Universidad pública para todos

Mar Camey
Publicista profesional

Del treinta de julio al treinta de agosto del año 2019 estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) tomaron sus instalaciones, en una lucha digna y totalmente válida contra la gestión privatizadora del Ingeniero Murphy Paíz.

Los estudiantes parte del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) decidieron tomar medidas de hecho al no ser escuchados respecto a sus preocupaciones en el alza de algunos costos dentro de la USAC, única universidad pública del país, siendo la gota que derramo el vaso la intención del rector de conceder el Museo Universitario para las sesiones del Congreso de la Republica, un nido de ratas si se me permite opinar.

A lo largo de treinta días los estudiantes vivieron dentro del campus central, mientras negociaban con el Consejo Superior Universitario las dieciocho demandas por las que llevaron a cabo esta lucha. Al mismo tiempo varios de los Centros Regionales fueron acuerpando, siendo tomados por estudiantes aprovechando la coyuntura para alzar la voz sobre el abandono que sufren por parte de las autoridades. El Paraninfo Universitario también fue tomado por los estudiantes de la Escuela Superior de Arte, la cual ni siquiera tiene escritorios o salones donde recibir clases y se han visto obligados a llevar su educación en los pasillos e incluso en patios de este mismo Paraninfo.

Pero volvamos al tema, las injusticias son muchas y debo concentrarme.

Claro, en redes sociales no se quedaron en paz. Desde estudiantes que apoyaron esta toma hasta estudiantes apáticos con la problemática nacional, olvidándose que el ser universitario en Guatemala es un privilegio y viendo únicamente por el derecho de su nariz. “Yo solo quiero mi título” y la pena de decir que también se autonombraban Sancarlistas, olvidando la lucha que ese titulo merece.

El Rector Murphy Paíz inició de a poco su proceso de privatización, desalojando a vendedores informales, generando un plan de “seguridad” que pretendía dejar fuera a la población no estudiante, el Programa Preparatorio para admisión aumento su precio de Q350.00 por cinco cursos a Q1000.00 por CADA CURSO. Claro, no es posible cambiar el estatus de Universidad de “pública” a “privada” ya que sería necesario reformar totalmente la Constitución.

¿Cuáles eran estas demandas y qué lograron?

  1. El cese a la represión o persecución académica legal, fìsica o de cualquier otro tipo, en contra de estudiantes, docentes y trabajadores que participen en la toma de la Universidad, logrando que el Consejo Superior Universitario se comprometiera que no habría ninguna represalia de ningún tipo para los que participaron en la toma y tampoco para los que no participaron, pero, como estudiantes, podrían ser afectados con medidas injustas o vengativas de parte de catedráticos y sector administrativo.
  2. Solicitaron que no se utilicen las instalaciones universitarias, esto incluye centros regionales, Museo Universitario, Parninfo Universitario y Campus Central, para actos perversos que no sean de beneficio para la población general. Aunque al principio el Consejo Superior Universitario estuvo de acuerdo en este punto, luego aclaró que la USAC tiene un rol político y social y que pondrá a disposición sus instalaciones cuando se trate de actividades que se traduzcan en algún beneficio para el país.
  3. Pidieron que el rector Murphy Paiz y el Consejo Superior Universitario se pronunciaran en contra del acuerdo firmado por el gobierno de Guatemala y el de Estados Unidos en donde se abordan temas migratorios. Además, pidieron un pronunciamiento contra el intento de violentar el acceso público al Archivo Histórico de la Policía Nacional (AHPN) y del Archivo General de Centroamérica. Y lo lograron sin peros, el día que negociaron este punto la Universidad emitió un comunicado en contra de ambos temas.
  4. Exigieron que quedará sin efecto el acuerdo firmado entre la Universidad y la Cámara de Industria, firmado sin consultar a los estudiantes, que comprometía a la población estudiantil a participar en proyectos de pasantías y prácticas en empresas asociadas a las empresas de la Cámara de Industria de Guatemala de conformidad con la normativa académica. Esto quitándole prioridad a las zonas rurales que se beneficiaban de estas pasantías y prácticas. Y también lo lograron, el convenio quedó sin efecto y entró a un proceso de revisión. También acordaron que el EPS siempre tendrá un fin social y que la USAC y sus proyectos se deben al beneficio del país.
  5. Que Alejandro Morfin, el jefe de Seguridad Física de la Universidad fuera destituido inmediatamente por ser un riesgo para la población universitaria. Morfin protagonizó una escena violenta cuando, en mayo de este año, un grupo de estudiantes protestaba dentro del campus central en contra de la gestión de Murphy Paiz. El Consejo Superior Universitario se comprometió a prescindir de sus servicios.
  6. Este punto era uno de los más importantes para la población en general ya que solicitaron que se estableciera la gratuidad general y total del Programa Académico Preparatorio (PAP) y del Examen de Orientación Vocacional. Según los estudiantes, el aumento a los costos de estos dos servicios universitarios implicaba que se redujera la brecha entre la población y las posibilidades de aspirar a una carrera universitaria. De Q1000.00 que pretendían cobrar se redujo a Q500.00 por los cinco cursos, una reducción de casi el 90%.
  7. Pidieron que los programas autofinanciables de la Universidad fueran cubiertos con el presupuesto de la USAC. Existen alrededor de 272 programas, entre estos, los cursos de la escuela de vacaciones, es decir que no son financiados por el presupuesto constitucional sino a través de cobros a estudiantes. Se creó un manual general para a Escuela de vacaciones, de tal forma que no haya cobros altos y se evite el lucro a través de este programa autofinanciable.
  8. Reclamaron devolver el carácter investigativo al CONCIUSAC, Consejo Coordinador e Impulsor de la investigación. Antes este Consejo estaba integrado por 41 investigadores; sin embargo, su estructura fue modificada y pasó a ser conformado por 7 decanos. En las negociaciones consiguieron proponer un Congreso nacional para reestructurar el CONCIUSAC y definir una política universitaria de investigación.
  9. Exigieron que se demande “de manera contundente” el 5 por ciento del presupuesto constitucional para la Universidad, sin instrumentalizar la USAC para la adquisición de préstamos. La administración actual admitió su falta de interés en exigir un presupuesto justo acorde a la Constitución, con este conocimiento solicitarán a Finanzas el dato de cuál debería ser el presupuesto exacto para la Universidad. También se presentará una acción constitucional para pedir una asignación presupuestaria justa.
  10. Demandaron anular las nuevas cuotas en el ámbito de los servicios deportivos y paralelamente apoyar al deporte generado desde la Universidad. Aunque el Consejo Superior Universitario aclaro que las cuotas de cobro para el uso de instalaciones deportivas no aplican para estudiantes y comunidad universitaria, solamente para personas externas a la Universidad.
  11. Solicitaron que se eliminaran las cámaras con reconocimiento facial, “en virtud de que la USAC es un ente académico y no una cárcel”, si se me permite opinar en este punto estoy medianamente de acuerdo ya que es cierto que con estas cámaras la administración pretendía captar a los estudiantes organizándose para protestar sin embargo en una sociedad como la guatemalteca la seguridad es absolutamente necesaria. Llegaron al acuerdo de que cualquier política de seguridad interna debe tomar en cuenta la opinión vinculante de una mesa conformada por la AEU, docentes, representantes administrativos y asociaciones estudiantiles.
  12. Manifestaron su rechazo al préstamo con el Banco Centroamericano de Integración Económica, que ha generado una deuda pública externa por más de US$120 millones. Únicamente lograron pedir que los fondos de ese préstamo aprobado por el Congreso se administraran de manera justa entre los distintos centros universitarios.
  13. Pidieron la rescisión inmediata de contratos de arrendamiento con el sector privado, esencialmente el contrato de arrendamiento del Club Deportivo Los Arcos con la empresa Futeca, las instalaciones deben ser para estudiantes y población en general sin ser un gasto exacerbado. El CSU se comprometió a no firmar ningún contrato de este tipo y privilegiar el uso de las instalaciones para la comunidad universitaria.
  14. Exigieron que las autoridades y miembros del Consejo no fueran únicamente de facultades si no que los representantes de centros regionales, escuelas no facultativas y otros organismos académicos no facultativos puedan votar por las autoridades del Consejo Superior Universitario, en virtud de ser un derecho que hasta la fecha se les ha vedado. A pesar que no se logró enteramente este punto si consiguieron la participación de escuelas y centros regionales en calidad de invitados. Ahora podrán tener voz dentro de las reuniones del CSU, pero no tendrán voto. Sin embargo, se acordó el compromiso de modificar la normativa universitaria para darles representatividad en los próximos años.
  15. Se pide la restitución de las votaciones del sector estudiantil, para la elección de representantes catedráticos ante el Consejo Superior Universitario y demás órganos administrativos colegiados. Sin embargo, este punto no fue discutido ya que existe una acción de inconstitucionalidad que terminó con ese derecho.
  16. Demandaron el cese al acoso a los vendedores a los vendedores formales e informales y la no concesión de espacios a cadenas de comida rápida dentro de la USAC. Se realizará un censo de vendedores y ventas para iniciar un proceso progresivo de formalización de comercios dentro de la Universidad.
  17. EXIGIERON que las sesiones del CSU sean públicas. Con ciertas reservas el Consejo se comprometió a integrar una comisión de autoridades, estudiantes y sindicatos que se encargará de discutir normativas internas para publicitar las sesiones.
  18. Demandaron que la Reforma Universitaria fuera tomada en cuenta después de más de veinte años de tenerla engavetada en el fondo del archivo, la petición se resume en que la institución se depure y se reorganice hasta el punto que responda a los intereses de los estudiantes y no a intereses de personas particulares. Acordaron que el año 2020 será el año de la reforma universitaria. Este proceso iniciará con la realización de varios congresos en los que se discutirán los ejes más importantes que darán forma a una reforma total de la Universidad.

Dieciocho puntos negociados y logrados, casi todos, gracias a la lucha de un puñado de estudiantes que recordaron que la universidad es del pueblo y para el pueblo. Un puñado de estudiantes que puso de rodillas al Consejo Superior Universitario y al Rector privatizador Murphy Paíz. Un puñado de estudiantes que fue el rostro de muchos que encontramos un espacio en su lucha. Un puñado de estudiantes decididos a luchar incluso por quienes eran sus detractores. Un puñado de estudiantes que le recordaron a Paíz que la universidad no es, ni será nunca, negociable.

La Universidad de San Carlos de Guatemala es la gloriosa tricentenaria, y así como pública nos la entregaron, pública la mantendremos.

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