Temporada de Huracanes

Adriana Jaime
Mercadóloga, docente y lectora


México ha vivido inmerso en la violencia desde hace tiempo, en los últimos meses hemos sido testigos de casos desgarradores como lo ocurridos en Minatitlán, Veracruz -uno de los más sonados recientemente- o de casos aislados que se escuchan por ahí, de boca en boca, en la ciudad donde vivimos. Según fuentes oficiales, durante el primer trimestre del 2019 se tienen registros de 8 mil 524 víctimas de homicidio violento; por otro lado, los datos que proporciona el INEGI son abrumadores: más del 70% de la población mexicana mayor de edad se siente insegura y los medios de información se llenan de notas rojas cada mañana: homicidios, secuestros y fraudes son noticia de cada día; el amarillismo y el morbo hicieron a un lado la prudencia y el respeto al dolor ajeno.  Los números son alarmantes y si analizamos cada uno de lo casos en particular, parece que la realidad, muchas de las veces, supera a la ficción.

Temporada de Huracanes puede ser uno de esos casos, de hecho, la novela de Fernanda Melchor se basa en un artículo periodístico en el que la autora encontró la inspiración para abrir la caja de pandora y desatar los monstruos de la miseria, la pobreza, el machismo, la corrupción, las adicciones, el abuso, la violencia y la ignorancia que persiguen a los habitantes de un pueblo costero olvidado en Veracruz, México.

Desde las primeras páginas Melchor atrapa y no suelta, lleva de corridito al lector a través de los distintos ojos que presenciaron o se vieron involucrados de alguna manera en el asesinato de “La bruja” y la vida de “Luismi”, personajes principales por así decirlo, de la historia que nos regala la autora. Dicha tragedia se ve envuelta en un misterio que se va desmenuzando a lo largo de poco más de 220 páginas, mismas que dicen mucho y lo dicen de golpe. Melchor pinta el retrato de un México vulnerable, un México expuesto, marcado por la injusticia y la indiferencia, en donde el olvido y el abandono forman parte de la atmósfera y del escenario en el que cada uno de los personajes dan su versión de los hechos, se abren y se muestran sin tapujos al lector, se confiesan a través de las palabras dejando expuestos sus miedos, sus pasiones, sus anhelos y sus más oscuros deseos.

Leer a Melchor deja una sensación a la que solo le puedo encontrar símil con una cruda que es consecuencia de una buena noche de copas. Sólo puedo describir la obra de Melchor con una palabra: BRUTAL, y es que de principio a fin la autora roba el aire, detiene el tiempo y marca un antes y un después de su lectura.

Temporada de Huracanes es una obra que no pasa desapercibida, marca y pone el dedo en la llaga; se puede cerrar el libro y ponerlo en el lugar designado para él en el librero, pero el fantasma de los personajes y lo que representan, además de la historia que los involucra, es algo que persigue al lector durante y después de su lectura.

¿Cuántos Luismi y cuántas Brujas forman parte de los números, de las estadísticas?