Brasil: Oasis de liderazgo

Brasil, 04 de abril de 2020.

Es imposible entender muy bien qué sucede en Brasil. Desde hace muchos días, quizá meses, se vive una total incertidumbre. Y una crisis sanitaria siempre puede agudizar esta situación, siempre y cuando no hagas nada al respecto. Y Jair Bolsonaro es espectacularmente experto en ello.

No tanto así, su Ministro de Salud, Luiz Henrique Mandetta, quien todavía insiste en la ciencia. Ciencia en la que Bolsonaro, por supuesto, no cree. Es solo una gripe podría ser su slogan actualmente. Pero los hechos demuestran que no es así. 10278 infectados, 431 muertos y 127 recuperados. Hechos que día a día solo confirman que Brasil no está al mando de alguien que los pueda sacar de esta situación. En ese contexto tan carente de liderazgo, en ese desierto político, Mandetta es lo más parecido a un oasis.

Pero si algo sabemos de Bolsonaro es que no disfruta compartir el reconocimiento. Y hasta ahora encuentra en Mandetta un obstáculo en su discurso, un personaje no tan secundario dentro del Gobierno. No lo puede retirar del cargo en estos momentos, pero tampoco lo quiere cerca. Probablemente ocurra en el futuro con Mandetta lo que ahora ocurre con los funcionarios estadounidenses que tomaron partido por el país en el proceso de impeachment a Donald Trump. Es muy pronto aún para saberlo.

Lo que sin duda no es muy pronto para saber es que Bolsonaro ha moderado su discurso. Si bien niega la completa magnitud del virus, no pretende quedarse brazos cruzados. La presión social lo ha llevado a una situación a la cual no está acostumbrado: actuar ordenado por la gente y no actuar para la gente. Después de todo, Bolsonaro es un populista de derecha. Pero, sin un apoyo masivo, ¿qué queda sino un payaso?

Claro que no hablamos de un Arthur Fleck abandonado por la sociedad, estamos hablando de un negacionista homofóbico autoritario de derecha que fue elegido Presidente en un contexto de conflictos. Brasil necesitaba consensos, necesitaba diálogo y Bolsonaro les dio totalmente lo contrario. Sí, es cierto, tienes que romper algunos huevos para hacer una tortilla; pero no tienes que romper todo el cartón.

La pregunta es, ¿Mandetta es la salvación a esta situación? O peor aún, ¿existe realmente una salvación a Bolsonaro? La población brasileña ahora plaude a un médico que, sin duda, se está comportando acorde a los tiempos y recibe, más que elogios, consejos de mesura por parte del Presidente. Pero Mandetta es un eslabón más dentro de una cadena que lleva a Bolsonaro a sostenerse en el poder.

Y antes de él, Moro y ahora es Mandetta. Estos individuos sirven más a un propósito mayor, no necesariamente mejor. No olvidemos que Mandetta no solo apoyó el impeachment a Rousseff, sino que era un lobbista a favor de intereses empresariales en torno a la salud. Sí, esa salud que ahora le toca defender. Y al medio de todo esto, el pueblo brasileño.