Bolsonaro, el nazismo y el virus

Brasil, 11 de mayo de 2020.

Probablemente Brasil sea uno de los países que más está sufriendo los efectos propiciados por la pandemia. A la fecha, compite con Ecuador, Perú y Panamá por casos detectados —por millón de habitantes— y es el país con mayor cantidad de fallecidos por COVID-19(1). Pese a esto, la polémica no es ajena al Gobierno de Bolsonaro.

Tras la salida de Mandetta del Ministerio de Salud hace algunas semanas, el rol de su reemplazo, Nelson Teich, se ha vuelto menos confrontacional a las abiertas idioteces que suelta el mandatario brasileño. La salida del propio Moro del Ministerio de Justicia, no parece haber restado en el ánimo de Bolsonaro, pues hoy la prioridad es salvar vidas, y esta función, curiosamente, no la asume el Presidente.

La portada de O’ Globo recogía las historias de los que ya no están en Brasil.
Créditos: O’ Globo.

Algo que sí asume Bolsonaro es una posición frente un dilema que la mayoría de países latinoamericanos aún no resuelven: la salud vs. la economía. Evidentemente, podríamos argumentar que no deberíamos tener que elegir entre ambos, o que claramente la salud es un derecho básico que deberíamos garantizar a toda la población antes de abrir los negocios y literalmente enviar a la muerte a millones de personas. Lo cierto es que para Bolsonaro, escoger a la economía, priorizar el regreso al trabajo en Brasil va a garantizar el regreso a una segura normalidad. Y en sus redes hace muy buena propaganda al respecto.

El trabajo (nos) salvará

No obstante, la campaña que Bolsonaro lleva a cabo se ha visto empañada por mensajes que han recordado a mensajes nazistas, algo que no es una nueva historia para el Presidente brasileño. El trabajo nos salvará (Arbeit Macht Frei) ha sido reconocido como aquel mensaje que abría las puertas en miles de campos de concentración.

Claro está que esto puede ser señalado como una coincidencia, pues evidentemente, este mensaje se apoya en la política laboral que Bolsonaro está intentando impulsar para superar la pandemia, pero el lenguaje que usa el Gobierno muchas veces ha bordeado la censura y el cáracter nazi. Es decir, no es la primera vez.

Créditos: Jochen Zimmermann.

Brasil no puede parar… pero Bolsonaro sí

Nos guste o no, el bienestar de una nación depende mucho de su gobernante. Bolsonaro hoy está asumiendo un liderazgo negativo, que puede llevar a su país a una peor situación de la que ya se encuentra. Su obstinación por rescatar la economía puede ser muy apreciada por los grupos de poder económicos brasileños pero no necesariamente por todos sus seguidores.

Sí, es cierto, aún hoy Bolsonaro es apoyado por un sinfín de brasileños pero ¿bajo qué fundamento? Su lucha anti-corrupción pierde fuerza tras la salida de Moro, su discurso, su peor enemigo no es Lula ni el PT pese a la constante referencia a ellos en muchos de sus discursos, ni siquiera el discurso anti-Venezuela en Twitter. Bolsonaro hoy solo puede hacer uso del lenguaje de guerra en torno a una pandemia en la que no cree para adherir a una nación dividida.

Cuanto más insista en medidas que contravengan a la salud de los brasileños, más débil se convierte su posición en el poder. Los rumores de militares asumiendo el Gobierno cada día cobran más fuerza. Cabe recordar que Bolsonaro cuenta dentro de los Ministerios el mayor porcentaje de militares a nivel de Latinoamérica(2). Este número es histórico incluso para Brasil, que durante la dictadura militar (1964-1985) no contó con tanta presencia militar. Bolsonaro depende tanto del apoyo militar, que Brasil mismo depende de la permanencia de un Presidente que no tiene mayor interés en consolidar su posición de modo democrático. La estabilidad ya ha estado al borde de acabarse tras confrontaciones entre altos funcionarios castrenses y el Presidente en torno a su negación de la pandemia.


(1) Estas son las cifras de muertos por millón de habitantes que pertenecen a los cuatro países más afectados por la pandemia (hasta el domingo):

  1. Ecuador: 125
  2. Perú: 62,9
  3. Panamá: 61
  4. Brasil: 52,9

(2)Un total de 36,36% (8 de 22 ministerios) en Brasil contra 29,4% (9 de 33 ministerios) de Venezuela son ocupados por militares.