Una lectura de los límites de la novela policial en Monsieur Pain

Maria Claudia Torres
Escritora peruana


Monsieur Pain narra la historia de Pierre Pain, mesmerista alejado del núcleo de la sociedad parisina durante el periodo de entreguerras. La emergencia de su rol como detective adviene a la aparición de César Vallejo, retratado en la novela tan solo como un enfermo próximo a la agonía, quien escribiría poesía desde la bancarrota. Una serie de personajes acometen la empresa de impedir que Pierre Pain, contratado para aliviar el mal de Monsieur Vallejo, logre su propósito, por lo que, el mesmerista buscará averiguar las fuerzas ocultas tras dichos actores y la naturaleza de la enfermedad que agobia al poeta peruano.

Para acercarnos a la configuración del detective y entender la resemantización de la estructura de la novela policial planteada por Bolaño, hemos decidido apoyarnos en el trabajo de Siegfried Kracauer, quien se basa en los postulados de Kant y Hegel para la disposición de dos esferas universales. La primera de ellas, la trascendental, remite en el texto policial al ser humano total; la segunda esfera, la esfera humana, remite a la razón, a la ratio emancipada. Se razona la novela policial como el objeto estético que intentaría representar la esfera universal, siempre de forma infructífera: la ratio emancipada o la búsqueda de consolidarla como estructura general y motivo principal de la novela sería un pálido reflejo de aquel plano superior. Así, por ejemplo, dice Kracauer, respecto al artista, que “sus tareas se multiplican en la medida en que el mundo pierde realidad y la mente encapsulada –para la cual la realidad es inaccesible– le impone finalmente el papel del educador, del visionario, que no solo ve, sino que prevé y vincula proféticamente”[1].

La realidad presentada por el artista carece de su mismidad, de suerte que la realidad de la novela policial subvierte los ejes de la realidad cotidiana, situación sostenida por la toma de conciencia por parte de los actores de sus funciones sociales, avizorando sus significados ocultos. La tesis principal sería que dicha sociedad representada, al estar basada en la ratio autónoma, perdería parte de su realidad ontológica, de modo que el continuum estético buscaría restituirle verosimilitud

Habiendo entendido esta perspectiva a cabalidad, podemos adentrarnos en su postura respecto al detective y relacionarla con la que creemos que sería la propuesta bolañista. Principalmente, se concibe la figura del detective, desde Kracauer, como una no-persona, es decir, como una pura representación de la ratio, una especie de humanización de la idea dentro del mundo.  Siguiendo esta línea, sería necesario delimitar su perspectiva respecto a la psicología de los personajes en el relato policial, destacando la de los héroes. Desde su visión psicológica, se entiende que su nivel anímico se subordina al eje de la ratio. En esta clase de literatura, lo principal no sería el desenvolvimiento del personaje o la caracterización del mismo, sino el develamiento del enigma, donde la interioridad de los personajes es únicamente un soporte complementario para las acciones.

Adentrándonos más en esta propuesta de humanización de la idea, se podrá ver por ejemplo la paradoja de una novela como Monsieur Pain. Bolaño nos presenta un prototipo de detective singular, en tanto que Pierre Pain profesa un saber reñido con un racionalismo químicamente puro, constituyendo más bien una especie de profanador de la ratio, un falsificador. Todo esto sucede a contravía de lo mostrado en relatos más canónicos, como aquellos cuentos de Chesterton en los que el Padre Brown encarna lo absoluto, miembro de una institución clerical, abrigado por un dogma. Por lo tanto, la figuración del mesmerista no haría sino parodiar la encarnación habitual de la ratio en los relatos policiales.

Otra característica importante: la posición del detective, según Kracauer, en tanto personaje peculiar en el devenir de la vida cotidiana, como mediador entre la esfera trascendental y la profana. Tal posición de singularidad podemos relacionarla con el sello de los detectives ermitaños en la novela estadounidense, hábito narrativo reflejado posteriormente en la escritura latinoamericana. Pierre Pain, en la novela, se muestra como un marginal, un lisiado de la Primera Guerra Mundial, alejado de los parámetros de una sociedad seducida por el progreso.

A partir de entonces, con una modesta pensión como inválido, y  tal vez para expresar mi rechazo a la sociedad que tan tranquila me puso en el trance de morir, abandoné todo aquello que pudierase considerar útil para la carrera de un joven y me dediqué a las ciencias ocultas, es decir, me dediqué a empobrecerme sistemáticamente, de manera rigurosa, en ocasiones acaso con elegancia[2].

Desde esta relación con la concepción de Kracauer acerca del detective, reafirmamos el carácter paródico de lo detectivesco en Monsieur Pain. Ahora bien, cabe destacar que la postura de Kracauer corresponde a un análisis filosófico antes que a uno literario. De este lado de la reflexión, encontramos la formulación de Juan Armando Epple respecto al “neopolicial”[3], que problematiza más el asunto. Para Epple, es particular de los detectives del neopolicial latinoamericano su instalación en los márgenes de la sociedad, y aun entonces cabe preguntarse por la naturaleza social de Pierre Pain, toda vez que no llega a los extremos de los agentes de las novelas negras, donde sí hallamos a personajes, propios de la obra de Bolaño, como Ulises Lima, Arturo Belano, Auxilio Lacouture.

La posición del mesmerista es contradictoria además por la conclusión de la novela. A lo largo de ella, se da la marginalización o alejamiento de las prácticas sociales convencionales, su imposibilidad de establecer relaciones interpersonales verdaderas (ejemplo de ello serían las llamadas no contestadas a Monsieur Riviette en las partes finales de la obra, su relación infructuosa con Madame Reynaud y su incapacidad de establecer una comunicación con Vallejo). Sin embargo, no se daría una subversión o degradación del personaje, veremos que se encuentra en situaciones inverosímiles como su visita a un local pornográfico guiado por un obrero o su trágico final como participante de un circo, podría ser leído como un hablar desde los bordes pero no una marginalización integral como si se podría ver por ejemplo en novela neopoliciales como The Buenos Aires Affaire de Puig y Triste, solitario y final de Soriano.

Respecto al análisis del detective en Monsieur Pain, podemos concluir que no respondería a los lineamientos canónicos de la novela policial decimonónica. Además, no podríamos incluirlo dentro del canon de la novela negra norteamericana ni en el del llamado neopolicial latinoamericano. Una investigación reciente sobre la novela policial latinoamericana realizada por Diego Trelles Paz, sostiene, siguiendo nuestra premisa inicial, que en la novela referida una de las características principales sería la ausencia de una certidumbre real sobre la existencia de un enigma por resolver y ello generaría una duda sobre la veracidad de la trama en sí, de acuerdo al autor, Bolaño con esta estrategia se aleja del policial tradicional, pero no deja de emplear su formato.

Partiendo de la premisa de que la narrativa de Bolaño no es propiamente policial, podríamos decir que en esta novela el detective respondería a una configuración que iría más allá de las presentadas por este personaje en las novelas comunes y siguiendo lo planteado por Trelles, Monsieur Pain significaría una evolución en las estrategias narrativa del mismo Bolaño que se verá luego a cabalidad en el desarrollo estructural de Los detectives salvajes.


[1] KRACAUER, Siegfried. La novela policial. Un tratado filosófico. 1.ed. Buenos Aires: Paidós, 2010. p. 39.

[2] BOLAÑO, Roberto. Monsieur Pain. 1ed.  Barcelona: Anagrama. 1999. pp. 84-85.

[3] Cfc. EPPLE, Armando. Aproximaciones al Neopolicial latinoamericano. 1ed. Santiago: LAR. 2009.


Bibliografía

BEJARANO, Alberto. “Confieso que he…leído. Lo (peor) mejor del género policial, según Roberto Bolaño”, en Revista de Lingüística y literatura. No. 55, 2009. 148-157.pp.

BOLAÑO, Roberto. Monsieur Pain. Barcelona: Anagrama, 2009.

CASTILLO, Luis. “El actual policial latinoamericano, una tendencia. Estudios.”, en Revista de investigaciones  literarias, Año 1, n° 2, 1993.

DE ROSSO, Ezequiel. Una lectura conjetural. Roberto Bolaño y el relato policial, 2002.

EPPLE, Juan Armando. Aproximaciones al neopolicial latinoamericano. Santiago: Ediciones LAR. 2009.

HUTCHEON, Linda. Historiographic Metaficcion. Parody and the intertextuality of history. 3-32.pp.

KRACAUER, Siegfried. La novela policial. Un tratado filosófico. Buenos Aires: Paidós, 2002.

PADURA FUENTES, Leonardo. Modernidad y postmodernidad: La novela policial en Iberoamérica. Hispanoamérica. Revista de literatura, n° 84. Año 28.  37-50.pp.

TRELLES, Diego. Detectives perdidos en la ciudad oscura. Lima: Ediciones Copé, 2010.

UGAZ , Jimena. El género policial en Latinoamérica. Quehacer, n° 148. Año 2004, Lima.