Tablas (Uruguay 2 – Japón 2)

Hay resultados que nadie espera en un partido de fútbol. Es cierto, solemos decir que nada está dicho. Que no hay favoritos. Que lo que cuentan son los goles, no lo previo. Pero lo cierto es que nos guste o no, el fútbol sólo sabe de cosas inciertas, y humanos como somos, buscamos asentarnos en determinada certeza. El partido de hoy nos lo demuestra.

En el papel, Uruguay se afirmaba como el favorito. Había hecho todo bien en su primer partido, había defendido tanto como había atacado, había presionado a un Ecuador con 10 hombres; sí, pero seguía siendo una selección que en el papel parecía más fuerte de lo que acabó siendo. Por otro lado, Japón, es cierto, dejó buenas impresiones frente a Chile, pero preocupó su imprecisión, su falta de efectividad. 

Pero hoy no fue así. Japón golpeó primero, golpeó fuerte. Para peor, Laxalt salió lesionado a los pocos minutos. Es decir, antes de la media hora, Uruguay perdía su invicto y un cambio pese a haber hecho el mayor esfuerzo para anotar el primer gol. En esas circunstancias, otros equipos ya habrían tirado la toalla, habrían cedido ante la frustración. Pero algo hay que reconocer; a este equipo no lo vas a ver frustrado casi nunca. Hoy no fue la excepción, por lo que minutos después, con un penal (con ayuda del VAR, para variar), Suárez le devolvía la vida al equipo. Con ese gol, Uruguay entró al partido de nuevo, y no salió hasta que acabó el primer tiempo.

Y el segundo tiempo empezó con la misma tónica. Uruguay dominando, rematando, situaciones claras por doquier y entonces, ¡gol!. Japón lo volvía a golpear. Uruguay otra vez era presa de la efectividad japonesa, que metió las dos que había tenido hasta ese momento. Equilibrado Japón, golpeado Uruguay. Pero esa garra no cede ante golpes, y siete minutos después, Giménez decretaba el empate tras un tiro de esquina. Uruguay seguiría insistiendo, pero el planteamiento de Japón estaba hecho de tal forma que no iba a pasar mayores apuros. O mejor dicho, no iba a caer un gol. El equipo del Maestro Óscar Washington Tabárez remó, pero la marea pudo más. El resultado final, más que justo, fue real. Japón fue inteligente para meter dos goles, pero no lo suficiente para no recibir dos goles más. Uruguay fue aguerrido para empatar el marcador, pero no para revertirlo. Ambos equipos, neutralizados casi, llegan a la última fecha con las esperanzas intactas. Uruguay cuenta con una realidad de cuatro puntos, Japón solo cuenta con la esperanza. Y ya sabemos lo fútiles que son las esperanzas en la vida, y por ende, en el fútbol… 

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