Elementos picarescos en El coloquio de los perros

Maria Paredes
Estudiante de Lenguas Hispánicas


wEl Coloquio de los perros es una novela ejemplar de Miguel de Cervantes. La historia es un diálogo entre dos perros llamados Cipión y Berganza, quienes por una noche tienen el don del habla y del razonamiento. En este trabajo pretendo demostrar los elementos picarescos en la vida de Berganza; por ello, dividiré este escrito en tres apartados: en el primero, daré un panorama de los elementos picarescos, en general; en el segundo, informaré las generalidades de la obra; y, por último, relacionaré los elementos picarescos con la novela ejemplar mencionada.

Elementos de la novela picaresca

El género de la novela picaresca surgió en el siglo XVI, en uno de los períodos más eruditos para España, mejor conocido como Siglos de oro. En La novela picaresca: concepto genérico y evolución del género (siglos XVI y XVII), Klaus Meyer y Sabine Schlickers señalan que la obra Lazarillo de Tormes fue el primer peldaño histórico para que se diera una narración de carácter antiheróica y con ciertos rasgos que contrastaban los valores utópicos que los burgueses ricos se creaban conforme a su estatus social. El género picaresco se consolidó con la aparición de la novela Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán. 

Por otro lado, en el libro Qué es la novela picaresca, Alonso Zamora Vicente define esta corriente como una actitud frente al arte por parte de los españoles, como determinada característica literaria que representa el espíritu español de esa época. Recordemos que España seguía en el antiguo régimen, como privilegiados estaban los integrantes del clero y la nobleza, mientras que el vulgo permanecía en una estrecha carencia.

   El estilo de la narración de la novela picaresca es autobiográfico, de manera que él o la protagonista va contando las peripecias que tuvo que pasar en una sociedad violenta. La novela picaresca tiene como característica principal presentar la realidad y la objetividad del mundo desde un preámbulo grotesco, este panorama lo podemos conocer por medio de la vida que se le va presentando al personaje principal, el pícaro, también conocido como trotamundos. A esto la RAE lo define como: “personaje de baja condición, astuto, ingenioso y de mal vivir”. Asimismo, Klaus Meyer explica que el vocablo surge a mediados del siglo XVI, como picaño y ganapán.

En el libro El niño-pícaro literario de los siglos de oro, Antonio Gómez Yebra afirma que el pícaro es:

Un héroe, un antihéroe, un mozo de muchos amos, <<un nómada como suelen serlo los héroes que viven al margen de la sociedad estabilizada, un parásito>>, <<un criado o escudero […] o un elemento que surge de la vagancia, abundancia y vida muelle de las grandes ciudades>>, <<un figurón nacido en las capas inferiores de la sociedad, un gusarapo fermentado en el cieno y puesto a curar al sol sobre el estiércol>>, << un vagabundo que pretende vivir con el mínimo esfuerzo, a quien repele el trabajo sobre todas las cosas, pero que no es aún un delincuente, aunque podría llegar a serlo>>. )                                                                 

Es preciso señalar que, las definiciones para el pícaro son bastantes amplias, mas, la importancia es la circunstancia en la que se encuentra; su vida suele moverse dentro de un contexto hostil y violento, por lo que crece sin valores y sin amor.

   El niño pícaro frecuenta la miseria y el sufrimiento, por lo que consigue ganarse la vida sirviéndole a varios amos. Crece de manera astuta e inteligente desconfiando de las acciones de sus amos y cree que casi toda la gente lo atisba, esto hace que se aleje de la sociedad, aunque esté dentro de ella, se siente en una profundidad soledad. Sus características físicas de un pícaro por lo regular son de una persona con aspecto andrajoso, y casi siempre se le atribuye trabajos como: criado, mozo, recadero, ayudante de cocina, etc.

   Retomando el texto de Gómez Yebra, la raíz problemática es el desarraigo familiar, los niños desde su nacimiento son condenados a tener una vida de padecimientos. El autor menciona que el pícaro puede frustrarse por muchos motivos, si lo vemos por el lado de las necesidades básicas como casa, vestimenta, y sustento. El pícaro carece de estás cosas que son elementales para un buen crecimiento. Igualmente están las necesidades emocionales y sentimentales como el amor, los valores y sobre todo la educación.  En síntesis, a falta de todos estos elementos fundamentales, el pícaro se vuelve conocedor de la maldad y de las mañas,

Rosa Cabrera afirma que es un individuo:

reflexivo, un introvertido, acostumbrado a estar a la defensiva. Su pensamiento discurre con agudeza, y ocasionalmente, con filosofía. Su carácter no tiene gracia, pero tiene sincera profundidad y perfiles originales. (“El pícaro en las literaturas hispánicas”)

   La autora menciona que los pícaros tienen su función, dependiendo de distintos factores ya sean sociales, raciales, urbanos o rurales. Los pícaros juegan un papel esencial en las obras, puesto que, en casi todo el eje del texto, se gira alrededor de lo que pasa en su vida.

Generalidades de la obra

El coloquio de los perros es una novela ejemplar protagonizada por dos canes, llamados Cipión y Berganza, quienes por una noche tienen el don del habla y del razonamiento. Durante el anochecer, Berganza le cuenta sus andanzas que tuvo que pasar con sus distintos amos, puesto que, su condición estaba por los suelos, a comparación de otros perros que nacían con la suerte de tener buenos amos, sobre todo dueños que pudieran darles una vida digna.

Sus amos fueron: Nicolás Romero, los pastores, el mercader, el aguacil, el atambor y sus soldados, la hechicera, los gitanos y el morisco. En cada aventura con ellos, Berganza aprendió sus costumbres, sus trabajos, su manera de pensar y sus actitudes, de hecho, se lo dice a Cipión:

¿Consideras mis caminos y mis amos tantos? Pues todo lo que has oído es nada, comparado a lo que te pudiera contar de lo que noté, averigüé y vi desta gente: su proceder, su vida, sus costumbres, sus ejercicios, su trabajo, su ociosidad, su ignorancia y su agudeza, con otras infinitas cosas: unas para decirse al oído y otras para aclamallas en público, y todas para hacer memoria dellas y para desengaño de muchos que idolatran en figuras fingidas y en bellezas de artificio y de transformación.

   En el artículo “La filiación genérica del Coloquio de los perros”, Jorge Alcázar toma el texto como una obra de alto grado de originalidad, e igual como un texto que retoma temas cultos y populares, uno de ellos es: la brujería. En cambio, en el artículo “Delito y moral en el Coloquio de los perros”, Belinda Rodriguez Arrocha toma a estos actos como prácticas ilícitas, ya que eran prácticas enjuiciadas por los tribunales inquisitoriales. El propósito de este artículo es mostrar la conducta delictuosa en El coloquio de los perros, basando en el contexto del siglo XVII.

El coloquio de los perros es una novela que desmiente y muestra, tal cual, una sociedad cruel y con poca moral y empatía. La sociedad que describe Berganza es grotesca en cuanto sus acciones, un claro ejemplo es su amo Nicolás el Romo con su matadero; Berganza tuvo que salirse de ahí por personas desalmadas y de mala conciencia. Otro punto que obtuvo Miguel de Cervantes en su novela, es desmitificar a personajes que se tenían en una alta perspectiva. Por ejemplo, cuando Berganza le toca cuidar un rebaño de ovejas y se da cuenta que son los mismos pastores los que las mataban como si fueran lobos. Incluso en una parte de la obra, Berganza le describe a Cipión, cómo son en realidad los pastores y dice que todo lo que se describe en las novelas pastoriles son puras cosas soñadas.

Carlos Blanca en su artículo “Cervantes y la picaresca”, explica que las novelas de Miguel de Cervantes no son idealistas, dado que, existe dos tipos de realismo el realismo de desengaño y el realismo objetivo. Estas son dos formas de concebir la novela, incluso, el autor afirma que los pícaros de Cervantes son muy distintos a los pícaros de otras novelas, por la manera de concebir el mundo, su realismo, es esencialmente antagónico al de los autores de las picarescas más famosas.  Los pícaros de Cervantes muestran un mundo inhumano y antiheroíco, y cada una de las aventuras del pícaro le sirve para explorar y revelar los engaños de la baja calidad humana. El autor también menciona que el eje central que mueve al pícaro es “el hambre “, come por necesidad sea el platillo que sea.

La novela realiza profundos análisis filosóficos, incluso Cipión sabe términos griegos y Berganza hace una crítica a los letrados y a su lenguaje que presumen tener. Cipión es el moderador del habla y raciocinio de Berganza, y podría decirse que es el perro con más sabiduría y con una retórica impresionante.

III Elementos picarescos en El coloquio de los perros

Quisiera comenzar este apartado, destacando las principales aventuras que pasó Berganza con sus distintos amos; y cómo es que se volvió un trotamundos y ágil en muchas tareas.

Berganza nació en Sevilla dentro de un Matadero, sus padres fueron alanos[1]. En el matadero se encontraba un mozo de personalidad iracunda, llamado Nicolás el Romo, quien como  jifero[2] le enseñó a Berganza a embestir a los toros con una agilidad impresionante. Sin embargo, tuvo que huir porque su propio dueño lo quiso matar, por volver sin la comida que llevaba en la cesta: “Me volví a mi mano sin la porción y con el chapín. Parecióle que volví presto, vio el chapín, imaginó la burla, sacó uno de cachas y tiróme una puñalada que, a no desviarme, nunca tú oyeras ahora este cuento.”, Berganza escapó hacia unos campos a donde la fortuna lo llevase. 

Su segundo amo lo encontró en unos rebaños. Un pastor lo recogió y le puso como sobrenombre Barcino: “el pastor me puso luego al cuello unas carlancas [3] llenas de puntas de acero, habiéndome dado primero un dornajo[4] gran cantidad de sopas en leche, Y, asimismo, me puso nombre, y me llamó Barcino”. Cuando llegó con el dueño, le asignaron una tarea, la cual era cuidar el rebaño de los lobos y si al día siguiente se encontraba una oveja muerta, a los que castigaban eran a los perros. No obstante, un día Berganza se dio cuenta que los mismos pastores eran los que mataban las ovejas, dejando las heridas idénticas a las de un lobo. Este acto le parecía a Berganza una injusticia, y mejor decidió irse.

Su tercer amo lo encontró cuando regresó a Sevilla, era un mercader que tenía dos hijos y eran estudiante de un colegio llamado Compañía de Jesús, en donde estudiaban gramática. Con esta familia Berganza aprendió mucho, y más cuando acompañaba a los niños a la escuela, sin embargo, como distraía tanto a los niños en su aula, el mercader decidió que regresara a cuidar la puerta, y una empleada malvada le hacía la vida imposible; no le daba de comer y los integrantes de la casa ni cuenta se daban. Un día Berganza decidió marcharse, y fue cuando encontró a su cuarto dueño, un aguacil[5]. Con este amo, Berganza vivió muchas hazañas y enteró de muchos rumores. Pero a la ama que quisiera destacar es a la bruja que se hacía pasar por una hospitalera, y fue quién le contó que él en realidad es un humano atrapado en un cuerpo de perro, está bruja llamada Cañizartes,le dio santo y seña de quién era su madre y cómo fue que una bruja nombrada La camacha, les hizo un embrujo, incluyendo a Cipión quien vendría siendo su hermano.

Todas estas aventuras: los sobrenombres, los golpes, el hambre, los embrujo y  los engaños , son claramente las de un personaje pícaro, su vida es como una rueda de la fortuna, por lo que su suerte dependía del lugar y de la persona con quien le tocará vivir.

Conclusión

La razón les permitió a Cipión y Berganza que llevarán a cabo un diálogo con argumentación, liberación de conocimiento y un lenguaje sabio e intelectual.

Por consiguiente, en el artículo “El coloquio de los perros: una poética para sí misma”, Grissel Gómez analiza la insistente verosimilitud en Cervantes, y la credibilidad de sus narraciones. De hecho, la autora retoma el final del coloquio, cuando el licenciado le dice al señor Alférez: “Señor Alférez, no volvamos más a esa disputa. Yo alcanzo el artificio del Coloquio y la invención, y basta. Vámonos al Espolón a recrear los ojos del cuerpo, pues ya he recreado los del entendimiento (p. 445).” Peralta da entender, que no importa si fue el producto de un delirio o si fue verdadero o falso, lo que realmente importa es la admiración y la curiosidad de haber escuchado a dos perros, que nunca se sabrá si realmente eran dos humanos embrujados.


Bibliografía

Alcázar, Jorge. “La filiación genérica de El coloquio de los perros “. Scielo. I, (mar-may.2009): 1-2.

Bataillon, Marcel. Pícaros y picaresca. España: Taurus, 1969.

Carrasco, Félix, et al. La novela Picaresca en el siglo XVI. Madrid: Iberoamericana, 2001.

García, Patricia. Novelas ejemplares: Miguel de Cervantes Saavedra. Edinexus, 2005.

Gómez, Grissel. “El coloquio de los perros: una poética para sí misma”. Revista casa del tiempo. (octubre 2004).

Rodríguez, Belinda. “Delito y moral en El coloquio de los perros”. Revista de Filología. 34, (marzo 2016): 315-327.

Schlickers, Sabine, et al. La novela picaresca: Concepto genérico y evolución del género (siglos XVI y XVII). España: Universidad de Navarra, 2008.

Van Hoogstraten, Rudolf. Estructura mítica de la picaresca. Salamanca: Fundamentos,1986.

Zamora, Alonso. Qué es la novela picaresca. Argentina: Editorial Columba, 1962.


[1] Raza de perros autóctonos de España, y se consideran perros de presa.

[2] Un jifero es según la RAE:  Perteneciente o relativo al matadero.

[3] Según la RAE:  Collar ancho y fuerte, erizado de puntas de hierros, que preserva a los mastines de las mordeduras de los lobos.

[4]  Según la RAE:  Especie de artesa, pequeña y redonda, que sirve para dar de comer a los cerdos, para fregar o para otros usos.

[5] Según la RAE un aguacil es: Funcionario subalterno de un ayuntamiento o un juzgado.