Postveritat: Hombres por la igualdad

Postveritat nace buscando derrumbar la postverdad expandida en la sociedad, centrándose en desmentir ciertas declaraciones o vídeos que promueven la desinformación con medias verdades. Postveritat busca la verdad, en tiempos en los que es necesaria.


Uno de los fantasmas que recorre Latinoamérica es el de la ideología de género. Y bueno fuera para los grupos conservadores dogmáticos y en su mayoría religiosos que éste existiera, esto al menos justificaría su arremetida contra los Estados que han implementado. En Latinoamérica, es cierto, predomina el machismo. Solo basta dar un vistazo rápido por sus calles, por sus instituciones, por su gente. Aún así, a medida que las nuevas generaciones se van alzando, van creciendo, van conociendo más, entienden que parte de nuestro progreso, empieza por erradicarlo. ¿Cómo empezar? Dilucidando lo que parece oscuro.

En Perú, esta empresa fácilmente podría realizarse semanalmente. La embatida del movimiento Con mis hijos no te metas (CMHNTM) es, para muchos, la amenaza latente para aplicar el tan ansiado enfoque de género en la educación, que si bien no solucionaría los altos índices de feminicidios que presenta el país, sería el primer ladrillo para evitar que futuras generaciones de mujeres sigan muriendo por el mero hecho ser mujeres. No obstante, CMHNTM no es lo que nos preocupa en este artículo, sino algo mucho más puntual.

El que el Ejército peruano se haya sumado a una campaña realizada por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ha causado revuelo en redes sociales, a tal punto que algunos miembros del Congreso de la República han alzado su voz en protesta, como Héctor Becerril o Tamar Arimborgo. ¿De qué campaña hablamos? 

Su nombre es Hombres por la igualdad, y es un programa que busca que los hombres disminuyan su tolerancia frente a la violencia, a través de un cambio de creencias y actitudes, que les permitan reflexionar y conocer alternativas no violentas para manejar las diversas situaciones de la vida cotidiana. En este artículo buscaremos ofrecer mayores luces sobre esta iniciativa y desnudar las medias verdades difundidas en redes sobre esto.

Ahora bien, ¿cuál ha sido el revuelo con esta iniciativa? En principio, ninguna. Aparentemente a los grupos conservadores nunca se les pasó por la cabeza alzar su voz en protesta contra esto, pues en primer lugar no tenían información alguna sobre ésta. Y probablemente hubiera seguido así de no ser por la actual Ministra, Gloria Montenegro, quién ha conseguido visibilizar muchas de las acciones desde que asumió en el cargo, el 13 de marzo (pese a que su juramentación se dio el lunes 11 del mismo mes).

Como decíamos, el revuelo lo ha causado más bien una foto. Una foto de la inauguración de la Jornada de Sensibilización y Capacitación sobre Masculinidad y Violencia Familiar denominado “Fuerza sin Violencia”, dirigido al personal militar del Ejército del Perú.

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Foto: Eddy Ramos (ANDINA).

Cumplidos ya cien días de gestión, este escándalo ha representado un verdadero reto para su gestión, principalmente porque las críticas a la foto son generadas por la desinformación generada mayormente por periodistas o figuras influyentes que evidentemente no simpatizan con el enfoque de género y la construcción de nuevas masculinidades. Entre ellos, resalta la voz de Phillip Butters, cuyo programa tras estos comentarios, fue suspendido por el canal que lo transmitía.  

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Como mínimo, las declaraciones de Butters alcanzaban para removerlo del aire mas que para una suspensión, pero seguramente pedirle coherencia a los dueños del canal respecto a la defensa de sus principios es mucho. Partamos del hecho que Butters se burla de la posibilidad de que el general Manuel Gómez de la Torre pudiera ser homosexual. Ahora, ¿cómo Butters llega a esta conclusión? ¿por clarividencia? No. Sólo por la vestimenta del mandil rosado. Pese a que al inicio de su programa, señale que “lo más probable es que el señor no sea homosexual”, el resto de su soliloquio se dedica a denigrar el color rosado por lo que pueda representar. Llega a señalar en comparación que de no usar este mandil, se es homofóbico; “es como pedirle a un judío que se ponga una esvástica o si no, es anti-alemán”. Él piensa, al igual que Aldo Mariátegui (cuya declaración se encuentra dentro de su programa en Willax, La hora caviar), que el usar el uniforme es ridiculizar al Ejército. Curioso que quién se ridiculiza frente a una cámara para demostrar algo que hasta ahora es esquivo para sus espectadores hable de ridículos. 

https://twitter.com/i/status/1142093647455932417

Como le mencionó el propio general Gómez de la Torre durante el evento; “hay que valorar la importancia que tiene la integración e igualdad entre todos. El respeto es fundamental para erradicar muchos problemas y la igualdad es el principio básico dentro de la jerarquía militar”. Pero esto no parece haber calado en ninguno de los críticos de esta iniciativa, principalmente en redes, donde abunda mucho, excepto argumentos lógicos.

No existe estadística conocida actualmente para calcular la homofobia o el machismo por país, pero seguramente Perú estaría en los primeros puestos. Y es que a partir de esta foto, se ha llegado a decir que es una humillación para las Fuerzas Armadas, y que esto es un ultraje al símbolo nacional.

Partamos de esto, para señalar en qué se amparan estas voces:

En el Capítulo II del Reglamento de Uniformes del Ejército se lee lo siguiente:

“Está prohibido:
(1) Alterar el diseño, dimensiones, color y otros detalles de las prendas reglamentarias.

(2) Usar prendas, accesorios, distintivos, insignias, emblemas, etc., que no están prescritos en este reglamento”.

Aquí, solamente el segundo punto sería el que podría señalarse como vulnerado. Pero de ser así, el mandil blanco usado meses atrás por miembros del Ejército durante una campaña contra la anemia, también podría ser incluido pues no está prescrito en el reglamento. ¿Se tomó alguna medida con estos militares que humillaban el uniforme? Claramente no, por la sencilla razón que no es una humillación, y este reglamento no debe ser leído al pie de la letra, sino más bien interpretado. Como fue interpretado seguramente en abril, y lo será ahora.

Abril Panadero

Aún así, de acuerdo al Capítulo IV del Código Penal Militar Policial, estos vendrían a ser los ultrajes a los símbolos nacionales, que han señalado varios usuarios en redes sociales.

CAPITULO IV
Extraído del Decreto Legislativo N° 1094 (Código Penal Militar Policial)

Ahora, expuesto todo esto, ¿Realmente podemos decir que se ha ultrajado el uniforme militar? ¿o algún símbolo en específico? Claro, lo lógico sería decir que no. Pero hay un problema con quiénes han alzado su voz en protesta. Están siendo víctimas de la posverdad.

Aquí, es evidente señalarlo, no se trata de si el mandil es realmente una ofensa, se trata de lo que el mandil representa. Y para el sector más conservador del país, el Ejército es la imagen de la masculinidad; que dicho sea de paso siempre estará relacionada con el color azul, el color de los hombres. Y es que no podemos ignorar que el azul y el rosado están relacionados con el género, pese a que por obvias razones, los colores no tienen género.

Entonces que los militares hayan vestido un mandil de color rosado para una foto, ¿es realmente una afrenta, una humillación? Como bien señalaba la Ministra en declaraciones a la prensa peruana; mayor humillación representa para el Ejército peruano que sus generales estén condenados por el robo de gasolina, por quiénes firmaron el acta de sumisión ante Montesinos, y añadimos nosotros, que muchos de ellos hayan cometido crímenes contra los derechos humanos durante el conflicto armado interno.

Pese a esto, según el diario Expreso, el periodista Alfredo Vignolo ha procedido a formular una acusación contra el general Gómez de la Torre y todo aquel no que no respetara el reglamento respecto al uso del uniforme. Cabe recordar que fue el mismo diario de derecha (y su camarada intelectual, La Razón) quién tuvo esta portada.

El mandil es más bien un símbolo, y mucho más que eso, ahora ha permitido desnudar muchos estereotipos que aún guardamos respecto al Ejército, respecto a lo que puede o no puede vestir un hombre, a lo que la masculinidad representa para muchos peruanos y peruanas. Así como Butters, dentro de la sociedad peruana se pueden rastrear reacciones desmesuradas, que escapan no sólo a la decencia—esa que la sociedad limeña ha confundido con huachafería e hipocresía—sino a la razón. Esperemos que este pseudoconflicto de los mandiles nos sirve como una oportunidad para revisar todo aquello en nosotros que nos permita liberarnos de estas ataduras y construcciones sociales que como sociedad hemos tenido durante tanto tiempo.

Finalizamos, comunicando que quienes estén interesados en formar parte de esta iniciativa pueden hacerlo llamando al teléfono 419 7260 o acercándose a los Centros de Emergencia Mujer (CEM) más cercanos.