João Pedro, un símbolo

Brasil, 20 de mayo de 2020.

Una muerte ha remecido Brasil. João Pedro Mattos Pinto, un niño de 14 años, se ha vuelto el emblema de una sociedad golpeada por la pandemia y el abandono del Estado. A todo esto, el abuso de las fuerzas policiales frente a las poblaciones más vulnerables vuelve a ponerse como tema de discusión, ya que los padres acusan a los efectivos de asesinar a su hijo. No obstante, existen múltiples versiones sobre lo ocurrido.

Los hechos, que han conmocionado a toda una nación, ocurrieron en un barrio de la región metropolitana de Río de Janeiro el pasado lunes en la noche. La familia del joven asegura la Policía invadió la casa y entró disparando de “forma cruel”. Según medios locales, uno de los presentes gritó que solo había niños en la casa y que estaban acostados en el piso con las manos en la cabeza.

“La Policía llegó allí de manera cruel, disparando, arrojando granadas, sin preguntar quién era. Si supieran la naturaleza de mi hijo, quién es mi hijo, no hubieran hecho eso. Mi hijo es un estudiante, un servidor de Dios”, dijo Neilton Pinto, padre del niño. La familia añadió que el cuerpo del joven fue retirado de la casa en un helicóptero sin que ningún miembro de la familia lo pudiera acompañar y nadie dio razón de él hasta este martes en la mañana, cuando lo encontraron en el instituto de medicina legal.

Pero no es la única versión. Tanto la Policía Federal como la Policía Civil emitieron comunicados de prensa dando su versión de los hechos. La Policía Federal aseguró que fueron los traficantes quienes lanzaron granadas. De acuerdo a la Policía Civil del Estado de Río de Janeiro (PCERJ), el objetivo era llevar a cabo dos órdenes de registro e incautación contra líderes de una facción criminal. Durante la acción, los guardias de seguridad de los traficantes trataron de escapar saltando sobre la pared de una casa y supuestamente dispararon a la policía y arrojaron granadas.

En el video, podemos observar agujeros de bala en varias habitaciones y marcas de sangre en el piso.

“Algunas preguntas necesitan ser respondidas. ¿Por qué se quedaron tanto tiempo con el cuerpo del niño?”, expresó Rodrigo Mondego, abogado de la Comisión de Derechos Humanos de la organización OABRJ. “¿Cómo fue esa remoción de su cuerpo? Si su cuerpo fue llevado al helipuerto, ¿por qué no hubo declaración de la Policía Civil y la Policía Federal?”, añadió Mondego.

Mientras la muerte del niño sigue siendo materia de investigación, en las redes sociales se ha condenado la muerte considerándola como un acto racista y una muestra de la desmesura con la que actúa la Policía. Con el #ASSASINADO, asesinado en portugués, se ha llevado esta campaña de concientización, a la que se han unido artistas, políticos y ciudadanos en general.

Taís Araujo señalaba que “El Estado Brasileño mata. Diariamente. Por montones. Hasta que todo se convierte en “solo” un número. Las personas no son números. Las personas tienen un nombre, tienen vida, tienen historia. Hoy fue João Pedro. João Pedro no es un número”. Y efectivamente, João Pedro no es, no puede ser sólo un número.

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