Alternancia de género: ¿a qué le temen?

Kiara Vargas Durand
Estudiante de Psicología


El día 25 de julio del 2019 acaba de pasar a la historia, luego de ser aprobada “la cuota” de género. En su momento, la sentí injusta; siempre supe que yo no tenía que ser una cuota, crecí con 3 hermanos, eso de las diferencias de género en mi cabeza jamás existieron, yo era una más en la casa, cada uno haciendo lo que le tocaba, por necesidad, por tiempo o por gusto se asumieron los roles. Yo me sabía completa en todas mis dimensiones, pero sabía que era parte del proceso social para alcanzar este segundo gran logro histórico, la alternancia de género, después del voto femenino. También soy consciente que aquí no ha terminado nada, pues puede existir la regla, pero la realidad no siempre le corresponde.

Muchos argumentos se escucharon, se leyeron y se gritaron en contra, pero como casi siempre cuando alguien insulta y agrede, por mi mente solo pasaba ¿a qué le tienen miedo?

Hace unos días mientras conversaba con unos amigos por el centro de Lima, dos de ellos ‘debatían’ en esas conversaciones que son medio en broma medio en serio, pero que no dejan de ser interesantes, uno de ellos dijo: “Yo no puedo saber qué es lo que pasan las mujeres porque no soy mujer”. Automáticamente le sonreí, porque si bien uno puede hablar por otros, tratar de ser empático con otros, nunca llegas a comprender lo que se siente estar en sus zapatos día a día, minuto a minuto, y no solo en instantes. Recordaba como a veces dentro de la demagogia se quiere o se trata de hablar por otros, y claro que hasta resulta utópico pensar que esto es totalmente cierto.

Estos cambios a muchos les puede incomodar, para bien o para mal, los cambios siempre incomodan, pero son necesarios, de eso se trata la vida. Ahora el debate ya no está en la lucha por alcanzar la ansiada alternancia de género en las listas de elección, ahora tenemos una nueva tarea y más difícil aún, sacar de ese espacio secundario a muchas mujeres, que frente a la maternidad, el disgusto de verlas en los espacios ejerciendo su maternidad, por ejemplo al darle de lactar a sus hijos, las mujeres violentadas sexualmente en los espacios políticos, acosadas y atemorizadas frente al no discutible poder de muchos hombres que se hicieron de la política solo para eso, para tener poder. Pero como me dijeron alguna vez: “Querer tener poder no es malo, el asunto está en el para qué quieres tener ese poder”

Entonces, vuelvo a nuestro escenario actual, a nuestra tarea actual, incentivar el protagonismo y la participación de esas mujeres a las que se le era negada si quiera ser tomadas en serio en los espacios donde “las papas queman”, (¡y no hablo de la cocina!), donde se toman las grandes decisiones.

El escenario actual es uno en el cual muchas mujeres saben que se acaba de abrir una puerta y no hay vuelta atrás, que ya pueden luchar sin tener que ser miradas con desprecio por aquellos hombres sin mérito pero que finalmente son hombres y están allí por la misma razón, los hombres capaces no tienen miedo, saben que esta discusión sigue abriendo más puertas para ellos también. Parece mentira pero como bien leía por redes(que a veces son sabias): “Los que más hablan sobre meritocracia y dicen que la alternancia de género no lo es, son los más mediocres, porque justamente por esa ausencia de meritocracia llegaron donde están”; y me quedo con esa frase dando vueltas en la cabeza, porque finalmente, quien es bueno no deja de serlo.

Nos encontramos en un escenario en el cual, los hombres que participen serán medidos contra mujeres en el mismo nivel, porque, que ocupan espacios que antes eran solo un sueño y cómo todo lo nuevo, no dejarán de sorprendernos.

Finalmente, también quisiera añadir que la aprobación de este proyecto de ley no ha solucionado muchos problemas de fondo que tiene nuestro país respecto a la participación política, que aún tenemos que resolver, el uso del dinero como principal herramienta para tener una campaña exitosa, las mafias que se involucran en la política, otro principal problema para que la meritocracia pueda vencer, aún tenemos que resolver la irresponsabilidad del voto de la mayoría de jóvenes que se creyeron el cuento de “la política es corrupta”, aún nos queda resolver ese mensaje que “terruquea” al que quiere cambiar el sistema, o que te grita “fascista”, no son problemas de derecha o de izquierda, ambas ahora desfasadas, estamos en tiempos donde debe primar La Política de Realidades como me gusta decirle, y aún nos queda camino para seguir construyendo y reconstruyendo nuestra política peruana.

Cierto, no se olviden de apoyar nuestra guerreras de la selección de fútbol femenino, y obviar comentarios  como los del ex arquero de futbol Paco Bazán, que mérito alguno no ha tenido, pero sí fue bueno para decirles que primero ganen antes de pedir apoyo, no que ¿con la selección en las buenas y en las malas? ah… solo aplica con la selección de fútbol masculino. ¡Así estamos!

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