Los márgenes de Brasil frente a la COVID-19

Brasil, 18 de mayo de 2020.

Brasil hoy está en números rojos. Y aunque nos hemos enfocado en el terrible manejo político de Bolsonaro, hoy nos gustaría hablar de de aquello que no suele hablarse frente a cámaras: los márgenes de la sociedad. Latinoamérica encuentra sus márgenes tanto en barrios, conos o villas. Pero cuando hablamos de Brasil, es inevitable pensar en las favelas. Si hoy el país carioca ya se encuentra en emergencia, ¿en qué estado se encuentran hoy los que menos tienen?

Wilson Witzel, el gobernador de Río de Janeiro, y Marcelo Crivella, el alcalde de la ciudad, han sido mucho más precavidos que Bolsonaro. Y hasta cierto punto, su accionar no podría ser calificado de reprochable. Pero solo si enfocamos su análisis a lo urbano. Al analizar correctamente su recorte de presupuesto, por ejemplo, nos percatamos que precisamente las ayudas sociales (Salud y Vivienda) son aquellas que han sufrido los mayores recortes, en contraposición al presupuesto de Seguridad Pública. Ciertamente, los efectos económicos de la pandemia repercuten aún más en una población cuyo acceso a la formalidad en muchos casos solo es un sueño.Cabe recordar que el 41% de la población brasileña transita en la informalidad, de acuerdo a información recopilada por el IGBE(1) ( Instituto Brasileño de Geografía y Estadística) por lo que su acceso a derechos básicos es ya muy reducido. En muchos casos, dependen de la Bolsa Familia (instaurada por el Partido de los Trabajadores). Y que esta bolsa sea lo único que los sostiene, que los separa de la más absoluta miseria realmente es preocupante. En el que esto se mantenga, el nulo accionar de funcionarios como Witzel o Crivella influye muchísimo.

Créditos: Frente Maré.

En el complejo de favelas de la Maré, encontramos un grato ejemplo de resistencia en el Frente Maré, una iniciativa que reúne a multiples colectivos y comunicadores locales y cuya valentía solo se condice con el riesgo de contagio al que están constantemente expuestos. Tanto la protección como los donativos que brindan a las familias parten de su propio bolsillo.

¿Cómo resolver un problema que no inició con la pandemia? Una pregunta muy válida, que casi nadie se ha atrevido a responder. De momento, la solución para las favelas se encuentra en la auto-organización, como lo confirman los gabinetes de crisis que se han formado entre organizaciones barriales. Aquí, se enfocan soluciones tanto para la alimentación, prevención y concientización de la pandemia. Si el gobierno no está, ellos se gobernarán el tiempo necesario. ¿Por cuánto tiempo este modelo puede aguantar en Brasil? A ciencia cierta, no se podría decir.

Uno de los más graves problemas para esta población también es la falta de información. Sin televisión y sin Internet, en muchos casos, viven de lo transmitido boca-a-boca. Y si bien antes uno podía pasarse toda una vida desinformado y no hacerse daño, hoy la desinformación cobra vidas.

Frente a esto, las favelas también se organizan y suelen pintar en las paredes las cifras oficiales a diario. Un ejercicio simple y aún así, es el único lugar donde pueden encontrarse las cifras para muchas familias.

En las favelas del “Complexo do Alemão”, por ejemplo, se están tomando medidas para recolectar canastas de alimentos y donaciones de gel y jabón. Además, también se llevan a cabo varias acciones para sensibilizar a los habitantes sobre la importancia del aislamiento social y de la higienización de las manos. Dichas acciones se llevan a cabo por medio de automóviles con altavoces y carteles pegados en el territorio. Debido a la falta de servicios de saneamiento y salud, esta favela— así como muchas otras— está sufriendo con el precario suministro de agua.

Frente a la violenta ausencia del Gobierno, las favelas vuelven a organizarse para hacer prevalecer sus derechos. Y en estos contextos, es donde más se nos recuerda que muchas veces acceder a un derecho ya es un privilegio.


(1) En los informes de la IGBE, cuya medición se da por trimestres, el nivel de informalidad bordeaba el 41%. En su último informe, se advirtió un decrecimiento del 1,2%, por lo que se estimaba un 40, 8%, que supondría 38 millones de habitantes.
Fuente: AmericaEconomia.

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