#Elecciones2019: Las PASO en Argentina

Crédito: Infobae.


Este domingo, en Argentina, se llevarán a cabo las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (o en un formato más amigable para el lector, PASO) a puertas del que quizá sea el proceso electoral más reñido de su historia. Con una sociedad terriblemente polarizada, una crisis económica que pareciera no tener solución y políticos más preocupados por hacerse daño mutuamente que por ayudar a la población, estas PASO no deben ser vistas como un paso prescindible rumbo a la primera vuelta, en octubre de 2019. Son, en esencia, el primer round de una pelea de box entre dos fórmulas, Juntos por el Cambio de Mauricio Macri y Frente de Todos de Alberto Fernández.

Si bien las primarias fueron instauradas en 2009, es decir hace solo diez años, gracias a la Ley N.º 26 571 durante el primer período de Cristina Fernández de Kirchner, nunca antes en la historia de Argentina dos listas llegaban con tanta claridad como favoritas y disputando los votos de una aparente segunda vuelta a esta altura del proceso. A partir del domingo, lo que hasta ahora ha sido una promesa, un vistazo, empezará a tomar forma, a ser realidad. No solo se conocerán con cuántos votos se cuenta, sino a qué público apuntar, qué discurso ha funcionado mejor. Lo que se viene es un aluvión político, lo que mostramos ahora es el panorama que actualmente vislumbramos a través de esas dos grandes opciones. 

Voto de (des)confianza y continuismo


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Extraído de Clarín.

Mauricio Macri llega a estas elecciones con una propuesta clara: apelar al pasado para construir un futuro que no encuentra ataduras en el presente. 

Ya sabemos que Macri llegó al poder en 2015 por lo que comúnmente se llama como “voto castigo” hacia Cristina Fernández de Kirchner. Pero la pregunta es, ¿un voto negativo esencialmente convierte a tu gobierno en lo mismo? Pedro Pablo Kuczynski en Perú seguramente es la evidencia de que sí. Eso sí, mientras el peruano se enfrentaba al regreso de un partido político que reinvindicaba la violación de derechos humanos y una dictadura; Macri solo tuvo a favor el descontento social con Kirchner. La pregunta sigue siendo si ese descontento es aún su caballo de batalla. Todo apunta a que sí. 

Francisco Quintana, secretario general del PRO, señalaba lo siguiente en una entrevista para el diario peruano El Comercio:

—Con una economía en recesión, ¿por qué Macri sigue siendo competitivo?
Porque se empiezan a percibir las señales de recuperación económica. Una vez despejada la incertidumbre electoral, creemos que Argentina tiene bases sólidas para crecer de manera sostenible. El tipo de cambio está estable, la inflación en desaceleración, lenta pero progresivamente hay recuperación del consumo. Eso es advertido por los argentinos. Las buenas chances electorales también se explican porque hay una sociedad que elige no volver al pasado.

Pero la pregunta es, ¿cuán competitivo realmente es Macri? Actualmente la figura de quién llegó en el 2015 como el empresario que podría generar trabajo ya se deshizo. No hay persona en Argentina que pueda ver a Macri con ojos de esperanza. Por eso señalamos al inicio que apelar al pasado es parte de su propuesta. Se apoya demasiado en el repudio al kirchnerismo de un sector de la población, se apoya demasiado en pensar que el pueblo argentino odia tanto a Cristina que olvidarían el repudio que evidentemente también sienten por él. 

La deuda que ha contraído con el Fondo Monetario Internacional (FMI), a raíz de la crisis económica desatada en Argentina, es infernal. No hay alma en Argentina que piense que esa deuda sea siquiera racional, o pagable. Macri ha cedido más de lo que cualquiera hubiera cedido para garantizar algo de estabilidad económica, estabilidad con la que ni siquiera cuenta. Es necesario señalar que él representa esencialmente el capitalismo neoliberal, y el fracaso del modelo no solo en Argentina, sino en Latinoamérica. ¿Por qué seguir apostando por un modelo que ni siquiera admite que se equivocó? Vaya uno a saberlo. ¿Vale el odio a Cristina seguir cuatro años más de macrismo? Hay quiénes piensan que sí, bajo la nefasta regla del mal menor. Pero desde Poliantea pensamos que Macri, desde que asumió en 2015, o incluso antes, dejó de ser el mal menor en la política argentina. Macri simplemente no era el mal mayor en esos tiempos. Hoy, básicamente lo es.

Así, lo que ofrece al pueblo argentino es una promesa gaseosa. De elegirlo, se seguirá en la crisis generalizada por cuatro años más, pero avizorando más señales de recuperación económica. Bajo este argumento, ¿uno no podría perpetuarse en el poder ad infinitum? La Constitución lo prohíbe, pero ya sabemos lo laxos que pueden ser algunos políticos para modificar leyes a su conveniencia. Creer en Macri hoy es creer en que una moneda al aire va a caer del lado que uno prefiera; pero con la seria amenaza que la moneda sea robada mientras está en el aire, por el propio Presidente para seguir justificando una permanencia innecesaria en el poder. La pregunta es si el pueblo votará sabiendo que ya creyó alguna vez en él pensando que representaba el cambio, y lo único que cambió fue su declaración de bienes.

Más Cristina que Fernández


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Cortesía de AFP.

El 09 de agosto, a propósito del cierre de campaña de los Fernández, Enric González señalaba, en un artículo para El País de España, que Cristina Fernández de Kirchner sigue siendo una figura mucho más atractiva que Alberto, quien finalmente es quien asumiría de ganar las elecciones. 

Y de solo ver los primeros minutos de este video, nos damos cuenta que la figura de Cristina no es solo más atractiva, sino que resulta más cómoda para antagonizarla con Macri. No en vano se ha decidido presentar esta elección como una versión re-editada de una pelea que nunca se dio en las ánforas, y probablemente nunca se dará.

Eso sí, de Alberto Fernández, las dudas que presentaba su candidatura de a pocos se han ido disipando. No es el títere de Cristina para llegar al poder, como muchos podrían haber sospechado y algunos aún sospechan de Pichetto, candidato a la vicepresidencia en la fórmula de Macri. En cada manifestación, Fernández ha ido tomando fuerza, se posiciona cada vez más como el candidato, aunque esto no sirva de mucho al momento de colocar los titulares. Su principal reto, y el de quiénes lo apoyan, es consolidar su imagen independientemente del apoyo que pueda recibir por la presencia de Cristina.

Nunca antes en la historia de Latinoamérica, quién postula al cargo vicepresidente ha causado tanto alboroto en un país, ni ha recibido más aprecio que quién busca llegar a la Presidencia. Pero, y vale la pena mencionarlo, nunca antes alguien con el perfil político de Cristina se había “contentado” con ser vicepresidente.

Esto debe ser leído como el gesto político por excelencia en aras a una unión, a una renovación. Alberto Fernández no podría ser más crítico del kirchnerismo, razón por la cual se alejó en su momento, pero parece haber superado todo ello para estar de nuevo al lado de Cristina, y Cristina no podría ser más kirchnerista para estar de nuevo al lado de alguien que en su momento se separó y polarizó al movimiento junto a Sergio Tomás Massa, quién curiosamente también ha regresado por el Frente de Todos. Que hoy, el Frente de Todos realmente sea un frente que albergue a todos aquellos que en algún momento se alejaron junto a los que se mantuvieron, es significativo, y sin duda, es loable en un ambiente latinoamericano acostumbrado más a la separación que a la unión.

Si la presencia de Cristina suma o no, es algo que recién podremos saber a ciencia cierta tras las PASO. Eso sí, para esta fórmula, el peor error que podrían cometer sería cambiar su estilo. ¿Sacrificarán su estilo confrontacional hacia el oficialismo para conseguir más votos? ¿seguirán fieles a su discurso en caso los resultados en las PASO no sean tan esperanzadoras como parecen indicar las encuestas? Solo el tiempo lo dirá.

¿Y nosotros qué?


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Extraído de El Litoral.

No podemos ignorar, eso sí, a tres candidatos que han tomado fuerza, y que seguramente jugarán un rol muy importante para decidir el destino del país. Uno de ellos es Roberto Lavagna, de Consenso Federal. Su premisa es básicamente la siguiente: las propuestas que hoy lideran las encuestas ya lideraron el país, ya fracasaron en su liderazgo, es tiempo del cambio. Como él mismo lo mencionó en declaraciones a TN; “no somos ni el pasado ni el presente, somos el futuro”. Curiosa afirmación la del peronista de 77 años, teniendo en cuenta más que su edad; que en quiénes lo rodean, mucho futuro no parece existir. Es decir, Consenso Federal de no ganar la elección, dejará de ser consenso, y será más bien disenso.

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Extraído de La Voz.

Otra opción que toma fuerza, en menor medida claro está, es la del Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad, en el que candidatea Nicolás Del Caño, líder de izquierda de 39 años, que busca ser esa cuarta opción disruptiva que busca ir en contra de los dos primeros y plantearse como LA opción diferente. Pero el problema es que Del Caño, mientras más se lee sobre él, no es tan ajeno a la realidad a la que critica.

Al igual que Lavagna, ya ha postulado a la Presidencia, alcanzando el puesto que actualmente le otorgarían las encuestas de pasar las Primarias, cuarto. Diputado primero por Mendoza y actualmente por Buenos Aires, ahora propone básicamente desconocer las deudas contraídas por el macrismo con el FMI. En declaraciones a Télam, incluso señaló respecto a su frente; “Somos la expresión de quienes no resignan a pagar una crisis que no generaron. Las PASO son una oportunidad para mandarle un mensaje de lucha a los poderosos que endeudaron el país en los últimos meses.” El mensaje sigue en el aire, pero sin duda, es un mensaje poderoso. Su coalición no es nada desdeñable, y representa un esfuerzo loable por parte de una izquierda que tendrá que reconocer que esta elección no será suya, pero es, si deciden continuarlo post-elecciones, el camino hacia una consolidación de propuestas que mejoren a la nación, en lugar de entregarlo a intereses neoliberales, que son precisamente los que ahora tanto critican.

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Extraído de Sputnik.

De igual carácter parece presentarse Manuela Castañeira, la única mujer que tenta la presidencia con el Nuevo Movimiento al Socialismo Nuevo MAS, dato no menor en un país que lidera en Latinoamérica muchas de las luchas por la reinvidicación a la mujer. Curiosamente, de todas las listas que postulan en estas elecciones, solo el 20% está liderada por mujeres, pese a que de acuerdo al informe del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) el 99% de las listas cumple con la ley de paridad de género. Castañeira misma comunicó en La Voz que en su momento se le comunicó a Del Caño la posibilidad de participar como una lista unida, es decir proponer una PASO para la izquierda, lo que serviría principalmente para canalizar los votos en lugar de desperdiciarlos en conflictos innecesarios.

Además, en declaraciones a Sputnik, Castañeira sostuvo que “Argentina es el país que le dijo ‘no’ al ‘2×1’ a los genocidas con movilizaciones en la calle y la Justicia tuvo que ir hacia atrás; es el país de la ‘marea verde’ y del ‘Ni una menos’, de una juventud muy movilizada y politizada”. Precisamente por esto, que ella sea la única candidata mujer es sino sintomática. Pero, sin duda, la declaración, también otorgada al mismo medio, que podría restarle votos y mayor fuerza de pasar las PASO fue mantener que la solución a la crisis es “(hay que) romper las relaciones con el FMI. No hay futuro porque el plan del FMI es estrujar el Estado hasta sacarle el último peso para pasarlo a dólar y pagarle a los acreedores”. 

Fraude en el aire


Y si todo lo previamente mencionado no es condimento suficiente para este plato electoral, se han sumado serias alarmas respecto a la credibilidad del sistema de escrutinio que se usará en estas PASO, Smartmatic. Es cierto que levantar la bandera del fraude por parte de la oposición sería no solo una estrategia de mal gusto, sino muy apresurada. Pero el único hecho es que la razón que el macrismo extendió a la prensa es que era una propuesta mejor y, asumimos que por la crisis económica que está pasando la nación argentina, más barata que la de Indra, empresa que había realizado los escrutinios en los pasados procesos electorales.

Suficientes dudas plantea que haya presentado fallas ya en Italia, Venezuela, El Salvador Filipinas; siendo la más sonada la ocurrida con la elección en 2017 de la Asamblea Constituyente en Venezuela. La diferencia entre el resultado provisorio y las cifras oficiales era aproximadamente de un millón de votos. Ahora, además de Fernández, tanto Lavagna como Espert han presentado quejas respecto a este sistema. Lo cierto es que las dudas están ya sembradas, queda saber si la tierra sembrará. Sobre todo, si el panorama rumbo a octubre será tan disputado como parece, Smartmatic será el arma que la fuerza que pierda seguramente empuñará. Razones no le faltan.

Reflexiones


Hay frases que quedan en el imaginario latinoamericano como la esbozada en 2011 por el politólogo Steven Levitsky tras conocer los resultados de la primera vuelta electoral en Perú; “de Humala tenemos dudas, de Keiko (Fujimori) tenemos pruebas”. Frase ampliamente debatida, incluso invertida por el curiosamente opositor a la razón, Fernando Rospigliosi. Lo que 2011 era aún una declaración tendenciosa, años después sería reforzada por el accionar de una mayoría aplastante, dictatorial, retrógrada y terriblemente primitiva. Mencionamos esto aquí, porque seguramente se podría re-editar esta frase con el nuevo panorama que plantea hasta el momento, Argentina en estas PASO frente a las dos opciones: De Alberto tenemos dudas, de Macri tenemos pruebas. 


Informe realizado por Diego Abanto Delgado. Agradecimientos especiales a Valentina Villagra.