El baile de los que sobran: Reflexiones acerca del panorama chileno en tiempos de pandemia

En los últimos años, Chile ha sido percibido como uno de los países de Latinoamérica con mayor PBI a nivel regional y con una aparente bonanza económica. No obstante, desde octubre del año pasado, el país austral ha sido testigo de masivas protestas que se manifiestan en contra de aquellas políticas que han incrementado el “crecimiento económico” que, por cierto, parece beneficiar solo a unos pocos, pues apenas el 50% de los hogares de menores ingresos accede al 2,1% de la riqueza neta del país (CEPAL). En ese escenario, diversos actores de la sociedad civil  mostraban su disconformidad al paradigma económico del desarrollo, que si bien ha reducido los niveles de pobreza monetaria, ha mantenido aún altos niveles de desigualdad.  Ante el contexto de la pandemia de la COVID-19 y con Chile como el noveno país más caro del mundo de un total de 56 países (UDP), existe un riesgo latente en las poblaciones más vulnerables en caer -o retornar- a la situación de pobreza. Cabe resaltar que 50% de las familias perciben un sueldo mensual promedio de (562 dólares americanos), poco más del sueldo mínimo (423 dólares), que al no ir acorde con el costo de vida en el país, acentúa la precariedad laboral y económica en un sector importante de la población. 

El país ocupa el 10° lugar de las 100 economía con mayor índice de desigualdad, que ha ido persistiendo desde la aplicación de éstas políticas “modernizadoras” y llegó a su pico (0.50+ GINI) desde que se consolidó el modelo neoliberal. En base a la data, Chile es un país con ingresos desiguales, que pese a políticas destinadas a reducir la pobreza, éstas tienen como directriz una visión de desarrollo que solo considera el crecimiento económico como prioritario y no tiene en cuenta  diversos factores  sociales que aportan a un incremento de la justicia y la equidad. Para que eso ocurra, los ciudadanos deben manifestar su voluntad política mediante un proceso de diálogo concertado, en el que más allá de ser partícipes  en las medidas de lucha contra la pobreza y desigualdad, sean protagonistas en la toma de decisiones y no simples beneficiarios.

CEPAL afirma que “los altos niveles de desigualdad existentes en la región Latinoamericana conspiran contra el desarrollo y son una poderosa barrera para la erradicación de la pobreza, la ampliación de la ciudadanía, el ejercicio de los derechos y la gobernabilidad democrática”. De ese modo, una manera evidente  de generar un cambio en la visión de desarrollo de carácter neoliberal que impregnan las políticas de Estado en Chile, es la acción colectiva de parte de  los ciudadanos que iniciaron sus manifestaciones el 18 de octubre del año pasado. Si bien la pandemia ha ocasionado que la mayoría de países en el mundo hayan optado por medidas de aislamiento social, esto no ha sido un impedimento para que miles de chilenos hayan persistido en salir a las calles para expresar su insatisfacción ante un sistema que los excluye y les hace pasar hambre, pues éstas medidas han significado una reducción o suspensión de ingresos, sobre todo en hogares de clases medias y bajas,  debido a la paralización de muchas actividades económicas. Entonces, el escenario de la mayoría de  chilenos se torna sombrío, pues la ausencia de políticas de protección social ante situaciones  de emergencia, facilita un  ambiente propicio para el aumento de la pobreza, entre ellas van a “recaer” muchas familias que habían salido de aquel margen. Lo que es innegable, es que es necesaria una visión de desarrollo que vea más allá de las cifras, pues detrás de ellas,  hay personas en situaciones mínimas de bienestar, que requieren de políticas y programas que consideren  sus demandas legítimas.  

La pandemia ha contrastado aún más las desigualdades que existen en Chile, lo que supone un reto no solo para el gobierno, que perpetúa una visión de desarrollo con enfoque económico estricto, sino también para los ciudadanos  que aún mantienen su lucha por generar un cambio en las políticas. La crisis sanitaria, en lo que va del mes de mayo, ha afectado a los barrios populares de Santiago de manera descomunal. Si bien es cierto que los primeros casos de COVID-19 se dieron en zonas de clase media-alta, ahora los barrios populares parecen ser el epicentro de la enfermedad, presentando mayor cantidad de  contagios y mayor índice de letalidad, dado que la mayoría de sus habitantes viven de manera precaria. Evidentemente, las medidas de aislamiento social dictadas por el gobierno chileno, han significado que la mayoría de personas de clases medias y bajas suspendan sus actividades económicas y con ello el cese de  sus ingresos para sobrevivir. 

Ante esta situación, el pasado 17 de mayo el presidente Piñera prometió repartir 2.5 millones de cajas con alimentos a grupos de personas vulnerables, pero no mencionó cómo ni cuándo. La desesperación y el hambre originaron que al día siguiente se produzcan “cacerolazos” en zonas populosas de Santiago, justo cuando se cumplían 7 meses del inicio de la crisis social de octubre. El hambre parece ser más perjudicial que el propio virus. Sin un sistema de protección social adecuado, producto de años de políticas neoliberales desde diferentes gobiernos, la pandemia de la COVID-19  no  atacará a todos por igual, sino en mayor intensidad a quienes viven en condiciones desiguales en uno de los países con mayor costo de vida del mundo y con la mitad de su población ganando poco más del sueldo mínimo. Mientras tanto, los manifestantes seguirán resistiendo y protestando al ritmo de El baile de los que sobran de Los Prisioneros. La pandemia no detendrá movilizaciones que estén en busca de un modelo que sea para todos, no para unos cuantos. No hay marcha atrás.

Bibliografía:

Cohen, E., Franco, R., Martínez, R., Medina, A. and Tapia, L. (2007). Gestión Social. México: Siglo Veintiuno. https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/1863/1/S3092C678G_es.pdf

Larrañaga, O. and Rodriguez, M. (2014). Desigualdad De Ingresos Y Pobreza En Chile 1990 A 2013. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- Chile. Recuperado de:
https://www.undp.org/content/dam/chile/docs/pobreza/undp_cl_pobreza_cap_7_desiguypob.pdf

Taub, A. (2020). ‘Chile Despertó’: El Legado De Desigualdad Desata Protestas Masivas. New York Times. Recuperado de:
https://www.nytimes.com/es/2019/11/04/espanol/america-latina/protestas-sebastian-pinera.html