Argentina entre la economía y la pandemia

Argentina, 13 de mayo de 2020.

Alberto Fernández probablemente no imaginó que su período como Presidente de Argentina iba a enfrentar una crisis de estas proporciones cuando ganó las elecciones el año pasado. Es probable que, ni siquiera el perdedor favorito, Mauricio Macri, lo hubiera previsto. Hasta hace unos meses, el peor (quizá el único) fantasma que tenía Argentina en su panorama político era la grieta que divide a su sociedad.

Pero ahora, Fernández tiene una misión aún más complicada: no solo debe cerrar la grieta, sino evitar que Argentina caiga en el default de nuevo. La imagen aún está impresa en la memoria del pueblo argentino, aquel diciembre de 2001, cuando el peronismo lo declaró. No hubo entonces negociación, ni la hubo mucho tiempo después. Argentina se acostumbró a jugar con el pago de la deuda como si se tratara de una pelota de fútbol. Cristina Fernández, por supuesto, adoptó una posición mucho más agresiva frente a los acreedores, lo que no ayudó desde luego una buena relación que garantizara el pago de la deuda.

Créditos: Univisión.

Por ello, la llegada de Mauricio Macri a la presidencia fue como un salvavidas a la economía argentina. O al menos, se planteó de esa manera para/por los mercados internacionales. El fin del peronismo era el inicio de una nueva esperanza. Claro que si algo demostró Macri es que echarle la culpa al gobierno anterior de todo era más rentable que asimilar los efectos de una economía golpeada no solo por malas decisiones, sino por coyunturas complicadas. Así, solo se encargó en endeudar aún más a Argentina con un préstamo (para pagar los préstamos no-pagados) del FMI. Así lo que en su momento era un acto de soberanía se volvió, inevitablemente, una soga en el cuello para la democracia.

Alberto Fernández llevó de regreso al peronismo a la Casa Rosada, pero con un nuevo aire en cuanto a lo económico. Ni siquiera su confrontacional vicepresidenta se ha atrevido a mencionar el pago de la deuda, es un trato que le corresponde solamente al Presidente. Y hasta antes de la pandemia, todo parecía ir encaminado hacia un solo camino.

El jefe de Estado mencionó que se está trabajando muy bien con FMI, y que aquellos que piensan que no quieren pagar, se equivocan. En este contexto, la semana pasada un grupo de 138 economistas firmó una carta apoyando el plan de re-estructuración de la deuda argentina. Lo que preocupa no es el default en sí, sino el día después de mañana. La economía argentina ya está en la lona, pero podría caer de darse esta situación.

Por otro lado, el impulso de una reforma judicial vuelve a tomar fuerza tras el inicio de las sesiones tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados. Desde los tribunales, a partir de hoy. Estas sesiones históricas, sin duda, representarán un alivio para un Ejecutivo que día a día lucha contra las cifras, que si bien no rozan los márgenes de Ecuador o Perú, sí llegan a preocupar por el mañana.

A la fecha(1), cuenta con 6 563 casos confirmados, y 319 personas fallecidas, siendo la provincia de Buenos Aires la más afectada, con 2 701 casos. En esta situación, cabe recordar que el objetivo de la cuarentena era prevenir la situación de alarma sanitaria que se vive en otros países de la región. En declaraciones a una radio local, Fernández aseguró que la nación irá “retomando la normalidad” de a pocos, sin que ello comprometa la salud, siempre y cuando la responsabilidad de la gente se mantenga.

En esa línea, el Ejecutivo sigue debatiéndose entre qué modelo social defender en torno a la pandemia. Su comparación con modelos europeos ha levantado críticas desde países que se han sentido curiosamente atacados, como Suecia. Las circunstancias en Europa son abiertamente distintas, pero donde antes el país sueco era el ejemplo a seguir, hoy se encuentra como un paradigma del error. Claro que, en realidad lo que el presidente argentino buscaba hacer era mantener su imagen en Latinoamérica, y criticar a todas aquellas voces que anteponen el modelo sueco como una preferencia a la economía. Nada más errado pues en Suecia igual se estima un decrecimiento económico a la par que la mayoría de países europeos (entre 6% y 9%). Ese tipo de decisiones solo costaría más vidas aplicada a este contexto. Algo totalmente desfavorable para la imagen de Fernández y del país del sur.

Y es que, en la actualidad Argentina se alza en Latinoamérica como uno de los modelos más exitosos en tanto a control de la pandemia. Políticamente hablando, la sensación de unión, de colaboración entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio desapareció con el paso de las semanas. Hace poco, tras una referencia de Fernández al anterior período (Los que nos endeudaron nos hablan ahora de cómo tenemos que manejar la economía) Pero una sociedad golpeada ya por los estragos de la economía no puede soportar mucho tiempo bajo el aislamiento social. Y es que el debate que atraviesan otros países lo resolvió Fernández con una frase de antología: no te puedes recuperar de la muerte. Lo que hoy, seguramente sí debate el Presidente y con él, la nación entera es, ¿Argentina se puede recuperar de este nuevo riesgo de default? El tiempo lo dirá.


(1) Los datos fueron verificados en el portal de la OMS (Organización Mundial de la Salud) el 13 de mayo de 2020 a las 05:00 am.

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