Editorial: Tiempo de pandemias

Latinoamérica sufre el embate de una pandemia mientras estas palabras son escritas. La COVID-19 ha llevado a una situación de crisis a muchos países, y Latinoamérica no ha sido la excepción. ¿Amerita todo este pánico? Para muchos gobernantes, sí. No en vano se están decretando estados de emergencia y toques de queda en toda la región. La cantidad de contagiados y muertos se incrementan día tras día, y los medios de comunicación van convirtiendo una enfermedad en un show. Redes sociales, conversaciones casuales sobre el tema giran en torno a los números. Desde México hasta Chile, el pánico ha invadido a todo el pueblo latinoamericano —o a una mayoría considerable— principalmente porque siempre tememos a aquello que no conocemos. Y si algo ha demostrado esta pandemia, es que aún hay mucho que desconocemos, lo que nos vuelve a dejar en una situación —aún más— vulnerable.

El virus ha llegado en un momento muy delicado para Latinoamérica. La geopolítica indicaba que este año era crucial para conocer a qué rumbo se dirigía la región, sobre todo con Argentina, Uruguay y México sufriendo un viraje político importante. No podemos olvidar tampoco el golpe que sufrió Bolivia, que sin duda remeció brevemente a la región. Las elecciones en Venezuela y el nuevo Congreso en Perú también dictarían la dinámica que existiría entre poderes en ambos países. Y todo esto ha quedado relegado por la COVID-19.

¿Estamos sobredimensionando el fenómeno? Hay voces que apoyan este argumento, que consideran que estamos peleando con un virus similar a la gripe —pese a que el promedio de muertos de la gripe común es muy inferior al hasta ahora mostrado por la COVID-19— y que las medidas que hoy toman nuestros gobernantes lo ameritaban enfermedades más importantes. Desde Poliantea, no pretendemos tajantemente darle respuesta a esa pregunta, sino abordar el fenómeno por lo que es, un fenómeno propio del siglo XXI. Así, analizar todas sus aristas nos permitirá continuar pensando a Latinoamérica en su contexto.

¿Es necesaria, dentro de tanto pánico, nuestra presencia? Consideramos que sí. En momentos donde la información existe, pero no es difundida; en momentos donde la posverdad puede atacar con mayor facilidad, es donde más se nos necesita. No podemos pretender que el ejercicio intelectual se limite, sino se expanda con esto. Lo que demuestran las noticias a diario es que el desconocimiento también puede ser mortal. Y esta pandemia está yendo en esa misma línea. El flujo de datos nunca ha sido tan alto como ahora, pero tampoco lo ha sido el de desinformación. Hora tras hora, conviven hechos con mentiras, y no hay quién separe tanta paja del trigo. A este esfuerzo, se une Poliantea.

Si bien es cierto, esta pandemia no va a cambiar Latinoamérica más allá de lo que ya ha sido cambiada por anteriores fenómenos, sí puede cambiar nuestro modo de pensarla —o nos puede ofrecer otras herramientas para pensarla—. Poliantea buscará ofrecer otro modo de abordar esta pandemia, con el mismo rigor y compromiso que nos han caracterizado desde nuestros inicios.

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