No soy tu “compañerita”, por Kiara Vargas Durand

Soy militante y mujer aprista desde los 17 años, y les cuento que no ha sido nada fácil, como sé que no lo ha sido para muchas otras mujeres que han buscado abrirse un camino en la política partidaria desde la meritocracia. Les comparto un poco de mi camino a través de este relato.

Recuerdo que en una asamblea me mandaron a la cocina a servir café mientras los compañeros varones conversaban: “compañerita vaya a ayudar con el café”, con ese tono de voz de quien le habla a un niño pequeño, que coquetea con lo consciente y lo inconsciente del interlocutor, sobre como ve a esa mujer que tiene enfrente. Y si pues, me tocó ir a la cocina. Un poco confundida fui llevando las bandejas mientras las otras compañeras servían la carapulcra que habían preparado. Y también me tocó ayudar a repartir los platos, mientras los compañeros varones seguían coordinando. Y si un compañero terminaba de comer, había que darle su respectivo “refill”.

Sin embargo, acto seguido, una sensación incómoda me invadió, como si mi presencia fuera parte de la decoración y no un personaje más en la dinámica política, cuando yo también tenía un cargo y estaba presente en la reunión. Hubiera sido bueno que los otros dirigentes también se pongan a ayudar en la labor de servir la comida, y luego juntos proseguir con las coordinaciones políticas. Claro, es que ser mujer y joven es la fórmula perfecta para que tu existencia, inteligencia y capacidades profesionales dentro de la política sean desestimadas. A menos que tengas tus “padrinos mágicos”, claro está.

Termino este relato con la seguridad y la esperanza de que una nueva generación de compañeras se abrirá camino para jamás permitir que se nos disminuya ni dentro ni fuera de nuestro gran partido, este partido que le dio la primera mujer ministra a la historia del Perú, y que a través del voto a las personas que no sabían leer ni escribir, le dio la oportunidad a muchas mujeres de participar en elecciones. Seremos coherentes con ese legado. Son nuestra convicción y preparación, el punto de apoyo que necesitamos para que juntas logremos los cambios que el Perú y el APRA necesitan.

Kiara Vargas Durand es miembra fundadora de Chola Aprista y becaria de la Fundación Konrad Adenauer. Esta columna nace como colaboración a la sección Doxa, que reúne las columnas de opinión dentro de la revista.

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