El esquema de tratamiento de Podemos Perú

Postveritat nace buscando derrumbar la posverdad expandida en la sociedad, centrándose en desmentir ciertas declaraciones o vídeos que promueven la desinformación con medias verdades, además de aclarar todo aquello que deba ser aclarado. Postveritat busca la verdad, en tiempos en los que es necesaria.

A la fecha, no existe tratamiento médico comprobado como efectivo contra la COVID-19. Esto no impide que cada cierto tiempo, ciertas imágenes o mensajes sean difundidos en redes sociales como las curas efectivas contra el virus. Y van desde la receta de pastillas hasta el consumo de determinados alimentos. No obstante, cuando un partido político, que cuenta con representantes en uno de los Poderes del Estado, se suma a estas campañas quizá sea necesario abordar con un grado mayor de seriedad el asunto.

Este es el caso de Podemos Perú, partido fundado por José Luna Gálvez. Sí, el mismo partido que hoy cuenta con representación en el Congreso (11 congresistas) y cuyo discurso populista se materializó en obtener al congresista más votado: Daniel Urresti.

Y sumándose a un fenómeno que no es ajeno a toda Latinoamérica, hace dos días, publicaron lo siguiente en sus redes sociales:

En la publicación, hablaban de un protocolo de tratamiento desarrollado por el equipo médico de Podemos Perú, liderado por dos candidatos al Congreso, Enrique Wong Pujada y Pablo Ramírez. Bajo el afán de ayudar a la población, se liberaba un tratamiento para los síntomas ocasionados por la enfermedad. Pero no se tenía en cuenta toda la información. ¿A quién? ¿bajo que fundamentos científicos se liberaba este tratamiento? ¿cómo se podía garantizar su éxito? Ojo, hablamos de dudas meramente científicas, ni siquiera éticas.

Para ser honestos, horas antes del post en su página oficial, Enrique Wong Pujada, trajo la primicia. Y brindó mayores luces de cómo se había adquirido esa información, y en base a quién.

Y una vez revelado que el sujeto de prueba fue el propio Luna Gálvez, y que aquello que se liberaba era el tratamiento que presuntamente le habría brindado por el equipo médico de Podemos, algunos cabos empezaron a atarse.

Pero dejando de lado las motivaciones, y entrando propiamente al contenido médico, ¿cuán efectivo es el tratamiento? ¿cómo podemos verificar esa información? ¿porque el MINSA no ha sacado un protocolo? La mayoría de esas respuestas son negativas. Un tratamiento no puede ser garantizado como efectivo por dos casos aislados, pues cada ser humano es un propio universo, y sus respuestas a los medicamentos son particulares. Por otro lado, la verificación de esta información le corresponde solamente a expertos médicos, pero verificando rápidamente los nombres de los medicamentos nos damos cuenta que solo la enoxoparina necesita una receta.

Curiosamente, ESSALUD ha liberado ya consideraciones de seguridad precisamente por ello, e incluye en precauciones:

  • No se puede intercambiar su uso (unidad por unidad) con la heparina.
  • La dosis se ajusta de acuerdo a la función renal del paciente.
  • Se debe monitorear la actividad del anti-factor Xa y el recuento de plaquetas.
  • Tener especial precaución en pacientes con antecedentes de trombocitopenia inducida por la heparina.
  • Se debe desechar cualquier sobrante no utilizado del producto.

Además, tanto la ivermecticina como la azitromicina aún se encuentran en permanente estudio, pues sus efectos son desconocidos. Por ello, en Perú existen protocolos de ESSALUD para su uso, así como el de la prednisona. Es decir, el resto de medicamentos pueden ser adquiridos libremente, lo que tras esta propaganda, puede generar una necesidad en vano para las farmacias además de perjuicio para muchas personas por sus efectos secundarios.

Responsablemente tenemos que repetir que todo tratamiento debe ser aprobado antes por un médico pues las circunstancias en las que funcionan los medicamentos depende de la reacción del metabolismo de cada persona. Además, un tratamiento se brinda cuando ya se está enfermo, no como método preventivo. Y si bien esta clase de concepción es básica, en Perú no existe aún una educación clara sobre nuestra salud, vacío del cual se aprovechan muchos grupos conservadores o generadores de psicosociales. Y esto es precisamente lo peligroso dentro de la publicación de Podemos Perú y el motivo por el que ha sido reprendido por diversas figuras y medios de comunicación. Como partido político, cargan con una responsabilidad no solo para/con sus seguidores, sino para el país. No olvidemos que es un partido que gira en torno a figuras con aspiraciones presidenciales y discursos populistas aunque, para ser honestos, con esto estamos describiendo a casi todo el ecosistema político en Perú y por lo tanto, su accionar ahora nos puede otorgar luces de como actuarían si estuvieran en cargos mucho más importantes. Lo de Podemos Perú no es tan grave como quienes recomiendan tomar cloro o probar hidroxicloroquina, pero sin duda, es igual de irresponsable.

En su perfil de Instagram, @mitocondria.cc abordó este tema en sus historias. Este video es un compilado de dichas historias.

Curiosamente, frente al revuelo que ha generado la publicación, Podemos Perú lanzó el siguiente comunicado en sus redes, intentando aclarar lo sucedido.

Y en honor a la honestidad, existen como mínimo algunos puntos sensibles que abordar también en este comunicado. Por ejemplo, cuando señalan que este protocolo pertenece al tratamiento que se le realizó a José Luna Gálvez. Un dato que era desconocida para toda la población que no tuvo el lujo de leer el detallado post del excongresista Wong Pujada. Así que no solo podemos señalar que esto no fue señalado en la publicación, sino que notificarlo recién implica asumir la responsabilidad de su irresponsabilidad.

Al hablar de grupos empresariales, medios de comunicación y troles, Podemos Perú hace referencia al tweet de Hugo Coya. Y aunque no necesariamente sea santo de nuestra más devota devoción, no podemos adjudicarle el título de trol solamente de imitador oficial del Ministro de Salud.

El tercer punto, por su parte, es criticable. Si bien no recomiendan su uso como prevención, sí lo hacen público porque consideran que ayudará a reducir el número de casos graves. Recomienda el uso de un médico, sí. Pero es una recomendación que ni siquiera está resaltada como las otras. El objetivo de la publicación no era la mesura, sino habría sido fraseada de otro modo. Con el cuarto punto, estamos de acuerdo. Toda desinformación debería ser borrada de inmediato. El problema es que esta información ya circuló por redes más tiempo del necesario. Y al ser algo difundido por un partido político, su alcance no es inocente. No hablamos de simple confusión de hechos, sino de un aprovechamiento de las circunstancias con fines políticos. Esto, más que censura, es salud.

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