar, pero la ética capitalista nos dice que la primera opción es menos conveniente para la economía.

A partir del ejemplo anterior, daremos el salto al problema ético, mediado por el capitalismo, frente al coronavirus.

Sobre egoísmo, capitalismo y coronavirus

Inmersos en la crisis sanitaria, hemos visto cómo la mentalidad capitalista ha logrado que las personas carentes de actitudes solidarias, y realistas, hayan intentado comprar en los mercados como si estuviesen solos en el mundo y nadie más necesitaría de los productos que ellos se llevaban inescrupulosamente. Del mismo modo, hemos sido testigos de liderazgos laborales, y políticos, egoístas, enfocados en sus propios intereses, que han generado despidos y exposiciones al virus que podrían, con suficientes esfuerzos, haber sido evitados. Por otra parte, se han apreciado muchas reprimendas sociales a las personas que no se han quedado en casa o que no han tele-trabajado, ignorando que no todos tienen el mejor contexto para esas posibilidades. He visto a Messi haciendo un llamado a confinarse en casa antes del estado de alarma, pero cómo no darían ganas de estar en casa con la lujosa mansión que tiene dicho futbolista y, de paso, todas sus comodidades que le permiten satisfacer a destajo todo tipo de fetichismos. Pero el privilegio de dicho futbolista es común en muchas otras personalidades que aparecen en público para dar lecciones morales a la ciudadanía.

La ética capitalista es muy buena cuando se tiene el suficiente dinero para sobrevivir con relativa tranquilidad. Para qué hablar de las personas millonarias, aunque ellas, de seguro, suelen vivir constantemente en conflicto entre la vida y su enfermiza ambición. Las personas que hemos logrado dicho privilegio no sufriremos grandes catástrofes en nuestra vida diaria, ni siquiera, probablemente, con esta pandemia, de modo que tampoco tenemos mayores necesidades para cuestionar todas esas valoraciones éticas implícitas en la sociedad y encarnadas por la ciudadanía. No obstante, afortunadamente, la ética capitalista es claramente insuficiente para satisfacer las múltiples necesidades exteriores e interiores del ser humano, de modo que convivimos con otras doctrinas éticas que nos inspiran a regular los valores esenciales del capitalismo. Por ejemplo, el amor y la solidaridad serían dos grandes valores espirituales que anulan cualquier ética capitalista frente a situaciones que exigen re-pensar el mundo y ayudar de diferentes formas a los otros. En esta crisis podemos tomar conciencia de la importancia de trascender la ética capitalista en las relaciones sociales, experimentando con intensidad otro tipo de valores éticos que promuevan la empatía con la ciudadanía que tiene grandes dificultades en esta pandemia. Dificultades que podrían requerir ayuda económica y/o material, pero no nos podemos olvidar que hay muchas dificultades que requieren de una ayuda humanitaria de corte espiritual, es decir, de una cultura afectiva y/o intelectual.


Sobre el autor

Felipe Nicolás Mujica Johnson es un doctorando en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid. Fue afiliado como investigador al Centro de Investigación Escolar y Desarrollo, de la Facultad de Educación, en la Universidad Católica de Temuco. Sus principales líneas de investigación son las emociones, la vocación y la moral en los procesos de educación escolar y de formación docente.