El Perú y los últimos días de la prensa

Lima, 23 de abril de 2020.

Perú vive tiempos realmente preocupantes en esta pandemia. Sin llegar a niveles alarmantes como Ecuador o Brasil, el país andino no vive sus mejores horas y el Ejecutivo lo sabe. Cada día se evidencia más la precariedad del sistema de salud público y sobre todo el enorme déficit de comunicación por parte del Gobierno de Martín Vizcarra. No olvidemos el inexistente rol del Congreso de la República, que a la fecha tiene diez congresistas contagiados por la irresponsabilidad de la Mesa Directiva, o la fatal dependencia de los gobiernos regionales producto del centralismo limeño. No obstante, no nos centraremos aquí en eso, sino en un detalle de repente no tan relevante en el día a día, pero sí a largo plazo. Hablemos del desempeño de la prensa.

Nadie estaría descubriendo la pólvora en Perú si afirmara que los medios de comunicación guardan mucha relación con La Prensa* que describió alguna vez Jaime Bayly en Los últimos días de La Prensa. Una novela muy útil para rastrear actitudes que van desde lo absurdo hasta lo repugnante, sin que en ningún momento se aleje de lo que podamos observar a diario. Aún así, el rol de la prensa durante esta pandemia ha sido de lo más rescatable de su programación (teniendo en cuenta que muchos programas de espectáculos han sido reformados o que la actitud de muchos reporteros comportándose como policías ya se detuvo). Inclusive, muchas de las preguntas que se empezaron a formular en las habituales conferencias al medio día de Martín Vizcarra fueron poco a poco tornándose más serias y no apelando tanto al efectismo o al titularazo. Aún así, cuando los periodistas dejaron de asistir a las conferencias y las preguntas solo eran leídas por un empleado del Ejecutivo, sin admisión evidentemente a las re-preguntas, muchas dudas empezaron a crearse. ¿Cuándo y cómo se formulaban estas preguntas? ¿quién seleccionaba las preguntas? Todas estas dudas se quedaban sin respuesta, pues nadie las ofrecía. Y como todo funciona en Latinoamérica, mediante el silencio, se niega el problema, se niega su existencia. Y así se mantuvo hasta que Eloy Marchán, periodista peruano, reveló en Twitter, el proceso de selección.

Créditos: Eloy Marchán-Twitter.

A través de un chat de Whatsapp administrado por funcionarios del Gobierno, los periodistas participaban de un sorteo (del cual pocas noticias se tiene respecto a su funcionamiento y la transparencia que se limita a un video) para preguntarle al Presidente lo que deseen. Por lo informado por Marchán, poco o nada de reclamos se manifestaban en el chat. Todos rápidamente aceptaron las reglas del Gobierno. Para Eloy Marchán, esto era deleznable y debían revelarse frente a esta violación de la libertad de expresión. Evidentemente, lo que partía como una crítica con algo de interés en el asunto, se convirtió en una especie de dimes y diretes entre periodistas que no son pertinentes para este artículo.

Lo que sí es pertinente es la reacción de la prensa. Al inicio silencio, y tras haber encontrado pertinente alzar su voz frente a las reacciones en redes sociales, de a pocos se atrevieron a abordar el tema. El Comercio con una editorial, La República a través de Ricardo Uceda. Aún así, no hubo nada grave porque como ya mencionamos anteriormente, en Perú es muy fácil pasar de página. O al menos eso parecía hasta la conferencia de prensa de hoy. RPP Noticias, una de las emisoras más escuchadas a nivel nacional, hizo eco de este pedido en una pregunta expresa al Presidente respecto a hasta cuándo se permitiría este tipo de modalidad. Nadie tiene muy en claro si la conciencia ética o los tweets de Marchán resonaron en RPP, pero lo que sí quedó claro es que fue el único medio que le preguntó esto a Vizcarra desde el 16 de abril. Estamos hablando de una semana exacta en la que la prensa se contentó con editoriales y columnas en lugar de hacer lo que la prensa debe hacer: incomodar.

Ahora bien, no confundamos incomodar con joder. Ser incisivo no siempre se condice con ser incómodo. Ese es el gran problema, por ejemplo, de los seguidores de la escuela de César Hildebrandt. Aunque eso, claro está, es otro asunto. Aún así, la pregunta de RPP resonó en Vizcarra como algo para lo que ya parecía preparado. Y seamos honestos, un político preparado frente a una pregunta incómoda no es exactamente el fin de las conferencias de prensa. Pero, el problema de Vizcarra es que debe ser de los pocos políticos cuyos lapsus se producen cuando está en toda la posición de ganar. Nadie sabe si se equivoca a propósito o si es genuinamente torpe.

Pero su respuesta en lugar de significar alivio, alarmó a toda la prensa en general. Vizcarra procedió a enumerar su gran respeto a los medios de comunicación, como si aquello fuera loable, y no algo que le corresponde dentro de una democracia. Procedió a hablar del gran esfuerzo que se hacía desde Palacio de Gobierno para responder a todas las preguntas de los medios. Y esto no es del todo cierto. Pues, si alguien presta atención tanto a las preguntas de las prensa como a las respuestas de los Ministros, se darán cuenta que menos del 50% de las preguntas son respondidas a cabalidad. Y hablamos de un porcentaje verificable a diario.

Aún así, su solución salomónica de preguntar mañana solo reafirma el poco interés que existe desde Palacio de Gobierno por recibir preguntas que seriamente comprometan sus dichos. Sí, es cierto. Las conferencias de prensa deberían basarse no en el efectismo y las preguntas deberían estar bien formuladas a fin de brindar información y no titulares engañosos. Pero tampoco podemos negar a la prensa un espacio de re-preguntas. No nos fijemos en modelos foráneos, tratemos de resolver lo que tenemos aquí. ¿En serio al Gobierno le parece buena idea preguntar mañana lo que puede preguntarse hoy? Que no entienda, tras cerca de cuarenta días de cuarentena, que la información que pueda brindar la prensa hoy es un privilegio de minutos y no de días, es sumamente preocupante.

La reacción no se ha hecho esperar por parte de los medios de comunicación. El Consejo de la Prensa Peruana comentó al respecto del “pregunten mañana” de Vizcarra en un comunicado publicado hoy:

Sin duda es una respuesta que deja mucho que desear, considerando la gravedad de una crisis que requiere de toma de decisiones inmediatas por una ciudadanía que vive al día. Esperar un día puede ser muy tarde.

Y tienen razón. Del resto de instituciones relacionadas a la prensa, solo el Colegio de Periodistas tiene un pronunciamiento que busca un nuevo sistema de conferencia de prensa en estos tiempos de pandemias. IPYS también elevó la alerta hace cuatro días, demandando más transparencia por parte del Gobierno, sinceramiento de datos, entre otras cosas. Pero desde las declaraciones de Vizcarra, o atendiendo el asunto directamente, nada. Como mencionamos, el silencio es ley en Perú, pero en estos tiempos, la prensa más que nunca debería alzar su voz. Nadie quiere que de tanto silencio, la gente se olvide que existen.


* La Prensa fue un diario peruano que detuvo su circulación en 1984.