Banda sonora para Lima

Pamela Janet Rodríguez
Escritora


Hablando musicalmente, Lima, es como el estudio de grabaciones en el ático de un músico que disfruta de una vista panorámica de esta ciudad antigua y extrañamente atractiva. Cuando apaga las luces y enciende su hechizante conjunto de melodías andinas ancestrales, ritmos llamativos y sintetizadores en aumento, crea un ambiente místico que convierte su condominio en un templo inca.

El músico, forma una figura parecida a un gurú que luce aretes y un collar de cuentas, toca una batería de instrumentos históricos sobre las canciones grabadas de su próximo álbum. Agita conchas y sopla las flautas de madera, piedra y hueso de pelícano, evocando los misterios del cosmos, la búsqueda primitiva del agua, el origen de la civilización.

A pesar de ser un auténtico crisol de muchas culturas diferentes, Lima está llena de secretos musicales. Sí se conoce los lugares adecuados para mirar, la capital peruana se abrirá para experimentar la amplia herencia musical del país.

Debajo de la superficie limeña hay una explosión musical en marcha. Es una contracorriente que alimenta los gustos de los residentes cosmopolitas, así como los inmigrantes de las montañas y las costas. Son los cantos de las ciudades, de los mares, de los ríos y de las montañas. Lima es una ciudad donde todo suena, y donde cada alma necesita una canción para mantenerse con vida.

Recorrer el Perú es un viaje musical que reúne a toda clase de mestizaje musical gracias a ese mestizaje existen músicos, incluso ya con presentaciones internacionales como, solo por mencionar algunos, NovaLima, La sarita y Dengue Dengue. Muchos músicos sirven como un puente creativo entre la tradición musical peruana y los artistas musicales que recién se adhieren a esta hibrido peruano, sumergiendo a los oyentes en los ritmos, melodías, danzas e instrumentos de la herencia cultural del Perú para reinterpretar y compartir este rico legado con el mundo.

En Lima, existen una variedad de artistas experimentales que están inventando nuevas formas de salvar las ricas tradiciones musicales del Perú actualizándolas con elementos contemporáneos de jazz, rock, salsa, reggae y electrónica.

Asomémonos un poco por nuestra cartilla musical limeña. Y mencionemos algunos cantantes o bandas musicales más actuales y de antaño,  de esas quienes nos muestran la importancia de recoger la herencia musical de las regiones, que con ecos silenciosos buscando preservar la identidad cultural de los pueblos. En estas líneas, solamente quiero hacer una brevísima realimentación, un reencuentro de las canciones, grupos o cantantes que en su tiempo de permanencia se han tocado en aquellos lugares de frecuento, y así formado parte de la Musicología Limeña. Bueno. Esto ha sido lo que he bailado, o cuando menos escuchado con más frecuencia y pasión; vengo de un país con una cultura musical muy fuerte y determinada, y no para terminar degustando música extranjera; así que ahí va mi elección.

Para este artículo trataré de llevar un orden cronológico pero quizá me equivoque, tratando de llevar ese orden, si es así espero estimado lector me sepas disculpar. Empecemos: Era la invención del género. Su juntaron los ritmos tropicales de la cumbia y de la tradición cubana, su fusión de ritmos cubanos tales como la guaracha, el son montuno, etc.; con la guitarra del rock a cholo o rockacholo es un subgénero musical popular del Perú. La cumbia peruana fue producto de una fusión entre la cumbia colombiana, el rock psicodélico y ritmos de la costa, la sierra y la selva peruana.* Se originó de la del rock y ritmos nativos de los Andes y la Amazonía, y los distintos géneros locales: la pandilla de la selva, el huaino en la sierra, la música criolla en la costa, generando una tradición musical que ha logrado mantenerse. Si hablamos de la cumbia y chicha peruana en estas se puede mencionar músicos y bandas antecesoras con una movida más selvática como:

Los Mirlos, Los Destellos, Juaneco y su combo, Grupo Celeste, El recordado Chacalón y la nueva crema, de quien se dice que cuando cantaba bajaban los cerros. Con un auge de fines de los 60 y todos los 70, siendo su ciclo más importante, porque es un periodo de mucha inspiración en el que los grupos tocaban canciones instrumentales. Llegan los años 80 y aparecen por ejemplo Pintura roja, y Grupo Los Shapis, Comercialmente hablando, los 80 es el segundo ciclo más importante. Ayudo a expandir la vertiente andina con la ‘shapimanía’ es el momento en que se crea un mercado masivo de fanáticos y se hacen visibles.

Los otros ciclos tuvieron más pluralidad, ahora las orquestas dominantes vienen del norte, hay un estilo muy fuerte, con un estilo orquestado. Muchos grupos del norte tienen hasta tres décadas de existencia como Aguamarina, Armonía 10 y el Grupo 5.

Dada la vigencia del arte musical andino del Perú, el repertorio de artistas es amplio y variado según el género y las regiones, incorporándose nuevos valores a la escena musical andina peruana. Mencionaré solo entonces algunos de los más destacados y recordados artistas de la música andina peruana de difusión nacional e internacional: Amanda portales, la famosa Yma Sumac, Raúl García Zárate, Jaime Guardia, Pastorita Huaracina, Indio Mayta, Martina Portocarrero, Jilguero del Huascarán (Ernesto Sánchez), Eusebio “Chato” Grados. Algunas agrupaciones musicales de música andina son: Alborada, Trío Ayacucho, Dúo Hermanos García Zárate, Los Campesinos del Cuzco.

Están también su rica música criolla limeña con su sazón norteña indispensable, recalcar así una vez más que Lima es una fusión de todas las regiones. En la música criolla, están las voces que considero resaltantes: Chabula Limeña, Susana Baca, Eva Ayllón, Lucía de la Cruz, Arturo Zambo Cavero, Óscar Avilés, Cecilia Barranza, Los Embajadores Criollos, Los Kipus, Los Morochucos, Los Trovaderos Criollos, Los Hermanos Dávalos, Perú Negro, Los Zañartus, Carmencita Lara, Esther Granados, Lucia Campos, Lucha Reyes, Jesús Vásquez, Luis Abanto Morales, Cecilia Bracamonte, Tania Libertad, Bartola y entre otros.

Es así que sin miedo a innovar, nacen músicos y artistas musicales como: Uchpa, es un grupo de rock blues fusión en quechua con más de 25 años de carrera en la escena musical. Uchpa no solo fusiona rock blues con huayno sino también jarawis, huaylias, danza de tijeras y más expresiones musicales andinas.  “Nosotros no rockeamos el ande, andinizamos el rock” explica Marcos Maizel, guitarrista y director musical de la banda.


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Marcos Maizel y Fredy Ortiz, guitarrista y vocalista de Uchpa. Pilares de la agrupación. (Foto: Eduardo Cavero)


Otro grupo inolvidable de la misma tendencia son, Los Mojarras, es sin duda una banda muy particular de los 80 y 90 La banda tuvo la particularidad de fusionar el rock con la música chicha, la cual los hizo llegar a los medios y masas con su música. Siguiendo esta referencia, aparecen bandas como los CholoPower, Cuatro ayacuchanos y dos limeños que se juntaron para fusionar el huayno con el rock, y así vienen cultivando un interesante género musical: el huayrock.

“La fusión de por sí no la hemos inventado nosotros, no hemos inventado la pólvora, ya ha existido anteriormente con otros grupos, estamos hablando de grupos conocidos como Los Mojarras, pero ellos lo tiraron un poco más a la onda rockera, y son un grupaso, también está ‘La Sarita’ que también hace esta fusión”,  ha revelado el vocalista de la agrupación.

Al Igual continúan creándose bandas con la misma referencia. Actualmente, existen diversas bandas musicales de jóvenes que han fusionado la cumbia con géneros como el ska, la electrónica, el rock y otros más. Artistas y bandas como Dengue Dengue Dengue, Dj Chakruna, Elegante & La Imperial, Los Truchas, Bareto, La inédita, La Nueva Invasión entre otros, buscan revalorizar y seguir difundiendo el género en nuestro país. Pero alto, ojo y oído. La cumbia sigue sonando y Cumbia All Stars es un grupo peruano que sigue haciendo historia. Todos los integrantes son ex miembros de algunas de las bandas más legendarias de los años sesenta tales como: Beta 5, Juaneco y su Combo, Los Destellos, entre otros. Ellos fueron la primera agrupación peruana en presentarse en el Festival Glastonbury 2015 en Inglaterra, y hoy por hoy, siguen haciendo bailar a todo el mundo en diferentes festivales internacionales.

En este viaje terminas siendo un apasionada historiadora y archivista, de esa Lima con su serie Sonidos esenciales que le da  a una la oportunidad de investigar y resucitar partes cruciales de la historia de la música peruana. Hay una historia fascinante en Perú, como en muchas partes de América Latina. Desafortunadamente, nuestro aparato de investigación institucional ha descuidado estas historias de la vanguardia latinoamericana. Así que siempre se busca conectar leyendas de la música experimental peruana con las generaciones más jóvenes.



Sara Van, “Cardo ó Ceniza”. Presentación: Félix Casaverde (Letra: Chabuca Granda). Fragmento del documental, “Sigo Siendo“.  Acompañamiento de los maestros Carlos Hayre en el contrabajo, Félix Casaverde en la guitarra, Lalo Izquierdo en el cajón y Manuel “Mangüé” Vásquez en la quijada.


Pero ¿Cuántas veces se ha escuchado decir que la música criolla está muriendo y que ya no hay nuevos intérpretes de este género? Pues están muy equivocados. Talento hay, y del bueno. Como en anterior oportunidad, les complementare en estas líneas y expondré algunos nuevos talentos. Lucho Gonzáles, Marco Romero, Víctor José Dávalos, Los hermanos Dávalos, Los ardiles, El gran guitarrista José Torres, Jorge Millones, Merian, Coco Linares, Tito Manrique, Coco Vega, Félix Casaverde Vivanco, Marco polo Campos, Pedro Arriola, Yuri Juárez, Juan Medrano Cotito, Victoria Villalobos Ruiz, Kiri Escobar, Renzo Gil, Pamela Abanto, Pamela Rodríguez.

Durante una visita por sus calles, Lima, te invita a emocionarte y descubrir estos esfuerzos artísticos para revivir la música peruana, una de las tradiciones culturales más poderosas y menos apreciadas del hemisferio occidental

Aunque menos conocidas que el tango argentino, el mariachi mexicano o el son cubano, las tradiciones musicales peruanas no son menos ricas. Los defensores ardientes están trabajando para asegurar la supervivencia del sonido distintivo del país, preocupados de que pueda perderse cuando los jóvenes recurran a las modas del pop extranjero.

Lima, como su música, sufre una crisis de autoestima. Pero tiene esa cualidad intangible llamada alma, que se refleja en su gente amable y en sus apasionadas canciones. Y eso lo hace igualmente memorable.

Los cielos están nublados en Lima durante casi todo el año y muchos turistas lo consideran una estación de paso evitable en sus viajes a Cuzco y Machu Picchu, centros de la civilización Inca a unas 750 millas al sureste. Pero cuando se trata de música, Lima es el centro.

Los estadounidenses tienden a asociar la música peruana con los tristes sonidos de flauta folklórica de los Andes, popularizados por “El cóndor pasa” de Simón y Garfunkel, el éxito de 1970 con Urubamba, un grupo que ni siquiera era peruano. Más recientemente, la exportación musical más conocida de Perú ha sido la cantante Susana Baca, cuyos puristas de estilo sofisticado aún se consideran demasiado refinados. Sin embargo, la música peruana es tan diversa como la geografía dramática y el maquillaje multirracial del país.

Lima y sus alrededores costeros son más conocidos por la música criolla, una mezcla de elementos españoles, indios y africanos, tan sabrosa como la nueva cocina de fusión que pone a esta ciudad en el mapa culinario. Los estilos son tan variados como la elegante marinera, bailada con pañuelos giratorios, un vals terrenal, urbano, bailaba con un arrastre de pies y se balanceaba en las caderas.

El legado rítmico de los músicos negros peruanos, descendientes de esclavos que crearon sus propias canciones y bailes distintivos, como el landó de luto, el festejo provocador y el alborotado alcatraz, recorre todo esto.

Mi relación con Lima y su música es personal. Mi primer amor llamado padre, habitan con él, a quien le debo todo este cariño artístico, musical y bohemio, sin dejar de menos mencionar a mi madre, quien le puso el toque norteño, el amor a mis ancestros, y a su tierra. Me enamoré de la música, las melodías dulces, las letras poéticas, los ritmos irresistibles, desde niña. Y en este viaje musical, estoy segura de lo que una siempre en Lima, como en toda la región del Perú puede encontrar.

Hoy, Lima está disfrutando de un resurgimiento cívico y cultural. La vida nocturna ha regresado al centro histórico, una vez peligroso, al norte de Miraflores, donde las autoridades han iluminado los principales edificios coloniales como parte de un esfuerzo de restauración a gran escala. Abundan los nuevos restaurantes, los buenos hoteles, las galerías de arte y los modernos locales nocturnos que atraen a los turistas.

Desde hace ya varios años, ha estado saliendo una nueva camada de solistas peruanos con estilos muy personales, e incluso hasta arriesgados. Y lo más interesante quizás es que han salidos más solistas mujeres que hombres.

Dentro de las chicas podemos citar a Natasha luna, Pauchi sasaki, Pamela Rodríguez, Pentapolar birds (de trinidad carrillo), Yushimi, Sara Van, Magali Luque, Natalí Jimenez, Danitse, Magaly Solier, Desiré Mandrile, Cristina Valentina, La Lá, etc.

Por su lado, dentro de los hombres, han sobresalido geniales músicos como: Javier Lazo, Omar Camino, Jaime Cuadra, Piero Montalvo, François Peglau, Chico unicornio, Francisco Chirinos, I am Genko, Víctor Hugo, Camilo vega, Conde Duque, Polvos Azules, Lujan, Wolves as friends, Daniel & the dead end, Amadeo Gonzales, Amadeus X, etc. y eso sin contar la talentosa camada de nuevos DJ’s de cumbia digital (del cual esperamos hablar en un nuevo post).  Apuesto no conocías a muchos, pues, yo tampoco.

Fusión musical


Casi todos los viajeros llegan a Lima a través del Callao, el puerto arenoso adyacente al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Una vez que el punto de envío del oro inca se dirigió a España, el distrito ahora es conocido como el semillero de Lima para la música de salsa. Desde allí, la mayoría de los visitantes se dirigen directamente a los distritos de lujo de Miraflores o San Isidro, un tiro recto a lo largo de la carretera costera que bordea la bahía de color marrón de Lima desde La Punta hasta Chorrillos.

Los fusionistas, que actúan en público sólo ocasionalmente, han encontrado un lugar de bienvenida en El Cocodrilo Verde (226 Francisco de Paula Camino), un club nocturno que ofrece una variedad de música en vivo. Donde también hasta el nuevo conjunto multinacional Novalima, que crea una poderosa fusión de electrónica con embriagadoras percusiones y voces afroperuanas. La cercana Zona de Jazz (656 La Paz), un club de moda en el piso de arriba, ofrece un escaparate de la ecléctica escena de jazz de la ciudad, incluido el ubicuo saxofonista Jean Pierre Magnet.

Para la música tradicional peruana, las peñas de Lima son el lugar para ir. Históricamente, eran clubes sociales que han patrocinado reuniones de amigos y vecinos de mente con la música, a veces en casas particulares a lo largo de callejuelas coloniales de Lima. Hoy en día, muchos se han convertido turístico. Para atraer a un público más joven, algunos han comenzado a presentar rock o reggaetón.

Se puede encontrar en toda la ciudad, formando una red que brinda a los cantantes la oportunidad de correr el circuito, realizando series cortas de un lugar a otro en una sola noche. También está El Plebeyo (llamado así por una famosa canción sobre un romance condenado por distinciones de clase), en un área vagamente amenazante cerca del centro de la ciudad llamada Breña.

Para aquellos que insisten en seguir senderos turísticos muy usados, algunos de los más conocidos son: se concentran en el popular barrio de Barranco, un animado distrito bohemio a un corto viaje en taxi al sur de Miraflores. El artístico enclave costero cuenta con pintorescos cafés como La Posada del Ángel (en tres ubicaciones) y modernos clubes nocturnos como La Noche (307 Avenida Bolognesi), que ofrece rock y jazz.

Barranco es el hogar de artistas y escritores, sobre todo el novelista Mario Vargas Llosa, quien tiempo atrás realizó un programa de palabras habladas llamado “La Verdad de las Mentiras”, respaldado por la flauta solista de Miranda, el místico fusionista.

El barrio de Barranco también se asocia con un nombre considerado realeza en los círculos de la música pop peruana, Chabuca Granda, uno de los principales compositores del país. Granda personifica la mezcla criolla y limeña de Lima con canciones como “La Flor de la Canela” y “El Puente de los Suspiros”, esta última llamada así por el famoso Puente de los Suspiros de Barranco, un refugio favorito de los amantes desde 1800s.

Lima de noche te lleva en un crucero de la habitual. La más memorable, La Peña de Don Porfirio, escondida junto a la Avenida Bolognesi en 115 Manuel Segura, con solo una señal modesta afuera. En el interior, filas de mesas de madera están dispuestas en largas filas con personas sentadas en bancos y bailando en los estrechos pasillos. El sonido es estrictamente acústico.

Nuestro viaje musical limeño termina con esta frase: “Una gran ciudad ante todo valora sus tradiciones, restaura sus monumentos, da vida a sus ríos y playas, riega sus jardines y hace. El arte es su bandera, inspirando a sus ciudadanos a participar en un sueño, uno en el que la ciudad al salvar su alma finalmente encuentra la modernidad”.

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