OAN y la irresponsabilidad de la prensa

Estados Unidos, 06 de abril de 2020.

Previamente había hablado de la separación que existe entre estadounidenses y brevemente esbozamos como se refleja esta diferencia social se refleja en la prensa. Es tiempo de abordarlo con mayor detenimiento.

Ahora bien, si continuamos con la lógica de The Newsroom que acompañó a mi anterior artículo, podemos responder que si Estados Unidos hoy no es el mejor país del mundo se debe también al rol de la prensa. Durante años se ha creído que la objetividad estadounidense era el pilar de la información. Muchos medios de comunicación en Latinoamérica aspiraban a los grandes estándares estadounidenses. La objetividad no se compremete, parecía ser su lema. Hoy, claramente, vemos una gran diferencia. No niego que existan (aún) medios importantes que mantengan un alto compromiso para/con la verdad. Lo que señalo es que ya no son tantos como antes, ni mueven tantas personas como antes. En otras circunstancias, alabaríamos este rol heroico, esta gesta quijotesca y seguiríamos adelante, esperanzados en que el futuro demostraría que estas gestas quijotescas son el camino adecuado. Después de todo, esa es la solución que planteaba Aaron Sorkin en The Newsroom y es la mentira que muchos vienen consumiendo desde hace mucho tiempo.

Como señalé anteriormente, The Newsroom fue el preámbulo a una verdad que el pueblo estadounidense no quiso ver. Y sobre todo, era una crítica a la prensa que tampoco quisieron ver. Y el personaje anaranjado menos pensado les quitó las vendas y los puso de cara a la horrible e incómoda verdad: la prensa ya no es la de antes.

¿Es este un llamado a las bases del periodismo? ¿es tiempo de revivir ese periodismo falocéntrico, de volver a las bases de un país que nació entre el racismo y la xenofobia? No. La prensa ya no es la de antes, y eso es bueno. El cambio siempre es necesario, y muchas taras se han superado desde ese entonces. Cada día nos damos cuenta que los nuevos medios nos presentan posibilidades que nuestros predecesores solo hubieran soñado. Informamos al minuto lo que ellos demoraban horas en confirmar, incluso. El problema no es solo que la prensa ya no sea la de antes, el problema es que nos tampoco lo son sus espectadores. Y ninguno se ha acomodado del todo bien a esta nueva realidad.

Antes era más fácil determinar qué medio seguías en torno a la información que querías leer sobre determinado hecho. Si querías leer la visión del empresariado, leías el diario A, si querías una visión mucho más popular, leías el diario B. Si querías una versión moderada, leías el diario C. La cuestión aquí era que discutían estos tres diarios sobre un mismo hecho. Hoy la discusión ya no empieza ahí, sino empieza cuando se modifica la narrativa para que coincida con nuestra visión. Es un problema fácilmente aplicable a CNN como a Fox News. Pero hoy no nos toca hablar de ellos, sino de OAN, una de las cadenas de noticias que mayor revuelo ha generado en Estados Unidos en estas últimas semanas.

Con un similar lineamiento al de Fox News, esta cadena de noticias es una de las engreídas de Donald Trump. Apareciendo por primera vez en 2013, OAN pertenece a Herring Networks, una empresa familiar de cable dirigida por Robert Herring Jr., un hombre tan influyente en el contenido de la cadena que prácticamente guarda cierta similitud con cierto personaje de Bombshell.

Ya en 2017, The Washington Post le había echado el ojo con un reportaje que cuestionaba como mínimo su cierta simpatía con la administración Trump y su turbio manejo con las noticias. Allí revelaban un dato que genera escalofríos; 30 millones de hogares los ven, casi toda la población de Perú. Y sí, seguro podríamos argumentar que es una cantidad minúscula dentro de la gráfica (solo para señalar, Fox News es vista por alrededor de 90 millones) pero 30 millones de hogares no es una cantidad que deberíamos ignorar, sino observar con cuidado. ¿o alguien enserio cree que Estados Unidos puede darse el lujo de ignorar algo, dadas sus últimas circunstancias?

Además, el canal no solamente apoya a Trump, mantiene un comportamiento hostil hacia otros medios pro-Trump, y debe ser el único al que no le importa declararse Pro-Trump, un lujo que ni siquiera Fox News se permite. Claro, es un secreto a voces, pero imaginen cuán a la derecha se encuentra OAN que no encuentra contradicciones entre esa declaración y el compromiso de entregar noticias verificables a las personas.

Y hablemos de eso. ¿Qué entiende OAN por noticias verificables? sobre todo, ¿cómo las informa? Un rápido repaso a su contenido, incluidas las famosas preguntas a la prensa por parte de su corresponsal, nos llevan a considerar que los datos aislados, si bien ciertos, son manipulados a su antojo. O peor aún, parten de datos no verificados y plantean preguntas alrededor de éstas, para reforzar sus posturas.

Ejemplo: Hay una alta tasa de homicidios en San Francisco en estos últimos meses. Hemos escuchado que varios de esos homicidios fue cometido por un imigrante. Listo, estaremos al tanto de esta información. PS: Si eso es cierto, ¿acaso no demuestra la inseguridad que reina en Estados Unidos por culpa de los migrantes? TRAIGAN EL MURO.

Puede sonar ridículo, pero es esencialmente el modus operandi de Robert Herring en Twitter.

Sí, estamos hablando del CEO de la cadena especulando con curas sobre la COVID-19.

Como pueden leer, este tratamiento no es una excepción, pues, con la COVID-19. Han sido una de las cadenas más escépticas respecto a las medidas adoptadas por los gobiernos locales. Cabe recordar que es parte de un sector conservador estadounidense el negacionismo. Trump no es la excepción a esta regla, y tampoco lo es OAN, por extensión. Esta irresponsabilidad se condice con la publicación de teorías conspirativas, de declaraciones racistas, de argumentos conservadores que atacan la identidad de género, de entrevistas que giran en torno a reafirmar lo que ellos ya sostienen, de desprecio al feminismo o al libre albedrío de una mujer sobre su cuerpo. OAN, más que un medio de noticias, es una máquina de propaganda conservadora.

Dentro de todo esto, no podemos ignorar el rol que cumple Chanel Rion en todo esto. La corresponsal de la cadena en la Casa Blanca ha sido blanco de críticas por sus preguntas impertinentes (incluida una pregunta sobre si el accionar de Irán respecto a Estados Unidos era una jugada política para ocultar las muertes y contagios que sufrían por la COVID-19) no podemos sino tomarlo con algo de seriedad. Después de todo, es un medio que cuenta con cierta preferencia presencia en la Casa Blanca. No olvidemos, tampoco, como actualmente se encuentra en una cruzada por la libertad de expresión contra la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (o por sus iniciales en inglés, WHCA) pues es expulsada por no respetar medidas de distancia social, aunque de acuerdo a su narrativa, es porque hacen las preguntas que nadie hace. Y pues, en cierto modo, es cierto. Rion hace las preguntas que nadie hace. Porque nadie hace preguntas tan complacientes, tan fáciles de responder para Trump y compañía.

Y por cierto, esta cruzada implica una seria agresividad con otros medios. Es esta actitud la que ha llevado a OAN a enfrentarse con la WHCA y que sin duda será un conflicto en el que Trump, de algún modo, tendrá que intervenir. Pero sobre todo, convierte el contenido de OAN en algo de dominio público para muchos. Que hoy estén bajo el radar es algo que buscaban, pero qué hacer con ello es responsabilidad de todos.

Solo así pude conocer su propaganda de hace unos años que, sin duda, era una invitación a probar nuevas formas, nuevas maneras de dar las noticias. Lamentablemente, OAN ha demostrado que es más de lo mismo. O peor.

Y esto levanta algunas preguntas, ¿cuál es el rol de la prensa en estos momentos? Sí, es cierto, el periodismo lleva en crisis mucho más tiempo de lo que muchos son conscientes. OAN es probablemente una expresión de esa crisis. Pero sobre todo, es una llamada de atención al resto de medios. No hablemos de censura, hablemos de compromiso. Levantar la voz de alarma respecto a este accionar, no es atentar contra la libertad de expresión, es pedir respeto para la profesión.

O es que enserio queremos que Graham Ledger, uno de los emblemas de OAN, cuyo lema es “aún cuando estoy equivocado, estoy en lo cierto” se vuelva un emblema del periodismo para la juventud. Esperemos que no.


Este artículo recibe mucha influencia del programa de HBO, Last Week Tonight with John Oliver del 05/04/20 en la cual mucha información pudo ser tanto verificada como reafirmada.