La distancia que nos separa

Créditos: Andina.

El 15 de agosto, tres congresistas, Mercedes Aráoz, Ana María Choquehuanca y Carlos Bruce, renunciaron a la bancada Peruanos por el Kambio. Estas tres renuncias, en un Congreso acostumbrado a las mismas, son un gesto político que apunta directamente al Presidente del Perú, Martín Vizcarra.

Extraído del tweet de Mercedes Aráoz.

Si bien los motivos expuestos en dicho comunicado, además de los motivos expuestos propias cartas de renuncia, son en teoría comprensibles, habría que ver más allá de lo evidente para comprender que esta estrategia política no es gratuita. ¿Por qué ahora? ¿Por qué ellos? Esas son preguntas que merecen ser planteadas y en la medida de lo posible, responderemos a través de este informe.

¿En qué momento se jodió Peruanos por el Kambio? Probablemente tras el segundo proceso de vacancia hacia Pedro Pablo Kuczynski. Durante diciembre de 2017, la oposición, liderada por la bancada de Fuerza Popular, había jugado sus cartas de modo tal que la vacancia por incapacidad moral hacia PPK fuera una realidad. Desde que ingresaron al Congreso con una mayoría aplastante (71 congresistas de 130), se dedicaron a entrampar a un Gobierno inepto, más teórico que práctico. Cuando llegó la oportunidad, decidieron aprovecharla. Y si bien, sufrieron un revés con la primera vacancia (no lograron alcanzar los votos necesarios para vacarlo además de perder diez votos de su propia bancada) que logró el indulto a su líder histórico, el dictador Alberto Fujimori, continuaron insistiendo con la vacancia. Y es que ante ojos de todo el mundo, habían entendido que el grupo de disidentes (liderados por Kenji Fujimori) prefirió la libertad del dictador AF antes que el respeto a la institucionalidad.

En esta situación, Peruanos Por el Kambio se había debilitado DEMASIADO en poco menos de un año. Todo lo que hacíao no hacía Kuczynski los afectaba directamente. Ya sea su falta de confrontación, sus evasivas respuestas respecto a sus vínculos con Odebrecht o su nulo compromiso con enfrentar la realidad que tenía al frente. Pero hasta ese entonces, la bancada permanecía relativamente fuerte. Todo andaba bien tras el primer proceso de vacancia, pero se dividió completamente tras el indulto, Alberto De Belaunde, Gino Costa y Vicente Zeballos renunciaron; Juan Sheput, Carlos Bruce, Ana María Choquehuanca y Mercedes Aráoz defendieron la medida como si la hubieran tomado ellos. El grupo se partió, pero la “democracia interna” prevaleció. Es decir, la voz de quiénes estaban más cerca al Presidente. No nos cabe duda que la bancada de Peruanos Por el Kambio jamás fue consultada para tomar esta medida, mucho menos Martín Vizcarra. Y entonces, todo cambió tras la difusión de unos audios.

Entonces, ¿en qué afectan las renuncias, realmente, al país? No mucho. Si somos honestos, tanto de Aráoz como de Bruce se esperaba esta acción. Solamente Choquehuanca ha conseguido eludir, con respuestas armadas, confrontaciones con el Ejecutivo. Imaginamos que el pretexto esta vez es la no inclusión en la presidencia de alguna de las comisiones, o la “no consulta” frente a algunas declaraciones de los voceros, pero todos entienden que atrás de esta renuncia, se encuentra un resentimiento con Martín Vizcarra. Resulta curioso que en el comunicado que firman, Aráoz y Bruce ahora critiquen aquello que en su momento hacían. ¿O alguien no recuerda que cuando Kuczynski gobernaba, los “voceros” dentro de la bancada, eran ellos?

Lo que nos invitan a pensar es que el cambio de actitud se dio con la llegada de Martín Vizcarra a Palacio. Tengamos en cuenta que nadie esperaba que asumiera la Presidencia tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski. O en todo caso, cuál habría sido el rol de Vizcarra en esos momentos para el Ejecutivo, que nadie sabía su posición al respecto. Todos esperaban en Peruanos Por el Kambio que cumpliera. Y en cierta forma, lo hizo. Pero no a favor del grupo que lo albergó en un momento y lo desdeñó al siguiente; sino a favor de la institucionalidad. Y esto, sin duda, fue visto como traición por el oficialismo.

Claro está que las reuniones secretas con Keiko Fujimori, la conductora de la mototaxi que lideró los dos procesos de vacancia, además de las interpelaciones a distintos ministros y los sinsabores en general que habría sufrido el Ejecutivo y el propio Vizcarra cuando fue Ministro de Transportes, fue lo que confirmó, para ellos, la traición. Y en ese momento, muchos miembros de la bancada empezaron a tener dudas de si mantenerse ahí era lo mejor. La pregunta, claro está, es ¿lo mejor para quién? Y es que por más que a muchos les moleste, de la fórmula presidencial que salió elegida, quien ha demostrado mayor habilidad ha sido Vizcarra. Ha confrontado al Congreso sin entrar en dimes y diretes directos con Fuerza Popular, como sí quiso hacer en algún momento Pedro Pablo Kuczynski. Ha empoderado a la ciudadanía a través del referéndum de diciembre. Y esto, lo convierte más en un gobierno de transición que en gobierno que continuó lo hecho por su predecesor.

Creemos que aquí iniciaron los problemas. Cuando Peruanos Por el Kambio se vio obligada a salir ante cámaras para reclamar reuniones con el Presidente, cuando Sheput o Heresi empezaron a alzar sus voces ante cada medida de Vizcarra, cuando Bruce o Aráoz empezaron a mostrarse más ajenos al Ejecutivo, empezaron a olerse problemas. Y es que demuestra que el partido, y aún más, la bancada nunca estuvo unida con el Ejecutivo. El único vínculo que los mantenía juntos era que Kuczynski incluía en su gabinete a algunos congresistas, pero no dudamos que de no haber sido así, se habría instalado la misma situación que la de Fuerza Popular; un grupo o núcleo de limeños que lideraban y oprimían a los miembros de provincia. Pero tras la salida de Kuczynski, entendimos que más que ser oficialistas, la bancada era ppkausa y la extensión de su apoyo se restringía a Kuczynski.

Además, si recordamos que en cierto momento de brutal honestidad, Carlos Bruce reveló que la inclusión de Vizcarra se debió a una especie de cuota; entendemos cuánto respeto le tenían al Presidente realmente. En estos momentos, la principal confrontación se ha dado con Aráoz. La figura de la vicepresidenta ha sido vilipendiada por el Ejecutivo por una simple razón; no confían en ella. Esto era un rumor que se confirmó tras el discurso de 28 de julio. A nadie le quedó dudas en ese entonces, por la reacción de Aráoz, que nadie le había comentado cuál era el plan del Presidente.

En cierta forma, lo de Aráoz es una conducta que se ha mantenido con Peruanos Por el Kambio. Desde el principio, para Vizcarra la bancada era mucho más ppkausa que oficialista; eran ellos quiénes le habían exigido en algún momento su renuncia, ¿por qué confíar en ellos ahora? En cierta forma, Vizcarra hizo algo inteligente al despegarse de la bancada de su predecesor, pero los condenó a la situación en la que se encuentran ahora. Es decir, el Presidente también es responsable de la crisis política, quiera admitirlo o no. Su discurso de “no tener bancada” fue un golpe político, los deslegitimó terriblemente ante los ojos de todo el país. Y esto es algo de lo que no se han podido recuperar. Pero incluso si se recuperan, ¿cómo podrían seguir funcionando? Y es que, tras la salida de sus tres únicos pesos pesados, ¿cuál es la legitimidad de esta bancada? O yendo más allá ¿cuál es la legitimidad de esos tres congresistas frente a sus electores? Si fue inteligente o no, es algo que no podemos saber todavía.

Lo concreto es que la confrontación entre Aráoz y Vizcarra ha llegado a otro nivel, arrastrando a la bancada de por medio, y añadiendo otra pelea más a un Ejecutivo que hoy por hoy, se encuentra asediado por su accionar con el proyecto Tía María. La distancia entre ambos, es la distancia entre la bancada y el Ejecutivo. No hay diálogo entre miembros de una misma fórmula, curiosamente aquel activo que desde Palacio de Gobierno buscan promover. Aráoz y Vizcarra, alguna vez cercanos, ahora es díficil recordar que en algún momento fueron los “dos seguros de vida” para Kuczynski. Mechita y Martíncito no son más que los residuos de un partido que a solo tres años de llegar al poder, ha perdido su nombre (ahora el partido que albergó a Kuczynski se llama Contigo) a sus miembros (Heresi y Violeta renunciaron a la bancada), al Presidente (Kuczynski renunció tras el escándalo de los mamani-audios) Vicepresidente (Vizcarra no es más si es que alguna vez fue cercano al partido) y segunda Vicepresidenta de la fórmula presidencial.

Y es que tras la difusión de audios respecto al diálogo que se mantuvo entre el Ejecutivo y las autoridades arequipeñas respecto al proyecto Tía María que, para algunos personajes de derecha, confirma las verdaderas intenciones del Gobierno respecto al proyecto minero, los tres congresistas entendieron que si había algún momento propicio para abandonar el barco, era ahora. En algo tienen razón, la situación del Gobierno es insostenible, y acelerarán su crisis si la bancada oficialista desaparece, sobre todo a puertas del debate de la reforma constitucional que propuso Vizcarra. Pero lo que no han decidido sopesar es que es precisamente el Ejecutivo quien mejor se encuentra de las tres instituciones que conforman el Estado. Y nadie en el Perú tiene en consideración a quiénes abandonan el barco.

Esto no debiera ser motivo para que las ratas se mantengan en el barco, pero sí debería serlo que nadie respetara más a Bruce o a Aráoz por irse ahora. Nadie olvida que Bruce ha sido parte de las conversaciones turbias durante el proceso de vacancia, al igual que Aráoz. Nadie olvida que Aráoz estuvo involucrada con el conflicto en Bagua, durante el gobierno de Alan García. Nadie olvida que Choquehuanca fue funcionaria de Pedro Pablo Kuczynski, y prefirió mantenerse en el cargo, cegarse ante las evidencias de corrupción antes que renunciar por dignidad. Si los tres prefieren las mentiras de Sheput, respecto a que con su renuncia, recuperan su dignidad, pues bien. Pero el pueblo peruano no olvida, y nosotros tampoco.

Al final de este informe, Yesenia Ponce, la congresista que juramentó por Fuerza Popular, luego renunció y pasó a las filas de Cambio 21, ahora ha renunciado a dicho grupo para unirse a Peruanos por el Kambio y mantenerlo a flote. Curiosamente, quien en algún momento tuviera compañeros fantasma, hoy resucita a una bancada fantasmal. En un solo día, Peruanos Por el Kambio ha demostrado precisamente porque representa muy bien al gobierno; no tiene rumbo fijo.

Extraído del tweet de Víctor Caballero.
Extraído del tweet de Víctor Caballero.

Informe realizado por Diego Abanto Delgado.