Linda 67: Historia de un crimen

“Todos tenemos por donde poder ser despreciables. Cada uno de nosotros arrastra consigo un crimen cometido o el crimen que el alma no le deja cometer.” Fernando Pessoa.

Cuando pienso en Fernando del Paso no puedo evitar preguntarme ¿Qué ideas, reflexiones y mundos rondaban en su mente? Me lo imagino inquieto, siempre pensando en qué decir, cómo decirlo y sin miedo a romper estereotipos, retándose a sí mismo. Así nació Linda 67.

Si hay algo que destacar de las obras de Don Fernando es su originalidad y su estilo, evidentes en cada una de sus obras: “José Trigo” (1966), “Palinuro de México” (1977) y “Noticias del Imperio” (1987), mismas que le otorgaron éxito y reconocimiento a nivel internacional. Con “Linda 67: historia de un crimen” no se queda atrás. Del Paso explora un género muy diferente al que ofrece a sus lectores: el género policíaco; y como en cada una de sus obras, Don Fernando marca la pauta y el estilo.

Linda 67 rompe con el esquema del género; mientras en la novela policíaca comenzamos con el crimen y a lo largo de la narración especulamos acerca de quién es el culpable e imaginamos escenarios con los datos que nos proporciona el autor para, al final, impactarnos con el desenlace o confirmar nuestras teorías,  en la novela de Del Paso no es así: desde un inicio sabemos quién es el asesino -él mismo se confiesa ante el lector sin sentir remordimiento – y a lo largo de la novela conocemos, a través de flash-backs las razones del asesinato, el plan para llevarlo a cabo y el proceso en donde sentimientos como la pasión o el amor transmutan a tedio y odio.

Hablando de la trama, la historia se centra en la vida de David Sorensen, un publicista que vive en San Francisco y que asesina a su esposa Linda, finge un secuestro y planea cada detalle para no ser descubierto en el acto, cobrar 15 millones de dólares y escapar a México con su amante Olivia. David es tan minucioso en cada detalle, planea cada uno de sus actos que es imposible que algo salga mal. El suspenso, eso sí, está al filo de la página, el temor a ser descubierto y la incertidumbre ante las vicisitudes siempre están presentes, tanto para el protagonista como para su cómplice: el lector; ambos, están a merced de los caprichos del destino, o, mejor dicho, del escritor.

Por otro lado, el uso del lenguaje de Don Fernando es impecable y poético. Para los que conocemos algo de la vida del autor, podemos encontrar vestigios de sus experiencias en esta vida, tanto en aspectos publicitarios como gastronómicos.

Linda 67 es una historia totalmente impredecible. La sorpresa y el suspenso están a la vuelta de la página y como siempre, Fernando del Paso sorprende y marca al lector.

Les dejo algunos fragmentos para engancharlos y se animen a leer a tremendo escritor mexicano.

“Camino a la ciudad de México, se preguntó mil veces qué había pasado con Linda, dónde había quedado, qué se había hecho la Linda de la cual, durante largo tiempo, había estado enamorado. ¿Pero era amor lo que sentía por ella? Existía en el idioma inglés una palabra exacta, infactuation, que describía el enamoramiento tumultuoso pero falso, aparentemente profundo, pero de una fragilidad pasmosa, de una brevedad insospechada, que estaba muy lejos del amor verdadero. Sí, seguramente eso es lo que había tenido por ella, infactuation. Pensar así, sin embargo, no le sirvió de consuelo: le dolía, de todas maneras, que los seres humanos— no sólo Linda, sino él mismo, todas las personas— pudieran transformarse hasta el punto de odiar lo que un día habían amado tanto.”

La vida está llena de coincidencias asombrosas que pasan inadvertidas salvo cuando necesitamos de ellas con desesperación. Pueden, entonces, llegar o no llegar. Si llegan, las reconocemos de inmediato y son ellas las que nos empujan a la acción.”

“Sus ojos se llenaron de los ojos de ella. Por un instante tuvo la sensación de que la intensa, aterciopelada negrura de esos ojos iris, inundaba sus propios ojos de melancolía”