Enciclopedia de los muertos

La historia está escrita por los vencedores. El pueblo teje leyendas. Los escritores desarrollan su imaginación. Sólo la muerte es incuestionable.

Danilo Kiš.

La muerte siempre ha sido tema de discusión en la literatura y en la vida; mucho se puede hablar o leer acerca de ella y la búsqueda eterna para comprenderla trasciende generación tras generación.  El misterio de lo que conlleva esa palabra de seis letras es compartido por cada uno de nosotros y el significado que le otorgamos siempre es distinto. 

Danilo Kiš llegó a mí gracias al misticismo evocado por una maestra en letras en un diplomado que tomé hace tiempo. El nombre del autor y del libro que hoy comparto quedaron anotados en una lista de futuras lecturas y grabados en mi memoria hasta que por casualidad, en una de las librerías de mi ciudad— uno de esos rinconcitos mágicos donde un lector entra y se detiene el tiempo— me topé con un ejemplar; Danilo Kiš hizo eco en mi mente y no dudé en llevármelo a casa, sin esperar en aquél entonces, la connotación que tendría en mí su lectura.

Danilo Kiš fue un autor serbio que vivió la tragedia de la guerra y la muerte de sus seres queridos en la represión nazi, factores determinantes en sus obras que marcaron su estilo y forma de hacer literatura. La vida y obra del autor impactan a cualquiera que ose en introducirse en su mundo, mismo que deja huella, tal como me sucedió con “Enciclopedia de los muertos” un libro compuesto por nueve relatos y un post scriptum –donde el autor explica la inspiración de cada uno de ellos y su origen— muestra al lector distintas caras de la muerte, en donde sus personajes, regidos por su entorno y sus creencias, la viven como un milagro, como una eternidad, como un sueño o como un sacrificio.

Es un libro para leerse sin prisa y digiriendo cada frase. Kiš juega con el lector a través de distintos estilos de narración en los relatos. La enciclopedia de los muertos es un laberinto en donde cada bifurcación significa un reto para el lector.

Iniciamos con el relato de “Simón el mago” donde se aborda el misterio de la muerte desde dos perspectivas, mismo que es basada en una leyenda gnóstica donde la magia y la fe a lo desconocido se palpan en el relato. Doblamos la página y nos encontramos con Marieta, una prostituta de un puerto de Hamburgo que merece unas “Honras fúnebres”—título del relato— dignas de una dama de cualquier respetable familia. Al bifurcar en las páginas, nos adentramos en el cuento “Enciclopedia de los muertos (toda una vida)” y leemos un relato en primera persona donde una mujer encuentra en una extraña biblioteca de Suecia, un libro que habla de la vida de su padre, el cual tiene poco tiempo de haber fallecido. El extraño libro describe desde los primeros días en que su padre vino al mundo hasta el último día en esta tierra; la mujer se adentra en los secretos, temores y anhelos de su padre, además de conocer el sueño premonitorio que anuncia una muerte envuelta en misterio y arte.

Y así, en cada uno de los pasillos de este laberinto de Kiš, nos encontramos con relatos en donde no existe el límite entre la ficción y la realidad y donde el autor reta al lector en tiempo y forma y lo envuelve en un sueño del que no quiere despertar, por más cruel o impactante que sea ese trance en la lectura.

No, no es una lectura fácil, pero la experiencia de leer a Kiš deja un muy buen sabor de boca y las ganas insaciables de seguir adentrándose a su mundo.

Como siempre, les dejo unos fragmentos para que den el primer paso y se adentren a este laberinto místico donde la muerte, es la protagonista.

“Cuando una mentira es repetida durante un largo tiempo, la gente empieza a creerla. Porque la gente necesita la fe.”

“A la muerte no se le engaña; las flores poseen una trayectoria dialéctica perfectamente definida y, como el hombre, un ciclo biológico: del florecimiento a la putrefacción; los proletarios tienen derecho a las mismas honras fúnebres que los ricos; las putas son el producto de las desigualdades de clase; las putas son (por lo tanto) dignas de las mismas flores que las señoritas de buena familia.”

“Pensaba, como suele pensar toda la gente que cae en la desdicha, que un cambio de lugar me ayudaría a olvidar mi dolor, como si uno no llevara su desgracia dentro de sí.”

“Pero en su interior no había más que el recuerdo de su propio sueño y de su despertar, el de antes y el de ahora, en su interior no había más que oscuridad absoluta, como antes de la Creación, como antes de la vida, cuando el Señor aun no había desligado el sueño de la realidad, ni la realidad del sueño.”

“¡Ah! ¿Quién pudiera deslindar el sueño de la realidad, el día de la noche, la noche del alba, los recuerdos de las quimeras?

¿Quién pudiera colocar un hito invisible entre el sueño y la muerte?

¿Quién pudiera, oh Señor, marcar las lindes y colocar hitos visibles entre el presente, el pasado y el futuro?

¿Quién pudiera, Señor, separar la alegría del amor de la tristeza del recuerdo?”

“[…] es peligroso asomarse al vacío de otro, con el único deseo de ver en él, como en el fondo de un pozo, el reflejo propio; porque eso también es vanidad. Vanidad de vanidades.”

Porque nunca se repite nada en la historia de los seres humanos […] todo lo que a primera vista aparece igual apenas es similar; cada hombre es un astro aparte, todo ocurre siempre y nunca, todo se repite hasta el infinito y de forma irrepetible.

“Lo que pasó, pasó. El pasado vive dentro de nosotros y no lo podemos borrar. Puesto que los sueños son el reflejo del más allá, y la prueba de su existencia, nos seguimos encontrando en sueños. “