Un pálido triunfo (Brasil 3- Bolivia 0)

Foto en la portada: EFE


Normalmente el fútbol paraliza a un país como Brasil, pero hoy no fue así. A pocas horas del partido inaugural de la Copa América, las calles brasileñas albergaron la primera protesta general contra el gobierno de Jair Bolsonaro, dejando en vilo a una sociedad polarizada entre el escándalo Vazajato y la reforma de las jubilaciones.

No podemos ignorar estos aspectos, sobre todo si lo que más resaltó en el estadio Cicero Pompeu de Toledo, más conocido como Morumbí, fue la presencia de Bolsonaro alentando a la selección masculina de fútbol en lugar de liderar a un país que pareciera estar sin rumbo.

Pero esta desorientación también se puede ver reflejada en el modo de juego de la selección brasileña, que tras perder a su mayor figura, Neymar Jr.—atrapado entre su lesión, el bajo rendimiento en su club, y el escándalo que se ha generado tras ser acusado de violación—parecía revivir el antiguo dilema en los últimos años: ¿cómo jugamos sin Neymar?

Y en una noche de fantasmas para los hinchas brasileños, la historia dictaba que la camiseta blanca merecía ver un triunfo tras aquel “Maracanazo” que la despidió en 1950. Me imagino que tan grande fue el peso de esta mochila, tan grande fue la responsabilidad que Brasil tardó en encontrarse en la cancha.

Los 11 que envió Tite a la cancha se mostraban más bien fríos, herméticos, guiados más a ir al frente por la pasividad de su rival, que por otros motivos mucho más importantes. Se sintieron superiores, y por eso bajaron las revoluciones a la media hora. Ahí reside, me parece, el principal error de los brasileños, sentirse tan superiores al rival que no buscaron formas para transformar dicha superioridad en el marcador. Brasil fue al frente porque no tenía otra opción. Y al menos, los primeros minutos demostraron que sin Neymar, el ataque carioca es más bien inocuo, hasta predecible.

 Al frente, Bolivia tenía como prioridad aguantar el cero, y luego avanzar de a pocos, con la posesión del balón, hacia el arco rival.  En cierta forma, el planteamiento conservador de Eduardo Villegas le rindió frutos en el primer tiempo, donde con una defensa algo sólida, consiguió aguantar muchos de los embates de Brasil, sin preocupar del todo a Carlos Lampe. En algún momento, Marcelo Martins logró preocupar a la defensa brasileña con la recepción de algún despeje. Pero lo preocupante de Bolivia era la aletargada transición de defensa a ataque, sobre todo porque por momentos, parecía no existir. Así, sin mayores sobresaltos, acabó el primer tiempo.

El segundo tiempo empezó con otra tonalidad. Brasil, aparentemente se hizo cargo de la responsabilidad que tenía, y empezó a arrimar cada vez más al once boliviano dentro de su arco, pero el cero permanecía. Parecía, en realidad, una copia exacta del primer tiempo hasta que el VAR intervino.

Quiénes dicen que el VAR le ha quitado emoción al fútbol, omiten que le ha agregado justicia. La mano infantil de Adriano Jusino, sin duda, no habría sido captada sino era por el VAR. Y en lo personal, hay algo de emoción en esperar la decisión final del árbitro. Pero lejos de estas subjetividades, se cobró un penal a favor de Brasil, que Coutinho, fuertemente resistido por la hinchada culé esta temporada, canjeó por gol.

A partir de ahí, todo el partido cambió en intensidad. Una vez que encajó el primer gol, Bolivia se encontró entre la espada y la pared, y me da la sensación que nunca terminaron de resolver este dilema moral. La duda, como a todos en algún momento de nuestras vidas, los consumió.

Un Brasil que afirmaba su superioridad en el marcador, empezó a mostrarse más suelto en la cancha, y solo tres minutos tuvieron que pasar para que llegue al segundo, de Coutinho, con una gentileza del campeón de Champions League, Roberto Firmino. 

A partir de ahí, todo fue más de lo mismo. Con la entrada de Everton, tuvimos algo de distracción, algo de fuegos artificiales que se apagaron cuando nos regaló lo que se suele conocer como un gol de otro partido. Gol de Everton, fiesta en las tribunas, alivio en la banca técnica brasileña, telón abajo, fin de la historia, alivio para el pueblo futbolero latinoamericano.


Ficha técnica


Brasil


Alisson, Filipe Luis, Thiago Silva, Alves, Marquinhos, Fernandinho, Richarlison (Willian, min. 83), David Neres (Everton, min. 80), Coutinho, Casemiro y Roberto Firmino (Gabriel Jesus, min. 64).

Bolivia


Carlos Lampe, Diego Bejarano, Luis Haquin, Adriano Jusino, Marvin Bejarano, Fernando Saucedo (Diego Wayar, min. 58), Chumacero, Erwin Saavedra (Leonardo Vaca, min. 63), Leonel Justiniano, Raúl Castro (Ramiro Vaca, min. 74) y Moreno.

Goles


1-0 min. 49: Coutinho (p).

2-0 min. 52: Coutinho.

3-0 min. 84: Everton.

Incidencias


Tarjeta amarilla: Coutinho (min. 65) y Fernando Saucedo (min. 19).
Tarjeta roja: Ninguna.

Estadio


Estadio Cicero Pompeu de Toledo (Morumbi)