El Golpe de Estado en Chile de 1973

Latinoamérica, lamentablemente, cuenta a lo largo de su historia, con un amplio historial de interrupciones a la democracia, normalmente realizadas por el Ejército. Curiosamente, hay quiénes, desde el púlpito de la ignorancia, pregonan la necesidad de las dictaduras, o justifican las atrocidades de las mismas. Precisamente este tipo de declaraciones tienen cabida en tanto como sociedad, no somos conscientes del daño que hace no conocer nuestra historia. No habría pueblo para engañar, si es que contara con las herramientas para reconocer y combatir a los embaucadores de la historia. Bajo este fin, creemos necesario recordar una fecha criminalmente silenciada, el 11 de septiembre de 1973. A 46 años del golpe de Estado que legó una de las dictaduras más crueles en la historia de Chile, es momento de repasar qué significó ello para América Latina.

Empecemos señalando que en aquellos años, se vivían aún los tiempos de la llamada Guerra Fría. La polarización entre comunismo y capitalismo se había trasladado a otros países. Estados Unidos buscaba controlar el crecimiento del comunismo en América Latina, tomándose la prerrogativa de defender la democracia. Ya sabemos, eso sí, los actos nefastos que se han cometido desde Washington en nombre de la democracia.

Precisamente, este golpe de Estado no hubiera sido posible sin el accionar estadounidense y su injerencia en los asuntos internos de Chile. Pero, ¿qué importancia tenía Chile en ese momento de la historia?

Para 1970, Chile vivía el fracaso de la llamada “Revolución en Libertad” que llevó a Eduardo Frei Montalva al poder en 1964. En un mundo polarizado, la revolución de Frei proponía un cambio estructural orientado en la doctrina social cristiana. Es decir, se planteaba una tercera alternativa a las dos ya conocidas; capitalismo o comunismo. Precisamente por ello, el gobierno de Frei fue observado con más que interés.

Y si bien propició el inicio o el retomo de la Reforma Agraria que su predecesor estancó; el gobierno de Frei tuvo poco o nada de cambio estructural en el país. Si bien nunca fue impopular, tampoco dejó alguna marca en la historia de Chile, excepto por la chilenización del cobre.

Quizá por ello, para 1970, no fue sorpresa para nadie el 27% que recibió el candidato del Partido Demócrata Cristiano, ni el repentino ascenso al poder de Salvador Allende con el 36,6% de los votos emitidos, contra el 35, 29% de su contendiente, Jorge Alessandri. Alessandri tenía dos desventajas, su edad (74 años al momento de la elección) y el hecho de ya haber asumido la presidencia de Chile (de 1958 a 1964). Al no haber obtenido la mayoría requerida para gobernar, era necesario el voto dirimente en el Congreso Pleno, que definiría quién sería el siguiente presidente de Chile.

El miedo de la derecha era tener a un gobierno de similar tendencia política a la de Cuba tan cerca. Miedo que transmitían a la población, y miedo que jugó un factor muy importante en la elección que llevó a Frei al poder. Curiosamente, fue Allende quién quedó en segundo lugar en esa elección. Dicha campaña se intentó repetir en 1970, pero poco o nada pudo hacer para frenar la elección de Allende en el Congreso Pleno, con 153 votos, muy por encima de los 35 votos que obtuvo Alessandri.

Cabe mencionar que Richard Nixon ordenó hacer todo lo posible para detener la llegada de Allende al poder, razón por la cual la CIA organizó dos planes (Track One y Track Two) a fin de boicotear la elección en el Congreso Pleno.

Ya en el poder, Allende llevó a cabo una revolución pacífica, es decir, una transición del capitalismo al socialismo a través del Plan Vuskovic, nombrado así por Pedro Vuskovic, Ministro de Economía de Allende.

De acuerdo al propio Vuskovic, la finalidad del plan era el siguiente:

La finalidad de nuestra maniobra, que se conseguirá a través de la abolición de la propiedad privada, será la destrucción de las bases económicas del imperialismo y de la clase dominante.

Pedro Vuskovic

Si bien durante el primer año, el proyecto de Allende prosperó, a partir de 1971, gracias a la intervención de Estados Unidos y las empresas estadounidenses Anaconda y Kennecott, empezó a desaparecer la estabilidad económica que presentaba el país hasta ese entonces. Si bien, la desatención del Gobierno a la inflación que ya se presentaba desde el gobierno de Frei también influyó, la injerencia estadounidense fue la gran responsable de la crisis económica que Chile presentó en 1973.

Fue bajo este panorama que empezaron a surgir con mayor fuerza las voces que pedían una intervención de las Fuerzas Armadas. Y la inestabilidad económica eventualmente acrecentó a una inestabilidad social. Revueltas, intentos fallidos de golpes de estado, huelgas de trabajadores y confrontaciones con el Poder Legislativo y Judicial, todo ello llevó al Gabinete de la Salvación Nacional el 09 de agosto de 1973.

Para este punto, la decisión de optar por un Golpe de Estado ya había sido tomada por algunos militares. Y tras la dimisión de Carlos Prats al Ministerio de Defensa y su renuncia a la comandancia en jefe del Ejército, asumió su “segundo al mando”, Augusto Pinochet. Esta decisión fue refrendada tras el accionar de Pinochet en el “Tanquetazo”, un golpe de Estado fallido. Este clima, sumado al Acuerdo de la Cámara de Diputados sobre el grave quebrantamiento del orden constitucional y legal de la República, aprobado por el Congreso chileno, llevó a la propuesta de un plebiscito.

La crisis institucional en la que se encontraba Chile era de tal envergadura que tras el rechazo de la reforma constitucional sobre el aspecto económico, Allende resaltaba la urgencia de un plebiscito para resolver dicho impase. Para el 10 de septiembre, por fin, contó con el apoyo del Partido Socialista para realizarlo. Lamentablemente, ya era demasiado tarde.

En la madrugada del 11 de septiembre, las escuadras chilenas llegaron a Valparaíso, y ocuparon la ciudad. Cuando Allende es notificado al respecto, pide ubicar a Pinochet y Leigh, pero ambos se encuentran “inubicables”. El Presidente, según mencionan, asumió que Pinochet se encontraba preso.

Minuto a minuto del Golpe de Estado a la Casa de la Moneda

7:20 am. Salvador Allende se dirige a la Casa de la Moneda, llegando a las 7:40 am. Paralelamente, Pinochet y compañía se han encargado de silenciar las radios aliadas al régimen, además de crear redes de comunicación entre los golpistas. En su primer mensaje a la nación, Allende advierte la sublevación de un sector de la Marina. No llama al pueblo a las armas ni a la violencia, sino a la prudencia.

8:40 am. Se realiza la primera proclamación del golpe militar a través de las radios Minería y Agricultura. Además, se revela que los altos mandos de las Fuerzas Armadas están detrás del golpe. Se anuncia que si la Casa de la Moneda no es desalojada antes de las 11 am. , será atacada «por tierra y aire», al igual que las radios aliadas al régimen.

9:10 am. Salvador Allende se dirige, por última vez, al pueblo chileno a través de Radio Magallanes. Sus palabras forman parte de un discurso que pasará a la historia, porque así lo dispuso el propio Allende. En su discurso le habla a una generación que aún no existe, le habla a un pueblo que recién escucharía sus palabras años después gracias a la proeza de Guillermo Ravests y el equipo de Radio Magallanes. La voz de Allende ha quedado inmortalizada en el recuerdo.


Para leer el discurso completo de Salvador Allende, puedes revisar nuestra transcripción en el siguiente link.


9:55 am. Los primeros tanques llegan a los alrededores de la Casa de la Moneda. Ha empezado el intercambio de fuego entre el Ejército y los miembros del GAP (Grupo de Amigos del Presidente).

10:30 am. Los tanques abren fuego contra la Casa de la Moneda, secundando el ataque de los soldados, que responden al fuego abierto por los miembros del GAP.

10:50 am. Se reporta un cese al fuego para la evacuación de las mujeres que se encontraban dentro de la Casa de la Moneda. A los pocos minutos, retoman el fuego.

11:50 am. Los aviones Hawker Hunter de la Fuerza Aérea chilena, inician el ataque contra La Moneda, disparando en cuatro oportunidades. Dos aviones más bombardean la residencia presidencial de Tomás Moro, donde residía Salvador Allende.

2:00 pm. El general Javier Palacios decide tomar la Casa de la Moneda y envía a un grupo de soldados a derribar la puerta del palacio aproximadamente media hora después.

2:30-2:35 pm. Se rumorea que es en este lapso de tiempo que Allende ordena a sus cercanos rendirse. Minutos después, se dispara. Los soldados empiezan a retirar a los defensores de la Casa de la Moneda. Aproximadamente a las 2:40 pm, se puede decir a ciencia cierta que la Casa de la Moneda cayó.


A 46 años, este golpe de Estado significó la entrada del neoliberalismo a Latinoamérica, lo que en esencia nos puede demostrar que para este modelo económico, la violencia era imprescindible. Incluso ahora, podemos encontrar a defensores de lo que realizó Pinochet y la Junta Militar en Chile, para “salvaguardar” la economía. Que se haya decidido abruptamente y tan violentamente vulnerar la voluntad general de los pueblos por un capricho de Washington y las grandes empresas, resulta preocupante. Que aún hoy existan energúmenos que defiendan dicha intervención, quiénes aún hoy la consideren necesaria para “salvar a Chile” del marxismo no pueden ser sino defenestrados de nuestras sociedades e interpelados ante la historia.

Quienes antes defendían la intervención militar en Chile, son quiénes hoy apelan a la intervención militar en Venezuela. Desde Poliantea no consideramos que Maduro sea siquiera comparable a la figura de Allende. Son figuras completamente distintas, en contextos completamente distintos. Lo que queremos demostrar en todo caso es que, recordar el Golpe de Estado de 1973 no solo nos permite re-evaluar cuánto hemos avanzado como región en fortalecer nuestras instituciones y fomentar la democracia en nuestros países. Figuras como Bolsonaro, Macri o Piñera hoy emergen como grandes pilares del neoliberalismo. Es preciso recordar ahora, para que no nos extrañe tanto su anhelada pérdida de la memoria colectiva. Advertidos estamos.

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