Ricardo Roselló y la crisis de los chats

PR está encabronado, Ricky está jodido.
Bad Bunny

En la mañana del miércoles 17 de julio, Residente, Ilé y Bad Bunny, tres artistas puertorriqueños, lanzaron Afilando cuchillos, una canción que se erige como la canción emblema de la serie de protestas que se están dando en Puerto Rico, para pedir la renuncia del Gobernador de la isla, Ricardo Roselló.

Esta canción no es más que la última de una serie de reacciones que se han generado tras la revelación de 889 páginas de un chat de Telegram en el cual se encontraban diversos funcionarios del Gobierno, resaltando la presencia de Roselló.

Estrategias para manipular la opinión pública, insultos homofóbicos y sexistas a sus adversarios políticos, además de memes y discusión de políticas públicas se encuentran en estas 889 páginas reveladas por el Centro de Periodismo Investigativo, y que han sido la gota que ha rebalsado—y con creces—el vaso.

El propio Roselló llamó “puta” a la expresidenta del Consejo Municipal de Nueva York (EE.UU.) Melissa Mark Viverito. También se refirió a la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, de modo ofensivo: “¿La comandanta dejó de tomar sus medicamentos? Es eso o es tremenda HP”, y respecto el senador Eduardo Bathia, dijo que es un “mamabichos de niveles históricos”.  

Curiosamente, uno de los artistas que apoya las jornadas de protestas, Ricky Martin, también fue blanco de los comentarios vertidos en el chat: “Es tan machista que se folla hombres porque las mujeres no dan la talla. Puro patriarcado”, escribió, sarcásticamente, el representante del Gobierno ante la Junta de Control Fiscal, Christian Sobrino. Este tipo de comentarios no son cosas de una sola vez, sino que se repiten en las 889 páginas que han sido filtradas, y que pueden ser encontradas íntegramente aquí. 

Protestas alrededor del país a partir de esto se han desatado, que no se han visto aplacadas pese a las desesperadas medidas de Roselló por recuperar la aprobación de una población que considera estar frente a un gobierno sin rumbo.

Rosselló durante una conferencia de prensa el jueves en San Juan (Carlos Giusti-Associated Press)
Rosselló durante una conferencia de prensa el jueves en San Juan (Carlos Giusti-Associated Press).

Lo más deplorable de todo esto, es el cinismo con el cual, el propio Roselló ha reaccionado a este escándalo. Admitiendo tácitamente el contenido de los chats, decidió prescindir de los servicios de todos los funcionarios públicos que estuvieran dentro; excepto la suya. Incluso, los contratistas que integraban el chat; Elías Sánchez, Carlos Bermúdez y Edwin Miranda, que tras las revelaciones han revelado ser más que ciudadanos privados, sino ser parte de la cúpula del gobierno; han sido vetados de establecer en el futuro cualquier contrato con Puerto Rico.

Con estas medidas, Roselló ha empezado una campaña de “limpieza”, es decir, desprenderse de toda culpa, de todo rasgo que lo pueda complicar camino hacia su reelección. En una de las pocas entrevistas que ha dado desde que explotó el escándalo, Roselló demostró que sin importar cuán complacientes pudieran ser los entrevistadores, él mismo podía complicarse. Así de jodido está el panorama para el Gobernador, que pese a ello, sigue aferrándose a que sus disculpas sean más que suficientes, y que la gente crea que, de acuerdo a sus palabras, “tras una evaluación, no se ha cometido nada ilegal”.

De acuerdo a un video publicado por el diario puertorriqueño El Nuevo Día, Roselló dirigió las siguientes palabras el domingo 14 en una iglesia evangélica:

Yo me humillo ante ustedes y ante el Todopoderoso por las faltas que he cometido.

Y aquí reside, a nuestros ojos, el principal error de Roselló. No son faltas las que ha hecho. No basta una humillación aquí para que la “deuda” esté saldada. Sus mensajes, además de los mensajes que con su presencia avaló, representan una burla a una isla golpeada tras los sucesos del huracán María, configuran crímenes, como mínimo. Sus mensajes demuestran que la política actual que gobierna la isla es ante todo, hipócrita y retrógrada.

Roselló, palo de una misma astilla

El apellido Roselló no es una casualidad en la isla, habla más bien de una dinastía. Y es que durante los períodos de 1993 a 2001, su padre, Pedro Roselló, fue Gobernador de Puerto Rico.

Siendo el artífice de campañas como Mano Dura Contra el Crimen o Zona Libre de Drogas o la implementación del Tren Urbano como alternativa moderna en el transporte público, Roselló llegó a tomar medidas que sus predecesores no quisieron tomar. Su gestión se caracterizó principalmente por desestatizar el Estado, dándole mayor cabida al sector privado. De esta forma, por ejemplo, encabezó una reforma en salud, cuyo éxito fue tal que para la época fue uno de los pocos territorios en tener a casi toda su población asegurada.

Y evidentemente, este tipo de medidas se condicen con grandes escándalos de corrupción.  Lo curioso es que, cuando su segundo período acabó y no fue a la reelección por los constante escándalos siempre fue a declarar como testigo, porque así como otro gran presidente cuyos gobiernos estuvieron empañados, casi enlodados con escándalos de corrupción por parte de sus funcionarios; “otros se vendieron, yo no”.

Ricky, el malo

Incluso antes de que este escándalo llegara a la opinión pública, la gestión de Ricardo Roselló ya era controversial, por decirlo menos. Marcada principalmente porque desde 2016, las finanzas de la isla han estado bajo supervisión federal; específicamente bajo la ley PROMESA (llamada así por sus siglas en inglés Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act) que sigue drenando autonomía de la isla.

Además, los sucesos del huracán María en 2017, sin duda, revelaron no solo la ineficacia burocrática para enfrentar este tipo de fenómenos, sino la corrupción que había en sus filas al presentarse desvíos de fondos destinados para los damnificados. El propio Donald Trump, quién estrictamente hablando, es el Presidente de Puerto Rico, ya se ha referido previamente a la incapacidad de administrar apropiadamente el dinero por parte de los funcionarios. Esta relación colonialista ha causado ya enfrentamientos sobre todo tras las duras palabras de Trump, quién ahora se presenta como el principal ganador de este escándalo, porque serviría como “confirmación” de su denuncia respecto a la ineptitud y corrupción de los funcionarios puertorriqueños.

No nos olvidemos que la corrupción en las instituciones fue una de las causas por las que, hace unas semanas, se dieron diversos arrestos entre ellos los de Julia Beatrice Keleher, exsecretaria de Educación; Ángela Ávila Marrero, exdirectora ejecutiva de ASES; Alberto Velázquez Piñol, presidente de la compañía Azur, LLC; Fernando Scherrer Caillet, socio administrador de la empresa BDO Puerto Rico; y las hermanas Glenda Ponce Mendoza y Mayra Ponce Mendoza, la primera ayudante especial de Keleher y la segunda, codueña de la firma Colón & Ponce Inc.

No olvidamos tampoco el escándalo más antiguo del cual aún Roselló no ha conseguido librarse; el asesinato de Lilian Alfonso Nogales y su hijo, Julio Antonio Arroyo en 1994. A los 15 años, mientras su padre era Gobernador, Roselló fue encontrado conduciendo en el auto que atropelló a ambos, junto a Ricardo Molinari Such, de 21 años, quién fue finalmente el acusado y condenado a prisión provisional por un año. 

No es casualidad

El año pasado, el término “hermanitos” en Perú había servido para que la opinión pública pudiera conocer, a través de audios difundidos por IDL-Reporteros en colaboración con Justicia Viva, la magnitud de la organización criminal “Los Cuellos Blancos”. Mucho después, el contenido del chat “La Botica”, nombre del chat de un grupo de congresistas de Fuerza Popular, principal fuerza de choque en el Congreso peruano, también permitiría conocer al pueblo peruano la calaña de sus congresistas, que a la fecha, siguen sin responder por las expresiones vertidas en estos. Este año, incluso en Brasil, la revelación de los chats intercambiados entre funcionarios del Ministerio Público y el entonces, juez Sergio Moro, durante el proceso que llevó al expresidente brasileño Lula da Silva a prisión, ha causado un terremoto que para nada ha sido silenciado por el campeonato obtenido por la selección de fútbol masculino en la Copa América. Así, lo ocurrido en Puerto Rico no es una casualidad en Latinoamérica.

La defensa de la mayoría de estos personajes incurre en que han visto vulnerada su privacidad. Concedamos eso; sí. Pero aquí nos encontramos ante algo que fácilmente pueda asimilarse a otro escándalo en Perú a inicios del siglo; los famosos vladi-videos, que nos revelaban el esquema de corrupción y pobredumbre en la que se encontraba la política peruana por esos años, tras la dictadura de Alberto Fujimori, a través de vídeos en los que veíamos al asesor del dictador peruano comprando todo cuanto pudiera comprarse. No es ajena la solicitud de pericia que planteó en su momento la congresista fujimorista Martha Chávez, sugiriendo así que el vídeo Kouri-Montesinos pudo ser fabricado pues ya en “Forrest Gump se hizo montaje con presidentes muertos”.

Adjuntamos aquí, un fragmento de dicha conversación telefónica, que fue incluida en la película “Ojos que no ven”, del director Francisco Lombardi.

Nuestro punto, sin embargo, es señalar que frente a las contundentes pruebas que demuestran el bajo accionar de nuestros políticos, muchas veces estos suelen recurrir a las estúpidas excusas para aferrarse al poder. Este es el caso de Roselló, quien pretende hacer creer que esta crisis fortalecerá al Gobierno, frente a una opinión pública que ya no le cree nada.

Es cierto que si renuncia, el puesto quedaría a manos del Secretario de Estado, puesto vacante tras la renuncia de Luis Rivera Marín. Frente a este vacío, recurriría en el Secretario de Hacienda, puesto vacante tras la destitución de Raúl Maldonado. Es decir, Roselló se ha colocado en una posición legal muy ventajosa. Su presencia debilita la institucionalidad puertorriqueña, su ausencia también.

El grito de Puerto Rico hoy, debe ser el grito de una Latinoamérica unida que le diga basta a aquellos que, como Roselló, se aferran a los cargos públicos. Solo, sin apoyo de los líderes del partido al que pertenece, con un pueblo que lo repudia y un Presidente racista, homofóbico y misógino como Donald Trump que pareciera también haberle retirado su apoyo, Ricardo Roselló hoy más que nunca, luce solo en un laberinto en el que él mismo se metió.


Informe realizado por Diego Abanto Delgado. Las fotos pertenecen a Reuters, The New York Times y AP.

Agradecimientos especiales al Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico.

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