Plegaria

¡Señor, Señor! Yo tengo deseos de ser buena,
deseos de olvidarme de mi mordiente pena.
Deseos de sumirme en una beatitud
que me robe al enorme poder de mi inquietud.

Quiero huir, quiero huir de todo eso que amarga
mi vida y hace odiosa y pesada su carga.
Quiero huir a eso torvo que contrae mis labios,
que contrae mis cejas en callados agravios.

Quiero ser rectilínea y avanzar en la vida
sin torcerme en la senda, curiosa y atrevida.
Como linfa encausada, como viento medido,
como pájaro en jaula, como voz sin sonido.

Quiero dejar mis fieras actitudes altivas,
mis instintos rebeldes, mis fuerzas primitivas.
Quiero apresar el loco corazón desbordante,
quiero hacer que no llore, quiero hacer que no cante.

Oh, Señor, tú lo puedes, por tu herido costado
concédeme, concédeme librarme del pecado
de revelarme toda contra mi turbia pena …
yo quiero que me vuelvas sencillamente buena.

Tula SOAVANI


Magda Portal