Apuntes desde el acantilado (II)

Esta es la segunda entrega de Apuntes desde el acantilado. Para leer la anterior entrega, haz clic aquí.

May, la vacuidad y la impotencia

Rollo May, un destacado psicólogo y psicoterapeuta estadounidense representante de la línea humanístico-existencial, en uno de sus más famosos libros, titulado Amor y voluntad nos toca, entre otros puntos, el caso de la vacuidad o sensación de vacío que ya se hacía sentir de manera casi dramática en los sesenta. Afirma: “Podrá sorprender el hecho de que, basándome en mi propia práctica clínica y en la de colegas psicólogos y psiquiatras, diga que el principal problema de la gente a mediados del siglo XX es la vacuidad. Mientras uno podía reírse del insignificante tedio que sentía la gente hace una o dos décadas, la vacuidad en muchos casos ha pasado de un estado de aburrimiento o tedio a un estado de futilidad y desesperación que promete peligros” (May, 2011, pág. 28). Futilidad es aquello que carece de importancia y esto se ve presente desde entonces en mucha gente que no termina de darle un sentido y un rumbo a sus vidas.

Más adelante el autor nos dice: “el ser humano no puede vivir durante mucho tiempo en una condición de vacuidad: si no tiende activamente hacia algo no sólo se estanca, sino que sus potencialidades se hacen morbosas y se convierten en desesperación que puede culminar en actividades destructivas. La sensación de vacuidad o vacío generalmente se debe a que las personas sienten que son IMPOTENTES para hacer algo efectivo de sus vidas o para hacer algo efectivo en el mundo en que viven.” (ob. cit. pág. 28). Es decir, la sensación de estancamiento, impotencia, inutilidad termina por derribar la voluntad humana y esto entraña peligro al ser posible causa de males como la violencia, las adicciones y las depresiones.

Junto a Rollo May, otros pensadores como Erich Fromm o Viktor Frankl se habían percatado de esto mismo. Fromm señalaba por entonces “A menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algo de sentido y dirección, el hombre se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad”; y Frankl advertía igualmente: “Más que nunca, las personas actuales están experimentando sus vidas como vacías, faltas de sentido, sin propósito, sin objetivo alguno”.

Todo esto no debe verse como cosa de unos cuantos, de casos individuales y aislados que deben verse desde la Mirada psiquiátrica, sino como fenómenos psicológicos que ocurren dentro de épocas y contextos que los hacen más posibles. Así, May nos presenta este libro suyo afirmando algo sobre nuestros sistemas y sociedades que debemos tener en cuenta: “En nuestros días lo curioso respecto al amor y la voluntad es el hecho de que, mientras en el pasado fueron siempre considerados como la RESPUESTA a las dificultades de la vida, ahora se han convertido ellos mismos en PROBLEMAS. Claro está que el amor y la voluntad resultan siempre más difíciles de ejercitar en una época de transición, y la nuestra es una edad de radical transición. Los antiguos mitos y símbolos mediante los cuales NOS ORIENTÁBAMOS han desaparecido y la ansiedad es general y profunda.” (ob. cit. pág. 15).

Observamos con cierta frecuencia mucha gente —sobre todo jóvenes— que no terminan de darle un sentido y un rumbo a sus vidas siendo esto peligroso al dejarlos más vulnerables a las manipulaciones, a las adicciones, a la violencia y ciertos cuadros psicopatológicos. Incluso hoy se reportan casos de autolesiones y crímenes que responden —según sus propios autores han confesado— a hechos realizados por aburrimiento o por matar el tiempo solamente.

La sensación de vacuidad, dicen los expertos, generalmente se debe a que las personas sienten que son impotentes para hacer algo efectivo de sus vidas o para hacer algo efectivo en el mundo en que viven. Sentir que no puedo hacer nada significativo con mi vida o que no puedo tampoco hacer con ella algo positivo para otros —construir— nos desanima y amarga. De entre todas las necesidades humanas estudiadas por psicólogos como Erich Fromm o Abraham Maslow, la necesidad de trascendencia, de orientación, de aprecio, de identidad, de autorrealización son fundamentales para convertirnos en seres humanos plenos. Carecer de la posibilidad de ellas, empobrece la voluntad y los afectos y paraliza o desorienta al hombre en su camino al crecimiento humano.

Además, se observa la dificultad o incapacidad para valorar (captar lo valioso) y disfrutar aspectos importantes de la vida humana, por ejemplo, la amistad, las posibilidades del arte, el amor familiar, la educación, los deportes y demás divertimentos que la vida ofrece. Estamos ciegos ante lo agradable, significativo, valioso e importante. La cultura del consumo, del exceso y del embotamiento, de la inmediatez y a la vez de la caducidad en la que nos movemos ahora no brinda las condiciones psicológicamente más favorables para desarrollarnos correctamente. Confundidos e hipnotizados por propagandas, modas y las redes cómo andamos últimamente, somos más vulnerables a esta vacuidad, impotencia y esterilidad. Fromm nos advertía cuando señalaba: “Hoy nos encontramos con personas que obran y sienten como si fueran autómatas; que no experimentan nunca nada que sea verdaderamente suyo; que se siente a sí mismas totalmente tal como creen que se las considera; cuya sonrisa artificial ha reemplazado a la verdadera risa; cuya charla insignificante ha sustituido el lenguaje comunicativo” (Fromm, 1964, p. 21).

Además de los vínculos, los amigos, la pareja, la familia, otra de las maneras de encontrar sentido es el trabajo, nuestra forma de entregar u ofrecer algo valioso a los demás. Pero hoy ya no se nos estimula a ser productores y creativos sino a ser solo objetos de consumo permanente.

Una vida vacía, sin rumbo, deambula existencialmente hablando. Luego de pensar en esto, sigamos algún propósito, pongámonos alguna meta, consideremos dar importancia a lo verdaderamente importante y elijamos disfrutar la vida, al menos lo agradable que puede haber en ella.


Bibliografía:

Fromm, E. (1964). Psicoanálisis de la Sociedad Contemporánea. Hacia una sociedad sana. Sexta. Edición. México: Fondo de Cultura Económica.

May, R. (2011). Amor y voluntad. Contra la violencia y la apatía en la sociedad actual. España: Gedisa.


Mañana no te pierdas la tercera entrega:

La caducidad del “yoísmo”

Solo en Poliantea.

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