Michael Mendieta: En Perú, en buena hora se tomaron medidas drásticas

Entrevista a cargo de Diego Abanto Delgado.

¿En qué situación se encuentra Latinoamérica ahora frente a la COVID-19? ¿Son las medidas acordes a los tiempos o crees que se está sobredimensionando todo?

Bueno, en dos artículos periodísticos, uno en Página 12 y otro en The New York Times, se menciona que se ha logrado mostrar cierta inoperancia en diferentes gobiernos latinoamericanos al no lograr enfrentar a esta pandemia días previos a la llegada del virus. De manera muy puntual, en Perú, el Gobierno empezó a tomar medidas después que se presentaron los primeros casos. Se conoce que había bastante información de que la pandemia estaba llegando a la región y la falta de medidas ha mostrado bastante dejadez en algunos gobiernos. En Perú, en buena hora que se tomaron medidas drásticas (estado de emergencia, toque de queda) para poder dar solución a este problema mundial, pero también ha habido dejadez mayor en otros gobiernos. Veamos el caso de Brasil, por ejemplo, que hasta el día de hoy el gobierno de Jair Bolsonaro sigue dejando de lado muchas medidas adoptadas por otros países. Entonces estamos encontrando de que Latinoamérica pudo haber logrado prever mejor esta pandemia y se han tomado decisiones recién cuando ya se estaba desarrollando los casos. Chile, por ejemplo, tuvo que esperar unos días más para recién establecer su estado de emergencia y toque de queda.

¿Son aspectos sobredimensionados? No, no creo que se está sobredimensionando. Creo que es un problema mundial, es una crisis que está afectando a todos. No hay ningún tipo de perfil a donde ataca el virus. Evidentemente hay un perfil determinado al inicio, pero ya cuando la pandemia llega a fase III o fase IV empieza a tener otro tipo de desarrollo. Ahí ya cualquier persona se puede contagiar. Evidentemente hay problemas particulares en cada país y en nuestro caso, el Gobierno no ha podido lograr sortear bien otras situaciones como el dengue en la selva. Mucha gente cuestionaba a Martín Vizcarra, “no haces nada por el dengue y aun así te estás preocupando por el coronavirus”.

Yo no creo que se esté sobredimensionando, pienso que se está tomando medidas necesarias. Inclusive pienso que se está dejando de lado hasta el día de hoy, martes 24, creo que es necesario que se amplíe el estado de emergencia e inclusive todo el mes de abril. Ese es mi forma de pensar.

¿Cuánto crees que nos afecte el aislamiento social obligatorio en la región de prolongarse por más tiempo de lo que actualmente han decretado los gobernantes de cada país?

A diferencia del Perú, casi todos (Ecuador Colombia Chile Argentina) han planteado sus medidas de aislamiento social: 40 días, 60 días, 90 días. El caso peruano es el más corto (quince días) y esto es producto de una presión de la CONFIEP, que la realidad ve que esto es un contexto complicado. Si se da mayor alargamiento de días evidentemente las ganancias de las empresas no podrían lograr mantenerse. ¿Afecta a la región? Sí, afecta a toda Latinoamérica, especialmente en el tema económico afecta al empresariado y afecta también al sector informal. En el caso peruano, más del 60 por ciento es informal.

Evidentemente habrá situaciones muy contradictorias si es que Vizcarra decida ampliar los días. Por ejemplo, según la encuesta de Ipsos Apoyo Vizcarra tiene 80% de popularidad. Esa popularidad se va a ver necesariamente reducida si es que Vizcarra decide ampliar los días porque la gente no quiere quedarse más días. Pero es necesario y hay que buscar, construir, creo, una consciencia cívica.

Importante sería que Vizcarra también informe de una vez esa ampliación. O sea mañana, miércoles o jueves. Ya tiene que decirlo porque si esperan a la última hora, las reacciones van a ser bien complicadas y puede haber gente protestando en las calles. Esto se convertiría en una situación muy fea. La única manera de poder sortear esta reacción de la población es averiguar de qué manera Vizcarra pueda a su vez tener una forma inteligente de sortear esta situación, además de generar conciencia cívica, que hoy se empieza a dar, para poder aceptar esta continuidad del Estado de emergencia.

Restringiendo nuestro análisis a Perú, ¿cómo evalúas el accionar de Martín Vizcarra frente a la COVID-19? ¿Es suficiente lo que viene sucediendo para considerarlo como una crisis?

Bueno, para el caso de Perú, en el semanario Hildebrandt en sus trece, sostienen que según algunos informes, Vizcarra ya sabía que esta pandemia iba a venir y que podía tomar algunas decisiones más puntuales antes que se dé el primer caso. Inclusive, cuando se dio el primer caso, se mantuvieron los vuelos, se mantuvo el aeropuerto funcionando y recién se llegó a cerrar de manera total el martes; un día después de decretado el estado de emergencia.

Entonces para mí el accionar de Vizcarra al inicio no fue tan contundente. Con el establecimiento del toque de queda, creo que adoptó una decisión más realista, más viable y acorde a lo que estaba ocurriendo. Pero también hay otro tema, la cantidad de muestras con las que cuenta el Gobierno para saber qué cantidad de personas están contagiadas con el virus. Según lo que dice el Gobierno, se ha decidido comprar más de un millón de muestras pero estas muestras recién van a llegar en su totalidad en abril. Evidentemente, este problema no va a terminar el día que acabe el estado de emergencia o sea, hasta la fecha, el día 30; sino esto se va a mantener, pienso yo hasta abril o mayo.

Pero, ¿es suficiente lo que viene sucediendo para considerar una crisis? Creo que todavía, aún no estamos en una crisis de manera concreta, eso se va a lograr evidenciar si esto se prolonga, cosa que creo que sí se iba a dar, ahí se va a sentir el impacto. Entonces ¿de qué forma la crisis, que se podría dar si es que esta emergencia se amplía, puede menguarse? A partir de decisiones mayores en torno a que las deudas en los bancos no se paguen inmediatamente, que haya una especie de prórroga de los pagos, inclusive puede darse que el costo de los servicios básicos sea asumido por el Gobierno en el tiempo de esta emergencia. La forma de cómo afronte el Gobierno está posible situación depende mucho de sus acciones.

La exacerbación de la figura de Martín Vizcarra en esta situación-y en situaciones pasadas- vuelve a poner sobre la mesa la pregunta: ¿en pleno siglo XXI todavía seguimos “buscando a un inca”?

La figura del padre, del líder, del Superman si se quiere, es algo histórico. El carácter de las elecciones, en la cual la población vota por un presidente para que sea él quien solucione todos nuestros problemas. Evidentemente, la figura de un inca salvador, de una figura mesiánica, es algo histórico. Sí, seguimos buscando un inca. Es que el carácter, el perfil político del Perú dentro de un régimen centralista, de una república que no es federativa sino unitaria, de un régimen presidencialista hace que nosotros generemos en los presidentes, en las autoridades más importantes, la idea de que haya un salvador en los problemas sociales, y esto no va a acabarse aún. Todavía seguimos en búsqueda de ese inca.

En otros países de Latinoamérica, ante el letargo de sus gobernantes fue la propia población la que demandó o adoptó medidas de aislamiento social. ¿Por qué en Perú no existe esta movilización ciudadana organizada?

El peruano tiene una actitud más individualista, más egoísta, no le interesa el colectivo. Es una ciudadanía que no respeta la norma, osea va hacia la anomía, no quiere vivir de las reglas, quiere vivir de lo que ellos quieren. Imagínate que cuando se estableció el Estado de emergencia, el fin de semana la gente seguía saliendo a discotecas o a los bares, a las playas. Especialmente el limeño. Ese es un problema fuerte en el Perú. Es curioso ver que el año pasado, por ejemplo, ha habido bastantes protestas sociales en diversos países de Latinoamérica y en el Perú, por el contrario, bastante dejadez.

No podemos señalar cifras exactas pues éstas aumentan cada día, pero existe una considerable cantidad de la ciudadanía que parece no importarle las medidas adoptadas por el Gobierno. ¿A qué crees que se deba esto? ¿tenemos una cultura de la desobediencia?

¿A qué se debe esto? Algunos motivos ya los mencioné antes. Pues yo pienso que el desarrollo de la actitud egoísta e individualista, a no pensar en el colectivo se debe a un pragmatismo como resultado de la influencia del modelo neoliberal. Más allá de la desobediencia, que creo que está vinculada a las protestas sociales, estamos teniendo una cultura pragmática, de vivir lo inmediato, y esto no está solamente vinculado a la gente de clase media o alta, sino también a los sectores bajos, a las personas que viven del día a día. Porque también existen situaciones en donde existe bastante desigualdad, y esto hace que un sector de peruanos busque vivir mejor de la forma que se pueda dar. Es decir, las herramientas que utilice para vivir mejor es la ley de la selva. El que es más fuerte es el puede triunfar, el que es más astuto sobrevive y esto refuerza nuestra actitud individualista; pero yo pienso que esto es influencia de la cultura neoliberal.

Elvis Mori señalaba en Poliantea que lo que parece instalarse en otro sector de la sociedad es “la lógica de guerra”. ¿Estás de acuerdo con esta visión? ¿esto puede generar que una opción con un discurso más autoritario acceda al poder en 2021?

El perfil del autoritarismo en el caso peruano es algo notorio. Siempre hemos querido a alguien con mano dura, mano firme que imponga el golpe. Hay una cultura autoritaria en el país. Esto me hace recordar La tradición autoritaria de Alberto Flores Galindo. Antauro Humala representa precisamente esa mirada. Hace poco se ha visto un caso en Piura donde un militar cacheteaba a un joven, hace poco revelado como menor de edad, y la reacción de la gente ha sido aplaudirlo, reflejando ideas más radicales, que demanda decisiones más severas para resolver los problemas que afronta el país.

A propósito del aislamiento social obligatorio, ha quedado evidenciado el abismo que existe entre dos sociedades en el país y cómo son retratadas ante los medios de comunicación. Además, desde semanas previas al primer caso confirmado en Perú, muchos medios, que hoy llaman a la calma, generaban noticias en torno al virus como si fuera un espectáculo. Frente a esto, ¿cuál crees que es el rol de los medios de comunicación en estos momentos?

Bueno en este momento los medios de comunicación tienen que asumir su responsabilidad, deben generar conciencia cívica en la ciudadanía de cumplir lo que dice el Gobierno. ¿Por qué? Porque también los medios de comunicación, si esto se mantiene, también van a perder. Y es que, acuérdense, los medios de comunicación logran tener beneficios económicos gracias a la publicidad de las empresas y las empresas son las que elaboran las mercancías que la gente compra, por lo tanto los medios comunicación tienen que generar una actitud de tranquilidad de asumir lo que el Gobierno dice porque si no ellos también van a perder. Si bien es cierto que antes ha habido una actitud de alarma no que ahora se llama a la calma. Es producto de esta coyuntura específica, producto de los intereses económicos.

Hoy día, más allá de continuar generando espectáculo, se debe generar a la calma, informar pero no deben generar una persecución a los que a los que no pueden cumplir las medidas. A veces vemos periodistas en la TV que van diciendo ¿por qué usted está acá? ¡tienes que estar en su casa! como si fuera comisarios. Ese no es el papel del periodista. El papel del periodista es informar, no es juzgar, es informar. Evidentemente dar opiniones pero no juzgar.

Filósofos europeos pronostican un cambio en la sociedad tras el paso de la pandemia. Siendo tanto los panoramas como las medidas en Latinoamérica distintos, ¿qué crees que sucederá tras la pandemia en la sociedad?

Bueno habrá una cultura de la de la salud. Habrá un sector de la sociedad que asumirá una conciencia de salubridad, de priorizar la salud, pero no creo que sea para todos. Es decir, creo que la sociedad no va a cambiar mucho, y esto de repente es muy alarmista de mi parte pero para que la gente tome conciencia cívica, deben existir decesos. Por ejemplo en el Perú hasta el día de hoy tenemos cinco personas que han muerto. Vamos a suponer que sean mil. Creo que ahí, la gente se va a dar cuenta y va a tomar mayor conciencia. Y es que la gente actúa de esa manera, si no hay gente que muere la gente no toma en cuenta las cosas; es lastimosamente así. En otros continentes, habrá cambios, evidentemente en Europa los habrá. Pero en Latinoamérica va a depender mucho de la cantidad que gente que sufra y pierda la vida ante la pandemia.