#Elecciones2019: El día después de las PASO

Créditos: Juan Ignacio Roncoroni.


La jornada electoral ayer en Argentina fue vibrante de principio a fin. Ya desde antes del domingo se avisoraban vientos extraños, vientos de cambio, de renovación. Pero por aquella mañana, todo transcurría de modo tranquilo, todo de acuerdo a lo esperado. 

Boletas en Rosario (Juan Jose García)
Créditos: Juan José García.

Pero mientras más nos acercabamos a la hora de los resultados, se escucharon voces que clamaban fraudes. Más de una hora y media esperando a que una página cargara los resultados oficiales y nada. Salían candidatos pero no los dos grandes protagonistas; Macri o Fernández. El último salió primero, mandó a dormir a sus seguidores y clamó que habían realizado una mala elección —¡Eureka! susurraron desde su búnker— pero sin resultados oficiales. Por las caras de Vidal, Pichetto y el propio Macri, por el tono de sus voces, más allá de algunas voces optimistas, más allá de algunas frases efectistas, Juntos por el Cambio era una tumba.

Marcelo Carroll
Créditos: Marcelo Carroll.

Todo lo contrario en el Frente de Todos. Ya era una fiesta, porque no había encuesta que indicara que no iban a ganar—pese a que no era una confrontación directa entre ambas fuerzas, sino más bien una etapa formalmente preliminar— y si sumamos a este optimismo, la grosera demora de los resultados, las tibias declaraciones del oficialismo, en el aire se olía algo grande. Y cuando el resultado se dio, cuando se anunció que la diferencia no era de dos o tres puntos porcentuales entre candidatos, sino de quince puntos —a este punto en Latinoamérica, creer en lo que dicen las encuestas es como confiar en un ladrón— que colocaban a Alberto Fernández como virtual Presidente de la República. Sólo entonces, la fiesta empezó en las calles.

Ofelia Fernández y Matías Lammens celebrando con euforia los resultados obtenidos en las PASO. Créditos: J.M. Foglia.

El golpe lo dio el pueblo desde las urnas, y el establishment argentino respondió desde el mercado. La caída del dólar no ha sorprendido a nadie, mucho menos las declaraciones antojadizas del aún presidente, quién pareciera echarle la culpa de todo al kirchnerismo, incluso del estado de la economía de su gobierno. Es muy probable que su discurso para revertir los resultados sea entonces el de miedo. Si no votaron por mis bondades, votarán por mí por sus errores seguramente pensarán desde Juntos por el Cambio. El miedo es siempre una estrategia muy poderosa para los gobernantes, ya sean de derecha o de izquierda, pero en Argentina, la población no tiene miedo, simplemente está harta. 

Mauricio Macri frente a la prensa, tras emitir su voto. Créditos: Thomas F. Cuesta.

En general, no es sorpresa para nadie decir que las fluctuaciones del mercado poco o nada tienen que ver con el estado actual de la economía argentina —que dicho sea de paso, se encuentra en un estado paupérrimo —sino más bien con el intento de transmitir o profundizar el clima de inestabilidad política en el país. Ahora bien, no podemos ignorar que la economía que recibió Macri ya estaba en mal estado, el problema estuvo en que consiguió lo que hasta ese entonces parecía imposible; volverla aún peor. 

En ese contexto entonces, es imposible no entender que el voto castigo ahora le tocó a él. Se avisoran cambios en su gabinete, pero esto significaría que el problema no es Macri, sino quiénes lo rodean. Y desde Poliantea entendemos con los resultados de las PASO que el pueblo reconoce en el exdirectivo de Boca Juniors al culpable. Y si extrapolamos estas elecciones, Argentina se dirige a una situación en la que ya un porcentaje de la población asume la “porquería” de sus candidatos; ya no se trata de elegir quién es el más limpio, sino quién está menos sucio.

Mercado Central-Argentina-AFP
Cabezas de cerdos en el Mercado de Buenos Aires. Créditos: AFP.

Martín Caparrós comentaba hoy, en un artículo para el New York Times, que el miedo no había alcanzado para Macri. Es decir, aquella propuesta que buscaba cosechar a partir del rechazo, votos afirmativos, no funcionó. Pero esto bajo ningún motivo tiene que ser leído como una victoria conseguida por el Frente de Todos. Es decir, si bien los resultados lo favorecen; más que un triunfo, lo que obtienen es una responsabilidad mucho más grande de la que se esperaban.

Camino a octubre, el Frente de Todos hoy tiene que conciliar, tiene que superar esa grieta de la que tanto se habla en Argentina. Camino a octubre, el Frente de Todos tiene que empezar a demostrar que podría gobernar en esta inestabilidad. Alberto Fernández hoy será puesto a prueba por todos, con todo y sobre todo. Estar a la altura del reto es hoy su primera responsabilidad. La segunda es resistir los embates tanto del oficialismo como los del mercado —que por más que parezca, no es oficialista—. Internacionalmente, el regreso del kirchnerismo no es muy bien visto. El discurso de Venezuela no ha sido bien tomado, y al contrario, antes que un pasivo para el Frente de Todos, se ha convertido en un activo. Hoy por hoy, la situación económica de Argentina está más cerca a la de Venezuela. Y de esto Macri no puede responsabilizar al kirchnerismo. 

LuciaMerle
El local de Frente de Todos, tras las declaraciones de Alberto Fernández. Créditos: Lucía Merle.

Frente a esto, y como reflexión final, recuperamos una frase de Juan Domingo Perón muy citada en estos momentos, pero no en su extensión, sino a través de su conveniencia. La entrevista de Bernardo Neustadt es en general una plagada de frases para el análisis, para la posteridad. Para nosotros, esta frase, expresada cincuenta años antes, refleja bien la situación política argentina.

Neustadt: General, ¿si usted tuviera que evaluar la situación argentina actual, en cuanto a peronismo y antiperonismo a través de las noticias que recibe por la gente que viene acá; cómo lo haría? ¿Hay más o menos peronistas?


Perón:
 Creo que ahora no sólo hay peronistas, sino también pro–peronistas. Y no porque nosotros hayamos sido tan buenos, sino porque los que nos siguieron fueron tan malos que, a su lado, parecemos óptimos. Eso influye sobre el resquicio de imparcialidad que todo hombre tiene.

Entrevista publicada en Revista Extra, N°41, diciembre 1968.

No es que el Frente de Todos haya captado a más adeptos a su causa, no es que el kirchnerismo se ha consolidado después del fracaso obtenido en 2015, solamente Macri y lo que representa en estos momentos la derecha en Argentina—y podríamos decir incluso lo que está empezando a representar en Latinoamérica— es rechazada. No podemos negar las raíces que ha encontrado este discurso reaccionario conservador y retrógrada en Brasil o Perú, pero la diferencia en Argentina es que ya un gobierno de derecha ha gobernado y ha fracasado. Y frente a esto, una población se ha visto obligada a reaccionar.

Un día después de las PASO, Argentina está envuelta en una crisis que recién empieza, una crisis miras a octubre, una crisis agudizada que envuelve las anteriores crisis generadas por el Gobierno. Ahora todo queda en mano de Macri, todo queda en mano de Fernández, y principalmente en manos del pueblo argentino que de aquí a octubre, la política no se desnaturalice.


Informe realizado por Diego Abanto Delgado.

La entrevista de Bernardo Neustadt a Juan Domingo Perón puede ser encontrada aquí