¿Qué está pasando en Hong Kong?

Hong Kong, 28 de mayo de 2020.

Aunque resulte difícil creerlo en el contexto de esta pandemia, Hong Kong ha vuelto esta semana a las habituales protestas masivas por su autonomía. Sobre todo, tras la nueva legislación sobre seguridad nacional que ha implementado el Partido Comunista Chino en mayo. En las próximas semanas se terminará de determinar cuánta autonomía perderá Hong Kong, pero es un hecho que lo hará.

Básicamente, en esta ley se establecería un modo de controlar las protestas que escalaron rápidamente el año pasado por la soberanía, a partir de crear un marco legal que controlaría/penalizaría actos de secesión, subversión, terrorismo o conspiración con influencia extranjera respecto a los asuntos internos de Hong Kong. De acuerdo a la narrativa que intenta posicionar Beijing, es a partir de la infiltración extranjera que las protestas se han dado. No obstante, la libertad de reunión, la libertad de expresión de la que goza la prensa se ven constantemente amenazados —al no ser parte de los derechos de muchos ciudadanos chinos, evidentemente el miedo es latente de que dichos derechos sean eventualmente arrebatados bajo la excusa de la seguridad nacional—.

Para muchos protestantes, esta legislación contravendría la independencia con la que gozan desde que el Reino Unido cedió el territorio a China en 1997. “Una nación, dos sistemas”  es el lema bajo el que se guía la política en Hong Kong y bajo ella su autonomía estaba garantizada. Pero desde la llegada de Xi Jinpin en 2012, las medidas de seguridad se han incrementado, el control chino mismo ha ido ampliándose a límites que muchos habitantes ni siquiera se imaginaban.

Dentro de la Ley Básica, un correlato de Constitución para Hong Kong, se establecía que el fin último era conseguir que sus líderes sean elegidos por voto, lo más cercano a una democracia representativa. En 2007, incluso, Hu Jintao, entonces líder chino, propuso como fecha límite el 2017 para cumplir el ideal. Este ideal, no obstante, nunca llegó.

Fue a partir de entonces, que nacieron movimientos de protesta. Sobre todo, tras el truco chino de democracia: en 2014, se aprobó que sí podrían darse elecciones pero solo con candidatos aprobados por Beijing. A esto se le llamó, con justa razón, “la falsa democracia”. En 2015, tras las protestas, los legisladores de la Asamblea de Hong Kong rechazaron esta propuesta. Más que una oportunidad perdida, un desaire y una posición sentada en aras a la soberanía.

Créditos: Lam Yik Fei -The New York Times.

Desde entonces, hubo una especie de cese al fuego hasta que se aprobó un tratado de extradición que permitiría que todo ciudadano juzgado pudiera ser fácilmente trasladado a China para su juicio. Para este pueblo, esa fue la gota que rebalsó el vaso y provocó las movilizaciones más grandes y significativas que ha visto Oriente desde hace mucho tiempo. Lo curioso es que ninguna protesta parecía exacerbar ánimos ni incitar a la violencia. Pero tras el uso de gas lacrimógeno y la actitud represiva de la policía china, todo varió.

Créditos: Reuters.
Créditos: Reuters.

Se acusó a los protestantes de conductas terroristas, como señaló Yang Guang, el vocero chino de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao. En octubre, se legisló una ley anti-máscaras, algo que Carrie Lam, la Jefa Ejecutiva de Hong Kong, defendió. Esto solo exacerbó los ánimos del pueblo y llevó las protestas a un nuevo nivel. Desde enfrentamientos en las universidades, hasta enfrentamientos directos con la policía. En cierto modo, la llegada de la pandemia significó un alivio para Beijing pues se esperaba que este espíritu de protesta, poco acostumbrado para China, se calmara. Las restricciones, sin duda, ralentizaron todo pero solo era cuestión de tiempo.

Créditos: Lam Yik Fei – The New York Times.

Desde entonces, Estados Unidos ha mantenido su posición muy cerca a apoyar la democracia en Hong Kong. Claro está que muchos ciudadanos en el mundo ya conocen lo que la democracia estadounidense realmente es: sangre y muerte. Pese a esto, el Presidente, Donald Trump y Mike Pompeo, Secretario de Estado, ya han expresado declaraciones en las que demuestran una inclinación a “llevar a cabo acciones” en caso fuera necesario. Interferencia de Estados Unidos, interferencia de China, Hong Kong probablemente se encuentre en el medio de una pelea económica y sobre todo, en el medio de una batalla por su libertad.

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