Un sueño díficil pero no imposible

El presidente de la Argentina se acercó a sus colegas y los saludó con el nuevo gesto universal de bienvenida: un despliegue lateral de los codos, como el aleteo de un ave. Al principio el saludo era simplemente chocar codo con codo; luego se evitó hasta este contacto físico, pero se mantuvo el gesto. Atahualpa Martínez, el primer presidente argentino descendiente de los pueblos originarios, se ubicó para la foto en el medio de la primera fila. Llevaba un barbijo con la bandera argentina en el frente. Los otros diez mandatarios latinoamericanos también lucían estampadas sus respectivas banderas en los suyos.

Luego de la foto protocolar, cada uno de los dignatarios ocupó su sitio en el amplio estrado semicircular, guardando la distancia reglamentaria de un metro y medio entre ellos. Martínez, que era el anfitrión en su Jujuy natal, una hermosa ciudad en un valle entre montañas en el noroeste de la Argentina, tomó la palabra. Comenzó a hablar a través de un micrófono inalámbrico sujeto a su barbijo:

—Estimados compañeras y compañeros. Según nuestros expertos, estamos en la etapa de salida de esta pandemia que nos ha estado agobiando durante los últimos seis años. Las cifras de la tragedia ya las conocen: cinco mil millones de infectados y doscientos millones de fallecidos en todo el mundo, por causa directa del Coronavirus. A esto debemos sumarle los cientos de millones que han perecido por la crisis social y económica subsecuente.

Atahualpa Martínez hizo una pausa para tomar un trago de agua y continuó:

—Toda crisis, más allá de sus nefastas consecuencias inmediatas, tiene el potencial para un cambio, para la evolución, para aprender y mejorar. Es lo que nos proponemos hacer en esta Cumbre Americana 2025. No dejemos pasar la oportunidad para establecer un nuevo ordenamiento regional que sea inspirador para todo el mundo.

Durante más de ocho horas, los mandatarios con sus ministros firmaron una variedad de acuerdos multilaterales de cooperación y desarrollo con vistas a los otros tres cuartos del siglo veintiuno que tenían por delante. Todavía les restaban dos días más de conferencias y encuentros.

Esa noche, en la recepción que ofreció Martínez en la Gobernación, no faltó nadie. Los flamantes presidentes de México y de Perú se le acercaron sonrientes, cada uno con una copa de vino en la mano:

—¡Mi querido Atahualpa, qué magnífico discurso de bienvenida nos has dado! —exclamó Amancay Quesada, el mandatario peruano, también descendiente de aborígenes americanos.

—¡Lo mismo digo! –refrendó Sixto Valladares, el presidente mexicano.

Ninguno de los presidentes que estaban en ejercicio al comienzo de la pandemia había permanecido en el cargo. O no fueron reelectos, o tuvieron que entregar el poder antes de tiempo. Todo debido al costo político de la crisis. En el hemisferio norte las cosas no habían resultado mejor para los distintos gobiernos, con las revueltas populares, los saqueos y el colapso del sistema productivo y financiero. El mundo entero estaba desarticulado.

Atahualpa Martínez levantó su copa, la levantó para brindar y propuso:

—¡Por una Latinoamérica unida, ya libre de por vida de las ataduras históricas al poder financiero global! ¡Soberanía y autodeterminación para siempre!

—¡Pobreza y hambre cero en toda Latinoamérica! —exclamó el presidente del Brasil, que había sido electo ya hacía dos años.

—¡Por una distribución de la riqueza más equitativa! —agregó el representante chileno.

El resto de los presentes se unieron al brindis, sumándose con expresiones similares de optimismo latinoamericanista.

Martínez se preguntó cuánto tiempo mantendrían la unión como bloque para fijar el nuevo orden mundial, más justo y representativo de todos los pueblos. Sería muy difícil, pero no imposible.

¿Un sueño?


Sobre el autor

Marcelo Medone es médico pediatra y escritor. Ha escrito cuentos, microrrelatos, novelas, poesía, obras de teatro, guiones cinematográficos y canciones. Sus textos de narrativa y poesía han sido premiados en varios certámenes internacionales y han sido publicados tanto en papel como en digital, tanto en forma independiente como en antologías, en revistas, blogs y ediciones de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Honduras, México, Canadá, España y África.