La misma piedra (Argentina 1 – Paraguay 0)

Argentina, muchas veces, se complica sin que nadie lo presione. Es de esos equipos cuya presión es tal, que cuando se le demanda el mayor esfuerzo, acaba cediendo ante una mochila más que pesada. A la selección argentina se le pide todo, y casi nada cumple.

La misma piedra con la que tropieza es la que suele patear cuando se encuentra en racha. Argentina hace tiempo no enlaza una idea de juego. Desde Sabella en Brasil 2014, o incluso antes, uno no identifica el juego argentino; cambia como cambian los entrenadores, pasa como pasan los minutos sin que meta goles. Todo cambia, nada permanece, solo Messi.

Quien guste o no, es el autor del gol que le permite al equipo de Scaloni aferrarse a lo que siempre se aferra, el último partido de la fase de grupos. Como un calco de lo ocurrido en Rusia 2018, Argentina depende de lo que disponga Messi. Arriba, es un quilombo. Atrás, es una muralla abierta. De Paraguay, en realidad lo que se puede decir ya se dijo. Nada nuevo, todo ya se ha visto. Berizzo le ha devuelto su identidad, lo ha vuelto más guerrero, más equilibrado. Paraguay no va al golpe por golpe, asimila sus debilidades. Es el típico equipo que apoya una rodilla y ataca desde abajo; la mayoría de los equipos lo ve como un planteamiento defensivo, yo lo veo de un modo mucho más interesante, mucho más inteligente; defender bien, luego, de ser posible, atacar. Equipo corajudo, equipo concentrado, equipo que consigue lo que se plantea. Lo pudo ganar, es cierto. Se contentó con empatarlo en algún momento. Se le escapó un triunfo que nadie esperaba, se quedó con un empate que algún optimista soñaba. Sigue en juego, sigue en el bolo. Este punto puede complicar su lucha para pasar de ronda, pero la fortuna en esta Copa América puede clasificarlo hasta como mejor tercero. Todo se definirá en la última fecha.