Las segundas vueltas en el Perú: problema y posibilidad

Mónica Cuéllar
Politóloga


Introducción

Dentro de las democracias modernas existen tres debates en torno a la representación, el primero está referido a quienes deben tener representación; el segundo, a qué deben hacer los representantes que resultaron elegidos y el tercero, a cómo se lleva a cabo la elección de la representación (Birch, 1993). En el marco de este tercer debate, Lijphart menciona que, dentro de los aspectos más importantes en una democracia, se encuentran los sistemas electorales, definidos como aquellos que gobiernan el proceso por el que las preferencias electorales se articulan en votos y por el cual estos votos se traducen en la distribución de la autoridad gubernativa dentro de los partidos políticos en competencia. 

Para Lijphart la decisión más importante en una democracia se encuentra en la elección que se debe dar dentro de los elementos de los sistemas electorales respecto a hacer uso de métodos de repartición mayoritaria o proporcional, así como la elección de las relaciones entre el poder ejecutivo y legislativo, encarnado en el debate de elegir un sistema presidencial o uno parlamentario. Si realizamos combinaciones con dichas opciones podemos obtener varias formas de sistemas electorales que causarán efectos propios y tendrán grados diferentes de eficacia ya que, como la mayoría de fenómenos sociales, no existen sistemas electorales válidos y eficientes para todo momento y situación, todo dependerá mucho del contexto y la realidad del país en los que sean aplicados e implementados.

Perú es una democracia presidencialista que realiza el sufragio presidencial mediante un mecanismo de elección mayoritaria con doble vuelta regulada en el artículo 111º de la Constitución Política que a la letra menciona que“la elección del Presidente de la República se elige por sufragio directo. Es elegido el candidato que obtiene más de la mitad de los votos. Los votos viciados o en blanco no se computan. Si ninguno de los candidatos obtiene la mayoría absoluta, se procede a una segunda elección, dentro de los treinta días siguientes a la proclamación de los cómputos oficiales, entre los candidatos que han obtenido las dos más altas mayorías relativas”.

Dentro de las imprecisiones conceptuales que puede acarrear el concepto, corresponde mencionar que la doble vuelta consiste en una primera votación en la que solo resultarán electas aquellas candidaturas que hayan alcanzado la mayoría absoluta en sus circunscripciones, de no ser así supone la realización de una segunda votación en fecha posterior en la que se continuará exigiendo la mayoría absoluta o bien se optará por una mayoría románica. (Martinez, 1998)

Martínez menciona la posibilidad de articular hasta tres tipos diferentes de mecanismos de doble vuelta además de la genérica majority-runoff(caso peruano), la threshold two-round,  threshold and distance two round system y la majority-parliament.

La fórmula electoral de mayoría con doble vuelta fue incluida en nuestra Constitución de 1933, esta modalidad exigía una mayoría especial (33%) para ser electo presidente y si ello no acontecía, el Congreso de la República era quien decidía entre las dos candidaturas más votadas. Incorporamos la modalidad de doble vuelta que actualmente usamos, denominada majority-runoff,en la Constitución Política de 1979.

El objetivo del presente escrito es analizar cuáles han sido las consecuencias políticas de contar con un sistema de mayoría absoluta con doble vuelta, reflexionar respecto al cumplimiento de las ventajas que se consideraron cuando el mecanismo fue adoptado y finalmente, en función de lo revisado y de ser necesario, plantear alguna reforma para su mejor funcionamiento.

Fórmulas electorales

Para entender a la segunda vuelta, debemos comenzar por delimitar el concepto de fórmula electoral, esta es definida como el cálculo matemático mediante el cual, en una votación, se distribuyen los escaños de una asamblea en función a los votos del electorado. Es importante no confundir la fórmula electoral con el conjunto del sistema electoral del que la fórmula es parte. (Lijphart & Don, 1995)

Usualmente las fórmulas electorales suelen clasificarse en torno a dos principios de representación, el mayoritario y el proporcional. Corresponde destacar la relación que existe entre ellos respecto a la proporcionalidad del sistema electoral, mientras las fórmulas proporcionales tienden a que la alteración de los votos y los resultados sea lo más bajo posible, el inconveniente del sistema mayoritario es que introduce graves distorsiones entre el número de votos y el número de escaños obtenidos por un partido político. Asimismo, respecto a las fórmulas mayoritarias uno de los notorios problemas que presentan están referidas a los votos inútiles, definidos como los votos que en las distintas circunscripciones se emiten en favor de candidatos no ganadores o que supongan un excedente en el caso de los candidatos que ya resultaron ganadores. (Martinez, 1998, pág. 167)

Cuando se tienen elecciones en distritos electorales nacionales, únicos o uninominales como es el caso de la Presidencia de la República del Perú, donde el escaño a repartir es uno solo, las opciones de fórmula electoral son las siguientes: mayoría relativa, sistema de doble complement rule o mayoría absoluta, esta última situación no es tan factible de conseguir y a raíz de ello surge la segunda vuelta como una fórmula electoral que permitirá garantizar el logro de la mayoría absoluta por parte de los candidatos en contienda.  

Influencia del sistema presidencial en la doble vuelta

En la introducción hice mención de la combinación de las fórmulas electorales con el sistema presidencial o parlamentario, para el caso peruano que tiene un gobierno presidencial, corresponde tener en cuenta las influencias de esta variable. Jean-Luc Parodi escribió sobre ello y menciona las siguientes:

I) Nacionaliza la vida política

La elección directa hace recaer sobre toda la ciudadanía, la misma responsabilidad, los problemas de sobrerrepresentación o infrarrepresentación quedan superados ya que todos los votos tienen igual valor, se aplica el “una persona: un voto”. Además, la existencia de una circunscripción única obliga a los candidatos y partidos a una implantación exhaustiva en el marco nacional en que se desarrolla la elección fuerza ya que si se aspira al éxito se está obligado a conseguir una cobertura organizativa que alcance de modo satisfactorio dicho ámbito.

II) Personalización frente a la “partidización”

La elección presidencial no actúa contra los partidos, sino que la responsabilidad presidencial supera, estructural y conceptualmente a la identidad partidista. La elección es de una persona y la competencia electoral es entre personas; no en vano uno de los efectos buscados es un cierto grado de personalización de la vida política. Esta característica resultará muy importante para el escrito.

III) Bipolarización del sistema de partidos

El hecho de que exista un único ganador tiende a agrupar partidos y electores en torno a dos opciones. La coyuntura política que provoca la perspectiva de una elección presidencial mediante sufragio universal conduce a los partidos a un esfuerzo de reagrupamiento y simplificación. La bipolaridad supone la existencia de dos referentes que aglutinan a las fuerzas políticas y la población, sin embargo, dos centros de referencia no significan la existencia de solo dos partidos.

IV) Aumenta la probabilidad de conflicto institucional

Al ser una elección directa del presidente, se le dota de una legitimidad y autoridad oponible a la del Parlamento y superior a otras instituciones.

V) Incremento del ritmo electoral

Supone una mayor actividad electiva y podría obligar al electorado a acudir a las urnas de votación con más frecuencia, tal posibilidad abundará en el incremento de la abstención.

Efectos de la segunda vuelta con mayoría run-off

Para realizar el análisis de las consecuencias políticas de la segunda vuelta con mayoría run-off, haré uso de las teorías que se han elaborado respecto a las ventajas y desventajas del mecanismo como tal y será aplicado al caso de las Elecciones presidenciales del año 2016.

Legitimidad de los candidatos electos

En los sistemas presidenciales se han buscado implementar fórmulas de reparto electoral que tiendan a aumentar el apoyo popular de los presidentes elegidos con el objetivo de evitar que la obtención de una mayoría muy reducida deslegitime a los candidatos vencedores, para ello, la elección del presidente mediante el sistema de mayoría con doble vuelta establece un umbral o porcentaje de votos como criterios para determinar al ganador (50% de votos), en el caso de que ningún candidato supere ese umbral, se realizará una segunda ronda electoral entre los dos candidatos que hayan recibido más votos en la primera votación. (Crespo, 2009, pág. 157)

La tendencia a la generación de un fuerte liderazgo presidencial después de la elección  bajo la regla de la mayoría relativa resulta complicada, en respuesta a que es posible que el ganador de la elección solo obtenga un porcentaje pequeño de votos acompañantes de una victoria muy estrecha, especialmente cuando el excesivo número de candidatos en competencia limita la concentración de votos del electorado, en cambio, con la elección por mayoría absoluta se tendrá la certeza de que el ganador recibirá una mayoría de votos y como consecuencia su legitimidad de elección se verá reforzada, esa era la argumentación de una amplia mayoría de parlamentarios mexicanos y peruanos.  Sin embargo, el mecanismo como tal, fabrica mayorías artificiales y plebiscitarias, ya que este apoyo resulta artificial y puede suponer una amenaza para la estabilidad del sistema democrático si el presidente elegido por una mayoría absoluta de los ciudadanos desarrolla la sensación de tener un amplio respaldo nacional para llevar adelante su programa de gobierno frente a un Congreso hostil, donde sus partidarios sólo constituyen una minoría. (Crespo, 2009, pág. 160)

Este amplio apoyo electoral crea unas expectativas populares y una ilusión plebiscitaria muy superior a la generada por presidentes elegidos mediante pequeñas mayorías relativas y legitimados de una forma más débil.

Aplicando lo teórico a nuestro caso, traemos a colación que en las Elecciones Generales 2016, pudimos ver una amplia oferta electoral con un panorama de 10 candidatos postulantes a la Presidencia de la República donde las posturas ideológicas y la oferta programática podía dificultar la articulación de grandes mayorías de votos para los candidatos individualmente, sin embargo, existió una excepción a la regla con la candidatura de Keiko Fujimori por el partido Fuerza Popular, que en primera vuelta obtuvo el 39,86% de los votos válidos y que a su vez marcó una distancia porcentual de 18.81% del voto traducidas en 2,886,412 voluntades del electorado a su favor, respecto a su segundo competidor Pedro Pablo Kuczynski y en la que casi duplicó su porcentaje de votos.

Esta distancia porcentual marcada en primera vuelta no era buen indicio y fue la primera señal de que la “legitimidad indiscutible” no iba a ser obtenida de modo sencillo si resultaba elegido otro ganador que no fuera Fujimori. Los resultados electorales de la segunda vuelta fueron los siguientes:

ORGANIZACIÓN POLÍTICATOTAL DE VOTOS% VOTOS VÁLIDOS
PERUANOS POR EL KAMBIO8,596,93750.120
FUERZA POPULAR8,555,88049.880

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

A primera vista podemos afirmar que no es fácil identificar un “legítimo e indudable ganador”, por el contrario, podemos apreciar que los resultados son sumamente cercanos. Si realizamos una resta entre la diferencia de votos válidos obtenidos por ambas agrupaciones tenemos como resultado que ese resto es de solo 41,057 votos, una cantidad mínima característica de un resultado más que ajustado y que a su vez no permitió tener un ganador incuestionable ni con clara e incuestionable legitimidad.

También, considerando que los votos nulos y blancos representaron un total de 1’190,079 de votos, este resultado se hace aún más polémico ya que supera ampliamente a la ventaja que obtuvo Kuczynski frente a Fujimori. La pelea electoral fue en las mesas.

VOTOS VÁLIDOSVOTOS BLANCOSVOTOS NULOSTOTAL
17,152,817149,5771,040,50218,342,896
93.512%0.815%5.673%100.000%

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

Finalmente, si realizamos una sumatoria entre los votos obtenidos por Peruanos Por el Kambio y Fuerza Popular en ambas vueltas obtendremos lo siguiente:

ORGANIZACIÓN POLÍTICAVOTOS- PRIMERA VUELTAVOTOS- SEGUNDA VUELTATOTAL
PERUANOS POR EL KAMBIO (Pedro Pablo Kuczynski)3,228,6618,596,93711,825,598
FUERZA POPULAR (Keiko Fujimori)6,115,0738,555,88014,670,953
Diferencia de votos (a favor de Fujimori)2,845,355

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

Sumando los votos obtenidos en ambas elecciones (primera y segunda vuelta) el partido Fuerza Popular obtuvo 2,845,355 votos más que Peruanos por el Kambio. En este punto cabe plantear la siguiente pregunta: ¿quién era más legítimo?

El hacer un recuento de los hechos y realizar simples cálculos aritméticos nos permite afirmar que la segunda vuelta del último proceso electoral presidencial no produjo legitimidad incuestionable, ni doto de victorias absolutas, por el contrario, el resultado final fue revertido respecto al de la primera vuelta y además los porcentajes de los competidores de la segunda vuelta fueron tan cercanos que generó que la victoria de Kuczynski  no fuera aceptada y se tuviera que convivir con las palabras “fraude electoral” por casi dos años después de asumido el gobierno. 

Influencia de la segunda vuelta en el número de partidos

Teóricamente, a partir de la aplicación de la segunda vuelta en el caso francés, se ha extrapolado el argumento de que la doble vuelta facilita la articulación de una estructura de sistema de partidos bipolar multipartidista. El efecto dualista imputable a la competición presidencial se concreta bajo este sistema electoral en un reagrupamiento partidista alrededor de dos grandes familias de preferencias o de bipolaridad de opciones, pero no genera una dinámica bipartidista sino, a lo sumo, una bipolarización multipartidista articulada alrededor de dos grandes macro tendencias que dividen el espacio ideológico. (Crespo, 2009, pág. 163)

Para nuestro caso de análisis, esas dos macro tendencias que polarizaron la elección del 2016 fueron el fujimorismo y el antifujimorismo, el número de partidos fue el mismo o estuvo dentro del rango manejado hasta dicha elección. Más adelante, lo desarrollaré a detalle, pero las alianzas electorales que se formaron en función a la segunda vuelta tenían como lema “cualquiera es mejor que Keiko Fujimori” y su pronunciamiento electoral llamando a votar por Kuczynski fue por no serel candidato fujimorista.

Los estudios realizados por Matthew Shugart y John Carey, donde se correlacionó la modalidad de elección con el número efectivo de candidatos presidenciales y el número efectivo de partidos legislativos presentó como resultados de investigación que la segunda vuelta eliminaría el efecto reductor de los sistemas de mayoría simple, generando un impulso al crecimiento del número de partidos o en su defecto al mantenimiento de un número alto de partidos. A esta hipótesis se suma la posición de Maurice Duverger quien encuentra que la elección presidencial por mayoría simple impele a la competencia electoral entre dos grandes bloques y la elección por mayoría absoluta estimula la competencia electoral fragmentada, como consecuencia, la segunda vuelta combinada con un sistema de partidos con alta fragmentación puede resultar más problemática ya que en general, los multipartidismos tienden a crear presidentes minoritarios, lo cual de por sí es todo un problema. Cuanto más fragmentado esté el sistema de partidos, más complicada será la formación de mayorías legislativas en el Congreso. (Chasquetti, 2001, págs. 26-27)

En una elección mayoritaria y a dos vueltas, los partidos políticos pequeños encuentran importantes estímulos para participar en la primera ronda, donde no se suele decidir la elección presidencial.

Para que esto ocurra así, deben conjugarse dos condiciones:

  1. Que exista la certeza de que ningún candidato accederá a la mayoría absoluta en primera vuelta.
  2. Que la elección legislativa sea simultánea con la elección presidencial.

Ambas condiciones se cumplían en el panorama previo a las Elecciones Presidenciales 2016, existía certeza de que ningún candidato iba ganar en primera vuelta y la elección del Congreso de la República era simultánea, los partidos políticos que. lograron acceder con cupos al Parlamento fueron 5 y las votaciones obtenidas respecto al segundo, tercero y cuarto lugar fueron muy cercanas y similares.

Segunda vuelta e institucionalización del sistema de partidos 

La combinación de la segunda vuelta con un sistema de partidos institucionalizado puede generar efectos menos perjudiciales para el acontecer gubernativo que en aquellos sistemas donde los partidos son débiles. La fuerte mediación de los partidos, en lo relativo a la selección de los candidatos y al control de los órganos legislativos, puede atenuar la emergencia de situaciones conflictivas y riesgosas para el proceso democrático. (Chasquetti, 2001, pág. 26)

Para el año 2016 y hasta la fecha, el Perú no cuenta con un sistema de partidos institucionalizado, esta afirmación es realizada de acuerdo a la teoría desarrollada por Mainwaring y Scully, estudiosos que establecieron una serie de requisitos que deberían de cumplir los sistemas de partidos que están institucionalizados: i) baja volatilidad electoral, ii) alto enraizamiento en la sociedad, iii) alta legitimidad y iv) fuerte organización partidaria. 

Los diez partidos que se encontraban en contienda, a excepción parcial y temporal de Fuerza Popular y el APRA, no contaban con el cumplimiento de los requisitos para definir a un sistema de partidos institucionalizado, a la fecha seguimos siendo un país cuyo sistema de partidos que se encuentra en formación. (Meléndez, 2012)

Estrategias electorales de los partidos

La conformación de alianzas electorales en la segunda vuelta resulta ser una estrategia de los partidos esperada, en virtud de que en esa instancia compiten sólo dos candidatos (los que obtuvieron mayor número de votos) por la Presidencia y es factible que ambos realicen acuerdos electorales con uno o más partidos con el objetivo de vencer a su rival ( (Chasquetti, 2001, pág. 15)

A ese argumento se suma Juan Linz quien señala que, en los sistemas multipartidarios del continente, “los candidatos presidenciales tienen a conformar amplias coaliciones electorales con el único incentivo de derrotar al candidato más resistido”.

Aunque es difícil determinar si un sistema de mayoría relativa supone o no un incentivo para construir una coalición, se ha extendido la idea de que las elecciones a una sola vuelta no incitan a la formación de coaliciones, mientras que la segunda vuelta permite a los perdedores de la primera, negociar su apoyo a los candidatos mayoritarios, a pesar de que el control que aquellos tienen sobre sus electores puede ser muy  variable y no se trate más que de una simple expectativa de voto.  (Crespo, 2009, pág. 162)

Por ejemplo, la militancia de algunas organizaciones participantes del proceso electoral es la siguiente:

ORGANIZACIÓN POLÍTICAVOTOS OBTENIDOSNÚMERO DE MILITANTES
EL FRENTE AMPLIO POR JUSTICIA, VIDA Y LIBERTAD2,874,9403078
ACCIÓN POPULAR1,069,360194101
ALIANZA POPULAR894,278PPC: 277614APRA: 222768
DEMOCRACIA DIRECTA613,17312370

Fuente: Jurado Nacional de Elecciones

La incidencia de los partidos políticos en las preferencias electorales tendría que darse en la militancia bajo su controly podemos observar como la diferencia entre votos obtenidos en la elección y el número de militantes de las organizaciones política es abismal.

Sin embargo, si pudimos observar la conformación de alianza electorales. Para realizar el recuento corresponde hacer una revisión de los resultados electorales de la primera vuelta que fueron los siguientes:

ORGANIZACIÓN POLÍTICATOTAL DE VOTOS VÁLIDOS% VOTOS VÁLIDOS
FUERZA POPULAR6,115,07339.86
PERUANOS POR EL KAMBIO3,228,66121.05
EL FRENTE AMPLIO POR JUSTICIA, VIDA Y LIBERTAD2,874,94018.74
ACCION POPULAR1,069,3606.97
ALIANZA POPULAR894,2785.83
DEMOCRACIA DIRECTA613,1734.00
FRENTE ESPERANZA203,1031.32
PERU POSIBLE200,0121.30
PROGRESANDO PERU75,8700.49
PARTIDO POLÍTICO ORDEN65,6730.43

Fuente: Oficina Nacional de Procesos Electorales

Pasaron a segunda vuelta los candidatos Keiko Fujimori representante del partido Fuerza Popular y Pedro Pablo Kuczynski de Peruanos Por el Kambio.

No se generaron alianzas o coaliciones de gobierno oficiales, pero sí pudimos presenciar alianzas electorales coyunturales:

  1. Durante el desarrollo de la segunda vuelta, la candidata del partido político FRENTE AMPLIO, Verónika Mendoza, mediante un video publicado el 30 de mayo y titulado “Por un Perú con dignidad, memoria y paz, #KeikoNoVa” manifestó su apoyo para el candidato de Peruanos Por el Kambio argumentando que se debería cerrar el paso al Fujimorismo.
  1. Alfredo Barnechea, ex-candidato del partido político Acción Popular manifestó que no votaría por ninguna opción que recaiga entre el Fujimorismo y el partido de Pedro Pablo Kuczynski.
  1. Gregorio Santos, ex candidato del partido político Democracia Directa, a través de una carta, que su hermana Carmita Calvo Guerrero leyó en un video difundido en Youtube, pidió a sus simpatizantes no apoyar ni a Keiko Fujimori ni a Pedro Pablo Kuczynski.
  1. El ex candidato de la alianza denominada Alianza Popular, Alan García, no manifestó públicamente su apoyo a ningún candidato.

Asimismo, dentro de los candidatos que perdieron la inscripción electoral del partido político por el cual compitieron y cuya sumatoria de votos fue de 544,658 votos entre todos, las posiciones fueron las siguientes:

  • El ex candidato del partido político Frente Esperanza, Fernando Olivera después de las elecciones del 10 de abril, publicó un video afirmando que ahora los peruanos deberán elegir entre “el mal menor” y afirmó que “por supuesto que Keiko (Fujimori) no va.”
  • El ex candidato y mandatario del partido político Perú Posible, Alejandro Toledo, mediante su cuenta de Twitter, informó que en reunión partidaria decidieron apoyar a Pedro Pablo Kuczynski -ex ministro de su gabinete en su gobierno (2001-2006)- “por el bien del país”. Según el pronunciamiento, Perú Posible ponía a disposición de Kuczynski su logística, “personeros y militancia, con el único objetivo de coadyuvar a forjar y sostener un gobierno de unidad nacional”.
  • Por su parte, los candidatos Miguel Hilario y Antero Flores Aráoz pronunciaron no estar a favor de ninguna de las dos opciones y dieron libertad a su militancia para que decida votar por quien mejor le parezca.
  • Finalmente, los candidatos que fueron excluidos del proceso electoral, César Acuña y Julio Guzmán, quienes agruparon un contendiente expectaticio importante de votos que sumado hubiera sido del 30%, mencionaron brindar su apoyo al candidato Pedro Pablo Kuczynski.

En síntesis, todos los candidatos que manifestaron apoyo hacia alguna opción política lo hicieron hacia Pedro Pablo Kuczynski y las alianzas que se generaron fueron luego de la primera vuelta. Estas alianzas no prosperaron en coaliciones de gobierno y se quedaron en apoyos coyunturales.

Sin embargo, en defensa de la segunda vuelta se asevera que el mecanismo no genera coaliciones de gobierno persé y se destaca que cuando se tienen un sistema multipartidista y presidencial, no se diagnostica buena convivencia. Ante dicho panorama solo se encuentran tres soluciones: i) que el sistema deje de ser presidencial, ii) que el sistema deje de ser multipartidista o iii) encontrar un cauce que haga posible esa controvertida convivencia. La tercera solución pasa por el incremento del diálogo institucional e interpartidista. (Martínez, 2006, pág. 14)

Dada la exigencia de ganar respaldo electoral entre vueltas, la doble vuelta facilita y estimula los pactos entre partidos, pero no los fuerza y no obliga a nadie a suscribirlos, indudablemente provoca un acercamiento que de otro modo no se daría, si ese acercamiento no es usado luego por los actores para ser solidificado en sede parlamentaria y gubernamental, no sería culpa del mecanismo. (Martínez, 2006, pág. 16)

No existe sustento empírico que permita aseverar la existencia de un vínculo causal o determinante entre los sistemas de mayoría con doble vuelta y las coaliciones de gobierno, la segunda vuelta favorece levemente la formación de alianzas electorales ganadoras que, bajo ciertas condiciones, podrían crear un escenario propicio para la cooperación, pero ello no supone creer que las mismas son las condiciones suficientes para el armado de coaliciones de gobierno. (Chasquetti, 2001, pág. 15)

Gobernabilidad

La gobernabilidad es definida como la situación en la que concurren un conjunto de condiciones favorables para la acción de gobierno, que se sitúan en su contorno o son intrínsecas a éste.  (Alcántara, 2004)

Dentro de estas condiciones favorables podemos ubicar al balance de poder que se tendría que dar entre el gobierno (Ejecutivo) y el poder legislativo, por ejemplo, que un presidente cuente con mayoría simple en el Parlamento es una condición más favorable para la gobernabilidad de un país que el que un presidente no cuente con mayoría en el Parlamento, ya que en la primera situación le será más sencillo trabajar su plan o propuesta de gobierno.

La doble vuelta combinada con un sistema electoral que determina la existencia de elecciones presidenciales y legislativas no simultáneas puede generar mayores problemas para la gobernabilidad que uno donde se establece la simultaneidad de elección de ambas ramas del gobierno. Cuando la primera vuelta presidencial coincide con la elección parlamentaria existen mayores oportunidades de que los candidatos que pasan a la segunda ronda cuenten con bancadas legislativas importantes. Ello, también amplía la posibilidad de que el presidente finalmente electo tenga un contingente legislativo importante. La peor combinación es aquella que divorcia la elección del Congreso de la presidencial.

Para nuestro caso, las elecciones presidenciales y parlamentarias se realizan simultáneamente, sin embargo, la repartición de escaños congresales se lleva a cabo en primera vuelta y es administrada con una fórmula electoral de reparto proporcional lo que determina que el Parlamento puede no tener correspondencia con los resultados finales de la elección del Poder Ejecutivo.

A pesar de la victoria electoral de Pedro Pablo Kuczynski en la segunda vuelta, su contingente legislativo en el Parlamento era sumamente débil y minoritario ya que estaba compuesto de solo 18 congresistas, siendo la representación obtenida la siguiente:

Se intentó determinar, mediante un análisis estadístico, el impacto de la doble vuelta sobre la gobernabilidad en regímenes presidenciales y se pudo observar que, en general, el sistema de doble vuelta no es un factor de inestabilidad política, sin embargo, como en el caso de las Elecciones Presidenciales peruanas en el año 2016, cuando hay una reversión de resultados electorales de la primera vuelta en la segunda se produce una variable que aumenta las posibilidades de que se produzca una crisis de gobernabilidad ya que el Poder Ejecutivo no contará con mayoría en el Parlamento.

Las situaciones de crisis en sistemas con doble vuelta se circunscriben a contextos políticos con sistemas de partidos poco institucionalizados como el Perú, de modo que donde el sistema de mayoría absoluta con doble vuelta presenta riesgos es en esa clase de escenarios.

La preponderancia de los escaños adquiridos por el partido político Fuerza Popular le otorgaba mayoría simple y absoluta para tomar decisiones y por más que el Partido de Gobierno hubiese generado alianzas o coaliciones con las otras fuerzas políticas resultaba insuficiente para poder “trabajar” sin contraproducentes a nivel congresal. 

Además, como vimos antes, no hay ninguna razón ligada al formato electoral presidencial para que se estructure o institucionalice un sistema bipartidista en la asamblea legislativa mientras se mantenga un ciclo de elecciones separadas, es obvio, que si hay que recurrir a una segunda vuelta, aún con elecciones parlamentarias coincidentes con la primera vuelta de las elecciones presidenciales, se pierde sentido la misma celebración simultánea de las elecciones presidenciales y parlamentarias para conseguir una mayor armonía entre las mayorías. (Crespo, 2009, pág. 165)

No tiene mucho sentido que las elecciones presidenciales y congresales se den al mismo tiempo, si no se va garantizar que el presidente elegido cuente con mayoría o con un contingente parlamentario que le permita gobernar cómodamente.

Comportamiento de presidentes electos por segunda vuelta

Dentro de las variables que inciden en la formación de una coalición de gobierno, la de la magnitud del contingente legislativo del presidente tal vez sea la más importante y me parece fundamental incluirlo en el escrito porque permite identificar cuales pueden ser las consecuencias para un presidente que ha sido elegido mediante mecanismo de segunda vuelta pero que no cuenta con un contingente legislativo fuerte que le permita gobernar, como fue el caso de Pedro Pablo Kuczynski.

Que un presidente cuente con una mayoría legislativa es casi un requisito para que pueda desarrollar el programa de gobierno con el que fue electo, ya que teóricamente un presidente que no tiene mayoría difícilmente podrá poner en prácticas sus medidas políticas, la solución teórica que surge ante la segunda posibilidad plantearía como solución que el nuevo gobierno electo tenga la necesidad de conformar coaliciones de gobierno que le permita tener una mayoría en el legislativo que sea su pase a la facultad de gobernar en el sentido práctico y real. (Chasquetti, 2001, pág. 20)

Existen dos posibilidades en los que el presidente elegido no se encuentra en la obligación se formar coaliciones de gobierno y son:

  1. Cuando tienes mayoría en el Parlamento y cuentas con un partido disciplinado.
  2. Cuando tiene más del 40% de los cupos Congresales.

El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski  no se ubica en ninguno de los dos escenarios anteriores, ya que de acuerdo con el cuadro de escaños repartidos señalado algunas hojas atrás, su contingente legislativo era de 13.8% de escaños parlamentarios, para él, Chasquetti menciona  que era obligatorio negociar y formar coaliciones de gobierno, sin embargo es correspondiente mencionar que la principal fuerza con la que tenía que gobernar era la fujimorista y Kuczynski fue electo con el voto anti-fujimorista, si optaba por no hacer coaliciones de gobierno con el fujimorismo, tendría que haber juntado los votos de todo los grupos con representación en el Congreso y aún así solamente habrían sido 57 congresistas frente a los 73 de Fuerza Popular. A pesar de eso, Kuczynski optó por buscar negociar con Fuerza Popular desde el inicio de su gobierno, ganándose el rechazo de los electores anti-fujimoristas.

A nivel comparado, Daniel Chasquetti presentó 21 casos de gobierno donde se puede encontrar tres grupos claramente diferenciados: a) los presidentes con apoyos que superan la barrera del 40% de la Cámara, b) los presidentes que, siendo minoritarios, logran conformar coaliciones de gobierno; y c) los presidentes que, siendo minoritarios, no conforman coaliciones de gobierno.

Los presidentes que integran el tercer grupo de los antes mencionados tienen serias dificultades para desarrollar gestiones estables, del estudio realizado se pudo colegir que algunos no terminaron sus mandatos constitucionales (como Pedro Pablo Kuczynski), algunos los culminaron con problemas y algunos gobernaron con serias dificultades.

Los casos que menciona en su estudio fueron presidentes elegidos en segunda vuelta electoral, que no contaban con mayorías legislativas, mantenían fuertes disputas con el Congreso y no culminaban sus mandatos constitucionales.

Pedro Pablo Kuczynski fue elegido en segunda vuelta, revirtiendo los resultados electorales que fueron consolidados en la primera vuelta. Además, fue un presidente minoritario ya que su partido “Peruanos Por el Kambio” logró un pobre apoyo legislativo con solo 18 escaños Parlamentarios de los 130 disponibles, siendo incluso superado por el Frente Amplio (segunda fuerza legislativa) que poseía 20 escaños.

Los conflictos que se desarrollaron entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento son innegables y se dieron desde la asunción del cargo donde los parlamentarios fujimoristas abuchearon al Presidente y no reconocían su victoria.

Finalmente, el 21 de marzo de 2018, Pedro Pablo Kuczynski fue vacado por incapacidad moral y no terminó su mandato constitucional siendo el gobierno asumido actualmente por el ex-vicepresidente y actual presidente de la República del Perú, Martín Vizcarra Cornejo

Conclusiones

  • Tener un sistema presidencial genera condiciones particulares que se combinan con los sistemas electorales y sus elementos adoptados en el país. La doble vuelta y su implantación tuvo como importantes argumentos para ser adoptados consecuencias que responden a contextos sumamente diferentes al peruano ya que provenían de un sistema como el francés, que se encontraba totalmente alejado de similitudes estructurales con nuestro país.
  • Teóricamente la segunda vuelta otorga legitimidad al candidato que resulta ganador, sin embargo, en la Elección presidencial 2016, se obtuvo un resultado electoral tan ajustado que no permitió tener un claro ganador, por el contrario, se generó un clima de desconocimiento de los resultados electorales por parte de la oposición que generó problemas al gobierno desde la asunción de su mandato.
  • Existe soporte empírico que permite demostrar que no existe correlación entre la segunda vuelta y la reducción o bipolarización del número de partidos. Para el año 2016 los partidos pequeños o con pocas posibilidades electorales decidieron participar por estar seguros de que ninguno de los candidatos iba a ganar en primera vuelta y podrían tener acceso a algunos escaños congresales, tuvimos a 10 candidatos en contienda electoral. El problema con que la segunda vuelta no genere una bipolarización o reducción del número de partidos de un sistema radica en que el período electoral se torna más complicado para articular mayorías en el Congreso, tuvimos representación Parlamentaria de 5 partidos políticos que hacen más difícil la negociación para el partido de gobierno.
  • No podemos dejar de lado considerar el sistema de partidos poco institucionalizado que poseemos ya que al combinarse con la segunda vuelta genera efectos más perjudiciales para el acontecer gubernativo.
  • La conformación de alianzas y coaliciones de gobierno esperadas con la doble vuelta no se cumplieron del todo, surgieron alianzas electorales coyunturales en donde la mayoría de candidatos que no pasaron a la segunda vuelta manifestaron su apoyo a Pedro Pablo Kuczynski, pero eso no se tradujo en coaliciones de gobierno. Esto no solo se debería a la doble vuelta sino a que como lo mencioné antes, el sistema presidencial con sus efectos y el alto nivel de fragmentación partidaria hacen más difícil que estos procesos de diálogo se vean concretados en coaliciones gubernamentales.
  • Que un presidente cuente con mayoría legislativa resulta clave para la gobernabilidad de un país, la simultaneidad de las elecciones presidenciales y congresales trabajan en generar tendencias ligadas a dicho aspecto, sin embargo, en nuestro país, a pesar de que las elecciones son simultáneas, la repartición de escaños congresales se lleva a cabo en primera vuelta lo que determinó que Kuczynski no obtuviera mayoría y desde el inicio empezara su gobierno con problemas de gobernabilidad. Además, tener partidos poco institucionalizados agrava dicha situación y considerando que el sistema presidencial no tiende a la partidización ni bipolaridad del sistema todo se junta contra la gobernabilidad.
  • Se pierde el sentido de una segunda vuelta que genera legitimidad si no se puede asegurar que el presidente finalmente elegido cuente con mayoría para gobernar o al menos tenga un escenario que sea favorable para formar coaliciones de gobierno de forma más real, efectiva y no imposible como fue hasta ahora.
  • Otro agravante del caso analizado es que Kuczynski ganó por ser la opción “no fujimorista” y al buscar gobernar o generar coaliciones de gobierno con el fujimorismo, generó el rechazo de la población que le dio su voto.
  • Los resultados de este mix de condiciones terminaron con la vacancia de Pedro Pablo Kuczynski y como reflexión final corresponde mencionar que si bien el mecanismo de la doble vuelta per sé no genera escenarios de ingobernabilidad, si corresponde tener en cuenta que al tener un gobierno presidencialista, con un sistema de partidos no institucionalizado y en donde no se garantiza que el presidente elegido cuente con mayoría parlamentaria se puede volver a generar escenarios como el que estamos viviendo.
  • Ya se han presentado propuestas de reforma que permitan modificar la segunda vuelta a efectos de que la elección congresal se realice cuando ya sepamos quien va ser el presidente con el fin de generar una mayor reflexión en el electorado, sin embargo revisada la literatura se puede identificar que existe otro mecanismo de doble vuelta que podría reducir las posibilidades de tener que recurrir a una segunda elección, se podría adoptar una elección con mayoría calificada del 40% que a su vez establezca como requisito tener 10% de ventaja sobre el segundo competidor para ser ganador y de no lograrse dicho escenario se pasaría a una segunda vuelta, con ese mecanismo generaríamos que los partidos busquen negociar desde  el principio y tengan menos incentivos para participar individualmente, además, podríamos generar menor gasto al erario nacional y contar con un gobierno que tenga condiciones para la gobernabilidad y sea perfectamente legítimo.

Trabajos citados
  • Alcántara, M. (2004). Gobernabilidad, crisis y cambio: elementos para el estudio de la gobernabilidad de los sistemas políticos en épocas de crisis y cambio.Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica.
  • Birch, A. (1993). The concepts and theories of modern democracy.New York, Estados Unidos: Rotledgge.
  • Chasquetti, D. (2001). Balotaje y coaliciones en América Latina. Revista Uruguaya de Ciencia Política Nº 12, 9-33.
  • Crespo, I. (2009). El ballotage en América Latina. En J. Reynoso., & H. Sanchez de la Barquer (Edits.), La democracia en su contexto: Estudios en homenaje a Dieter Nohlen en su septuagésimo aniversario.Ciudad de México: Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Lijphart, A., & Don, A. (1995). Sistemas electorales y sistemas de partidos: un estudio de veintisiete democracias (1945-1990).Madrid: Centro de Estudios Constitucionales.
  • Meléndez, C. (2012). Partidos inesperados. La institucionalización del sistema de partidos en un escenario de post colapso partidario.Lima: Fundación F. Ebert (FES).
  • Martinez, R. (1998). Efectos de la fórmula electoral mayoritaria de doble vuelta. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 159-189.
  • Martínez, R. (2006). Ventajas y desventajas de la fórmula electoral de doble vuelta. Serie : América Latina.Barcelona: CIDOB edicions.

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