La reforma de pensiones en Perú

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Con un tono más cansino de lo habitual y un discurso mucho más conciliador, Martín Vizcarra mencionó las cualidades democráticas del Poder Legislativo y los invitó a colaborar en aras a lo que es mejor para los peruanos. Para entender esta exhortación, tendríamos que retroceder minutos antes para escuchar la declaración de Maria Antonieta Alva, Ministra de Economía y Finanzas, que comunicó en la misma conferencia que el proyecto de reforma de pensiones enviado por el Poder Ejecutivo había sido archivado por la Comisión de Economía. ¿Qué pasó? ¿Es esta una prueba más del renovado obstruccionismo del Congreso? De estas preguntas nos encargaremos hoy.

El proyecto de la ley del Ejecutivo, Ley para la reforma integral de los sistemas de pensiones, había sido enviada por unanimidad a la Comisión de Economía a inicios del mes por la Junta de Portavoces.Aparentemente se había decidido priorizar aquellos planteamientos elaborados por el Congreso, ya que —en principio— las diferencias no eran significativas entre tantas propuestas. Regresarlo a la Comisión de Economía no solo implicaba no exonerarlo del trámite de comisiones, sino enviar precisamente un mensaje al Ejecutivo: la reforma la hará el Congreso.

Y siendo honestos, el proyecto del Ejecutivo, no contenía en sí, ninguna propuesta específica, sino la conformación de una comisión mixta que se encargaría de formular en un plazo de seis meses una propuesta para una reforma integral del sistema de pensiones. Planeaba incluir entre sus miembros a tres representantes del Congreso, tres del Ejecutivo, y dos del Banco Central de Reserva del Perú (BCR) y de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). En total, ocho integrantes. Claro que esto fue justificado por Alva al señalar que no pueden “responder a coyunturas sin hace un análisis estructural para ofrecer al país posiciones responsables que aborden los problemas de fondo”. El fin de la comisión serviría para dicho análisis.

Y en este punto, no podemos ignorar que ambos poderes han decidido empezar de cero un trabajo que Pedro Pablo Kuczynski había planteado a inicios de su gobierno, a través de la Comisión de Protección Social. En ese entonces, a través de Alfredo Thorne, la comisión entregó un informe final que presentaba un diagnóstico, conclusiones y propuestas que avizoraba en ese entonces la ansiada reforma. Como sabemos, este informe no desembocó en nada, pero sirve aún como un análisis que invita a partir de cierta base. Los motivos por los que ambos poderes han decidido ignorarlo aún son desconocidos.

Probablemente, algo que el Ejecutivo ignoraba era que previamente a su propuesta, hasta tres bancadas habían ya alcanzado propuestas similares. Es decir, lo que el Ejecutivo hoy impulsa como una reforma (o el primer paso hacia esta) ya había sido adoptado por las bancadas de Alianza para el Progreso, Acción Popular y FREPAP. Claramente, la reforma del sistema de pensiones es percibido como prioritario por el Congreso. ¿Entonces, por qué archivarlo?

Créditos: El Comercio.

Ahora bien, ¿qué implicancias trae su archivamiento? Pues ninguna. Si bien el Ejecutivo lo está interpretando como una confrontación innecesaria, lo cierto es que el proyecto en sí se ha colocado como innecesario. Ninguno de los planteamientos de ese proyecto eran innovadores. Aunque suene a broma, el Congreso, curiosamente, no ha actuado de mala fe. Solamente el Ejecutivo no se esforzó lo suficiente en mejorar o consolidar una propuesta que escape de las anteriores —tanto la reforma política como judicial partieron de planteamientos similares— .

Y es que además de estos proyectos de ley, existen mociones elevadas por las propias bancadas bajo el mismo fin. Es decir, la reforma de pensiones hoy no corre peligro de realizarse sino el principal debate es quiénes estarán incluidos en la discusión y bajo qué bandera se enarbole. No queremos señalarlo, pero es probable que esta discusión, más que buscar el bienestar de la sociedad peruana, se convierta en un problema de egos políticos. Y esto, en medio de una pandemia, no sería la mejor manera de actuar en beneficio de la población.