La ley del “taxi colectivo” y las idas y vueltas del Congreso

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Ayer, para variar, fue un día de locos en el Congreso de la República. En su segunda sesión del pleno virtual, se aprobaron dos leyes que generaron harta controversia en Lima. Tras una jornada de nueve horas, la representación parlamentaria aprobó dos de los nueve puntos de agenda, postergando así debates muy importantes como el de los proyectos sobre el deshacinamiento de penales y las mociones para la conformación de una comisión especial encargada de la reforma integral del sistema de pensiones. Y pese a que Lima no es el Perú —frase muy repetida pero poco interiorizada— el debate de la ley del taxi colectivo se ha concentrado en la capital peruana, sin debidamente abordar sus implicancias a nivel nacional. Pero este no ha sido el único tema abordado ayer, así que en este artículo, intentaremos explicarte qué pasó ayer.

Sobre héroes y diplomas

La primera ley que fue aprobada tenían un carácter más declarativo, en tanto proponía declarar héroes a policías, militares y servidores públicos fallecidos por COVID-19. A cargo de la sustentación estuvo Daniel Urresti, congresista de Podemos Perú por Lima y Presidente de la Comisión de Defensa.

Cabe recordar que este tema ya había sido debatido en el pleno hace una semana pero se postergó la decisión puesto que Urresti se negaba a incluir al personal del servicio médico, alegando que eso correspondía a la Comisión de Salud. Esta vez, terminó aceptando el pedido e incorporó a los profesionales de la salud en los alcances de la ley.

Jorge Meléndez, congresista de Alianza Para el Progreso por la región de Lotero, reclamó por mayor atención del gobierno a su región, una de las más afectadas por el coronavirus. El vocero de APP proponía que la norma no sea declarativa, y que se incluya una pensión vitalicia para los deudos de fallecidos por COVID-19.

Claro que ignoraba flagrantemente que el Congreso no cuenta con iniciativa de gasto por lo que era más una declaración populista que una verdadera sugerencia. Un sello característico de estas sesiones—y del Congreso—, sin duda.

El “taxi colectivo”

El siguiente tema fue el debate del texto sustitutorio de la ley de los “taxi colectivos” presentado por el Presidente de la Comisión de Transportes, Luis Carlos Simeón Hurtado, congresista de Acción Popular por Pasco. Cabe recordar que esta ley ya había sido aprobada en el Pleno anterior, pero solo en primera votación —no alcanzaron los votos suficientes para exonerarla de la segunda votación—. En la fundamentación, Simeón manifestó que oponerse a la ley no iba a cambiar la realidad. “Formalicemos o no formalicemos, ellos seguirán trabajando” señaló.

Cabe recordar que dicha norma fue planteada por la bancada de Fuerza Popular en el anterior Congreso. Y aunque fue una iniciativa que data de dos décadas atrás aproximadamente, ha sido impulsada en este período por congresistas cuyo rédito político se basa precisamente en el apoyo de los colectiveros como Guillermo Aliaga, congresista de Somos Perú por Lima.

Créditos: Grupo el Comercio.

Y este detalle no es menor. Pues, el debate esencialmente se ha transformado en limeño, cuando para variar debería convertirse en un debate nacional. Y aquí tendríamos que entender no solo cómo funciona el taxi colectivo, sino cuál es su verdadero impacto en zonas que no cuentan con un transporte urbano moderno. Esto, sin duda, no se ha analizado en el Congreso ni en los medios de comunicación.

Las posiciones que defendieron los congresistas en sus intervenciones esencialmente defendían el derecho al trabajo de estos colectiveros. Y no les falta razón. La pregunta es, ¿este trabajo no puede ser canalizado por otros medios? Bajo este propuesta se alineó Enrique Fernández Chacón, congresista de Frente Amplio por Lima, quien planteó que tras la aprobación de esta ley es necesario establecer un sistema de transporte estatal, que podría recoger a los colectiveros dentro de su conformación.

Por su parte, quienes se oponían apelaban al desorden, a la falta de higiene y al peligro que abunda en esos medios de transporte. Y tampoco les faltan razón. Los colectivos informales son una invitación al contagio en estas circunstancias. Además, no podemos ignorar que es un gran foco de riesgo. Claro que para el imaginario de muchos medios, el foco de todo esto se ubica en la Avenida Javier Prado. Y efectivamente, en esos casos, el taxi colectivo se plantea como una solución inmediata al gran problema del tráfico. Pero en Lima incluso los colectivos plantean otra solución; acortar distancias. Y es que el verdadero impacto de este medio de transporte se conoce cuando se visitan los extremos de Lima; los denominados conos.

Ahora bien, quizá los conos sean lo más cercano que tengamos en Lima de conocer el efecto de un taxi colectivo, su verdadera implicancia, pero lo cierto es que el taxi colectivo hoy reemplaza la falta de un sistema de transporte nacional además de la falta de pavimentación en zona rurales, la falta de atención del Estado en muchos sectores de la sociedad. Pero estos problemas son ajenos al análisis, o secundariamente relegados.

Quizá por el barullo mediático, en el nuevo texto se excluye a Lima y Callao. Según Urresti, de no ser así, la iniciativa iría en contra de las acciones llevadas a cabo por la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) y de acuerdo con Francisco Sagasti, congresista del Partido Morado por Lima, dicha ley no debería servir para formalizar el caos en regiones donde se realizan esfuerzos para mejorar el transporte.

La ley alcanza a vehículos M1 Sedán o Station Wagon y a los M2 con más de 8 plazas y que no supere las 5 toneladas. Ambas clasificaciones deberán cumplir los protocolos sanitarios establecidos por el Ministerio de Salud y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones para evitar la propagación del COVID-19. Aunque, desde ya, el Ejecutivo ha anunciado que observará la norma pues contraviene la reforma del transporte que vienen impulsando desde la ATU. El Congreso, en menos de una semana, ha conseguido alterar los ánimos entre ambos poderes. La confrontación parece inevitable.


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