Salud para los ricos, ¿muerte para los más pobres?: El sistema de salud chileno y la pandemia

La pandemia y las consustanciales medidas de aislamiento social  han  generado significativos  cambios de hábitos en todo el mundo, pero es irrefutable el hecho de que no todos están en las mismas condiciones de afrontar esta crisis sanitaria, que a la vez origina una eminente crisis económica y social. Pese a que el primer caso detectado de COVID-19 fue reportado en China, y posteriormente se expandió  a países de Europa y Asia, América Latina parece ser, hoy por hoy,  el nuevo epicentro de la pandemia. Esto supone un desafío para  la mayoría de países latinoamericanos, en los cuales ha predominado un paradigma de desarrollo basado de manera ortodoxa en  el  “crecimiento económico” y se han dejado de lado políticas sociales. Ante un modelo neoliberal, que ha impregnado en las medidas y políticas públicas de estos países, la pandemia afecta principalmente a quienes perciben menos ingresos debido a los altos índices de desigualdad social que han perdurado desde hace décadas. 

El caso de Chile, país que desde octubre del año ha pasado ha sido escenario de múltiples protestas en respuesta a  medidas neoliberales de los gobiernos en las últimas décadas,  es realmente preocupante, pues pese a que en cifras el 100% de sus ciudadanos gocen de cobertura en salud tanto en el ámbito privado como en el estatal, su sistema de salud presenta severas falencias que ante la pandemia de la COVID-19 están evidenciándose.

La Constitución chilena señala que todas las personas tienen derecho a escoger entre el sistema público (FONASA) y privado (isapres) para la cobertura de salud, pero según el doctor y académico Manuel Espinoza de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, esto en la realidad no se cumple, pues la mayoría de aseguradoras privadas y el propio sistema público no cubren enfermedades graves, como el COVID 19 y el cáncer, pese a la obligatoriedad que señala  la carta magna. Asimismo, en el caso de las aseguradoras privadas, estas prefieren afiliar a personas jóvenes y sin enfermedades preexistentes, que a su vez presentan mayor poder adquisitivo y menor riesgo de muerte, lo que termina generando “un sistema de salud para ricos y otro para pobres”.

Los casos positivos y muertes por COVID 19 van cada día en aumento en Chile, que está a punto de llegar a los 100.000 casos y los 1000 fallecidos, así como 1371 personas ingresadas en tratamiento intensivo y 1100 con asistencia de un ventilador mecánico. Con lo expuesto anteriormente en relación al sistema de salud chileno, es muy probable que la mayoría de personas con cuadros graves de COVID 19 prefieran no asistir a los servicios de salud y se arriesguen monetariamente  al desembolsar una suma importante de dinero para salvar sus vidas debido a la ausencia de una cobertura de salud adecuada. Esto inevitablemente va a generar que la mayoría de familias afectadas por el COVID 19 se endeuden para preservar la vida de uno o más de sus familiares y estén en riesgo de empobrecer o retornar a la pobreza.  La situación es mucho más alarmante si se vive en un país en el que el 50% de los ciudadanos  ganan apenas un 30% más del sueldo mínimo (423 dólares) y está catalogado como el noveno país, de 56 países, con el costo de vida más caro del mundo. 

Hasta hace poco, Chile parecía ser un país próspero y muchos “expertos” lo catalogaban como un “modelo” a seguir en la región, pero desde octubre del año pasado las múltiples protestas en contra del modelo neoliberal han visibilizado las desigualdades que datan de hace décadas y que siguen pendientes de políticas económicas y sociales idóneas. El sistema de salud chileno ante la pandemia, pese a lo señalado en la Constitución que todos tienen derecho a una cobertura de salud privada o pública,  va  a dejar morir, y con grandes deudas imposibles de pagar,   a las clases medias y bajas que presenten cuadros graves de infección por COVID-19. Ojalá que ante esta situación, surja un proceso de diálogo entre la ciudadanía y los organismos estatales, en el que se considere la reestructuración del sistema de salud chileno, con el objetivo no solo de ampliar la cobertura sino incrementar el gasto en salud estatal, así como un cambio de paradigma del desarrollo en las políticas públicas. 

Bibliografía:

Espinoza, M., & Jimenez, J. (2020). Cómo opera el sistema de salud pública en Chile. Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Recuperado 30 de mayo de 2020, de https://medicina.uc.cl/noticias/como-opera-el-sistema-de-salud-publica-en-chile/+ 

Larrañaga, O. and Rodriguez, M. (2014). Desigualdad De Ingresos Y Pobreza En Chile 1990 A 2013. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- Chile. Recuperado de: https://www.undp.org/content/dam/chile/docs/pobreza/undp_cl_pobreza_cap_7_desiguypob.pdf