Ley Marco de Protección al Concebido: un despropósito en sí mismo

Créditos: Anthony Niño de Guzmán/GEC.


❝Cuando hablamos de Fuerza Popular, no hay nada que nos reconforte❞ señalamos en un artículo publicado hace exactamente un mes en Poliantea. Y seguimos manteniendo dicha afirmación tras conocer el nuevo proyecto de ley que han presentado dos de sus más sagaces congresistas; Tamar Arimborgo, presidenta de la Comisión de Educación, y Milagros Salazar, actual vocera de la bancada en el Congreso.


Para enterarse más sobre la actual Presidenta de la Comisión de Educación, Tamar Arimborgo, hacer clic aquí.


¿De qué trata? ¿por qué deberíamos prestarle atención a este proyecto de ley en particular? Esas son las cuestiones que trataremos de elucidar en el siguiente informe.

Presentado el 11 de septiembre, se titula “Ley Marco de Protección del Concebido“. Su objetivo es el de establecer un marco legal de protección al concebido. Pero no solo ello, sino que los incorpora dentro de la condición jurídica de persona humana, como menciona tanto el Artículo 1° y 2°.


Para leer la ley completa, pueden ingresar aquí.


Y bueno, empecemos desentrañando el concepto de “concebido” y por qué debería ser concebido como un “sujeto de derecho”. Evidentemente, tenemos que hablar aquí del Código Civil de Perú, en específico el segundo párrafo del artículo 1.

(…) La vida humana comienza con la concepción. El concebido es sujeto de derecho para todo cuanto le favorece. La atribución de derechos patrimoniales está condicionada a que nazca vivo.

Artículo 1° del Código Civil Peruano.

Y es que si bien, según la Constitución Peruana, toda “persona humana” tiene derecho a la vida, dicha distinción entre “persona humana” y “lo que no lo sería” parte esencialmente de su nacimiento. Dicho detalle no es menor, pues nuestras leyes, interpretándolas o no, señalan que solo se es persona humana cuando se nace.

Así, es momento de desmontar qué significa ser un “sujeto de derecho”. La definición común es “centro de imputación de derechos y deberes, adscribible, siempre y en última instancia a la vida humana”. En base a ello, si retrocedemos al punto de discutir qué es la vida humana o no, nos encontramos frente a un problema meramente ético. ¿Es la concepción vida en sí misma?

Y es que, como bien señala la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su fallo en el Caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica (28 de noviembre de 2012), ya ha sido señalado en otros casos, la potencialidad del embrión para convertirse en una persona, en un sujeto de derecho, mas esta potencialidad no le confiere dicha característica.

En otras palabras, un joven de dieciséis años tiene la potencialidad, en el Perú, de convertirse en mayor de edad; mas considerarlo ya mayor de edad le conferiría derechos y deberes a los que no puede acceder. Si un menor de edad no puede acceder o ser catalogado (más allá de su potencialidad de poder serlo) mayor de edad; ¿por qué la situación habría de ser distinta respecto a los embriones?

Como bien señala la Corte en el mismo fallo:

En consecuencia, no es admisible el argumento del Estado en el sentido de que sus normas constitucionales otorgan una mayor protección del derecho a la vida y, por consiguiente, procede hacer prevalecer este derecho en forma absoluta.

Caso Artavia Murillo y otros vs. Costa Rica, p.81.

Y es que bajo la premisa de que el derecho a la vida debe primar por sobre otros derechos, se opta (erradamente) por restringir otros derechos Desde Poliantea consideramos que este proyecto de ley busca, conscientemente vulnerar los derechos de la mujer.


Ahora cuando nos adentramos al proyecto de ley, el artículo 3°, busca concederle 7 derechos que sin duda nos sorprenden:

  1. A la protección a la vida.
  2. A la identidad propia independiente de la de su madre gestante.
  3. A la dignidad.
  4. A la integridad moral, psíquica y física.
  5. A su libre desarrollo intra uterino y bienestar.
  6. Al reconocimiento de su condición jurídica como persona humana, desde su concepción.
  7. A que sus padres puedan recibir una partida de defunción, en caso de producirse su fallecimiento en el vientre materno, cualquiera que sea su edad gestacional, peso y talla.

El principal problema aquí es que, si el concebido goza de estos derechos, la práctica de un aborto, por más que pueda ser por un asunto de vida o muerte, ¿convierte a quién lo practica en asesino y a quién lo dispone como autora intelectual de dicho asesinato?

Claro está que en el artículo 4° le otorga derechos a la madre gestante, mas dichos derechos son más que tres líneas que repasan derechos que técnicamente ya debería gozar (siendo estos, el acceso a la salud, así como la información requerida para el cuidado de la salud y nutrición del concebido). El concepto aquí que nos llama la atención es que el proyecto de ley busca que el Estado garantice dichos derechos, con lo cual no podemos estar sino de acuerdo.

El problema recae, de nuevo, en el artículo 5° y en las disposiciones complementarias finales. Pues si bien contempla las “situaciones de alto riesgo médico” le otorga el mismo derecho de decidir sobre los actos médicos a la madre, al cónyuge, conviviente o parientes hasta el segundo grado de afinidad. Y entendemos esto como una restricción mucho mayor al derecho de decidir.

Y no nos confirma nada más en la segunda disposición complementaria final, donde se pide que se deroge “toda disposición que se oponga a la presente Ley” además de que frente a una duda o vacío legal, debe actuar como prioridad “en todo momento, la vida del concebido”.

El aborto, tema tácito

Tras todo lo que hemos mencionado, ¿es acaso secreto que lo que busca este proyecto de ley es limitar las opciones para una legalización del aborto?

Como bien señala Liliana Fort Chávez en El aborto y los derechos humanos; “en un Estado cuyo desarrollo ha sido arrestado, las mujeres son el grupo transversal que más ha estado sometido”. Y este proyecto de ley busca someterlas aún más. Un Estado ausente es un Estado despreocupado, un Estado negligente, un Estado asesino.

Y en general, no nos queda sino admitirlo, la exposición de motivos de dicho proyecto de ley incluye fuentes sumamente cuestionables como el Instituto para el Matrimonio y la Familia de la Universidad Católica San Pablo, donde podemos encontrar artículos que buscan desprestigiar a la homosexualidad, catalogándola tácticamente de promiscua y descuidada, publicando artículos que recogen “estadísticas sobre la fidelidad homosexual” o si la homosexualidad está asociada a psicopatologías.

Es más, cuando hablan del homeschooling, citan con horror el caso de ocho padres alemanes que fueron encarcelados por negarse a que sus hijos recibieran (léalo bien) clases favorables a la homosexualidad. La fuente que cita (Peter J. Smith no es más que un católico conservador de una fuente de noticias que busca “promover la vida”).

Además, promueven conversatorios en los que analizan científicamente la homosexualidad. Dentro de las justificaciones que dan a dicho conversatorio, preferimos la siguiente:

Viviendo en una sociedad fuertemente sexualizada y hedonista, donde el placer se ha convertido en norma y principio rector de muchos comportamientos humanos; en ese sentido es fundamental presentar de modo académico una correcta visión de la sexualidad humana, poniendo un especial énfasis es un tema muy poco entendido: la homosexualidad.

El presente conversatorio busca ser un espacio que de modo interdisciplinar se plantee el tema en cuestión, para ello contaremos  con especialistas de diversas disciplinas: la psicología, el derecho y la teología.

Extraído de Conversatorio “Homosexualidad: mitos y verdades”.

Eso sí, incluye el artículo de una edición de la revista Pólemos, sobre la despenalización del aborto en el Perú, donde de 9 artículos, cuyas visiones sin duda nos permiten entender que, desde el derecho peruano, esto solo puede quedarse en el debate, eligen uno (el único que coincide con su punto de vista).

Además, menciona que diferenciar entre un niño nacido y uno que se encuentra en el vientre de su madre es discriminación (y todos sabemos que el fujimorismo, que divide al país entre caviares y anticaviares, no le gusta discriminar).

Pero ojo, considera que las luchas reinvidicativas emprendidas por el feminismo no es más que una “aproximación antropológica reductiva frente al derecho” pues, mediante el “pretexto de una “igualdad” mal entendida” mantiene el concepto de “autonomía individual de un falso derecho o potestad de decidir sobre su propio cuerpo“. Sí, literalmente acaba de señalar que la decisión sobre su propio cuerpo es un falso derecho.

Además, señala que la “interrupción” del embarazo no es más que el maquillaje de un asesinato. Y por ende, es deber del Estado no permitir que se asesinen más niños.

¿Ya ven que al final todo era un juego para negar el aborto libre y seguro? Pues, vale. Este proyecto ya entró a trámite, probablemente dentro de poco sea discutido en comisiones, y llevado al Pleno del Congreso. Un Pleno tan ocupado en llevar a cabo sus políticas personales que se olvidan del beneficio del país. Aquí, sin duda, nos enfrentamos a una fuerza muy poderosa; el conservadurismo reaccionario que no duda en hacer uso de la política para legislar de acuerdo a sus creencias personales. Esta es una lucha en la que no podemos claudicar.

Lo peor que puede ocurrir es que se crea que por lo ridículo del proyecto de ley, este caerá por propia cuenta. Si algo ha demostrado este Congreso es su apego a lo estúpido, a lo absurdo, a lo ilegal. Pues, si consideramos que los derechos del concebido pueden ser iguales a los de la persona humana, empezamos a debatir cosas tan… metafísicas que nos restarían tiempo y crearían vacíos legales que Arimborgo y compañía no tendrán el mayor interés en legislar.

Esta ley es un despropósito en sí mismo, pues contraviene con los derechos de la mujer, es un despropósito en sí mismo pues más que defender los derechos de “lo no humano”, es necesario defender a las poblaciones más vulnerables de nuestro país, es necesario entender no como falsos derechos la libertad de decisión de la mujer sobre su cuerpo, sino como luchas reinvidicativas entendidas dentro del marco de una sociedad machista heteropatriarcal que sostiene a un Estado que es calco y copia de dicha sociedad. No podemos sino ser ajenos a este despropósito, porque si permitimos que esto suceda ahora, no podremos sino ser cómplices del avance retrógrada que azota Latinoamérica.

Desde Poliantea condenamos todo acto que pretenda vulnerar los derechos de la mujer, o contravenga con las luchas reinvindicativas que ya se han emprendido y se seguirán emprendiendo. Le guste o no a Arimborgo, le guste o no a Salazar, le guste o no a Fuerza Popular, el aborto será ley. Esto que pretenden hacer pasar como protección al concebido, no. Simplemente no.