#TíaMaríaNoVa

Desde Poliantea, vemos con cierta preocupación la reciente noticia, anunciada por todos los medios peruanos, de la suspensión de la licencia para construcción otorgada a Southern Perú por el proyecto minero Tía María y cómo ha sido tomada como la GRAN VICTORIA.
Es cierto, este “gesto”, si se quiere, puede ser leído como un movimiento político hábil por parte del Ejecutivo, una muestra más que el Gobierno de Martín Vizcarra y compañía sí escucha al pueblo. Pero no olvidemos que no habría licencia que suspender si este Gobierno no se la hubiera brindado, y aún peor, han tenido que actuar con letargo y amparándose en la promesa de un diálogo que nunca sucedió y probablemente no sucederá, para darse cuenta que lo mejor era no brindar la licencia. En líneas generales, un Gobierno que ha sabido aprobar la Política Nacional de Competitividad y Productividad en Año Nuevo, al mismo estilo del exfiscal de la Nación, Pedro Chávarry, no puede ser confiable.
Como han anunciado distintos medios, casi en letras pequeñas, esta no es una suspensión definitiva, sino una que se da hasta que las medidas cautelares planteadas por el Gobierno Regional y la Municipalidad Provincial de Islay se resuelvan de forma definitiva. Esto puede tomar semanas, meses y si fuera la justicia que recibe cualquier peruano, seguramente serían años.
Pero no olvidemos que se trata de una empresa minera, Southern Perú, y que cuenta con editoriales, comerciales propagados por los grandes medios, además de apoyo “financiado” de algunos ciudadanos, como los de este nefasto colectivo “Arequipeños por Arequipa” como evidenciamos en nuestro último reportaje (https://bit.ly/2yRJeuI). Southern, no nos queda duda, no va a dar su brazo a torcer.
Esta guerra contra la minería informalmente formal es una que se ha librado por años. Ya se han visto señales a lo largo de la historia, no solo en Perú sino alrededor de toda Latinoamérica, lo ignorados que son los pueblos respecto al bienestar de las tierras en las que dichas minerías se asentarán. Hemos visto masacres silenciadas o perpetradas por los propios Gobiernos, hemos visto a Presidentes calificarlos como “perros del hortelano”, y hasta “ciudadanos de segunda clase”.
La suspensión momentánea al proyecto es solo una medida que maquilla al problema, es un pequeño triunfo, pero no debe ser tomado como la solución que se esperaba. El peor problema que encuentra la población latinoamericana es la de sobredimensionar estos pequeños triunfos, y no seguir peleando el objetivo mayor. La historia de nuestros pueblos, la historia de nuestras naciones nos debe enseñar que de nada han servido esos pequeños triunfos, si no es para mantener un tiempo al pueblo organizado en calma, bajo la irritable apariencia de la satisfacción.Toca sopesar qué sigue ahora para quienes se encontraban en huelga indefinida; la lucha es ardua, muchas veces ingrata, pero la promesa de un futuro mejor es un objetivo por el que vale la pena luchar.
Tampoco podemos, quiénes desde otros ámbitos, nos oponemos a seguir sobreponiendo el bienestar de algunos pocos por el de la mayoría, pensar que esta es una batalla que debemos librar desde Lima. Esto involucra a todo el país, descentralicemos la discusión, no hablemos desde nuestros privilegios, empecemos el diálogo entre nosotros mismos, no deleguemos todo en nuestras autoridades. Hasta ahora no lo han hecho, y probablemente nunca lo harán. El cambio de nuestra realidad empieza por el presente, empieza por cada uno. Esta batalla es de largo aliento, y al final del día, esperemos, el Perú, Latinoamérica en general, pueda sonreír.


Este comunicado fue publicado originalmente en nuestra página de Facebook, lo pueden encontrar aquí.